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PASSIONE

PASSIONE

Status: Terminada
Genre:Romance de oficina / Equilibrio De Poder / Dominación / Traiciones y engaños / Sustituto/a / Amor-odio / Completas
Popularitas:3.6k
Nilai: 5
nombre de autor: Alejandro Briñones

Davina Guedes sueña con trabajar en la Inmobiliaria Hawser , sin saber que al lograrlo , despertaría la pasion y al obsesión de su dueño , el empresario Danilo Hawser.

NovelToon tiene autorización de Alejandro Briñones para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 7

El hotel Copacabana Palace estaba rodeado de fotógrafos y luces de neón. La crema y nata de la industria brasileña se reunía para la gala anual de beneficencia, pero este año, el aire se sentía cargado de una expectativa diferente. Se rumoreaba que Danilo Hawser, el soltero más codiciado y frío del país, no vendría solo.

Cuando el Mercedes negro de Danilo se detuvo frente a la alfombra roja, el silencio se apoderó de la entrada. Danilo bajó primero, impecable en un esmoquin negro a medida. Se giró y extendió la mano hacia el interior del coche.

Davina salió, y por un segundo, hasta el flash de las cámaras pareció detenerse.

El vestido verde esmeralda que Danilo había elegido para ella era una obra de arte. De seda líquida, se ceñía a sus curvas como una segunda piel, con un escote infinito en la espalda y una abertura lateral que revelaba sus piernas infinitas. Llevaba el cabello recogido en un moño elegante pero ligeramente deshecho, y en su cuello brillaba un collar de esmeraldas que Danilo le había enviado a última hora.

—Estás... —Danilo se quedó sin palabras por primera vez en su vida. Sus ojos recorrieron a Davina con un hambre que no era profesional—. Estás más allá de cualquier descripción.

—Me siento como si llevara un disfraz, Danilo —susurró ella, nerviosa, usando su nombre de pila por primera vez fuera de la oficina.

—No es un disfraz —respondió él, colocando su mano firmemente en la pequeña de su espalda, reclamándola—. Es tu armadura. Úsala.

Al entrar al salón principal, el impacto fue inmediato. Teresa Fontes, que estaba bebiendo champán con un grupo de accionistas, casi suelta la copa. Su rostro, cubierto de maquillaje caro, se contrajo en una mueca de puro odio. Davina no solo estaba allí; estaba del brazo del hombre más poderoso de la sala.

—Parece que la chica del servicio ha encontrado un buen sastre —susurró Teresa con veneno a sus acompañantes, pero su voz temblaba.

Danilo llevó a Davina al centro de la pista. No pidió permiso. Simplemente la tomó en sus brazos cuando comenzó a sonar una melodía lenta.

—Todo el mundo nos está mirando —dijo Davina, apoyando una mano en el hombro de Danilo. Sentía el calor de su cuerpo a través de la tela del esmoquin.

—Que miren —respondió él, acercándola más, eliminando cualquier espacio entre ellos—. Que entiendan que eres intocable. Que entiendan que lo que yo quiero, lo protejo.

La pasión en los ojos de Danilo era evidente. No era solo atracción física; era una admiración profunda por la mujer que no se había dejado doblegar por su mundo. Mientras bailaban, Davina sintió que el lujo del salón se desvanecía, quedando solo el ritmo de los latidos de Danilo contra los suyos.

—Davina —murmuró él, su aliento rozando su oído—. Sé que el dinero no te compra. Por eso me vuelves loco. Porque cada regalo que te doy es un intento desesperado de que me mires como miras tus libros: con devoción.

Él la guió suavemente hacia la terraza, lejos de las miradas curiosas. El aire del mar de Copacabana era fresco y salado. Bajo la luz de la luna, las esmeraldas en su cuello parecían arder.

Danilo tomó su rostro entre sus manos. Sus pulgares acariciaron sus pómulos con una ternura que nadie en la planta 50 creería posible.

—He pasado toda mi vida construyendo muros —dijo él—. Y tú llegaste con tus zapatos rotos y tu orgullo de hierro y los derribaste todos en un día.

Davina no pudo responder. No había espacio para las palabras. Cuando él se inclinó, ella no se apartó. El beso fue lento al principio, una pregunta que ambos temían responder, pero pronto se transformó en una explosión de necesidad. En ese beso, Davina probó el poder y el peligro, y Danilo probó, por primera vez, algo real.

Sin embargo, el momento fue interrumpido. Una figura salió a la terraza, aplaudiendo lentamente.

—Una escena encantadora —dijo una voz masculina, cargada de sarcasmo—. Pero, Danilo, ¿le has contado ya a tu "invitada" que el terreno donde vive su familia en Estácio es el primer lugar que vas a demoler para tu nuevo centro comercial?

Davina se separó de Danilo bruscamente, con el corazón acelerado y los labios aún húmedos. Miró a Danilo, buscando una negativa, pero el silencio del hombre y la forma en que sus ojos se endurecieron le dieron la respuesta.

El "regalo" de la gala se había convertido en una jaula de cristal.

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Dayma Sánchez Pérez
excelente
Alexx: Gracias ☺️
total 1 replies
Dayma Sánchez Pérez
👍
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