Alexandre Viale, un hombre misterioso con mucho poder, nadie lo conoce lo suficiente para poder decir quién es, los medios lo persiguen, pero terminan viendo sombras. Su imperio crece mas y más y nadie conocé hasta donde se extiende exactamente. Es joven, dicen, pero no tienen ni la exactitud de cual es su edad. Las mujeres que entran una vez a su cama y no vuelven más, porqué Alexandre no repite, Alexandre conquista para cumplir un solo objetivo y luego desecha como si no fueran de valor.
¿Llegará alguna que rompa con todos esos muros de hierro que el forjó a su alrededor?
No es solo un hombre poderoso, misterioso y seductor, también es un hombre muy peligroso. Debajo de sus pies se mueve algo oscuro y nadie quisiera ser su enemigo.
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Corazón de acero
Pensamientos de Alexandre.
Vittoria Rossi, ese nombre ha invadido mis pensamientos, esa mujer llegó y de inmediato quiso que me ajuste a sus exigencias, da risa porque ellos son los que me necesitan a mí, mis inversiones, mis recuerdos; pero llega ella con sus papeles a decir lo que tengo que hacer, que descaro. No puedo permitir que ellos manejen el 40% solo por tener el diseño de la infraestructura, si yo soy quién financiera el proyecto. Ella sabe que el proyecto me interesa bastante, sin duda es muy inteligente. Pero no me convencerá tan rápido, tendrá que esforzarse para hacer que yo cambie de parecer.
Los pensamientos de Alexandre se ven interrumpidos por su padre, Sander Viale, quien está de visita en la compañía.
Sander: Hijo, deja ir esos pensamientos que te atormentan, tienes el rostro endurecido. Estás muy joven para tener esa cara toda arrugada.
Alexandre: Padre, qué sorpresa tenerte por aquí. ¿Todo en orden?
Sander: Si, todo bien. Solo es que, me enteré de que la Señorita Rossi, hija del señor Carlos Rossi un viejo amigo mío. Espero que la trates muy bien, con respeto.
Alexandre: Todo va bien padre, solo algunos desacuerdos con la negociación, pero nada que no se pueda solucionar.
Sander: Eso espero, no quiero escuchar que intentaste hacerla sentir mal o qué le faltaste el respeto. Esa joven es muy respetuosa y educada.
Alexandre: Si y con un carácter feroz.
Sander: Debe tenerlo, en el mundo de los negocios es necesario.
Alexandre: Uum, así es. ¿Algo más que necesites padre?
Sander: Si, la señorita Rossi es muy bonita, ¿no crees? Deberías conocerla, la unión de ambas familias sería muy conveniente para todos.
Alexandre: Yo no necesito ser empatado con nadie por intereses, olvídalo. Además, no es mi tipo.
Sander: Claro que no, a ti te gustan las que están rellenas de goma.
Alexandre: Padre, respeta a las mujeres, sin importar su apariencia y sus gustos.
Sander: Solo estás defendiendo tus gustos, nada más que eso. Hipócritamente.
Alexandre se libra de continuar la conversación con su padre cuando entra Sharay y le informa que tiene una reunión en cinco minutos. Alexandre no pierde tiempo y sale de su oficina rápidamente, dejando a su padre atrás.
Sharay: Señor, la señorita Rossi le informa que ya está de camino a la empresa.
Alexandre: ¿Le dijiste que tengo una reunión ahora?
Sharay: Así es, pero ella estaba de camino cuándo yo le informe.
Alexandre: entonces ¿se dirige hacia aquí sin avisar? Eso está muy mal de su parte. Que se quede esperando entonces.
Después de que Alexandre terminó la reunión, se le informa que Vittoria se había ido. Alexandre no logro ocultar su incomodidad, no se había enfrentado a una persona como Vittoria, está acostumbrado a que le limpies los pies con el perfume más caro, pero ella no es así, ella no siente presión de nadie y sabe cuando está ganando.
Vittoria está sentada tomando café en una cafetería que está cerca de la empresa, la vista es precisa. El mar se mueve lentamente, con calma, no hay vientos que le revolotean el cabello, ni ruidos que le quiten su paz. Hasta que Alexandre se sienta en frente de ella, tapando la hermosa vista que tenía en frente.
Alexandre: Es muy testaruda señorita Rossi, ¿no podía esperar en la empresa?
Vittoria: está cafetería está a 300 metros de la empresa, lo que prácticamente la convierte en un área cercana. ¿Algún inconveniente con eso?
Vittoria continúa tomando su café y viendo el mar. Alexandre está que arde del enojo, no puede creer que ella se comporte de esa manera con él.
Alexandre: ¿Siempre ha sido así de terca y mal humorada?
Vittoria: No soy mal humorada, solo es que no me voy a someter a su jueguito señor Viale, usted quería que yo lo esperé una hora completa en una oficina, en ese tiempo yo hago muchas cosas.
Alexandre: usted no aviso con tiempo sobre su visita, así que se considera visita inesperada.
Alexandre no puede evitar sonreír, aunque se reincorpora de inmediato, la actitud de Vittoria le resulta interesante, no sabe si molestarse o reír.
Alexandre: En conclusión, ya tengo espacio disponible para atenderla. Solo será una hora, pues tengo que viajar y necesito organizarme.
Vittoria: Bien, una hora es suficiente para dejarle en claro que no hay nada más que discutir, usted acepta y empieza la obra, así de simple señor Viale.
Alexandre: Ya veremos señorita Rossi.
En la oficina Alexandre y Vittoria duran media hora intentando llegar a un acuerdo, pero ninguno quiere retroceder con su propuesta.
Vittoria: Hay muchos inversionistas deseando este proyecto, usted es qué sabe.
Alexandre no podía creerlo, está mujer lo tiene con la cabeza caliente, no quiere seguir negociando, está cansado, solo piensa en que necesita una mujer para quitarse toda esa tensión acumulada que trae.
Alexandre: Basta, entonces que todo se vaya al carajo, usted no vendrá a imponerme sus exigencias, yo soy el que costeará la mayor parte de ese proyecto, ustedes solo son los dueños del diseño, nada más. ¡Así que si no quiere mi propuesta, entonces se la puede llevar!
Vittoria no dijo nada, solo recogió sus papeles y sus planos, se levantó y se dirigió a la puerta. Alexandre no lo podía creer, no creía que eso estaba sucediendo, ella lo necesita a él, pero no quiere que él cambie los diseños del proyecto que tantos años le costó elaborar, ella conoce la fama que él tiene cuando se queda a cargo, cambia la infraestructura original y hace como quiera con ellas.
Alexandre: ¡Vittoria Rossi! Es usted muy orgullosa.
Vittoria está muy sentida, nunca le habían hablado mal y Alexandre lo hizo, sus ojos están aguados, pero no está dispuesta a que él la vea llorar, no le daría el gusto. Se reincorporó y le dio el frente a Alexandre.
Vittoria: No voy a permitir que usted me humillé, me hable mal y también quiera cambiar mis dueños, es mi proyecto, yo lo soñé. Usted no lo va a arruinar. ¿Entendió?
Alexandre notó el brillo de tristeza en los ojos de Vittoria y bajo la guardia, entendió que no necesitaba llegar hasta ese punto y reconoció que se había excedido con su tono.
Alexandre: Aceptó su propuesta, 40/80.
Vittoria: Bien.
Ambos se miraron y aunque no lo reconozcan algo nuevo comenzó a surgir en su interior. ¿Atracción?