Theo sabe exactamente cuándo perdió a Alex.
El problema es que no entiende por qué.
Alex no se defiende. No explica. Solo acepta el odio como si fuera algo que ya había previsto desde el principio.
Pero el desprecio es difícil de sostener cuando la mente empieza a recordar quién era Alex antes de la traición, y cuando las respuestas que faltan empiezan a doler más que la propia herida.
Porque hay personas que no traicionan por falta de amor.
Sino porque aprendieron a resolverlo todo solos, incluso lo imposible.
NovelToon tiene autorización de Lyn SD para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Capítulo 6
Theo
El profesor llama mi nombre y voy al frente para recibir mi examen revisado.
Un ochenta y dos de cien.
Bien.
—Déjame ver tus respuestas. —Lucy me quita el examen y lo compara con el suyo.
Veo por encima de su hombro hacia su puntuación.
—¿Un treinta? ¿En serio? —me burlo.
—Cállate. Ni siquiera sé cómo le haces para sacar buenas notas.
—Soy inteligente —respondo, recuperando mi examen.
—Pero siempre llegas tarde a clases y no prestas atención —sigue.
Sonrío.
—Tengo un método infalible.
—Dime.
—Lo siento. Sigue intentándolo. —Señalo su nota.
—Eres un maldito.
—Su método es el mismo que el mío —dice Dominic.
Le lanzo una mirada para que se detenga, pero me ignora.
—Max nos da tutorías todos los domingos.
—¿Desde primer año? —pregunta Lucy. —¿Cómo pudiste?
—Todos lo saben, excepto tú —dice Daisy.
—¿Y yo por qué no?
—Porque alguien siempre está pendiente de su novio y no presta atención —respondo.
—Idiota.
—Max es nuestro tesoro. No puedo compartirlo con cualquiera. Mira eso, un cien. —Señalo la nota de su examen.
—No soy cualquiera, soy tu amiga —me reclama.
Me encojo de hombros.
—Soy posesivo con lo que me pertenece.
—Deja de hablar de mí como si fuera de tu propiedad. Y Lucy, eres bienvenida a venir también.
—Lo siento. El fin de semana es el único momento donde puedo ver a mi novio —se disculpa avergonzada.
—¿Ves? —digo—. Por eso no quería decirte. No lo valoras.
—Theo, cállate —me ordena Max.
—Como digas.
Terminamos la clase y vamos a comer, aunque solo algunos de nosotros.
Pido mi comida y espero.
Esta vez llega más tarde que de costumbre, pero como siempre elige una mesa donde tiene una buena vista de mí.
—Oye, ya llegó tu admirador —me señala Noah.
Lo miro desconfiado.
—¿Por qué siempre te fijas en él? ¿Acaso te gusta? —le pregunto.
—¿Por qué me gustaría alguien al que le gustas tú? Simplemente es evidente que siempre te está observando.
No dejo de mirarlo, todavía desconfiado.
—Eso es verdad —agrega Dominic—. Hasta yo me he dado cuenta de que siempre está por ahí y no soy precisamente la persona más observadora.
—No es particularmente bueno para pasar desapercibido —está de acuerdo Max.
Supongo que tienen un punto.
No puedes evitar darte cuenta cuando la misma persona aparece una y otra vez durante semanas.
—¿Qué piensas? ¿Te gusta? —pregunta Dominic.
Miro al chico mientras separa algo de comida en el plato, seguramente algo que no es de su gusto.
La verdad es que empiezo a disfrutar su atención.
Sonrío lentamente.
—Quizá.
Ellos silban y me empujan, molestándome.
Lo que me hace sonreír más ampliamente en lugar de sentirme cohibido.
—Idiotas.
—Entonces ¿qué vas a hacer? —pregunta Noah.
Lo pienso.
Llevo un tiempo ya preguntándome quién es.
Y empiezo a cansarme de no saberlo.
Además, intuyo que no es alguien tan simple como las personas con las que suelo estar y no bastará con invitarlo a salir una noche.
Miro a Max.
—¿Qué piensas? ¿Me das permiso para salir con él? —bromeo.
Está a punto de protestar, pero termina resignándose.
—Haz lo que quieras.
Nos reímos de eso.
—¿Entonces vas a darle una oportunidad? —pregunta Noah, esta vez en serio.
—No estoy seguro de si sea una buena idea —respondo.
Pero en ese momento siento su mirada sobre mí nuevamente.
Y me gusta.
—Entonces quizá sea mejor que le digas algo para que pare y pueda seguir adelante —dice Max.
La idea me provoca un rechazo inmediato.
—Dominic.
—¿Sí?
—Consigue su nombre.
—Dame cien dólares y lo tienes.
Lo miro ofendido.
—¿No te hago ganar ya suficiente con las apuestas?
—Tómalo o déjalo.
Ni siquiera lo dudo.
Saco el celular y hago la transferencia.
—Listo.
—Ok.
—Eres un estafador —me quejo.
Dominic me ignora por completo.
—Parece que alguien está más interesado de lo que quiere admitir —dice Noah.
—Creo que sí —está de acuerdo Max.
No me molesto en defenderme.
En su lugar vuelvo a mirarlo.
Esta vez nuestras miradas se cruzan por un segundo antes de que aparte la vista.
Miro mi plato y sonrío.
Quizá cien dólares no fueron una mala inversión.
pero continuemos a ver si la pego o es otra xosa😂😂😂