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LA ESPOSA QUE EL EMPERADOR NO QUERÍA

LA ESPOSA QUE EL EMPERADOR NO QUERÍA

Status: En proceso
Genre:Época / Matrimonio arreglado
Popularitas:7k
Nilai: 5
nombre de autor: Cori222

Una antigua promesa. Dos reinos unidos por el destino. Una mujer que jamás debió formar parte de la historia… y un emperador que estaba destinado a amar a otra.

Pero el destino rara vez respeta los planes de los hombres.

NovelToon tiene autorización de Cori222 para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

La primera puerta que se abrió 2

Fantástico.

Kael.

Venía acompañado por dos hombres y llevaba esa expresión que hacía que todo el mundo a su alrededor recordara repentinamente que tenía asuntos urgentes en otro lugar.

Su mirada pasó por Jaime.

Por el funcionario.

Y terminó en mí.

—Emilia.

—Majestad.

—¿Qué sucede?

Jaime comenzó a explicar.

No tardó mucho.

Kael escuchó sin interrumpir.

Cuando terminó, extendió la mano.

—Los documentos.

El funcionario se los entregó.

Kael revisó rápidamente las primeras páginas.

—¿Por qué siguen aquí los carros?

Nadie respondió.

—He preguntado algo.

Jaime inclinó ligeramente la cabeza.

—Falta la autorización de la emperatriz.

—¿Dónde está Lucrecia?

Esta vez fui yo quien miró hacia el corredor.

No dije nada.

No fue necesario.

Kael siguió mi mirada.

La música suave proveniente de la sala cercana y las voces de varias mujeres respondieron por todos nosotros.

Su expresión se endureció.

Firmó los documentos.

—Que salgan ahora.

—Sí, majestad.

—Y envíen una escolta. Si el camino está en malas condiciones, no quiero retrasos.

El funcionario inclinó profundamente la cabeza.

—Gracias, majestad.

Se marchó casi corriendo.

Kael entregó los documentos restantes a uno de sus hombres.

—Averigua por qué un cargamento destinado a una emergencia puede quedar detenido por una firma.

—Sí, majestad.

Todos comenzaron a dispersarse.

Yo también.

—Emilia.

Ah.

Me detuve.

Giré lentamente.

—¿Sí?

—Tú vienes conmigo.

Miré a Elara.

Ella bajó inmediatamente los ojos.

Cobarde.

________________________________________

Kael no dijo una palabra mientras caminábamos.

Eso era peor.

Entramos en un corredor que yo ya conocía.

Y cuando comprendí hacia dónde nos dirigíamos, reduje el paso.

El estudio.

Los dos guardias abrieron las puertas.

Yo no avancé.

Kael entró.

Después notó que no lo seguía.

Se giró.

—¿Qué haces?

—Esperar.

—¿Esperar qué?

—A que termine lo que sea que vamos a hablar.

Frunció el ceño.

—Entra.

—No puedo.

Ahora parecía realmente confundido.

—¿Por qué no?

—Porque tengo prohibido entrar.

Silencio.

Kael me observó.

—¿Quién te prohibió entrar en mi estudio?

Ah.

Eso no sonaba bien.

—Lucrecia.

Su expresión cambió.

—¿Cuándo?

—El día que llegué.

—¿Qué te dijo exactamente?

Intenté recordar sus palabras.

No fue difícil.

—Que tenía terminantemente prohibido acceder a su estudio porque estaba reservado para la familia y las personas de importancia.

Kael se quedó completamente quieto.

Durante un instante pensé que quizá no debería haber repetido la última parte.

—¿Dijo eso?

—Más o menos.

—Emilia.

Suspiré.

—Sí. Dijo exactamente eso.

Kael miró a los guardias.

—¿Recibieron alguna orden para impedirle la entrada?

Ambos hombres se tensaron.

Uno respondió:

—Se nos informó que nadie podía permitir el acceso de la señora sin autorización de la emperatriz.

La mandíbula de Kael se endureció.

—¿De la emperatriz?

—Sí, majestad.

Kael guardó silencio.

Yo comenzaba a sentir que había abierto una puerta que quizá habría sido mejor dejar cerrada.

