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HASTA QUE EL ORGULLO SE ROMPA. (HISTORIA JOSE Y ESTELA "UN DESEO QUE CAMBIO MI VIDA""

HASTA QUE EL ORGULLO SE ROMPA. (HISTORIA JOSE Y ESTELA "UN DESEO QUE CAMBIO MI VIDA""

Status: Terminada
Genre:Amor-odio / Atracción entre enemigos / Amor de la infancia / Romance / Completas
Popularitas:6.9k
Nilai: 5
nombre de autor: SIKEVALEN

Estela y José se conocen desde la infancia, marcados por una diferencia de edad que parecía un abismo y una eterna relación de perro y gato. Detrás de cada burla y de cada cita saboteada, se escondía un amor tan profundo como doloroso. Al crecer, el orgullo, las malas decisiones y terceras personas los distanciaron, empujando a José a forjar una falsa reputación de hombre frío y mujeriego para proteger su dignidad herida.
Años después, convertidos en dos exitosos profesionales, el destino los obliga a unirse de nuevo. Laura, hermana de José y mejor amiga de Estela, se convierte en el lazo inquebrantable que derriba sus muros. Un inesperado viaje de negocios a la costa y la estrechez de un apartamento compartido encenderán la mecha de una pasión contenida durante una década. ¿Podrán sanar los fantasmas del pasado y admitir que sus corazones siempre se pertenecieron, o el orgullo familiar ganará la última batalla?

NovelToon tiene autorización de SIKEVALEN para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPITULO 7. UNA PROMESA EN SILENCIO

La perspectiva de José

Faltaban apenas dos días para que el coche de mudanzas se llevara a Laura y a Estela a la capital. Estaba sentado en el porche, con una libreta en las manos llena de esquemas de bases de datos, pero mi mente estaba completamente colapsada. Me había pasado todo el verano persiguiéndolas, boicoteando sus fiestas y actuando como un crío celoso. Sin embargo, la realidad me había golpeado de frente esa misma mañana: yo no tenía un empleo real, no tenía ingresos propios y ellas apenas iban a empezar su camino. Estela iba a estudiar Abogacía y Laura, ADE. Les quedaban cuatro o cinco años de carrera por delante. Confesarle a Estela lo que sentía ahora sería una actitud egoísta; la amarraría a un pueblo y a un hombre que todavía no era nadie.

—¿Hijo, estás bien? —la voz de mi padre me sacó de mis pensamientos mientras se sentaba a mi lado con dos cafés.

—Pensando en el futuro, papá —suspiré, cerrando la libreta—. Quiero arrancar el proyecto de la consultora informática, pero el mercado está durísimo y no tengo capital para los servidores iniciales.

Mi padre me puso una mano en el hombro, sonriendo con orgullo.

—Tu madre y yo creemos en ti. Sé el potencial que tienes como ingeniero. Te voy a apoyar económicamente para que montes esa oficina en el centro. Considera que es un préstamo familiar, pero quiero ver esa empresa funcionando.

Se me hizo un nudo en la garganta. Miré de reojo hacia la casa de Estela. En ese mismo instante, tomé una decisión inquebrantable. No iba a decirle nada. Iba a dejar que se marchara a la universidad libre, sin ataduras. Pero me prometí a mí mismo, con una furia silenciosa, que aprovecharía cada maldito día de sus carreras. Mientras ellas estudiaran los códigos legales y la administración de empresas, yo levantaría un imperio tecnológico desde los cimientos. Empezaría dando soporte básico a las pequeñas tiendas y pymes del pueblo, pero para el día en que Estela regresara graduada con su título de abogada, yo ya no sería el vecino pesado. Sería el puto CEO de una de las mejores empresas informáticas del país, un hombre digno de estar a su altura.

La perspectiva de Estela

Hacer las maletas era una tortura. Doblé mi sudadera favorita y la metí en la caja de cartón, sintiendo que las lágrimas me quemaban los ojos. Me iba a la facultad de Derecho. Iba a pasarme los próximos años memorizando leyes, asistiendo a juicios simulados y viviendo en un piso compartido con Laura. Se suponía que debía estar feliz, pero una parte de mí se moría de pena porque dejaba atrás a José.

Durante todo el verano, su presencia agobiante y sus celos camuflados de superioridad me habían mantenido viva la esperanza. Pensé que, tal vez, al ver que me marchaba, rompería su maldito orgullo informático y me pediría que me quedara, o al menos me diría que me esperaría. Pero no pasó nada.

Esa noche, salí al jardín a tirar una bolsa de basura y lo vi en su porche. José me miró desde la distancia. Ya no tenía esa sonrisa burlona ni las pinzas de la barbacoa. Tenía una mirada seria, profunda y extrañamente madura que me erizó la piel.

—Que te vaya muy bien en la facultad, Estela. Vas a ser una abogada implacable —me dijo desde su lado de la verja, con una voz tan firme que me dolió el pecho.

—Gracias, José. Suerte con tus computadoras —respondí, tragándome el nudo de la garganta, dándole la vuelta para entrar a casa a toda prisa antes de romper a llorar.

Lloré toda la noche abrazada a Laura. Odiaba su madurez repentina, odiaba que me dejara marchar tan fácilmente como si fuera simplemente la amiga de su hermana. Crucé el umbral de mi habitación prometiéndome que me comería los libros de derecho. Si él pensaba que yo era solo una niña que se iba a jugar a ser universitaria, le demostraría lo equivocado que estaba. No iba a mirar atrás.

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alejandra martinez añez
me gusta ésta novela, sale fuera de lo común, aunque el comportamiento de él es muy infantil! tiene 35 años y sale corriendo! 🤣
alejandra martinez añez
me gusta ésta novela, sale fuera de lo común, aunque el comportamiento de él es muy infantil! tiene 35 años y sale corriendo! 🤣
Ruby Baquero de Sánchez
Pero no tuvieron sino una hija de tres años, después de tanto tiempo de matrimonio? Y dónde están los padres de Estela? Se crió sola?
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