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Cartas para un alfa que nunca existió

Cartas para un alfa que nunca existió

Status: Terminada
Genre:Romance / Yaoi / Comedia / ABO
Popularitas:667
Nilai: 5
nombre de autor: felina black

Ethan Ashford tiene veinte años, un tío empeñado en casarlo cuanto antes y una lista interminable de pretendientes ricos, educados… e insoportables.

Para librarse de la presión, se le ocurre una broma: inventar a un prometido imposible de investigar. Un alfa extranjero. Un capitán de la Fuerza Aérea de Corea del Sur. Un tal Kang Min-Jae que jamás podría presentarse en Ravenshire.

Una noche, sin pensarlo, Ethan le escribe una carta. Cuatro páginas de confesiones, quejas y sueños que nunca le ha contado a nadie. Y, por capricho, la envía.

Lo que Ethan no sabe es que, en una base aérea de Seúl, existe un hombre llamado Kang Min-Jae. Que la carta llegó a sus manos. Y que no puede dejar de leerla.

Carta tras carta, entre el humor, la soledad y una sinceridad que no se atreve a mostrar de frente, Ethan se enamora de alguien que cree que no existe. Y Min-Jae, que lleva meses guardando cada sobre en un cajón, se enamora de un desconocido al que no sabe cómo responder.

Hasta que una misión militar lo trae a la ciudad de las cartas, a pocas calles de una florería.

¿Qué pasa cuando el destinatario imaginario resulta ser real? ¿Y cuando la verdad hiere más que cualquier mentira?

NovelToon tiene autorización de felina black para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 8 — La carta que nunca debió existir

Kang Min-Jae miraba una hoja en blanco.

Era ridículo.

Completamente ridículo.

Durante años, escribir informes militares había sido sencillo.

Objetivo.

Rápido.

Eficiente.

Pero ahora llevaba casi una hora sentado frente a una sola hoja de papel.

Sin lograr escribir ni una frase.

—Esto es absurdo...

Se pasó la mano por el cabello.

La hoja seguía vacía.

El problema no era la falta de palabras.

Era justo lo contrario.

Había demasiadas palabras.

Demasiados pensamientos.

Demasiadas preguntas.

¿Qué debía escribir?

Hola, Ethan. Soy el hombre que crees que no existe.

No.

Definitivamente no.

Recibo tus cartas desde hace meses.

Peor todavía.

Min-Jae soltó un largo suspiro.

Luego dejó el bolígrafo.

Quizá lo mejor era rendirse.

Pero esa misma noche volvió a la mesa.

Y volvió también la noche siguiente.

Y la otra.

Hasta que por fin escribió.

Estimado Ethan Ashford.

La frase quedó ahí.

Sola.

Pequeña.

Pero ya era un comienzo.

Min-Jae continuó.

Despacio.

Con cuidado.

Como si caminara sobre hielo fino.

Habló de las flores que Ethan mencionaba.

De las lluvias de Britania.

De cuánto disfrutaba leer sus historias.

De cuánto admiraba su honestidad.

No reveló quién era.

Ni que recibía las cartas.

Era solo un borrador.

Algo que quizá nunca enviaría.

Aun así, al terminar, se dio cuenta de que había escrito cuatro páginas.

Exactamente igual que Ethan solía hacer.

Eso lo hizo sonreír.

Mientras tanto, al otro lado del mundo...

Ethan no estaba sonriendo.

De hecho, estaba bastante molesto.

—No.

Arthur Ashford suspiró hondo.

—Ethan.

—No.

—Al menos escucha.

—No.

—Ni siquiera sabes lo que voy a decir.

—Sí lo sé.

El tío se cruzó de brazos.

—Entonces dilo.

—Quieres que escoja a un pretendiente.

Silencio.

—Correcto.

—Y quieres que lo haga pronto.

Más silencio.

—Correcto otra vez.

Ethan lo señaló con el dedo.

—¿Ves? Lo sabía.

Arthur se masajeó la frente.

—Lo estás haciendo todo más difícil.

—¿Yo?

—Sí.

—Yo soy la víctima aquí.

—No eres ninguna víctima.

—Sí lo soy.

—No lo eres.

—Sí.

—Ethan.

—Arthur.

El tío cerró los ojos.

Respiró hondo.

