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Entre La Culpa Y El Deseo

Entre La Culpa Y El Deseo

Status: Terminada
Genre:Posesivo / Reencuentro / Amor-odio / Completas
Popularitas:18.7k
Nilai: 5
nombre de autor: Luna Azul

Camila lo tenía todo y usó su crueldad para doblegar a Máximiliano, un becado que se negaba a rendirse ante su vanidad.

Años después, la vida los reencuentra en la empresa de su padre, donde él trabaja y ha ganado posición, mientras ella carga con la culpa y un secreto explosivo que él desconoce.

Atrapados entre el rencor del pasado, el dolor y una atracción ineludible, ambos descubrirán que el deseo puede ser tan peligroso como la venganza.

NovelToon tiene autorización de Luna Azul para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 6: El punto de quiebre

^^^ (Narrado por Máximiliano)^^^

​Después de la tarde que pasé con Camila en la biblioteca municipal, las cosas en el Saint Mary’s Academy no mejoraron; de hecho, se pusieron mucho peor. Había roto una regla no escrita de ese micromundo de ricos: no se suponía que yo le hablara de tú a tú, y mucho menos que la tratara con la misma indiferencia con la que ella intentaba aplastarme. Para su ego, eso había sido una ofensa imperdonable, y las consecuencias no tardaron en llegar.

​Esa semana el ambiente en los pasillos se sentía denso, cargado de susurros a mis espaldas y miradas burlonas que provenían siempre del mismo grupo. Yo intentaba mantenerme al margen, caminando con la vista fija en el suelo, aferrado a la correa de mi mochila como si fuera mi única tabla de salvación. Tenía la cabeza llena de fórmulas químicas, fechas de historia y la imagen constante de mi madre trabajando hasta tarde para pagar las cuentas de la casa. No podía permitirme distracciones. Pero Camila y su séquito parecían empeñados en demostrarme lo contrario.

​El golpe final de esa semana llegó un jueves por la mañana, justo antes de la clase de biología.

​Entré al salón sintiendo el peso de las miradas de todos los alumnos de undécimo grado. Me dirigí directamente a mi pupitre en la esquina, el lugar asignado para el becado de la clase. Al estirar la mano para abrir mi mochila y sacar el cuaderno de apuntes, noté que algo iba mal. La cremallera estaba abierta y un líquido espeso, oscuro y pegajoso empapaba todos mis libros y libretas de extremo a extremo.

​Un olor dulzón y artificial llenó el aire de inmediato: alguien había vaciado un bote entero de almíbar y refresco de cola directamente dentro de mi mochila, arruinando por completo los únicos ejemplares de libros que había conseguido prestados y los apuntes que me había costado semanas redactar.

​—Vaya, parece que el becado tuvo un accidente con su almuerzo —se oyó una voz burlona desde el fondo del salón. Era Mateo, el novio de Camila, que se reía a carcajadas rodeado de sus amigos del equipo de fútbol, golpeando la mesa con la palma de la mano.

​Alcé la vista lentamente y la busqué con la mirada. Camila estaba sentada en su pupitre de la primera fila, con las piernas cruzadas y una expresión de fría indiferencia en el rostro. Aunque no se estaba riendo abiertamente como los demás, tampoco hizo nada para detenerlos. Me miró fijamente a los ojos durante un segundo eterno, y en esa mirada vi un reflejo de culpa que intentaba ocultar tras una máscara de absoluta soberbia. Ella sabía perfectamente lo que habían hecho sus amigos, o mejor dicho, sus perros guardianes, para mantenerla contenta.

​—¿Qué pasa, Máximiliano? ¿No te gusta el nuevo diseño de tus libretas? —gritó otro de los chicos, provocando risas generalizadas en todo el salón.

​Sentí que la sangre hirviente subía directo a las sienes. Los nudillos se me pusieron blancos de tanto apretar las manos. Quise gritarles, quise correr hacia ellos y romperles la cara a golpes, quise mandar al diablo la beca, la escuela, el dinero y la maldita fachada de perfección de todos esos idiotas que nunca habían pasado un solo día de escasez en sus vidas. Pero me detuve a tiempo. Recordé las manos cansadas de mi madre, las arrugas en su frente cuando hacía cuentas en la mesa de la cocina, y el enorme sacrificio que había significado verme entrar por las puertas de esa maldita academia.

​—Guarden silencio todos. Abran sus libros en la página ochenta y cuatro —dijo el profesor entrando al salón en ese preciso instante, ignorando por completo el desastre que había sobre mi mesa y el charco pegajoso que goteaba hacia el suelo. Como siempre, los profesores preferían mirar hacia otro lado cuando se trataba de los hijos de las familias que financiaban la escuela.

​Me tragué la rabia, una rabia amarga y pesada que me quemaba la garganta como ácido. Con gestos mecánicos, saqué los libros empapados y los arrojé directamente al bote de basura que estaba junto a la puerta. No derramé una sola lágrima. En mi mundo, llorar por humillaciones ajenas era un lujo que no podíamos permitirnos.

​Cuando pasé cerca del pupitre de Camila para salir del salón a lavarme las manos pegajosas, ella desvió la mirada hacia la ventana, fingiendo un interés repentino en el jardín exterior.

​—Te pasaste de la raya —le susurré en voz baja al pasar junto a su mesa, sin detener el paso, deteniéndome apenas lo suficiente para que solo ella pudiera escucharme—. Tus jueguitos de niña rica ya están aburriendo, Camila.

​Ella se tensó de inmediato, pero no me respondió.

​Salí al baño y me lavé las manos con agua fría, mirando mi reflejo en el espejo del lavabo. Tenía el rostro pálido, los ojos encendidos por la ira contenida y el cabello rubio desordenado sobre la frente. En ese momento juré que no iba a darles el gusto de verme renunciar. Iba a aguantar, iba a graduarme con las mejores notas de la generación, y el día que tuviera la oportunidad de largarme de ese lugar, no miraría atrás ni por un segundo. Lo que no sabía, lo que mi mente llena de orgullo e impotencia era incapaz de prever en ese instante, es que ese ciclo de crueldad y resistencia no era más que el primer eslabón de una cadena invisible que, años más tarde, terminaría atándonos en el lugar más inesperado de todos.

1
Cliente anónimo
Muy bonita
Lucila Islas
al fin juntos que emoción 😍😍😍
Lucila Islas
lo bueno es que está chiquito y pronto les dirá papás 😍😍😍😍😍
Lucila Islas
estoy muy emocionada 😢😢😢. son de alegría
Lucila Islas
al fin dijo la verdad a ver cómo reacciona Max
Lucila Islas
bravo Camila te amarraste los pantalones
Lucila Islas
suf horror 😱🙀 de padre
Lucila Islas
que le va decir Max
Lucila Islas
¡Qué va a pasar!
Lucila Islas
oooooooh suya solo mía 💘💘💘💘💘💘
Lucila Islas
al fin 💘💘💘💘
Lucila Islas
tan lindo Max😍😍
Lucila Islas
que le confiese XFA que el es papá
Lucila Islas
hay mucho coraje entre los dos ya se creo un abismo
Lucila Islas
ya mero le decía la verdad 🤣🤣🤣 pero más tarde sera
Lucila Islas
pobre Camila que va a pasar con el tiempo
Lucila Islas
van a sufrir Camila y lo malo que no se va a saber lo del niño de ella y Máx
Lucila Islas
foto de Camila, así es el destinó los volvió a unir
Lucila Islas
😢😢😢😢😢😢😢no por Dios que le mucho amor sin decir pobre Camila
Lucila Islas
oooooooh que hizo Camila
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