Rhyne es un guía omega de fuego, Rango F, descartado por el Imperio Aethelgard que teme su llama. Zarek Thorne es el centinela de hielo más poderoso —y más condenado— de su generación. Cuando un frenesí los enfrenta, el Sistema NEXUS-7 sella entre ellos una resonancia del 100%. Un lazo imposible. Un mariscal que nunca se arrodilla. Un guía que el mundo quiso apagar. Y una llama que, una vez encendida, no pide permiso para arder.
NovelToon tiene autorización de VICTOR CUETO para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
EPISODIO 13: EL DIAPASÓN DE PLATA
EL DIAPASÓN DE PLATA
El sonido del diapasón no era agudo. Era un taladro en el alma.
Rhyne cayó de rodillas, llevándose las manos a los oídos, pero el dolor no venía de fuera. Venía de su pecho. El lazo del 100%, que segundos antes se sentía como un río de luz dorada, ahora era un cable de alta tensión a punto de romperse.
A su lado, Zarek soltó un gruñido gutural. El Mariscal intentó levantar su rifle, pero sus manos temblaban tanto que el arma cayó al suelo con un estruendo metálico. El hielo en sus venas se cristalizó, bloqueando sus articulaciones.
—¡Zarek! —gritó Rhyne, arrastrándose hacia él.
—No... te... acerques... —jadeó Zarek, sus ojos grises inyectados en sangre, luchando contra una parálisis invisible—. Te va a... arrancar...
La Inquisidora Mayor Valerius caminó lentamente hacia ellos. Sus tacones resonaban en el suelo metálico del búnker, marcando el ritmo de su agonía. El diapasón de plata vibraba en su mano, emitiendo un aura dorada que distorsionaba el aire.
—Qué fascinante —dijo Valerius, observando a Zarek con la curiosidad de una científica—. Un Rango SSS, reducido a un charco en menos de diez segundos. El Arquitecto siempre fue un sentimental. Te dio demasiado poder, Mariscal.
Rhyne apretó los dientes, obligando a su cuerpo a levantarse. Sus venas doradas brillaban con furia, pero cada vez que intentaba invocar su fuego, el sonido del diapasón lo apagaba como una vela.
—¿Qué... qué eres? —escupió Rhyne, limpiando un hilo de sangre de su barbilla.
Valerius sonrió. Fue una sonrisa triste, cansada.
—Soy lo que el Arquitecto intentó copiar —dijo ella, señalando sus propios ojos dorados—. Soy el Sujeto 00. El prototipo original del Proyecto Fénix.
Rhyne sintió un escalofrío.
—Los archivos decían que el Sujeto 00 murió en la primera fase.
—Los archivos mienten —replicó Valerius—. No morí. Evolucioné.
Se detuvo a dos metros de ellos. El dolor en la cabeza de Rhyne se intensificó.
—El Arquitecto creyó que necesitabas un centinela para alcanzar la Fusión Elemental. Creyó que el lazo del 100% era la clave. Pero estaba equivocado. El lazo no es una unión, pequeño fénix. Es un cable de transferencia.
Valerius levantó el diapasón. La luz dorada se intensificó.
—Y yo tengo mucha hambre.
-【SISTEMA NEXUS-7 - ALERTA CRÍTICA】
-【INTERFERENCIA EN EL LAZO: 45%】
-【DETECCIÓN DE PARASITISMO PSIQUIÁTRICO】
-【ADVERTENCIA: LA INQUISIDORA ESTÁ DRENANDO LA RESONANCIA】
Rhyne miró a Cassian. El Sujeto 02 estaba apoyado contra la pared, escupiendo sangre negra, pero sus ojos de ceniza estaban fijos en el diapasón.
—¡Hermano! —gritó Cassian, con la voz ronca—. ¡El diapasón! ¡No está cortando el lazo, lo está chupando! ¡Ella está robando tu energía para mantenerse viva!
