Valeria Chanstain creyó que el amor podía vencer cualquier obstáculo. Junto al hombre que amaba construyó un hogar, una familia y una vida que parecía perfecta, hasta que una verdad inesperada hizo añicos todo aquello en lo que alguna vez creyó.
Ahora, entre los recuerdos de un amor que juró ser eterno y el dolor de ver cómo la vida que construyó se desmorona ante sus ojos, Valeria tendrá que aprender a dejar ir aquello que más ama y encontrar la fuerza para comenzar de nuevo.
Porque a veces, perderlo todo no significa que la historia haya terminado... sino que apenas está comenzando.
NovelToon tiene autorización de mila1204 para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Una inquietante coincidencia
Valeria
Al verla, los recuerdos regresaron de golpe.
Recuerdos que realmente dolian.
Volví a aquel día en que Renata llegó destrozada después de que Ethan terminara con ella.
Todavía podía recordar sus lágrimas.
La encontré llorando, era incapaz de entender cómo el hombre que amaba había podido dejarla de esa manera.
Me acerqué y la abracé. Sequé sus lágrimas mientras intentaba encontrar las palabras para consolarla.
—Estaré contigo. Todo estará bien.
Pero no estaba bien.
Y yo lo sabía.
Pasaron los días y luego las semanas. Estuve a su lado mientras intentaba acostumbrarse a una vida en la que Ethan ya no estaba yo vi su dolor, sus lagrimas.
La vi intentar seguir cuando en realidad ella solo quería derrumbarse.
Y yo permanecí allí, acompañándola en cada momento.
Hasta que pasó un año.
Un año después de aquella ruptura, algo dentro de mí comenzó a cambiar.
Al principio intenté ignorarlo él era solo mi amigo.
No quería aceptarlo.
Pero cuanto más luchaba contra aquello, aun mas imposible se hacía negarlo.
Me había enamorado de Ethan.
El ex novio de mi mejor amiga.
El mismo hombre que ella había amado y que aun amaba.
Sentí que estaba traicionándola pero realmente lo hacia.
No podía.
No podía sentir aquello por él.
No después de todo lo que había vivido con Renata.
Pero los sentimientos no desaparecían solo porque fueran incorrectos. Y eso era lo que más miedo me daba.
Entonces escuché su voz en mi memoria. La voz de Renata, rota por el dolor:
—¿Por qué? ¿Por qué tenía que ser tú, Valeria? No puedo...
Abrí los ojos.
El recuerdo se desvaneció.
Volví al presente.
Allí estaba ella.
Renata.
Frente a mí.
Por un instante sus ojos se clavaron en los míos.
Yo tampoco podía apartar la mirada.
Después de tantos años, allí estaba ella. La misma persona una pequeña sonrisa apareció en sus labios.
—Renata... parece como si hubieras visto un fantasma.
Permanecí en silencio. Entonces inclino ligeramente la cabeza.
—Aún no lo soy no todavía Valeria
—Perdón
—¿Buscas a Emily Valeria?
—Sí. Dejó su bolso en mi auto. Se lo traje.
—Déjalo en la mesa. Ella salió, pero no tardará. ¿Quieres café?
—No estoy bien ya debo irme
—no me rechaces quiero compartir un rato contigo hace mucho que no nos veíamos
La mire por unos segundos
—Sí, está bien.
Me sentía un poco inquieta estando allí con ella.
Renata...
Era una mujer extraordinaria. Era directora de una reconocida empresa y una de las mejores abogadas que había conocido.
En realidad, había pasado mucho tiempo desde la última vez que nos vimos.
—realmente me sorprendes no has cambiado casi nada, estas igual de bella.
—Ah gracias Renata... tú te ves muy hermosa.
—Gracias. Toma, tu café.
Ella se sentó a mi lado pero su rostro cambio de inmediato.
—En realidad, te pareces demasiado a tu hermano. Tan servicial, tan amable... Pero espero que no seas igual a él. Aunque no puedes negarlo físicamente ya lo eres: rubio, ojos verdes, piel blanca, una sonrisa perfecta y esa sencillez tan característica...
Fruncí ligeramente el ceño.
—Perdón, no te comprendo.
Renata tomó un sorbo de su café.
—¿Sabes que Emily se divorciaría de él?
La miré, confundida.
—Si ella me lo dijo.
—Y sabes por que se divorciara de Harry
Guarde silencio aprete la taza ella noto lo incomoda que me sentí
—Te lo diré ella se divorciará Porque tu hermano se acostó con una mujer. pero no con cualquiera ojalá lo hubiera sido... pero fue con una pequeña de diecisiete años una de las alumnas de Emily. Dieciocho años menor que ella pobrecita.
Noté en su expresión algo que me hizo estremecer ella no parecía estar bromeando. Por el contrario, había algo en su mirada... como si realmente disfrutara viéndome, como si atormentarme fuera precisamente lo que quería.
Sentí que mi cuerpo se tensaba ella solo continuo.
—Emily estaba convencida de que todo acabaría pues como podría estar con alguien que la había traicionado. Hoy incluso íbamos a solicitar los documentos para el divorcio ella guardo silencio por un momento y yo no pude conterme
—No sé qué estás insinuando, Renata, pero no me gusta.
— No estoy insinuando nada
La miré seriamente.
Ella hizo una pausa.
—Pero sabes algo la hizo retroceder.
La observé en silencio.
—Renata, yo no comprendo a qué quieres llegar con esto.
—Bueno Valeria ella no se divorciará porque creo que alguien puso algunas ideas en su pequeña cabecita. Realmente eres despiadada, aunque no lo parezcas. Llegaste en el momento indicado. La salvaste, pero también aprovechaste la oportunidad tula manipulaste.
—Claro que no. ¿Cómo puedes decir eso? Yo nunca...no sé por qué piensas que sería capaz de manipular a alguien para conseguir lo que quiero. Emily tomó su decisión y, si decidió perdonar a harry, es asunto de ella.
—Cálmate, no es para tanto solo bromeo. Yo solo sé que mi hermana es una idiota. Él la engañó una vez; lo volverá a hacer. Solo estoy divirtiendo contigo.
—¿Estás loca? ¿Qué te sucede?
Renata no respondió.
Simplemente comenzó a reír.
—Te conozco querida, tu serías incapaz de hacer algo así. Usar la situación para manipularla y convencerla de que no se divorciara...
No respondí
No sabía si hablaba en serio o si simplemente estaba jugando conmigo.
—Emily no se divorciará. Hoy lo decidió. Ella perdonará a tu hermano. Me lo dijo esta mañana ¿se lo dirás a el?.
—Yo no... Le diré nada. No me corresponde a mi decírselo.
—esta bien creo que Emily lo hará en cualquier momento así que mi viaje fue una pérdida de tiempo... ¿o no? No lo sé.
Miré hacia el suelo y permanecí así, en silencio. No quería escucharla, mucho menos seguir su juego yo solo quería que aquella conversación terminara.
—Tranquila Valeria. No te pongas así. Solo estaba bromeando. Pareces asustada.
Qué extraña.
No lograba entender qué le sucedía realmente.
Por momentos parecía estar hablando en serio y, al siguiente, se reía como si todo aquello no hubiera sido más que un juego.
¿Estaba intentando provocarme?
Sacudí ligeramente la cabeza. No quería seguir pensando en ello.
Renata permanecía sentada frente a mí, completamente tranquila, concentrada en su teléfono, como si no acabara de decirme aquellas cosas.
Yo, en cambio, seguía sintiendo un nudo en el estómago.
Iba a irme, pero de repente, mi teléfono sonó.
Lo tomé de inmediato.