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Se Lo Dejo A Su Amante

Se Lo Dejo A Su Amante

Status: Terminada
Genre:Traiciones y engaños / Venganza / Divorcio / Completas
Popularitas:86.9k
Nilai: 5
nombre de autor: patricia sinisterra

Creyó vivir un cuento de hadas hasta que descubrió la traición: su esposo compartía su vida, su tiempo y su dinero con otra mujer. En lugar de luchar por un amor muerto, decidió renunciar a todo… menos a sí misma.

Pero pronto descubrirán que recibir lo que otros abandonan, trae consecuencias terribles. Ella se libera, se transforma y triunfa; ellos caen en la trampa que ellos mismos construyeron. ¿Quién saldrá ganando al final?

NovelToon tiene autorización de patricia sinisterra para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 11: El sueño que se vuelve pesadilla

Los días siguientes fueron como ver una tormenta formarse lentamente sobre un cielo que antes parecía despejado, pero solo para los ojos que no querían ver. Dentro de la casa, el aire se había vuelto irrespirable: Emiliano ya no intentaba disimular nada, ni su mal humor, ni sus prisas, ni las llamadas que atendía cerrándose en cualquier rincón, hablando en voz baja pero con tono cada vez más desesperado y cortante. Yaneth lo observaba todo con la misma calma fría y serena que había convertido en su mejor escudo: no preguntaba, no reclamaba, no se metía… simplemente dejaba que él mismo se enredara más y más en la red que había tejido durante años.

Porque lo que él había presentado a Clarisa como una historia de amor verdadero, solo esperando el momento justo para brillar… en realidad era una estructura hecha de mentiras, promesas vacías y engaños que no podían sostenerse mucho tiempo.

Clarisa, al principio segura, triunfante, convencida de que solo faltaba dar el paso final para quedarse con todo lo que Emiliano le había descrito: estatus, riqueza, una vida llena de lujos y reconocimiento social… empezó a chocar contra paredes que él nunca le había mencionado.

—¿Por qué tardas tanto en presentar los papeles? —le gritaba al teléfono, cada vez con más frecuencia y más dureza—. ¿Dices que no hay nada entre ustedes dos? ¿Que viven como extraños? ¿Entonces qué te detiene? ¿Miedo al qué dirán? ¡Ya no me importa! Yo quiero que cumplas lo que prometiste: que seré tu esposa, que tendremos todo en común, que nadie podrá separarnos. Ya no quiero esperar más, Emiliano. O lo haces ya… o yo misma voy a buscar las formas de acelerarlo.

Y él, agotado, acorralado, sin tener ya a quién culpar ni qué excusas inventar, intentaba calmarla, darle largas, prometerle fechas que nunca llegaban:

—Ten paciencia… no puedes entender cómo funcionan estas cosas… hay negocios, propiedades, contratos firmados a nombre de los dos… si me precipito, puedo perderlo todo… y si pierdo yo, pierdes tú también. ¿Es eso lo que quieres? ¿Terminar sin nada?

Pero Clarisa ya no escuchaba razones. La ambición que la había llevado hasta él se volvió ahora su propia prisión: quería resultados, quería posesión, quería demostrarse a sí misma y a todos los que la conocían que había ganado la partida. Y cuanto más él se retrasaba, más exigente se volvía, más preguntas hacía, más indagaba en su vida… y ahí empezó a descubrir lo que nunca le había contado.

Un mediodía, mientras Yaneth estaba en casa revisando documentos legales con calma, llegó una llamada inesperada: era Clarisa otra vez. Pero esta vez su voz ya no sonaba arrogante ni segura: temblaba de rabia y confusión, como si acabara de darse cuenta de que el mapa que le habían dado no correspondía con el terreno real.

—¿Qué le hiciste? —le espetó apenas contestó, sin saludar—. ¿Qué clase de hombre es realmente? Me dijo que tenía todo asegurado, que sus negocios iban de maravilla, que la casa, los bienes, todo era prácticamente suyo… y hoy descubro que hay deudas ocultas, pagos pendientes, problemas con socios… cosas que él nunca me mencionó. ¿Acaso me mintió desde el principio?

Yaneth se sentó despacio, apoyando la espalda en el respaldo, y respondió con una tranquilidad que heló la sangre de la otra mujer:

—Clarisa… yo te dije la verdad la última vez que hablamos. Te dije: llévatelo todo. Y todo significa exactamente eso: lo bueno y lo malo. Lo que él presume y lo que esconde. Lo que te promete y lo que jamás se atreverá a confesarte. ¿Crees que él cambió de repente? No… él siempre fue así. Contigo, conmigo, con todos. Te vendió un sueño… pero te olvidó advertirte que ese sueño se construyó sobre cimientos de mentira. Ahora estás empezando a ver lo que yo conocí desde mucho antes.

