Una simple clase de química despertará sentimientos que Lin Yu Tong jamás imaginó… y la llevará a descubrir un secreto que alguien ha intentado ocultar durante cinco años.
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Capítulo:1 El profesor de química
La mañana había despertado con un cielo despejado sobre la ciudad.
Los primeros rayos del sol descendían entre los edificios, iluminando poco a poco las calles todavía húmedas por la lluvia de la noche anterior. El pavimento reflejaba pequeñas manchas doradas, mientras el aire fresco de septiembre movía suavemente las hojas de los árboles que bordeaban la avenida.
A unas cuantas calles de la secundaria, tres chicas caminaban juntas.
Sus uniformes escolares eran prácticamente iguales, pero sus personalidades hacían que cada una destacara de una manera completamente diferente.
En medio caminaba Lin Yu Tong, una estudiante de quince años que llevaba la mochila colgada sobre ambos hombros. Su cabello se movía ligeramente con cada paso y, aunque intentaba aparentar tranquilidad, una sonrisa avergonzada aparecía cada vez que sus amigas mencionaban cierto nombre.
A su derecha iba Chen Mai, con su largo cabello negro cayendo sobre la espalda. Sus ojos castaños brillaban con diversión mientras observaba a su amiga.
Y a la izquierda estaba Wang Ji, avanzando sobre su patineta como si aquella fuera una extensión natural de su cuerpo.
Su cabello castaño tenía varias mechas de colores que resaltaban bajo la luz del sol. Su piel clara parecía todavía más pálida bajo la iluminación de la mañana y sus ojos negros estaban llenos de aquella expresión traviesa que anunciaba problemas.
Wang Ji impulsó la patineta con un pie y se adelantó unos centímetros.
—Entonces... —dijo lentamente.
Lin Yu Tong la miró de reojo.
—No.
Wang Ji sonrió.
—Ni siquiera he dicho nada.
—Pero conozco esa sonrisa.
Chen Mai soltó una pequeña carcajada.
—Tiene razón.
—¡Ustedes dos están conspirando contra mí!
Wang Ji giró sobre la patineta y comenzó a avanzar hacia ellas de espaldas.
—Solo queremos hablar de algo muy importante.
—¿Qué cosa?
Wang Ji levantó un dedo con solemnidad.
—El misterioso caso de Lin Yu Tong y el profesor de química.
Lin Yu Tong se detuvo en seco.
Sus mejillas adquirieron inmediatamente un tono rosado.
—¡No hay ningún caso!
Chen Mai se llevó una mano a la boca para ocultar la risa.
—Claro que no.
—¡Chen Mai!
—¿Qué? —preguntó ella, intentando mantener una expresión seria—. Solo digo que últimamente tienes una extraña habilidad para mirar hacia la puerta del laboratorio cada vez que él pasa.
—¡Yo no hago eso!
Wang Ji dejó escapar una carcajada.
—¿Ah, no?
La patineta continuó rodando lentamente mientras ella imitaba exageradamente a Lin Yu Tong.
—"Buenos días, profesor Chen..."
Después inclinó la cabeza y puso una expresión soñadora.
—"Qué interesante es la química..."
Lin Yu Tong abrió los ojos.
—¡Yo jamás hablo así!
Las tres comenzaron a reír.
El sonido de sus carcajadas se mezcló con el ruido de los automóviles que circulaban por la avenida y con las voces de otros estudiantes que también se dirigían a la escuela.
Un autobús escolar pasó junto a ellas, levantando una ligera corriente de aire que hizo que el cabello de Chen Mai se moviera hacia atrás.
Wang Ji tuvo que sujetarse una de sus mechas de colores.
—¡Mi cabello!
Chen Mai volvió a reír.
—Eso te pasa por venir en patineta.
—La patineta no tiene la culpa de mi belleza.
Lin Yu Tong negó con la cabeza.
—Eres imposible.
—Y tú estás enamorada.
—¡Wang Ji!
La chica volvió a reír mientras aceleraba sobre su patineta.
—¡Atrápame si puedes!
—¡Devuélvete!
Las tres continuaron su camino entre risas.
A lo lejos comenzaba a verse el enorme edificio de la secundaria.
La entrada principal estaba decorada con grandes árboles a ambos lados del camino. Una fila de estudiantes atravesaba las puertas mientras algunos profesores vigilaban que nadie llegara tarde.
Sobre el edificio principal podía leerse el nombre de la institución en grandes caracteres.
El patio ya estaba lleno de estudiantes.
Algunos conversaban en pequeños grupos. Otros corrían hacia sus aulas con los libros contra el pecho. Cerca de las escaleras, varios alumnos discutían sobre un examen que tendrían aquella mañana.
Era una mañana completamente normal.
O al menos eso parecía.
Lin Yu Tong cruzó las puertas de la escuela junto a sus amigas.
Wang Ji tomó su patineta con una mano y se la colocó bajo el brazo.
—Bueno, señoritas, nuestra misión de hoy es sobrevivir a las clases.
Chen Mai suspiró.
—Tenemos química a primera hora.
Lin Yu Tong sintió que su corazón daba un pequeño salto.
Wang Ji la miró inmediatamente.
Una sonrisa apareció en su rostro.
—¿Qué ocurre?
—Nada.
—¿Segura?
—Sí.
Chen Mai la observó durante unos segundos.
—Entonces, ¿por qué te pusiste nerviosa cuando mencioné química?
Lin Yu Tong apretó los labios.
—Porque no me gusta la química.
Wang Ji levantó una ceja.
—Qué extraño.
—¿Qué?
—Pensé que era tu asignatura favorita.
—¡No lo es!
Chen Mai volvió a reír.
Las tres comenzaron a subir las escaleras.
Pero mientras Lin Yu Tong intentaba ignorar las burlas de sus amigas, había una pregunta que no podía evitar hacerse.
¿Estaría el profesor Chen Yi Shen en el laboratorio aquella mañana?
Y, aunque se decía a sí misma que no le importaba...
Una pequeña sonrisa apareció en su rostro.
Wang Ji la vio.
Chen Mai también.
Las dos intercambiaron una mirada.
Y entonces comenzaron a reír nuevamente.
—¡Lin Yu Tong!
—¡¿Qué?!
—¡Nada!
Pero sus risas decían exactamente lo contrario.