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ATRAPÉ AL ODIO

ATRAPÉ AL ODIO

Status: Terminada
Genre:Venganza / Malentendidos / Traiciones y engaños / Completas
Popularitas:2.8k
Nilai: 5
nombre de autor: Marion Cecilia Coloma Aguirre

“Cuando el pasado guarda sus secretos, dos destinos chocan entre el odio, el poder y una promesa que cambiará todo.”

NovelToon tiene autorización de Marion Cecilia Coloma Aguirre para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPÍTULO 20

⚠️ PARA MAYORES DE 18 AÑOS ⚠️

Si no estás preparado/a para leer contenido con escenas explícitas, violencia, consumo de sustancias y sufrimiento extremo, no continúes.

 

—Isabella

Cuando la puerta se cerró detrás de ellos, el silencio cayó sobre la casa como una losa pesada, imposible de levantar.

Me quedé parada en la entrada, todavía sintiendo el calor del último abrazo de Matías, todavía resonando en mis oídos sus palabras:

Te amo hermanita, si no eres feliz llámame.

No sabía que en ese instante ya no tenía forma de pedir ayuda, que mi libertad se había quedado afuera junto con ellos, y que adentro solo quedaba yo, y el hombre que había venido a destruirme.

Adrián no perdió ni un segundo.

Sin decir una palabra, se dirigió directo al mueble bar que había en la sala, sacó varias botellas y un frasco con pastillas, y se sentó a beber y consumir con una furia callada, como si estuviera celebrando que por fin nadie nos vería.

Yo me arrastré hasta la habitación, me senté en el borde de la cama, agotada hasta los huesos:

El día de la boda, el miedo, la tristeza, todo me pesaba tanto que solo quería cerrar los ojos y dormir por días.

Pensé que al fin estaríamos solos y quizás me dejaría descansar, pero no sabía que para él esa noche apenas comenzaba.

Al rato entró a la habitación.

Caminaba despacio, con los ojos brillando de una forma salvaje, perdido por el alcohol y las drogas, convertido en una bestia que no conocía límites ni piedad.

—¿Crees que vas a descansar? —me siseó acercándose, con la voz pastosa pero llena de rabia—.

¿Crees que después de todo lo que he esperado, te dejaré dormir?

Ahora eres mi mujer.

Y te toca cumplir con lo que te corresponde.

Me tomó con una brutalidad que me dejó sin aliento, sin posibilidad de defenderme.

Esa noche no hubo tregua, no hubo descanso, no hubo nada más que dolor y terror.

Me hizo suya una y otra vez, sin importarle mis lágrimas, mis súplicas, mi cansancio extremo, mi cuerpo que ya no podía más.

Mientras él se alimentaba de su odio y de lo que creía su derecho, yo solo podía cerrar los ojos y desear que el tiempo se detuviera, que esa tortura terminara de una vez.

Mi luna de miel no fue un viaje, ni un momento de amor:

fue una prisión dentro de mi propia casa, donde estuve encerrada con él, sufriendo cada hora, cada minuto, cada segundo, sin que nadie supiera ni pudiera imaginar lo que me estaba pasando.

Pasaron los días iguales, uno tras otro, sin salir nunca de esas cuatro paredes, sin ver el sol más que por las ventanas, sin hablar con nadie más que él.

Una semana después, él decidió que era momento de avisar que habíamos regresado.

Llamó a mis padres con esa voz tranquila y fingida que a todos engañaba, contando historias de playas y paseos que nunca existieron:

—Ya volvimos —dijo con calma—.

Isabella está muy cansada del viaje, pasó muchas noches sin dormir bien y necesita reposo total unos días más.

Por favor no la molesten.

Y cuando mis papás dijeron que llevarían a Adriella para verme, que la niña preguntaba mucho por mí, él cortó la conversación con una frialdad que me heló la sangre:

—No, por ahora no.

Si la ve se emocionará demasiado y no descansará.

Ya la verá más adelante, cuando se haya recuperado por completo.

Escuché todo desde el rincón donde me había quedado agazapada, y sentí que se me partía el corazón en mil pedazos.

Quería ver a la niña.

Necesitaba abrazarla, olerla, sentir su ternura, recordar que todavía existía algo bueno en este mundo.

Pero él me negó incluso ese consuelo.

Me tuvo lejos de ella, lejos de todos, encerrada allí con él, mientras todos creían que simplemente estaba agotada de un viaje que nunca hice.

Cuando por fin colgó el teléfono, se giró hacia mí y me miró con desprecio:

—No vas a verla hasta que yo lo diga.

Tú eres mía ahora.

Y nadie, ni siquiera mi hija, tiene derecho a quitarte ni un segundo de lo que me pertenece.

Me quedé mirando la puerta cerrada, sabiendo que esa semana no fui una esposa feliz de luna de miel:

fui una prisionera a la que también le prohibieron lo único que le daba fuerzas para seguir respirando.

 

1
Leticia Contreras
espero y no te arrepientas Isabella
Lois fuentes coloma: esperemos que no se arrepienta🤭
total 2 replies
Leticia Contreras
el que por su gusto es guey hasta la collunta le save
Lois fuentes coloma: me encanta que te gusto el libro después te recomiendo a leer el regreso de la promesa
total 1 replies
Leticia Contreras
ya caiste redondita otra ves
Leticia Contreras
haber si recuerdas todo el dan̈o que le hisiste
Leticia Contreras
se le quemo el cerebro a Isabella
Lois fuentes coloma: gracias por leer si se le quemo el cerebro 😂
total 2 replies
Leticia Contreras
escritora ahora si te volaste la barda
Leticia Contreras
andale Isabella ya te llego el amor por tu violador
Leticia Contreras
muy amnesia ya olvido lo cerdo que fue
Leticia Contreras
no pues wow
Leticia Contreras
no me gustaria que con todo el mal que hizo todabia se quede con el
Leticia Contreras
ya se paso de fritos
Leticia Contreras
sin comentarios
Leticia Contreras
ya la sangre llama pero no mereces nada cretino
Leticia Contreras
Isabella no entendio su leccion
Leticia Contreras
no merece ni un saludo infeliz
Leticia Contreras
que mala onda con este encuentro
Leticia Contreras
no ya regreso este animal
Leticia Contreras
no merece nada despues de todo lo que hizo
Leticia Contreras
ahora resulta que se enamoro de su verdugo inconsevible
Leticia Contreras
que apenas se entero que hizo sufrir y degrado a una inocente
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