Finalmente volvió a mirarme.

—Entra.

—No hace falta. Podemos hablar aquí.

—Emilia.

—Kael.

Silencio.

Ups.

Había utilizado su nombre.

Sin título.

Sin permiso.

Uno de los guardias encontró repentinamente fascinante la pared.

Kael me miró fijamente.

Esperé la reprimenda.

No llegó.

—Entra —repitió.

Esta vez había algo distinto en su voz.

Entré.

________________________________________

El estudio era enorme.

Más de lo que esperaba.

Había estanterías llenas de libros, mapas extendidos sobre una mesa central y documentos organizados en distintos escritorios.

Di apenas unos pasos.

No quería parecer demasiado curiosa.

Aunque lo era.

Muchísimo.

—Siéntate.

Lo miré.

—¿Estoy detenida?

—Todavía no.

—Qué tranquilizador.

Tomé asiento.

Kael permaneció de pie.

—¿Por qué estabas involucrada en ese asunto?

—No estaba involucrada.

—Te encontré en medio del corredor interrogando a mis funcionarios.

—“Interrogando” es una palabra bastante exagerada.

—Emilia.

—Escuché una discusión.

—Y te acercaste.

—Sí.

—¿Por qué?

Pensé la respuesta.

—Porque soy curiosa.

—Eso ya lo había notado.

—Entonces hemos resuelto el misterio.

Kael apoyó una mano sobre el escritorio.

—Podrías haber firmado esos documentos si alguien te lo hubiera pedido.

Lo miré como si hubiera perdido la razón.

—No.

—¿No?

—Por supuesto que no.

Pareció sorprendido.

—¿Por qué?

—Porque no tengo autoridad.

—Eres mi esposa.

—Eso no me convierte automáticamente en administradora de su imperio.

Kael guardó silencio.

Continué:

—No conozco las leyes de Draken, no conozco sus procedimientos y nadie me ha otorgado ninguna función. Firmar un documento imperial solo porque llevo un anillo sería una irresponsabilidad.

Sus ojos bajaron brevemente hacia mi mano.

El anillo.

Luego volvieron a mi rostro.

—Muchas personas lo habrían hecho.

—Entonces muchas personas no deberían acercarse a documentos importantes.

Algo apareció en su mirada.

Interés.

Otra vez.

—¿Quién te enseñó sobre administración?

La pregunta me tomó desprevenida.

—¿Qué?

—No respondiste como alguien que desconoce esos asuntos.

—Solo utilicé sentido común.

—No.

Kael rodeó lentamente el escritorio.

—Sabías que una firma implica responsabilidad legal. Preguntaste quién tenía autoridad antes de sugerir cualquier acción. Y cuando Jaime intentó apartarte del asunto, no diste ninguna orden.

Me observó con demasiada atención.

—¿Quién eres realmente?

Sentí algo tensarse dentro de mí.

—Su esposa temporal.

—No juegues conmigo.

—No estoy jugando.

—El rey dijo que habías pasado años viajando.

Ahí estaba.

La mentira.

La versión que mi tío había construido para explicar por qué nadie conocía mi existencia.

—Entonces ya tiene su respuesta.

—No.

Kael se acercó un poco más.

—Tengo la respuesta del rey.

Nos miramos.

—Quiero la tuya.

No respondí.

No porque temiera hacerlo.

Sino porque todavía no sabía cuánto podía confiar en él.

Kael pareció comprenderlo.

—¿Te trataban mal en Liria?

La pregunta me sorprendió tanto que mi expresión debió traicionarme.

—¿Por qué pregunta eso?

—Porque desde que llegaste aquí actúas como alguien acostumbrada a defenderse antes de saber si será atacada.

No esperaba aquello.

Durante unos segundos no encontré una respuesta ingeniosa.

Así que dije la verdad más pequeña que podía permitirme.

—Aprendí pronto que es mejor saber cuidarse sola.

Kael no apartó los ojos.

—Eso tampoco responde mi pregunta.

—Es la única respuesta que tendrá hoy.

Esperé que insistiera.

No lo hizo.

Se alejó.

Y, extrañamente, aquello me hizo sentir más incómoda que si hubiera seguido preguntando.

