Tras morir, María reencarna en Alba, una extra destinada a ser sacrificada por su propia familia. Decidida a cambiar su destino, huye para cruzar el bosque prohibido en busca de la única familia que podría salvarla.
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Capítulo 19
El puente se tambaleaba de un lado a otro, y el río pasaba abajo con una fuerza que Alba estaba segura que, si llegaba a caer ahí, moriría al instante.
El agua chocaba violentamente contra las rocas, levantando espuma blanca mientras el ruido del río llenaba todo el lugar.
El zorrito ya iba adelante cruzando el puente como si estuviera acostumbrado, moviendo la cola tranquilamente mientras caminaba sobre las viejas tablas.
—Thalior… de verdad tengo mucho miedo —dijo Alba mirando el puente con terror.
Thalior observó la expresión preocupada de ella y soltó un suspiro.
—Cruzaré yo primero, ¿sí? Comprobaré que no va a pasar nada —dijo intentando tranquilizarla.
Alba lo miró y asintió enseguida, aunque ahora la preocupación empezó a cambiar de dirección.
—Thalior… —lo llamó antes de que avanzara.
Él volteó a verla.
—Ten cuidado, ¿sí?
Thalior sonrió apenas.
—Nos vemos del otro lado.
Después empezó a cruzar.
Cada vez que daba un paso, las tablas crujían peligrosamente bajo su peso. Había partes donde faltaban algunas maderas y otras que parecían sostenerse solo por milagro.
Aun así, Thalior avanzaba con cuidado, sujetándose de las cuerdas laterales mientras iba observando cada rincón del puente.
—Esa tabla está floja —le avisó señalando una con el pie—. Y la de más adelante también. No las pises cuando cruces.
Alba asintió rápidamente desde el otro lado mientras sentía el corazón acelerado.
Después de unos minutos que parecieron eternos, Thalior finalmente llegó al otro extremo.
Se giró hacia ella y levantó una mano.
—Ven. Hazlo despacio.
Alba tragó saliva.
Sus manos temblaban.
Se armó de valor y dio el primer paso.
La madera rechinó debajo de ella.
Instintivamente se aferró con más fuerza a las viejas cuerdas del puente mientras avanzaba lentamente.
Intentaba no mirar hacia abajo.
De verdad lo intentaba.
Pero cuando iba por la mitad, el viento empezó a soplar con más fuerza, haciendo que el puente se balanceara peligrosamente.
Alba soltó un pequeño grito y se agachó un poco aferrándose a las cuerdas.
Y entonces, por accidente, miró hacia abajo.
El agua salvaje moviéndose bajo ella hizo que el estómago se le revolviera.
Se quedó completamente quieta.
—¡Vamos, Alba! ¡Ya casi llegas! —gritó Thalior desde el otro lado—. ¡Mira hacia acá! ¡Mírame a mí!
Alba levantó la vista.
Sus ojos se enfocaron únicamente en él.
Respiró profundo varias veces y obligó a sus piernas a moverse otra vez.
Un paso.
Luego otro.
Con muchísimo cuidado evitó las tablas flojas que Thalior le había señalado.
El puente seguía moviéndose horriblemente.
Pero ya casi llegaba.
Ya casi.
Cuando estaba a pocos pasos del otro lado, no se fijó dónde pisaba.
La siguiente tabla crujió bajo su pie.
Y se rompió.
—¡Ahhh!
La pierna de Alba se hundió de golpe entre el agujero mientras el puente entero se tambaleaba violentamente.
Ella soltó un grito aterrorizado al sentir que su cuerpo se iba hacia abajo.
Por puro reflejo se agarró con fuerza de las viejas cuerdas laterales.
Sus dedos temblaban.
Sentía que las manos le resbalaban.
—¡ALBA! —gritó Thalior al verla resbalar.
El corazón de Alba parecía haberse detenido.
Su pierna había atravesado la tabla rota y ahora colgaba peligrosamente sobre el río embravecido.
Alba sintió lágrimas acumulándosele en los ojos mientras intentaba sacar la pierna atrapada.
El puente se balanceaba con violencia mientras el agua rugía debajo de ella como si estuviera esperando devorarla.
Las viejas cuerdas rechinaban horriblemente.
Alba respiraba rápido, demasiado rápido.
Sentía las manos resbalosas por el sudor mientras se aferraba con todas sus fuerzas.
—¡No mires abajo! —ordenó Thalior desde el otro lado.
Pero fue demasiado tarde.
Alba volvió a bajar la vista apenas un segundo.
El agua chocando contra las rocas.
La corriente furiosa.
La altura.
Sintió el estómago revolverse.
—N-no puedo… —murmuró con la voz temblorosa.
Una de las cuerdas crujió.
Eso bastó para que entrara en pánico.
—¡THALIOR!
El elfo maldijo por lo bajo y sin pensarlo empezó a cruzar nuevamente el puente hacia ella.
—¡¿Qué haces?! —gritó Alba aterrada— ¡Se va a romper!
—¡Cállate y no te sueltes!
Cada paso que daba hacía que el puente se balanceara todavía más.
Pero Thalior seguía avanzando sin apartar los ojos de ella.
Alba sentía que las fuerzas comenzaban a abandonarla.
Sus brazos temblaban.
La pierna atrapada le dolía horrible.
Y el viento seguía soplando fuerte.