—¡Pero eso no puede ser! —exclamó ella, con la voz quebrada por la incredulidad—. Él dijo que tú eras la que le causaba problemas… que tú no entendías nada… que tú eras el obstáculo…

—Él siempre necesita un obstáculo —cortó Yaneth con suavidad pero firmeza—. Alguien a quien culpar de todo lo que sale mal. Antes fui yo. Pronto serás tú. Y cuando no tenga a nadie más a quien culpar… entonces tendrá que mirarse a sí mismo. Pero ya no es mi problema, Clarisa. Recuerda: se lo dejé todo a su amante. Tú lo pediste, tú lo tienes. Y ahora… tú también cargas con todo lo que trae consigo.

Colgó sin esperar respuestas. No sentía placer en su dolor, ni satisfacción cruel: solo sentía la confirmación exacta de lo que siempre había sabido. Emiliano no amaba a nadie más que a sí mismo. Usaba a las personas como escalones, como escudos, como moneda de cambio… y cuando dejaban de servirle, las dejaba caer sin mirar atrás.

Esa tarde, cuando Emiliano llegó, entró destruido: el cabello desordenado, la ropa arrugada, los ojos hundidos y cansados, caminando como si llevara el peso del mundo entero sobre los hombros. Ya no se molestó en gritar, en imponer su autoridad ni en fingir nada. Se dejó caer en el sofá, con las manos en la cara, y permaneció en silencio largo rato, mientras Yaneth lo miraba desde lejos, sin acercarse, sin hablar, sin moverse.

Al levantar la vista, la encontró ahí, de pie, serena, impecable, con esa mirada que ya no tenía rastro de amor ni de dolor, sino solo de una claridad absoluta que lo hacía sentir pequeño, expuesto y juzgado.

—¿Estás contenta? —le dijo con voz ronca, amarga—. ¿Te gusta ver cómo todo se me viene encima? Ella me reclama todo el día, me amenaza, me exige cosas que no puedo darle… descubre problemas que yo nunca le conté… y ahora me dice que si no cumplo en una semana, irá ella misma a hablar con socios, con abogados, con gente que puede arruinarme la vida entera. Todo se está cayendo, Yaneth… todo… y tú solo te quedas ahí mirando… como si nada fuera contigo.

—Porque no es conmigo —respondió ella con firmeza, acercándose un paso sin perder la calma—. Es contigo mismo. Tú construiste esta ruina. Tú prometiste lo que no tenías. Tú jugaste con dos vidas pensando que eras lo suficientemente listo para salir ileso. ¿Y ahora te sorprendes de que se derrumbe? Emiliano… yo te di la oportunidad de irte en paz, de dejarme libre y seguir tu camino sin que nadie te estorbe. Pero tú querías tenerlo todo: el estatus, la seguridad, el amor de otra… sin perder nada. Y esa es la trampa: quien quiere tenerlo todo… termina perdiendo absolutamente todo.

—¿Y tú? —replicó él, intentando encontrar alguna grieta en su fortaleza—. ¿Tú no perdiste nada? ¿Ocho años de tu vida… entregados a alguien que no te valoró… no es una pérdida enorme?

Yaneth sonrió levemente, una sonrisa que nacía de la certeza de haber recuperado lo más valioso:

—Perdí ocho años… sí. Pero a cambio gané algo que tú jamás tendrás: la libertad de no depender de nadie, la dignidad de saber quién soy, y la tranquilidad de no tener que mentir ni esconderme para vivir. Tú ganaste… ¿qué? Una mujer que ahora te exige lo que no puedes darle, una vida llena de cuentas que pagar, de miedos, de secretos… y la certeza de que nadie te ama realmente. Solo te querían lo que tenías. Y cuando se den cuenta de que lo que tienes es mucho menos de lo que vendiste… entonces verás lo sola que se queda tu vida.

Él se quedó sin palabras, derrotado por la verdad que salía de su propia esposa, la que él creyó siempre débil e ignorante. Comprendió entonces, demasiado tarde, que la mujer que había menospreciado durante años era la única que tenía fuerza, principios y claridad… y que al perderla, había perdido lo único sólido que jamás tendría.

Pero el orgullo y el miedo no lo dejaron rendirse del todo. Se levantó de golpe, con la mirada endurecida por la desesperación, buscando una última salida, cualquier recurso para salvarse.

—No… no voy a dejar que me destruyan —masculló, caminando de un lado a otro—. Si ella habla, si arruina mi nombre… yo haré lo que sea. Yo puedo decir que tú eres la culpable… que tú causaste todo… que te fuiste… que abandonaste el hogar… puedo hacer que parezca que yo soy la víctima.

