Ella renace decidida a cambiar su futuro, sin perder su sonrisa.
*Esta novela pertenece a un mundo mágico*
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Marca de alma
El jardín quedó envuelto en una calma suave mientras Baxter continuaba hablando.
—La magia de naturaleza no solo es poderosa, también responde al entorno, al estado emocional, incluso a..
Amber asentía.
—Sí… claro…
Pero su mente… ya no estaba ahí.
Lo miraba.
Otra vez.
Y otra.
[es muy guapo]
Parpadeó, intentando enfocarse en lo que decía.
—…control… flujo de maná… equilibrio…
Nada.
Su atención se deslizaba inevitablemente hacia su rostro, hacia la forma en que hablaba con tanta calma, hacia esa serenidad que contrastaba con todo lo que acababan de descubrir.
Y entonces, sin poder evitarlo, una frase cruzó su mente.
De su otra vida.
[“…es un papucho, su cara parece tallada por los mismos ángeles”]
Amber tuvo que contener una risa.
[sí, completamente válido]
—¿Lady Amber?
[oh no.]
Sintió un leve toque en su mano.
Suave.
Cálido.
Y su mundo se detuvo un segundo.
—Lady Amber —repitió Baxter, mirándola con una mezcla de curiosidad y leve diversión—. ¿Me está escuchando?
Amber parpadeó rápido.
—¡Sí! —respondió de inmediato—. Es decir… sí, claro. Perdón.
Se aclaró la garganta, intentando recuperar algo de dignidad.
—Me distraje un poco.
—Lo noté.
No había reproche en su voz.
Solo… observación.
Y eso, de alguna forma, la puso aún más nerviosa.
[genial.. ahora parezco una loca]
Baxter no retiró la mano de inmediato.
Y Amber lo notó.
Demasiado.
[bien, respira]
Entonces él habló, con un tono ligeramente distinto.
Más bajo.
Más enfocado.
—usted es bastante especial.
Amber frunció el ceño apenas.
—¿Especial?
—Sí —dijo él, inclinando apenas la cabeza—. Para tener una marca de alma.
Silencio.
Amber se quedó completamente quieta.
[¿qué dijo?]
—¿Marca de… qué?
—¿Marca de alma? —repitió, intentando que sonara casual.
Por dentro, su mente ya estaba en alerta máxima.
Baxter asintió.
—No es común.. no, definitivamente no es común.
Amber sintió cómo su pulso aumentaba.
—¿Y eso… qué significa?
Intentó sonar curiosa.
Normal.
Como si no tuviera absolutamente nada que ver con ella.
Baxter la observó con atención.
—Las marcas de alma pertenecen a personas… que no encajan completamente en una sola vida.
El aire pareció volverse más denso.
[genial.. ahora lo sabe todo]
—Personas que recuerdan.. O sienten que han vivido antes.
Amber no dijo nada.
No podía.
[no digas nada.. no lo confirmes.. no lo niegues.. solo respira]
—O que vienen de otros mundos.
Silencio.
Completo.
Amber lo miró.
Sin palabras.
Sin una respuesta preparada.
Porque no la había.
[me descubrió]
Su mente buscó una salida.
Una excusa.
Algo.
Pero nada encajaba.
Y al mismo tiempo… tampoco quería mentir.
No del todo.
Su incomodidad fue evidente.
Sus hombros se tensaron apenas.
Su mirada dudó.
Y Baxter lo notó.
Claro que lo notó.
Pero no la presionó.
No insistió.
En lugar de eso… su expresión se suavizó.
—No se preocupe.
Su voz fue tranquila.
Cálida.
Su mano se movió apenas, y esta vez rozó suavemente su brazo.
Un gesto calmado.
Intentando tranquilizarla.
—No es algo que deba ocultar por miedo.
Amber sintió el contacto.
Y su cerebro… se desordenó otra vez.
[no.. No, no, no.. Esto no ayuda.. Es demasiado.. Demasiado cerca.. Demasiado guapo.. Demasiado todo.]
Su cara se calentó de inmediato.
[si sigue así… le salto encima]
Parpadeó rápido, apartando apenas la mirada.
—Estoy bien —dijo, un poco más rápido de lo normal—. Solo… es inesperado.
Baxter retiró la mano con suavidad, sin incomodarla más.
—Lo entiendo.
Silencio.
Pero ya no era tenso.
Era… delicado.
Amber respiró hondo.
[bien.. Concéntrate.. Esto es importante]
Volvió a mirarlo.
Más tranquila.
Pero con esa chispa aún presente.
—¿Entonces… hay más personas así?
—Pocas —respondió él—. Muy pocas.
Amber asintió lentamente.
[genial. Soy especial. Y no de la forma sencilla]
Pero, por alguna razón… no se sentía mal.
No completamente.
Tal vez porque… él no lo había dicho como algo extraño.
Sino como algo valioso.
El viento movió suavemente las hojas del jardín.
Y por un momento… todo se sintió en equilibrio.
Pero Amber sabía algo.
Esto… esto era solo el comienzo.
De algo que aún no entendía del todo.
Y que, curiosamente… no quería evitar.