Entonces ocurrió.
Otra tabla se quebró.
Alba soltó un pequeño grito cuando parte del puente se inclinó bruscamente hacia un lado.
Su mano resbaló.
Por un instante realmente creyó que iba a caer.
Pero antes de hacerlo alguien la sujetó del brazo con fuerza.
Alba abrió los ojos.
Thalior había llegado hasta ella.
Una de sus manos sostenía la cuerda del puente mientras con la otra la agarraba firmemente para que no cayera.
—Te tengo —dijo serio.
Alba lo miró completamente pálida.
—V-voy a morir…
—No mientras yo esté aquí.
El puente volvió a moverse violentamente.
Thalior chasqueó la lengua mirando la tabla rota donde la pierna de Alba seguía atrapada.
—Escúchame bien —dijo mirándola directamente a los ojos—. Necesito que mantengas la calma.
—¡¿CÓMO QUIERES QUE ME CALME?!
—¡ALBA!
Ella se quedó quieta al escucharlo gritarle así.
Thalior respiró hondo.
—Confía en mí.
Alba tragó saliva.
No sabía por qué… pero esas palabras lograron tranquilizarla un poco.
Thalior afianzó mejor el agarre sobre ella.
—Cuando cuente tres vas a sacar la pierna y vas a venir hacia mí, ¿entendido?
Alba asintió nerviosa.
—Uno…
El puente crujió.
—Dos…
El viento sopló más fuerte.
—¡Tres!
Alba sacó la pierna rápidamente mientras Thalior tiraba de ella hacia su cuerpo.
La tabla terminó de romperse justo después.
Alba soltó un gritito ahogado y se aferró instintivamente a Thalior.
El impulso hizo que ambos tambalearan peligrosamente.
Por un segundo parecía que iban a caer los dos.
Pero Thalior logró sostenerse de una cuerda y recuperar el equilibrio.
Alba seguía completamente pegada a él, temblando.
—Ya pasó —dijo él respirando un poco agitado—. Ya estás bien.
Alba enterró el rostro contra su pecho intentando recuperar el aire.
Sentía el corazón latiéndole tan fuerte que parecía querer salirse.
Thalior bajó la vista hacia ella.
Y por primera vez desde que la conocía… la vio realmente asustada.
No haciendo drama.
No exagerando.
Asustada de verdad.
Suspiró suavemente antes de acomodarle una mano detrás de la cabeza.
—Vamos —dijo en un tono mucho más suave—. Solo faltan unos pasos más.
Ambos avanzaron despacio hasta que por fin tocaron tierra firme del otro lado.
En cuanto Alba pisó suelo seguro, las piernas le fallaron completamente.
Terminó sentada en el suelo respirando agitadamente mientras abrazaba al zorrito apenas este se le lanzó encima chillando preocupado.
—Casi muero… —murmuró dramáticamente—. Vi mi vida pasar frente a mis ojos.
Thalior soltó una pequeña risa nasal mientras revisaba las cuerdas del puente.
—Tu vida duró veinte segundos entonces.
Alba lo miró indignada.
—¡Oye! ¡Fue aterrador!
—Y aun así cruzaste.
Ella se quedó callada un momento.
Después infló un poco las mejillas.
—Bueno… eso fue porque soy muy valiente.
Thalior sonrió apenas.
Luego, casi sin pensarlo, se acercó y pasó una mano por la cabeza de Alba revolviéndole suavemente el cabello rojizo.
Alba abrió un poco los ojos sorprendida.
—Lo hiciste muy bien —dijo él con una pequeña sonrisa.
Y esa sonrisa…
Alba sintió que el corazón le daba un extraño salto dentro del pecho.
Porque Thalior casi nunca sonreía así.
Por un instante el ruido del río, el viento y el bosque parecieron desaparecer.
Solo estaban ellos dos mirándose.
Los ojos claros de Thalior reflejaban la luz entre los árboles mientras seguía acariciándole la cabeza distraídamente.
Alba sintió las mejillas calentarse.
El zorrito, todavía entre sus brazos, miraba de uno a otro como si estuviera viendo algo interesante.
Entonces Thalior pareció darse cuenta de golpe de lo que estaba haciendo.
Su mano se detuvo.
Se aclaró la garganta rápidamente y apartó la mano como si se hubiera quemado.
—…Solo no quería tener que ir a recogerte al río —murmuró intentando sonar indiferente.
Pero sus orejas ligeramente rojas lo traicionaban completamente.
Alba lo miró unos segundos más antes de sonreír lentamente.
—Claro… seguro fue solo por eso.
—Lo fue.
—Mhm.
—Deja de verme así.
—¿Así cómo?
—Como si estuvieras pensando tonterías.
Alba abrazó más fuerte al zorrito ocultando apenas su sonrisa divertida.
—Yo no estoy pensando nada.
Thalior resopló desviando la mirada.
—Sigamos avanzando antes de que oscurezca.
Pero cuando empezó a caminar, Alba notó que las puntas de sus orejas seguían rojas.
Y eso solo hizo que su sonrisa se hiciera más grande.
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no me canso de leerla 🥰😭
me encanto mucho👏
pobre elfo..lo q le espera
🤣🤣🤣🤣🤣
me encanta nuestra bruja desastrosa
felicidades
falta que thailor ceda😂
👍👍👍👍👍👍👍👍👍👍
esta hermosa