—Puedes irte.

Me puse de pie.

—Ha sido un interrogatorio encantador.

Caminé hacia la puerta.

—Emilia.

Me detuve.

—A partir de ahora puedes entrar aquí.

Giré ligeramente.

—¿A su estudio?

—Si necesitas hablar conmigo.

Miré la habitación.

Después a él.

—¿Eso significa que he ascendido a persona de importancia?

Kael entendió inmediatamente la referencia.

Su expresión se endureció.

—Significa que nadie vuelve a decidir en mi nombre dónde puedes o no puedes entrar.

Aquello borró mi sonrisa.

No supe qué responder.

Así que asentí.

—Entendido.

Salí.

________________________________________

Kael permaneció mirando la puerta cerrada durante varios segundos.

Después giró hacia su escritorio.

Fue entonces cuando sus ojos se detuvieron en la pared lateral.

En el enorme retrato.

Anelis.

Había estado allí durante años.

Tanto tiempo que prácticamente había dejado de verlo.

El cuadro había sido encargado mucho antes de la boda. Anelis aparecía vestida con los colores de Liria, rodeada de rosas blancas, exactamente como todos habían imaginado que llegaría algún día a Draken.

Kael lo observó.

Después miró la puerta por donde Emilia acababa de salir.

Por primera vez, aquel retrato le pareció fuera de lugar.

No porque odiara a Anelis.

Ni siquiera porque quisiera borrar lo ocurrido.

Simplemente…

Emilia no tenía por qué entrar en su estudio y encontrarse frente a una mujer cuyo lugar todos parecían recordarle constantemente que había ocupado.

Llamó a uno de los sirvientes.

—Majestad.

Kael señaló el cuadro.

—Cúbranlo.

El hombre pareció sorprendido.

—¿Desea que lo retiremos?

Kael observó el rostro pintado de Anelis durante unos segundos.

Podía ordenar que lo destruyeran.

Que lo guardaran.

Que desapareciera.

Pero algo lo detuvo.

Todavía no sabía exactamente qué.

—No.

Apartó la mirada.

—Solo cúbranlo.

—Sí, majestad.

Kael regresó a sus documentos.

Intentó continuar trabajando.

Pero una pregunta permaneció en su mente.

No tenía nada que ver con Anelis.

Era mucho más incómoda.

¿Quién era realmente Emilia?

Y, por primera vez…

quería descubrirlo él mismo.

________________________________________

Desde el corredor superior, alguien había observado a Emilia salir del estudio privado del emperador.

La hija de Lucrecia permaneció inmóvil unos segundos.

Luego dejó el libro que llevaba entre las manos sobre una mesa cercana.

Cambió de dirección.

Y fue directamente a buscar a su madre.

Porque en aquel palacio todos sabían una cosa:

Kael Draken no permitía entrar a cualquiera en su estudio.

Y Emilia acababa de cruzar una puerta que, hasta hacía pocos días…

debía permanecer cerrada para ella.

1
Magda
ahhhhh siiiii porfin
emma santana
awwww😍😍😍😍
Carmen Remolcoy
me tiene atrapada está historia,muy buena, gracias autora,🙌🙌
Maria Arias
está está de pelos
Maria Arias
por lo visto la protagonista ni hacer anelis si no emilia
Jessye
se va enamorar jijiji eso va a pasar
Jessye
excelente
Jessye
fascinada con la historia🥰, hasta este momento muy divertida y entretenida jijijiji
Jessika
Wowww se puso buenoooo
Jessika
Empezó bien jijiji o sea ya me gancho, veamos como sigue jijiji
Ada Esprella
es hermosa 🥰
emma santana
cuando se morirá lucrecia🤨🙄
Ada Esprella
me atrapa mal... hermosa historia🥰
emma santana
se viene mi bueno🤭
emma santana
Se acabo en la mejor parte😭
Ada Esprella
me encanta la historia bien narrada los detalles todo ... no puedo esperar a que suba más por favor más rápido 🙏
Ada Esprella
no puedo esperar😭que agregues capitulos
Ada Esprella
es muuuy buena historia
Jessy Grey
Emilia no tiene culpa
Jessy Grey
que malo
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