Yaneth lo miró con compasión fría, sin rabia, casi con lástima:

—Puedes intentarlo, Emiliano. Puedes mentir, puedes culpar, puedes manipular… pero recuerda una cosa: yo ya tengo todo. Las pruebas, los documentos, los registros, las pruebas de lo que hiciste, de lo que escondiste, de lo que planeaste. Si tú lanzas la primera piedra… yo solo tendré que abrir la mano y caerá todo sobre ti. No busques pelear contramigo… porque ya sabes quién ganaría.

Se quedó callado, temblando, dándose cuenta de que estaba atrapado por todos lados: por la mujer que amaba, por la esposa que había traicionado, por sus propios errores que ya no podía borrar.

Yaneth dio media vuelta, lista para irse, y antes de salir de la habitación, le dijo una última vez, como cerrando definitivamente cualquier puerta que quedara abierta:

—Ya te lo dije muchas veces… y lo repito una última vez: se lo dejo todo a su amante. No te lo doy como un regalo… te lo entrego como lo que es: el precio de tu elección. Ahora llévalo… y aprende por fin que cada decisión… tiene su costo.

Salió de allí dejándolo solo, perdido entre sus sombras, mientras afuera el sol se ocultaba tras las montañas de Cali, pintando el cielo de colores oscuros y profundos… el final de un día, y el comienzo de una nueva etapa, donde ella ya no era la esposa engañada, sino la mujer que había recuperado su destino.

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Becky Navarro
hasta aca llego demaciado monótona
Becky Navarro
hasta aca llego demaciado monótona
Becky Navarro
muy aburrida no avanza
Diana Quintero
Yaneth ayudo a muchas mujeres a salir adelante a pesar de las dificultades 👏👏👏 que ella pasó
Diana Quintero
Bravo Yaneth es muy fuerte y echada pa delante 👏👏👏 tendrá que buscar trabajo para poder vivir tranquila 🤗🤗
Diana Quintero
Basura tome pa que lleve, se quedo completamente solo, por miserable, por aprovechado, perdió la mujer que siempre se dedico atenderlo, la cual humillaba a diario 🤬🤬🤬 ahora si llamela para que le haga todo 🤗🤭
Diana Quintero
Clarissa no quería a Emiliano, quería su dinero, su "fortuna" sus propiedades, pero lo único que el tiene son deudas 🤬🤬🤬 que se quede con el. Yaneth ya se libro de esa basura 🗑 🤬😡👏👏👏
Diana Quintero
Desgraciado infeliz, la engaña, la roba y todavía intenta acusarla de que ella, lo traicciono y pasar por víctima? que pocos pantalones tiene este miserable de Emiliano 🤬🤬🤬 que se quede con la putizorra de Clarissa, si lo va a querer sin dinero y con deudas 🤬🤬🤬
Diana Quintero
Esos miserables creyeron que podrían humillar a Yaneth y que ella suplicarle por amor, oero se llevaron su gran desilusión, porque nada de eso ocurrió 🤬🤬🤬 bravo por Yaneth y su temple 👏👏👏👏
Diana Quintero
Pero Yanet deja que esa basura inmunda de Emiliano, la menosprecie, la insulte y ella ke de la razón, ya cansa tanta cursikeria 😡😡
Diana Quintero
Esa basura de Emiliano cuando se de cuenta, que perdió una gran mujer, se arrepentirá de haberla engañado 🤬🤬🤬
Diana Quintero
A Yaneth lo único que le queda por gacer, es abandonar a esa basura 😘🤬🤬 le llevó a esa putizorra a la casa donde ella vive 🤬🤬🤬
Diana Quintero
Emiliano y esa putizorra de Clarissa, sin una escoria 🤬🤬🤬
Diana Quintero
La putizorra que se metió en un matrimonio, para destruirlo, creyendo que lastimaba a Yaneth, pero le hizo un gran favor, quitarle de encima a ese parásito 🤬🤬👏👏
veronica pinto
🫩🫩 🫩 cuantos capítulos más faltan para que ella se divorcié 😒😒😒
veronica pinto
hay esta protagonista como que es un poco lenta teniendo todo en frente ya hubiera mandado a un investigador 🤔🤔
Elia María Ramírez Rodríguez
Ese es el tema que toda mujer pasamos alguna vez por eso las mentiras de nuestra pareja ya sea por cualquier detalle.......♥️💓🧡💛
Elia María Ramírez Rodríguez
A veces es difícil dar el primer paso hacía tú realidad hacía vida pero no porque no quieras ó porqué no puedas sino porque todavía no te desengañas bien a bien de la persona que está a tu lado de la que no te merece ya cuando la venda cae de tus ojos entonces ya es otra cosa lo que vez y esperas......♥️💓🧡💛
Elia María Ramírez Rodríguez
Sabías palabras las de Yaneth.......♥️💓🧡💛
Elia María Ramírez Rodríguez
Que bien para Yaneth va iniciar de nuevo pero si un peso colgado en la espalda que no la deje avanzar........ ♥️💓🧡💛
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