NovelToon NovelToon
OLVIDÓ DE AMOR

OLVIDÓ DE AMOR

Status: En proceso
Genre:Amor prohibido / CEO / Romance
Popularitas:3.3k
Nilai: 5
nombre de autor: Marilinaa

Ottavia Silvestri lleva diez años de matrimonio con Nereo Lombardi. A pesar de que su relación ha atravesado momentos difíciles, Ottavia siempre ha creído que cada discusión, cada crisis y cada reconciliación fueron necesarias para construir el matrimonio que tiene hoy.

Madre de tres hijos adultos —Marco, Dario y Elena—, cada uno con su propia empresa y una vida establecida, Ottavia siente que lo tiene todo: una familia de la que está orgullosa, un esposo al que ama y una vida que no cambiaría por nada.
Hasta que una noche, durante el quinto aniversario de la empresa de su hijo menor, Dario, descubre la verdad que destroza todo lo que creía conocer.

Nereo la engaña. Y no con cualquier mujer.

Su amante es Beatrice Sorrentino, la mejor amiga de su hija Elena… una mujer mucho más joven que Ottavia.

Con el corazón hecho pedazos y una humillación que no piensa olvidar, Ottavia decide no enfrentarse a su esposo. En lugar de eso, prepara su venganza en silencio.

NovelToon tiene autorización de Marilinaa para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 14

La luz pálida de la mañana se filtraba entre las cortinas, bañando la habitación con una claridad que lo revelaba todo. Ottavia despertó lentamente, sintiendo el calor del cuerpo de Lorenzo pegado al suyo, el brazo que la rodeaba con calma sobre la cintura, su respiración suave en su nuca. Se quedó inmóvil unos instantes, sin atreverse a moverse, temiendo que el momento se desvaneciera como un sueño al despertar del todo. Pero era real. Las sábanas blancas, el perfume de él, la paz que le llenaba el pecho… todo era verdad.

Giró despacio y se encontró con que él ya estaba despierto. La miraba en silencio, con los codos apoyados en la almohada, y había en sus ojos una mezcla de ternura y alerta, como si también él estuviera recordando dónde estaban y qué habían hecho.

—Buenos días —dijo él bajito, con la voz aún ronca por el sueño, y le acarició suavemente una hebra de cabello—. Dormiste tranquila. Me alegraba verte descansar.

Ottavia sonrió, sintiendo las mejillas calentársele. Se incorporó un poco, cubriéndose levemente con la sábana, y lo miró a los ojos. —Buenos días. No recuerdo la última vez que desperté así… sin pesadillas, sin miedo a lo que el día traería. Es extraño, pero hermoso.

Lorenzo asintió, y su mirada se volvió más seria, aunque no dejó de ser amable. Se sentó a su lado, sin apartar la mano de ella. —Lo que pasó anoche… cambia todo, Ottavia. Lo sabemos, ¿verdad? Las reglas que pusimos siguen en pie, pero… —hizo una pausa y la miró largo rato—, ahora hay algo más entre nosotros. Algo que no esperábamos y que hace todo más complicado.

—Lo sé —respondió ella con voz suave pero firme—. Sin sentimientos, sin promesas, sin futuro. Solo ahora. No lo he olvidado. Pero también sé que no puedo controlar lo que siento. Y anoche… anoche me hiciste sentir cosas que creía imposibles.

Él le tomó la mano entre las suyas, apretándola con firmeza y luego acariciándole los nudillos con el pulgar, un gesto tan tierno que le dolió en el alma. —Yo tampoco esperaba que fuera así. Pensé que nos uniría la alianza, el deseo, la justicia… pero no pensé que me encontraría a mí mismo queriendo quedarme aquí, contigo, olvidar todo lo demás y simplemente estar. Eso no estaba en el trato.

—¿Te asusta? —preguntó ella, mirándolo fijamente a los ojos—. ¿Que nos acerquemos demasiado?

Lorenzo la miró con honestidad absoluta. —Me asusta perderte. Me asusta que esto se vuelva algo que no podemos controlar y que terminemos heridos los dos. Pero más me asusta fingir que no siento nada cuando te tengo así cerca. Las reglas están para protegernos, Ottavia, no para mentirnos. Y la verdad es que cada día que pasa me cuesta más mantener la distancia.

Ella se inclinó hacia él y le rozó la mejilla con los labios, un roce ligero, respetuoso, lleno de todo lo que aún no se atrevían a decir. —A mí también. Pero no significa que tengamos que romper el trato. Solo… significa que debemos ser honestos con lo que sentimos. Sin engañarnos.

—Exactamente —convino él, y la atrajo hacia sí en un abrazo lento y cálido, no apasionado como la noche anterior, sino profundo y tranquilo—. No nos mintamos. Si algo crece, lo diremos. Si duele, lo diremos. Pero no nos obliguemos a sentir menos de lo que sentimos solo porque nos da miedo.

Se separaron despacio, pero sus manos seguían entrelazadas, y sus miradas se sostenían más tiempo del necesario, como si quisieran grabarse el rostro del otro en la memoria. Lorenzo le acarició la frente con un beso suave, casi fraternal, y dijo con voz serena:

—Sea lo que sea lo que nos espera… vamos paso a paso. Un día a la vez. Y decidiremos juntos qué hacer con ello. ¿Trato?

Ottavia asintió, sintiendo que el corazón se le desbordaba con una emoción que no tenía nombre. —Trato. Y gracias. Por ser tan honesto conmigo. Nadie nunca lo ha sido tanto.

—Porque te mereces la verdad —respondió él con sencillez—. En todo. Siempre.

Se levantaron despacio, vistiéndose en silencio, pero ya no era un silencio tenso ni incómodo. Era el silencio de dos personas que se conocen más de lo que se atreven a confesar. Y mientras terminaban de prepararse, cada vez que sus ojos se encontraban, sabían lo mismo: las reglas seguían ahí, pero el corazón tenía sus propias leyes. Y mantenerlas separados iba a ser mucho más difícil de lo que ninguno de los dos había imaginado.

—¿Crees que podremos mantenerlo? —preguntó Ottavia mientras se ajustaba el abrigo, con la voz bajita y la mirada suave—. Sin cruzar la línea que nos prometimos respetar.

Lorenzo se acercó y le acomodó con cuidado el cuello de la prenda, deteniendo luego sus manos en sus hombros, mirándola con sinceridad profunda. —Las reglas las pusimos para protegernos, no para hacernos daño. Pero te seré honesto: cada vez que te toco, cada vez que te miro… se me olvida todo menos que estoy aquí contigo. Y eso me asusta.

—A mí también —confesó ella, bajando la mirada un instante antes de volver a encontrar la suya—. Pero no quiero fingir que no siento nada. No contigo.

Él le levantó suavemente el rostro y le besó la frente con infinita ternura. —Entonces no finjas. Solo vive. Y yo haré lo mismo. Lo que nazca, nacerá. Y lo que tengamos que cuidar, lo cuidaremos juntos. Sin mentiras. Sin miedo. Solo nosotros.

1
Mirna Vargas olortegui
Ya cansa con lo mismo que se dicen y hacen.
Monica Raquel Martin
es muy gracioso ella le reclama la traición pero ella no se queda atrás,
Leonela Soledad Trejo
como que recién se conocen y avanzaron como 20 pasos
Rossy Bta
Hola , estoy confusa como que 10 años de matrimonio y tiene hijos adultos algo no cuadra
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play