Valerius frunció el ceño, molesta por la interrupción. Levantó la mano libre y apuntó a Cassian. Un rayo de luz dorada salió de su palma, impactando en el hombro del chico. Cassian gritó, y su hombro comenzó a desintegrarse en ceniza.
—Cállate, Sujeto 02. Eres un error de cálculo.
Ese error le dio a Rhyne el segundo que necesitaba.
Si ella estaba drenando el lazo, significaba que el lazo seguía abierto. Significaba que Zarek y él seguían conectados.
—Zarek —susurró Rhyne, posando su mano sobre la rodilla helada del Mariscal—. No luches contra el dolor. Úsalo.
Zarek levantó la vista. Sus ojos grises, llenos de dolor, se encontraron con los dorados de Rhyne. En un instante, la comunicación fue perfecta. Sin palabras. Solo instinto.
—Dale todo —ordenó Rhyne.
Zarek asintió.
En lugar de resistirse al drenaje, el Mariscal empujó.
Liberó todo su poder. Todo su hielo, toda su rabia, toda su culpa, todo su amor. Lo canalizó a través del lazo del 100% y lo disparó directamente hacia Valerius.
Al mismo tiempo, Rhyne hizo lo mismo con su fuego. No un fuego controlado. Un fuego salvaje, desesperado, alimentado por su propia alma en llamas.
-【SISTEMA NEXUS-7 - SOBRECARGA DE RESONANCIA】
-【FLUJO DE ENERGÍA: INVERTIDO】
-【NIVEL DE TRANSFERENCIA: 400%... 600%... 900%...】
Valerius abrió los ojos de par en par.
—¡No! ¡Es demasiado! ¡Su cuerpo no puede contener...!
El diapasón de plata comenzó a vibrar violentamente. La luz dorada se volvió blanca, cegadora. La Inquisidora intentó soltar el objeto, pero el metal se había fundido con su piel, atrapándola en su propio circuito.
—¡Ahora, Cassian! —rugió Rhyne.
Cassian, ignorando el dolor de su hombro desintegrándose, levantó su mano sana. Sus ojos de ceniza brillaron con un odio puro.
—Púdrete —susurró.
Una onda de entropía gris golpeó el diapasón.
El metal, debilitado por la sobrecarga de energía y el decaimiento acelerado, no pudo soportarlo.
Con un sonido como un trueno, el diapasón estalló en mil pedazos.
La onda expansiva lanzó a Valerius hacia atrás. La Inquisidora chocó contra la pared de acero, deslizándose hasta el suelo. Su uniforme blanco estaba chamuscado, y sus ojos dorados parpadeaban, volviéndose grises por un segundo antes de recuperar su color.
El silencio volvió al búnker, roto solo por las alarmas del Sistema NEXUS-7.
Rhyne jadeaba, apoyado en el pecho de Zarek. El Mariscal lo abrazaba con fuerza, enterrando el rostro en su cuello, respirando su olor a ceniza y fuego.
—Lo logramos —susurró Zarek.
Pero Cassian no se relajó.
—Miren el suelo —jadeó el Sujeto 02.
Rhyne levantó la vista.
El suelo del búnker, debilitado por la explosión y la entropía de Cassian, se estaba agrietando. Las grietas se extendían rápidamente, brillando con una luz azul extraña que venía desde abajo.
—¡Maldición! —gritó Zarek, poniéndose de pie y levantando a Rhyne en brazos—. ¡El suelo cede!
—¡Corran! —gritó Cassian, uniéndose a ellos.
Pero era demasiado tarde.
El centro del búnker colapsó.
El acero, el mármol y la tierra se hundieron en un abismo negro. Rhyne, Zarek y Cassian cayeron. El viento les arrancó el aliento de los pulmones mientras descendían en la oscuridad, rodeados de escombros.
Rhyne cerró los ojos, aferrándose al cuello de Zarek, esperando el impacto mortal.
