Juliet Montgomery siempre supo que amar a Nicholas Sterling era un error.
Él era el hombre que todas querían. El heredero perfecto. El futuro CEO de un imperio. Y también el único hombre incapaz de verla como algo más que una simple conocida.
Durante años guardó sus sentimientos en silencio, conformándose con observarlo desde la distancia mientras él entregaba su corazón a otra mujer.
Entonces, una decisión tomada por sus familias cambió sus vidas para siempre.
Un matrimonio.
Un acuerdo.
Una promesa que ninguno de los dos deseaba cumplir por las mismas razones.
Lo que Juliet no sabía era que el destino tenía planes mucho más crueles para ambos.
Porque algunas personas necesitan perderlo todo para descubrir quién estuvo a su lado desde el principio.
Y cuando Nicholas finalmente aprendiera a verla, tal vez ella ya no estaría esperando.
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Lo Imposible
Capítulo 11: Lo Imposible
Juliet Montgomery
A veces el corazón es cruel.
Porque incluso cuando conoces la verdad, incluso cuando sabes que algo es imposible, sigue aferrándose a una esperanza absurda.
Y yo estaba cansada de vivir así.
Cansada de amar a alguien que nunca sería mío.
Cansada de sentir que mi felicidad dependía de una persona que ni siquiera sabía cuánto significaba para mí.
Pero dejar de amar a Nicholas Sterling resultó mucho más difícil de lo que imaginaba.
—Deberías salir con él.
Casi me atraganté con el café.
—¿Qué?
Amelia rodó los ojos.
—Con Daniel.
—No.
—¿Por qué no?
—Porque no.
—Juliet...
Suspiré.
Aquella conversación llevaba semanas repitiéndose.
Daniel Harrison era amable.
Inteligente.
Atractivo.
Y parecía interesado en mí.
Cualquier mujer normal habría aceptado una cita.
Yo no.
Porque seguía comparando a todos con Nicholas.
Y nadie lograba superarlo.
Ni siquiera acercarse.
—No puedes seguir esperando.
Las palabras de Amelia me hicieron bajar la mirada.
—No estoy esperando.
—Claro que sí.
No respondí.
Porque ambas sabíamos que tenía razón.
Una parte de mí seguía esperando.
Esperando que Nicholas me viera.
Esperando que algún día las cosas cambiaran.
Esperando un milagro que jamás iba a ocurrir.
Aquella noche había otra recepción organizada por Sterling Group.
Una más.
Y como siempre, mis padres insistieron en asistir.
Lo que significaba que yo también debía hacerlo.
Cuando llegamos, el salón estaba lleno.
Las luces brillaban.
La música sonaba suavemente.
Y los invitados conversaban animadamente.
Todo parecía perfecto.
Hasta que vi a Nicholas.
Y a Vivienne.
Juntos.
Como siempre.
Mi corazón se encogió.
Todavía dolía.
Después de tantos años, seguía doliendo.
—Juliet.
Giré la cabeza.
Daniel sonreía frente a mí.
—Hola.
—Pensé que no vendrías.
—Mi padre tenía otros planes.
Daniel rió.
—Los padres suelen hacer eso.
Asentí.
Y durante los siguientes minutos conversamos de temas sin importancia.
Por primera vez en mucho tiempo intenté concentrarme realmente en alguien que no fuera Nicholas.
Y descubrí que Daniel era agradable.
Mucho más agradable de lo que había imaginado.
—¿Te gustaría cenar conmigo algún día?
La pregunta llegó tan de repente que me sorprendió.
Parpadeé.
—¿Qué?
—Una cita.
Sonrió.
—Una cita real.
Sentí un nudo en el estómago.
Porque sabía lo que debía responder.
Sabía que era el momento de avanzar.
De intentar algo diferente.
De dejar atrás un amor imposible.
—Yo...
—No tienes que responder ahora.
Parecía nervioso.
Lo cual era extrañamente adorable.
—Piénsalo.
Asentí.
Y por primera vez consideré seriamente la posibilidad.
Al otro lado del salón, Nicholas observaba la conversación.
Sin darse cuenta de ello.
Sin comprender por qué.
Pero algo en su interior comenzaba a incomodarse.
Yo no lo noté.
Estaba demasiado ocupada intentando convencerme de que aceptar aquella invitación era lo correcto.
Porque tal vez había llegado el momento de dejar de vivir atrapada en un sueño.
Más tarde me dirigí a la terraza para tomar un poco de aire.
Necesitaba pensar.
Necesitaba aclarar mis sentimientos.
La noche era fresca.
Y la ciudad brillaba a lo lejos.
—¿Escapando?
Reconocí la voz inmediatamente.
Nicholas.
Mi corazón reaccionó antes de que pudiera detenerlo.
Como siempre.
—Solo necesitaba aire.
Él se apoyó en la baranda.
—Entiendo.
Durante unos segundos ninguno habló.
Y el silencio se volvió incómodo.
—Daniel parece agradable.
Parpadeé sorprendida.
—¿Daniel?
—Sí.
—Supongo que sí.
Nicholas asintió lentamente.
Como si estuviera reflexionando sobre algo.
—Se interesa mucho por ti.
Sentí calor en las mejillas.
—Tal vez.
—¿Y tú?
Lo observé confundida.
—¿Y yo qué?
—¿Te interesa?
La pregunta me tomó desprevenida.
Porque Nicholas jamás hacía ese tipo de preguntas.
Jamás.
—No lo sé.
Y era verdad.
No lo sabía.
Algo cambió en su expresión.
Solo por un instante.
Tan rápido que podría haberlo imaginado.
Luego desapareció.
—Entiendo.
Volvió a mirar la ciudad.
Y la conversación terminó.
Aquella noche, mientras regresaba a casa, no pude dejar de pensar en lo extraño que había sido todo.
Nicholas preguntando por Daniel.
Nicholas interesado en mi respuesta.
Nicholas actuando de una manera diferente.
Pero seguramente estaba exagerando.
Seguramente no significaba nada.
Porque Nicholas Sterling seguía enamorado de Vivienne Clarke.
Y yo seguía siendo Juliet Montgomery.
La chica que lo había amado durante años en silencio.
La chica que comenzaba a comprender que algunas historias no están destinadas a convertirse en realidad.
Y quizás era hora de aceptar que Nicholas siempre sería lo imposible.
Aunque el destino todavía tuviera otros planes para nosotros. ❤️📖✨