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En El Corazón De Jurubirá

En El Corazón De Jurubirá

Status: En proceso
Genre:Romance / Amor prohibido / Amor eterno
Popularitas:659
Nilai: 5
nombre de autor: Yaneth González Hurtado

"En el pintoresco corregimiento de Jurubirá, en la exuberante región del Chocó colombiano, Aurora vive una vida sencilla y tranquila, ajena a los secretos que guarda su pasado. Rodeada de ríos cristalinos, selva vibrante y la calidez de su familia, cada día parece igual… hasta que la llegada de Pablo, un joven de la ciudad de Madrid, irrumpe en su mundo. Entre encuentros inesperados, emociones que desafían su corazón y secretos familiares que podrían cambiarlo todo, Aurora deberá enfrentar la diferencia de clases, los sentimientos prohibidos y la incertidumbre de un destino que jamás imaginó."

NovelToon tiene autorización de Yaneth González Hurtado para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

La Lengua del Pueblito

La mañana en Jurubirá comenzó con un coro de gallos y el motor de las lanchas saliendo a pescar. Pablo se despertó empapado en sudor, con el sonido del ventilador perezoso martilleándole la cabeza. Se vistió con otra camisa de lino, intentando recuperar algo de la autoridad que sentía en Madrid, y bajó al porche de la posada.

—¡Buenos días, don Pablo! —saludó Doña Carmen con entusiasmo—. ¿Qué tal durmió? ¿Le sirvió el golpe al ventilador?

—Dormí... diferente, Doña Carmen —respondió Pablo, tratando de ser cortés—. Necesito ver a los líderes de la comunidad. Tengo los planos para el complejo turístico y quiero empezar con las mediciones de los terrenos del norte.

Carmen soltó una risita y señaló hacia la playa.

—Los líderes están allá, arreglando las redes. Pero le doy un consejo, muchacho: si llega allá con esos papeles y esa cara de jefe, lo más que va a recibir es un "buen día" y mucha espalda. Aquí la gente no confía en los que hablan con palabras enredadas.

Pablo apretó los labios. —Vengo a ofrecerles progreso, Carmen. Empleos, tecnología.

—El progreso no se come si no hay confianza —sentenció la mujer—. Busque a Aurora. Ella es la que tiene la lengua que todos entienden aquí. Si ella camina a su lado, los demás lo van a escuchar.

Pablo caminó hacia la casa de los Garcés. Encontró a Aurora en el patio, ayudando a Santiago a cargar unos cocos. Sofía estaba sentada cerca, bordando una manta con una delicadeza que contrastaba con la fuerza de su hermana.

—Aurora —llamó Pablo, deteniéndose en el límite de la sombra de las palmeras—. Necesito que me acompañes al sector norte. Tengo que hablar con los propietarios y... bueno, Carmen dice que necesito a alguien que me "traduzca".

Aurora dejó caer un coco y se limpió las manos en los pantalones. Miró a Pablo con una ceja levantada.

—¿Y por qué habría de ayudarte a vender nuestro paraíso a una constructora, señor Rossi? —preguntó ella, cruzándose de brazos.

—No vengo a robarle nada a nadie —respondió Pablo, dando un paso adelante—. Vengo a hacer un trato justo. Pero si no me dejan hablar, ni siquiera podrán decir que no con conocimiento de causa. Además, te pagaré por tu tiempo. Mi empresa tiene un presupuesto para...

—Ahórrese su presupuesto —lo interrumpió Aurora—. No lo hago por la plata. Lo hago porque si usted va solo, don Teófilo lo va a sacar a machete de su finca. Y no quiero que mi mamá se quede sin el cliente de la posada tan rápido.

Sofía soltó una risita detrás de su bordado.

—Anda, Aurora. Así aprovechas y le enseñas al señorito dónde termina el camino y dónde empieza la selva de verdad —dijo Sofía con picardía.

Caminaron por la orilla de la playa bajo un sol que no daba tregua. Pablo intentaba mantener el paso, pero la arena suelta lo agotaba. Aurora caminaba descalza, con una facilidad que lo hacía sentir ridículo con sus zapatos de marca.

—¿Siempre es así de orgullosa? —preguntó Pablo, tratando de recuperar el aliento.

—¿Y usted siempre es así de estirado? —replicó Aurora sin mirarlo—. Mire, Rossi, aquí la gente es sencilla, pero no es tonta. Si usted viene con mentiras de que todos vamos a ser millonarios, lo van a calar en un segundo.

Llegaron a una pequeña choza cerca de la selva. Un hombre mayor, con la piel curtida por el sol como si fuera cuero, los miraba desde una hamaca. Era don Teófilo. Al ver a Pablo, el hombre frunció el ceño y tomó su machete, que descansaba contra la pared.

—¡Don Teo! ¡Tranquilo, que viene conmigo! —gritó Aurora, adelantándose con una sonrisa—. Es el señor de la ciudad. Viene a hablar de unos papeles, pero no muerde... todavía.

Don Teófilo relajó los hombros pero no soltó el machete. Miró a Pablo de arriba abajo y luego a Aurora.

—Si viene con usted, Aurora, lo escucho. Pero dígale que se siente en el suelo, que aquí no tenemos sillas de terciopelo.

Pablo miró el suelo lleno de tierra y luego a Aurora, que lo observaba con un brillo de burla en los ojos. Por primera vez en su vida, el heredero de los Rossi tuvo que ensuciarse el pantalón de marca para que alguien, en un rincón perdido del mundo, le concediera cinco minutos de su tiempo.

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Yeiki Córdoba
🥰
Yeiki Córdoba
(⁠◍⁠•⁠ᴗ⁠•⁠◍⁠)⁠❤
Yeiki Córdoba
chocó 🇬🇦
Yeiki Córdoba
que bonita historia 🌹🥰/Wilt//Kiss/hola
Yeiki Córdoba: de nada señora Yaneth
total 2 replies
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