Pero el impacto nunca llegó.
En su lugar, sintieron un golpe suave, como caer en agua espesa.
Rhyne abrió los ojos.
No estaban muertos. Estaban sumergidos en un líquido viscoso, brillante, de color azul pálido. Podían respirar. El líquido llenaba sus pulmones sin ahogarlos, oxigenando su sangre directamente.
Zarek lo soltó lentamente, nadando hacia la superficie. Rhyne lo imitó, seguido por Cassian.
Cuando sus cabezas rompieron la superficie del líquido azul, Rhyne miró a su alrededor. Y el aire se le congeló en la garganta.
No estaban en un sótano.
Estaban en una caverna subterránea del tamaño de una ciudad. El techo estaba a cientos de metros de altura, perdido en la oscuridad. Y el líquido azul en el que flotaban cubría el suelo de la caverna, formando un lago infinito.
Pero lo que hacía que el corazón de Rhyne se detuviera no era el lago.
Eran las paredes.
Desde el nivel del líquido hasta el techo invisible, había estanterías de cristal. Miles. Millones de ellas.
Y dentro de cada estantería, flotando en el mismo líquido azul, había un cuerpo.
Centinelas.
Miles de centinelas. Algunos llevaban uniformes del Imperio Aethelgard. Otros llevaban armaduras antiguas, de hace siglos. Todos estaban en animación suspendida, con tubos conectados a sus espaldas.
—¿Qué... qué es este lugar? —susurró Cassian, nadando hacia la orilla de cristal más cercana.
Rhyne nadó hasta él. Miró a través del cristal de la estantería más cercana.
Dentro había un hombre joven, de cabello rubio, con el rostro sereno. Pero en su frente, brillando a través de la piel, había un símbolo.
El símbolo del Proyecto Fénix.
-【SISTEMA NEXUS-7 - ESCANEO DE ENTORNO】
-【UBICACIÓN: DESCONOCIDA】
-【OBJETOS DETECTADOS: 48,291 UNIDADES】
-【CLASIFICACIÓN: CENTINELAS EN ÉXTASIS ARTIFICIAL】
-【ADVERTENCIA: TODOS LOS SUJETOS POSEEN ADN MODIFICADO】
Rhyne leyó las palabras, y el pánico lo inundó.
No eran prisioneros.
Eran baterías.
—¡Rhyne! —gritó Zarek desde el centro del lago—. ¡Mira el centro!
Rhyne y Cassian nadaron hacia donde Zarek señalaba.
En el centro exacto del lago, emergiendo del líquido azul como una isla de acero negro, había una plataforma. Y en esa plataforma, había una silla gigante, hecha de hueso y metal.
Sentado en la silla, con los ojos cerrados y cables gruesos conectados a su nuca, había un hombre.
Era anciano. Su piel era como pergamino, y su cabello era blanco como la nieve.
Pero en su pecho, latiendo con una luz dorada y enfermiza, había un corazón mecánico.
Cassian se detuvo en seco. Sus ojos de ceniza se abrieron de par en par.
—No puede ser... —susurró el Sujeto 02, temblando—. Ese es... ese es el fundador. El primer Emperador.
Zarek apretó los puños, el hielo formando una plataforma bajo sus pies para que Rhyne pudiera subir.
—No está muerto —dijo Zarek, la voz gélida—. Está usando a todos estos centinelas para mantenerse vivo.
De repente, los ojos del anciano se abrieron.
No eran dorados. No eran blancos.
Eran negros. Completamente negros, como el fondo del océano.
El anciano sonrió. Y cuando habló, su voz no resonó en el aire. Resonó en sus mentes, a través del Sistema NEXUS-7, a través del lazo, a través de la sangre.
"Bienvenidos a la cuna, pequeños fénix. Llevaba mucho tiempo esperando a que la cena cayera en mi plato."