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Las Sirenas De Mirthalia.

Las Sirenas De Mirthalia.

Status: Terminada
Genre:Romance / Sirena / Venganza / Completas
Popularitas:2.1k
Nilai: 5
nombre de autor: Leydis Ochoa

Cuando las profundidades del mar ocultan secretos ancestrales y los ecos de la venganza susurran a través de las corrientes, solo las valientes sirenas de Mirthalia pueden desafiar el destino.

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Capítulo 6: Los Vínculos de la Sangre

El silencio en la periferia de Mirthalia era distinto al del abismo abierto. Aquí, cerca de las ruinas de la Vieja Ciudad, el agua se sentía espesa, cargada con el peso de los siglos y los secretos que el Rey Pelagios preferiría ver enterrados bajo capas de sedimento. Selene guiaba a sus tres amigas —Coralia, Ariel y Ondina— hacia la Cripta de las Siete Mareas, un lugar prohibido donde los linajes más antiguos de las sirenas solían realizar sus ritos de paso antes de que el Pacto Sombrío prohibiera el uso de la magia ancestral.

—Si nos atrapan aquí, no habrá juicio —susurró Ariel Waves, sus ojos moviéndose frenéticamente hacia las sombras de las columnas de coral muerto—. Pelagios nos declarará "corruptas" y nos enviará a las Fosas del Olvido antes de que podamos decir una palabra.

—Entonces asegúrate de que no nos atrapen, Ariel —respondió Coralia Maré con una firmeza que ocultaba apenas un rastro de nerviosismo—. Tú vigila las corrientes superiores. Ondina, quédate cerca de la entrada y avísanos si ves algún destello de las linternas de la Guardia.

Selene no hablaba. Su atención estaba centrada en la gran puerta de obsidiana que bloqueaba el paso a la cámara ritual. Sentía un latido en las yemas de sus dedos, un hormigueo rítmico que parecía responder a la piedra misma. Al acercarse, notó que la puerta no tenía cerradura, sino una hendidura fina en forma de espiral.

—Es un altar de sangre —dijo Ondina, con la voz quebrada—. Mi abuela me habló de ellos en susurros. Dicen que la magia de las Blue Mist solo se despierta cuando el cuerpo reconoce que la voluntad es más fuerte que el miedo.

Selene se detuvo frente a la hendidura. Suspiró, y una nube de burbujas pequeñas escapó de sus labios. Sabía que no había vuelta atrás. Si despertaba este poder, dejaría de ser una ciudadana de Mirthalia para convertirse en una amenaza viviente para el orden establecido.

—Selene, espera —Coralia puso una mano sobre su hombro—. ¿Estás segura de esto? Una vez que la sangre toque la piedra, el vínculo se restaurará. Sentirás cosas que... que quizá no estamos preparadas para manejar. El dolor de las que estuvieron antes.

—El dolor ya lo tengo, Coralia —respondió Selene, girándose para mirar a su amiga con ojos cargados de una determinación feroz—. Lo llevo desde que supe que mi madre fue vendida. Prefiero que ese dolor sea un arma que una cadena.

Con un movimiento decidido, Selene tomó una pequeña lasca de obsidiana del suelo y se hizo un corte limpio en la palma de la mano. La sangre de sirena, de un rojo oscuro con destellos plateados, comenzó a flotar en el agua antes de ser succionada por la hendidura de la puerta.

Al principio, no pasó nada. El silencio se volvió asfixiante. Pero entonces, la Cripta empezó a gemir. Un sonido sordo, como un trueno submarino, sacudió los cimientos de la estructura. La puerta de obsidiana comenzó a brillar con una luz violeta intensa que recorrió las venas de piedra de toda la habitación.

—¡Selene! —gritó Ondina, retrocediendo ante la intensidad de la luz.

Selene no podía soltarse. Su mano estaba pegada a la puerta por una fuerza magnética irresistible. De repente, su visión se nubló. Ya no estaba en la cripta. Estaba en un vacío de agua y fuego. Vio rostros de mujeres que compartían sus mismos ojos, sus mismos rasgos. Eran las Guardianas de Sangre, las voces de Mirthalia. Y en el centro de todas ellas, vio a su madre, Marina Blue Mist. No estaba sufriendo; estaba cantando, y su voz era una barrera física contra una oscuridad que intentaba devorarlo todo.

"La sangre no es el precio, Selene", resonó la voz de su madre en su mente, clara como si estuviera a su lado. "La sangre es la llave para la libertad que ellos temen".

Un estallido de energía pura recorrió el brazo de Selene, expandiéndose por todo su cuerpo. Sus escamas comenzaron a brillar con una luminiscencia dorada y violeta que iluminó la cripta como si un sol hubiera nacido bajo el mar. El agua a su alrededor comenzó a girar en un torbellino controlado, cargado de una electricidad estática que hacía que el cabello de sus amigas se erizara.

La puerta se abrió de par en par, revelando un interior lleno de estatuas de cristal que vibraban con la misma frecuencia que el corazón de Selene.

—¡Por los dioses del abismo! —exclamó Ariel, acercándose con cautela—. Tu... tu piel, Selene. Estás brillando.

Selene se miró las manos. No era solo luz; sentía que podía percibir cada átomo de agua a kilómetros a la redonda. Podía sentir la vida de los peces, el movimiento de las algas y, lo más importante, podía sentir la debilidad en los muros de la ciudad.

—No soy solo yo —dijo Selene, extendiendo sus manos hacia sus amigas—. Todas tenemos este potencial. El pacto nos hizo creer que éramos débiles para que no nos rebeláramos. Pero la magia no se ha ido, solo estaba esperando a que alguien tuviera el valor de reclamarla.

Coralia se acercó y tocó la mano de Selene. Al hacerlo, una chispa de luz pasó de una a otra, y las escamas de Coralia también empezaron a emitir un tenue brillo cobrizo. Ariel y Ondina se unieron al contacto, y pronto, la cripta estuvo inundada por una sinfonía de colores y energía.

—Siento... siento que puedo mover las mareas —susurró Ondina, sus ojos llenos de lágrimas de asombro—. Ya no tengo miedo, Selene. Por primera vez en mi vida, el mar no se siente como una cárcel.

Esa oleada de esperanza fue casi abrumadora. Las cuatro sirenas se miraron, y por primera vez desde que eran niñas, rieron. No era una risa de alegría despreocupada, sino la risa de quien acaba de descubrir que las cadenas que lo ataban eran de papel. La magia ancestral había despertado, y con ella, la certeza de que Mirthalia no volvería a ser la misma.

—Ahora tenemos el poder —dijo Coralia, recuperando su compostura de guerrera, aunque sus ojos brillaban con un nuevo propósito—. Pero también tenemos un objetivo en la espalda. Pelagios sentirá este despertar. Debemos movernos rápido.

Selene asintió, sintiendo cómo la magia se asentaba en sus huesos, dándole una fuerza que nunca supo que poseía.

—Vámonos. Ya no somos fugitivas buscando respuestas. Somos la tormenta que viene a limpiar este océano.

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Betsabe Herrera
bonita 😻😻😻
Elba Lucia Gomez
me encanta, mi sirena debe recuperarse😘
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