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Soy Madre Del Hijo Mafioso Por Accidente

Soy Madre Del Hijo Mafioso Por Accidente

Status: En proceso
Genre:Mafia / Matrimonio arreglado / Posesivo
Popularitas:6.2k
Nilai: 5
nombre de autor: valeria isabel leguizamon

**Soy Madre del Hijo Mafioso por Accidente**

Solo quería ayudar a una niña perdida en el centro comercial, pero terminé siendo adoptada por ella… ¡y aceptada por su padre mafioso!

Ahora vivo en una mansión, tengo guardaespaldas siguiéndome y una pequeña que insiste en llamarme mamá.

¿Y su padre? Un hombre despiadado que parece dispuesto a concederle todos sus caprichos, incluso quedarse conmigo.

¡Yo no soy un perro para que me adopten! ¡Y mucho menos la esposa de un mafioso!

NovelToon tiene autorización de valeria isabel leguizamon para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 6

Aquella noche, Adrián no apareció para cenar.

Y, sinceramente, fue lo mejor que me había sucedido desde que había llegado a aquella maldita mansión.

No tenía ganas de verle la cara al hombre que había decidido secuestrarme, amenazarme y anunciar mi futura boda sin consultarme. Si pasaba una noche entera sin escuchar su voz, quizá conseguiría recuperar un poco de mi cordura.

Además, había descubierto algo interesante.

Carmen no tenía permiso para cenar con nosotros.

Cuando pregunté por ella, una empleada me explicó discretamente que el señor Volkov había ordenado que comiera en otra parte de la casa.

Me llevé una cucharada de sopa a la boca.

Bueno, por lo menos el mafioso me cuidaba.

Aunque no porque tuviera humanidad, claro.

Era por su hija.

Si yo desaparecía, Sofía lloraría. Si alguien me hacía daño, Sofía lloraría. Si me escapaba, Sofía probablemente organizaría una búsqueda internacional y obligaría a su padre a comprar medio planeta para encontrarme.

Y Adrián parecía dispuesto a evitar cualquiera de esas posibilidades.

Qué conmovedor.

Mi secuestrador estaba protegiendo mi bienestar emocional para que su hija no tuviera una crisis.

—Mami, ¿por qué sonríes? —preguntó Sofía desde su silla.

Dejé la cuchara sobre el plato.

—Porque estoy pensando en cosas bonitas, cariño.

Como una puerta abierta.

Una carretera.

Un autobús que me llevara lejos de allí.

Y un policía que no trabajara para tu padre.

—¿En qué cosas bonitas?

—En los zapatos.

Sofía parpadeó.

—¿Los zapatos?

—Son maravillosos.

La pequeña pareció aceptar aquella explicación y siguió comiendo.

Cuando terminamos, la ayudé a limpiarse la boca y la acompañé a su habitación. Una empleada quiso hacerse cargo de ella, pero Sofía se aferró a mi mano.

—Quiero que mami me acueste.

Miré a la mujer.

La mujer me miró.

Finalmente, suspiré.

—Está bien. Vamos a dormir.

Después de ponerle el pijama y acomodarla bajo las mantas, Sofía me abrazó por la cintura.

—¿Me cuentas un cuento, mami?

Me senté junto a ella.

—Por supuesto.

La niña acomodó la cabeza sobre la almohada y me miró con expectación.

Yo no era precisamente una experta en cuentos infantiles, pero tampoco podía ser tan difícil.

Había princesas, animales parlantes, castillos y finales felices.

Aunque, después de pasar el día con Adrián Volkov, tenía ganas de contar una historia mucho más realista.

Me aclaré la garganta.

—Había una vez una niña que quería una mamá.

Sofía sonrió.

—¡Como yo!

—Exactamente como tú. Un día, su padre encontró a una mujer y decidió que sería la madre perfecta para su hija.

La pequeña asintió con entusiasmo.

—¡Como mi papá!

—Sí, cariño. Pero había un pequeño problema: la mujer no quería convertirse en madre de nadie y, mucho menos, casarse con un hombre que no conocía.

Sofía frunció el ceño.

Decidí continuar antes de que comenzara a defender a su padre.

—Así que el hombre se la llevó contra su voluntad y la encerró en su enorme casa.

—¡Qué malo!

Me quedé mirándola.

¿Acababa de llamar malo a su propio padre?

Aquella niña todavía tenía esperanza.

—Sí, muy malo —coincidí—. Pero la mujer era inteligente. Una noche encontró una salida secreta, escapó de la mansión y corrió tan lejos que nunca volvió a ver al hombre.

Sofía abrió mucho los ojos.

—¿Y después?

—Después consiguió un trabajo, compró todos los zapatos que quería y vivió feliz para siempre.

Sonreí y me incliné para besarle la frente.

—Fin.

Sofía permaneció en silencio.

La observé, satisfecha con mi obra maestra.

Había sido un cuento breve, educativo y con un mensaje maravilloso sobre la importancia de la libertad.

Entonces la pequeña me miró con los ojos brillantes.

—Mami...

—¿Sí, mi amor?

