Valentina Mena es una mujer fuerte e independiente que nunca se ha dejado dominar por nadie. Matteo De Luca, líder de un poderoso imperio mafioso, está acostumbrado a obtener todo lo que quiere. Cuando sus caminos se cruzan, nace una atracción peligrosa que los llevará a enfrentarse entre el amor, el poder y la traición.
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El punto débil de Matteo De Luca.
Los Moretti descubrirían exactamente por qué Matteo De Luca era el hombre más temido de su mundo.
La reunión terminó casi a la medianoche, pero Matteo permaneció frente al ventanal de su oficina observando las luces de Bogotá. Desde allí la ciudad parecía tranquila. Normal. Como si no existieran secretos, traiciones ni guerras ocultas. Sin embargo, él sabía mejor que nadie que las apariencias engañaban.
—Deberías ir a descansar —dijo Marco mientras terminaba de revisar unos documentos.
—No tengo sueño.
—Eso es evidente.
Matteo no respondió. Su mente seguía dando vueltas alrededor de la misma idea.
Los Moretti estaban en Colombia.
Y eso no era una coincidencia.
Aquella familia jamás hacía un movimiento sin una razón.
—Quiero saber cada paso que den.
—Ya hay gente siguiéndolos.
—No es suficiente.
Marco levantó una ceja.
—¿Y qué más quieres?
—Todo.
Marco soltó una pequeña risa.
—A veces olvido lo controlador que eres.
—Por eso sigues vivo.
—Qué detalle tan bonito.
Por primera vez aquella noche, Matteo sonrió apenas unos segundos.
Pero la sonrisa desapareció tan rápido como había llegado.
—También quiero vigilancia cerca de Valentina.
Marco lo observó en silencio.
—Sabía que terminaríamos hablando de ella.
—Hazlo.
—¿Discreto o muy discreto?
—Lo suficientemente discreto para que no me mate cuando lo descubra.
—Eso reduce bastante las opciones.
Matteo negó con la cabeza.
—Solo hazlo.
—Como ordene, jefe.
⸻
A la mañana siguiente, Valentina despertó antes de que sonara la alarma. Intentó volver a dormir, pero fue imposible.
Su mente estaba demasiado ocupada.
Y aquello comenzaba a molestarla.
Porque cada vez que pensaba en Matteo, terminaba recordando algo diferente.
Su mirada.
Su voz.
Su sonrisa.
Incluso las discusiones.
—Esto es absurdo —murmuró mientras se levantaba.
Bajó a desayunar esperando encontrar un poco de tranquilidad.
Fue un error.
—Buenos días, enamorada —dijo Sofía apenas la vio entrar.
Valentina cerró los ojos.
—Ni siquiera son las siete de la mañana.
—El amor no tiene horario.
—No estoy enamorada.
—Claro que sí.
Santiago apareció en la cocina.
—¿De quién estamos hablando?
—De Matteo —respondió Sofía.
—Excelente.
—No es excelente.
—Para mí sí.
Valentina miró a su madre buscando apoyo.
Isabel simplemente tomó un sorbo de café.
—No me mires. Yo también tengo curiosidad.
—Increíble.
—Solo queremos conocerte al famoso Matteo.
—No es famoso.
—En esta casa sí.
Las carcajadas llenaron la cocina mientras Valentina se dejaba caer en una silla.
Definitivamente estaba rodeada de traidores.
⸻
Horas después, en la oficina, intentó concentrarse en el trabajo.
Intentó.
Porque cada cinco minutos aparecía alguien para recordarle a Matteo.
Primero Camila.
Luego un cliente italiano.
Después una noticia sobre inversiones internacionales.
Era como si el universo se hubiera puesto de acuerdo para fastidiarla.
—Tienes cara de pocos amigos —comentó Camila entrando en la oficina.
—Porque tengo pocos amigos.
—Qué suerte que yo sea tu favorita.
—Eso aún está en discusión.
—Mentira.
Camila se sentó frente a ella.
—¿Vas a ir a la gala esta noche?
Valentina suspiró.
—No tengo opción.
—Perfecto.
—¿Por qué?
—Porque yo sí voy.
—Eso explica muchas cosas.
—Y porque escuché un rumor interesante.
Valentina continuó revisando documentos.
—No me interesa.
—Matteo también irá.
La mano de Valentina se detuvo automáticamente.
Camila sonrió.
—Sabía que te interesaba.
—No me interesa.
—Claro.
—Camila.
—Ya me callo.
Pero ambas sabían que había ganado aquella batalla.
⸻
Esa misma tarde, Matteo revisaba varios informes cuando uno de sus hombres entró apresuradamente.
—Señor.
—¿Qué ocurre?
—Tenemos movimiento.
Matteo levantó la vista.
—Habla.
—Uno de los hombres de los Moretti estuvo preguntando por varias empresas importantes de la ciudad.
—¿Y?
—La empresa de Valentina estaba en la lista.
El silencio llenó la oficina.
Marco fue el primero en hablar.
—Maldita sea.
Matteo permaneció inmóvil.
Su expresión no cambió.
Pero todos los presentes supieron que estaba furioso.
Muy furioso.
—¿Están seguros?
—Completamente.
—¿La han seguido?
—Todavía no.
—Todavía.
Aquella sola palabra fue suficiente para congelar la habitación.
—Redoblen la vigilancia.
—Sí, señor.
—Y quiero informes cada hora.
El hombre asintió y salió casi corriendo.
Marco observó a Matteo.
—Tal vez solo están recopilando información.
—Tal vez.
—No podemos sacar conclusiones todavía.
—Tal vez.
—Pero tú ya las sacaste.
Matteo apoyó ambas manos sobre el escritorio.
—Los conozco.
—Lo sé.
—Y si descubren que ella es importante…
No terminó la frase.
No hacía falta.
Porque ambos entendían perfectamente lo que quería decir.
⸻
Esa noche, la gala benéfica reunió a algunas de las personas más influyentes de la ciudad.
Empresarios.
Políticos.
Celebridades.
Y demasiadas personas fingiendo ser amables.
Valentina llegó usando un elegante vestido negro que resaltaba su seguridad natural. Apenas entró al salón comenzó a recibir saludos y felicitaciones.
Todo parecía normal.r
Hasta que una voz familiar habló detrás de ella.
—Llegas tarde.
Valentina sonrió sin girarse.
—Y tú sigues siendo insoportable.
—Me alegra ver que no has cambiado.
Entonces se dio vuelta.
Y allí estaba Matteo.
Impecable como siempre.
Peligrosamente atractivo.
Y observándola como si fuera la única persona en aquel lugar.
—Te ves hermosa —dijo él.
Por un segundo, Valentina olvidó responder.
Solo por un segundo.
—Tú tampoco te ves tan mal.
La sonrisa de Matteo apareció de inmediato.
—Eso ha sido prácticamente un poema viniendo de ti.
—No te acostumbres.
—Demasiado tarde.
Valentina puso los ojos en blanco.
Pero no pudo evitar sonreír.
Lo que ninguno de los dos sabía era que, desde el otro extremo del salón, un hombre los observaba atentamente.
Un hombre que ya conocía el nombre de Valentina Mena.
Un hombre que trabajaba para los Moretti.
Y que acababa de confirmar algo muy importante.
Matteo De Luca no apartaba los ojos de ella.
Y en el mundo de la mafia…
Eso era suficiente para convertir a alguien en un objetivo.
fuegos artificiales!!!!
....😂😂
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