Luego habló con más calma.

—Estoy preocupado por ti.

Eso hizo que Ethan se detuviera.

Porque la voz de Arthur sonaba sincera.

Más sincera de lo normal.

—¿Preocupado?

—Sí.

—¿Por qué?

Arthur tardó unos segundos en responder.

—Porque me estoy haciendo viejo.

El silencio se apoderó de la sala.

—Tío...

—Tus padres te pusieron a mi cuidado.

La expresión rígida de Arthur se desvaneció.

Por primera vez en mucho tiempo, parecía simplemente un hombre cansado.

—Y yo no voy a estar aquí para siempre.

A Ethan se le encogió el corazón.

Porque nunca había pensado en eso.

Nunca de verdad.

Su tío siempre le había parecido inmutable.

Una presencia constante.

Como las paredes de la mansión.

Como los jardines.

Como la ciudad misma.

Pero nadie era eterno.

—Solo quiero asegurarme de que estarás bien.

La irritación desapareció por completo.

—Tío...

—No intento lastimarte.

—Lo sé.

Y por primera vez Ethan comprendió que el problema no era tan simple.

Arthur no trataba de controlarlo solo por tradición.

También tenía miedo.

Miedo de dejarlo solo.

Esa noche, a Ethan le costó mucho empezar su carta.

Cuando por fin se sentó frente al escritorio, se quedó mirando el papel durante varios minutos.

Luego escribió.

Querido capitán Kang Min-Jae.

Las palabras salieron más despacio.

Hoy tuve una conversación difícil con mi tío.

Lo contó todo.

La discusión.

Los argumentos.

Los miedos.

Las preocupaciones.

Y por primera vez habló de Arthur sin quejarse.

Tal vez fui injusto con él algunas veces.

La pluma siguió deslizándose.

Todavía no quiero casarme.

Hizo una pausa.

Después escribió algo que lo sorprendió.

Pero tampoco quiero perder a mi familia.

El cuarto estaba en silencio.

Solo la luz de la lámpara iluminaba el papel.

Seguramente todo esto te parecería muy confuso.

Una pequeña sonrisa asomó.

La verdad es que a mí también.

Días después, la nueva carta llegó a Seúl.

Min-Jae la leyó en su departamento.

Como siempre.

Junto a la ventana.

Con una taza de café en las manos.

Pero esta vez algo le llamó la atención.

La manera en que Ethan hablaba de su tío.

La madurez escondida entre las líneas.

La capacidad de ver más allá del propio dolor.

Min-Jae releyó algunos pasajes.

Pensativo.

Cuanto más descubría sobre Ethan, más admiraba al hombre detrás de las cartas.

No solo porque fuera amable.

O divertido.

O inteligente.

Sino porque tenía un corazón enorme.

Incluso cuando estaba herido.

Incluso cuando tenía miedo.

Incluso cuando se sentía solo.

Más tarde, esa misma noche, Min-Jae abrió el cajón donde guardaba todas las cartas.

Ya eran muchas.

Más de las que le habría gustado admitir.

Pasó los dedos por los sobres cuidadosamente ordenados.

Luego tomó el borrador que había escrito.

La carta que nunca debió existir.

La carta que jamás debía enviarse.

Observó las páginas unos segundos.

Después añadió una nueva frase.

Si algún día nos encontramos, espero que descubras que eres más fuerte de lo que imaginas.

Al terminar, se quedó inmóvil.

Porque esa frase no parecía escrita por casualidad.

Parecía un deseo.

Un deseo real.

Por la felicidad de Ethan.

Y eso lo asustó más de lo que debería.

Porque ya no era solo curiosidad.

Ni solo cariño.

Ni solo interés.

Era algo mucho más grande.

Algo que crecía con cada carta.

Algo que cruzaba océanos.

Aunque nunca hubiera recibido respuesta.

1
Rem Jimenez
pensé que estaba releyendo el capítulo anterior, sólo que editado en algunas partes. 🧐
Rem Jimenez
Y la carta!? 😭😭
Rem Jimenez
Por más bueno que sea, no me fío de él.
Rem Jimenez
Por qué la Carta de Kang no le ha llegado? 🧐
Rem Jimenez
Espero que sigas escribiendo, me está encantando tu historia. 🥰😭
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