—Nunca podrás escapar.

La sonrisa se me congeló en la cara.

—¿Qué?

Sofía cerró los ojos y se acomodó bajo las mantas.

—Buenas noches, mami.

En menos de un minuto, estaba dormida.

Me quedé sentada a su lado, contemplándola.

Después miré lentamente hacia la puerta.

—Cielos...

Se me erizó la piel.

Aquella niña se parecía demasiado a su padre.

Demasiado.

Me levanté con cuidado, apagué la luz de la mesita y salí de la habitación.

Había sido un día muy largo.

Necesitaba dormir.

Necesitaba descansar.

Y, sobre todo, necesitaba encontrar una manera de escapar antes de que aquella familia terminara convirtiéndome en una de ellos.

***

A la mañana siguiente, apenas había terminado de desayunar cuando Adrián apareció en el comedor.

Llevaba ropa deportiva negra y una expresión que me hizo desconfiar inmediatamente.

—Ven conmigo.

Dejé la taza sobre la mesa.

—Buenos días para ti también.

Él ignoró mi comentario.

—Hoy vas a aprender artes marciales y a usar armas.

Lo miré.

Después miré mi desayuno.

Finalmente, volví a mirarlo.

—¿Perdón?

—Has oído.

—No, creo que el café me está provocando alucinaciones.

Adrián hizo un gesto con la mano.

Un hombre se acercó por detrás de mí.

Lo vi reflejado en la superficie brillante de la mesa y me levanté de golpe.

—¡Ni se te ocurra tocarme!

El hombre se detuvo.

Adrián me observó con impaciencia.

—No tenemos todo el día.

—¡Pues yo no tengo ninguna intención de aprender a disparar!

—Eres mi mujer. Debes estar a mi altura.

Abrí la boca.

¡Otra vez esa palabra!

—¡NO SOY TU MU...!

Una mano volvió a cubrirme la boca.

Me quedé inmóvil.

Muy lentamente, giré la cabeza hacia el guardia.

Él evitó mirarme.

Sentí que una vena comenzaba a palpitarme en la frente.

El día anterior me habían secuestrado.

Después me habían amenazado.

Más tarde me habían anunciado una boda.

Y ahora ni siquiera me permitían terminar una frase.

¿Acaso aquella gente había nacido sin educación?

Aparté la mano del hombre de un manotazo.

—¡YA BASTA!

Mi grito resonó por todo el comedor.

Adrián levantó una ceja.

Yo respiraba agitadamente, con las manos apoyadas sobre la mesa.

—¡Deja de llamarme tu mujer! ¡No soy tu esposa, no soy tu prometida y no pienso casarme contigo! ¡¿Cuántas veces tengo que repetirlo?!

Él me sostuvo la mirada.

—Lo eres quieras o no. Ya estás aquí. Ahora vamos a lo importante.

Señaló la puerta.

—Debes saber defenderte. Eres la mujer de un mafioso. Tienes que ser capaz de protegerte y estar a mi altura.

Me quedé contemplándolo.

Aquel hombre hablaba como si me estuviera ofreciendo una oportunidad laboral extraordinaria.

¡Me había secuestrado y ahora pretendía convertirme en una mafiosa!

—¿Y si no quiero estar a tu altura? —pregunté, agotada—. ¿Y si quiero estar a la altura de una persona normal que paga sus impuestos, trabaja y compra pan en una panadería?

—Entonces tendrás que aprender a sobrevivir en mi mundo.

—¡YO NO QUIERO VIVIR EN TU MUNDO!

Adrián me indicó que lo siguiera.

No tuve más remedio que caminar detrás de él, acompañada por sus hombres.

Terminamos en una zona de entrenamiento dentro de la propiedad. Había sacos de boxeo, colchonetas y varios blancos de tiro al fondo.

Miré las instalaciones.

Luego lo miré a él.

—Por supuesto que tienes un campo de entrenamiento privado. ¿Por qué no tendrías uno? Quizá también tengas una sala para torturar a los invitados que no quieren casarse contigo.

—No torturo a mis invitados.

—¡Porque no invitas a nadie! ¡Los secuestras!

Uno de los hombres bajó la cabeza.

Juro que escuché una risa ahogada.

Adrián giró hacia él.

El pobre recuperó la compostura inmediatamente.

—Empezaremos por lo básico —anunció el mafioso.

Yo crucé los brazos.

—Mi primera lección será cómo escapar de una mansión llena de guardias.

—Esa no forma parte del programa.

—Pues tu programa es una porquería.

Adrián estaba a punto de responder cuando una vocecita nos interrumpió.

—¡Papi!

Sofía apareció corriendo, acompañada por una empleada.

Llevaba un conjunto deportivo rosa y el cabello recogido en dos pequeñas coletas.

Mi corazón se derritió un poquito.

Solo un poquito.

La niña se acercó a su padre y levantó los brazos. Adrián la alzó sin dudarlo.

—¿Qué haces aquí, princesa?

—¡Quiero entrenar contigo!

Él miró a la empleada.

—¿Ha desayunado?

—Sí, señor.

—Bien.

Después volvió a mirar a su hija.

—Entonces puedes practicar.

Me quedé helada.

—¿Practicar qué?

Adrián le entregó a uno de sus hombres una pequeña arma de entrenamiento adaptada para ella. El guardia la revisó y preparó el ejercicio bajo la supervisión de los instructores.

Yo observé a la niña con creciente preocupación.

—Adrián, tiene cinco años.

—Está por cumplir seis —me corrigió Sofía con orgullo.

—Ah, disculpa. Eso cambia absolutamente todo.

La pequeña se colocó en el puesto de práctica.

El instructor le indicó dónde situarse y le explicó el ejercicio. Adrián permaneció a su lado, atento a cada movimiento.

Yo me llevé las manos a la cabeza.

¡No podía creerlo!

La niña apenas había aprendido a escribir su nombre y ya estaba entrenando con la familia mafiosa.

Sofía siguió las instrucciones del instructor.

Se escuchó el disparo de práctica.

El proyectil dio en el blanco.

Me quedé mirando el objetivo.

Después miré a Sofía.

La pequeña se volvió hacia su padre con una sonrisa radiante.

—¡Lo hice, papi!

Adrián asintió, visiblemente orgulloso.

—Muy bien, princesa.

Le acarició la cabeza.

—Cada vez lo haces mejor.

Sofía se abrazó a su cintura, feliz por el elogio.

Yo seguía inmóvil.

Cinco años.

Aquella criatura tenía cinco años y acababa de demostrar más puntería de la que yo probablemente tendría en toda mi vida.

Miré a Adrián.

—¿Estás orgulloso de enseñarle esto?

Él me sostuvo la mirada.

—Estoy orgulloso de que aprenda a protegerse.

Por primera vez, no encontré una respuesta sarcástica.

No porque estuviera de acuerdo con todo aquello, sino porque comprendí algo que hasta entonces había pasado por alto.

Adrián no veía el mundo como yo.

Para él, el peligro no era una posibilidad lejana. Era parte de su vida, de su familia y de todo lo que había construido.

Y estaba decidido a preparar a su hija para sobrevivir en él.

Eso no significaba que yo tuviera que aceptarlo.

Ni mucho menos.

Pero explicaba por qué aquel hombre parecía incapaz de distinguir entre proteger a alguien y decidir su vida por esa persona.

Sacudí la cabeza y di un paso atrás.

—Esto es una locura.

Adrián volvió a mirarme.

—Tu turno.

Lo observé horrorizada.

—¿Qué?

—Ve al puesto de entrenamiento.

—¡NO!

Sofía se acercó a mí y me tomó de la mano.

—¡Vamos, mami! ¡Yo te enseño!

La miré.

La pequeña sonreía con tanta ilusión que no tuve valor para contestarle como realmente quería.

Me volví hacia Adrián.

Él cruzó los brazos, esperando.

—Voy a decirte algo, Volkov —murmuré—. Si sobrevivo a esta familia, exigiré una indemnización por daños psicológicos.

—Lo discutiremos cuando termines el entrenamiento.

—¡NO ESTOY NEGOCIANDO CONTIGO!

Sofía tiró suavemente de mi mano.

—Ven, mami.

Suspiré.

Miré al cielo.

Después miré a la niña.

—Está bien, cariño. Pero si tu padre vuelve a taparme la boca, quiero que le des una patada en la espinilla.

Sofía soltó una carcajada.

Adrián cerró los ojos durante un segundo, como si estuviera reuniendo paciencia.

Y yo comprendí que mi única esperanza de sobrevivir a aquella mansión era conservar el poco sentido del humor que me quedaba.

Porque escapar seguía siendo mi objetivo.

Y, a juzgar por la familia que me había tocado, también iba a necesitar un milagro.

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alicia g
buenísima historia, excelente escritora 💯💯💯💯💯💯💯💯💯💯💯💯💯💯💯
alicia g
buenísima historia ,felicitaciones 🌟🌟🌟🌟🌟🌟🌟🌟🌟🌟🌟🌟🌟🌟🌟
bruja de la imaginación 👿😇
🤣🤣🤣no puedo estoy es una familia de locos q manera de reírme q va
bruja de la imaginación 👿😇
buajaja 🤣 directo al corazón
bruja de la imaginación 👿😇
🤣ay q manera de reírme 🤣
Maria Mongelos
Está muy linda💕
alicia g
buenos capítulos, entretenida, felicitaciones
Bunny 🐇: Gracias ❤️
total 1 replies
Afrodita Hada♥️
🫶🫶🫶🫶🫶♥️♥️♥️♥️♥️♥️♥️♥️♥️♥️
Alison Mendoza Sotelo
Y yo leyendo

Espero más capítulos
Alison Mendoza Sotelo
Me gusta
Lo malo que está en emoción
Maria Mongelos
Interesante y entretenida 💕
Bunny 🐇: me alegra que te guste ❤️
total 1 replies
✨✨Esmeralda Guzman✨✨
jajajaja no PS así ni como salir de esta
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