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CONTRATO DE LIBERTAD. EL SECRETO DEL MILLONARIO

CONTRATO DE LIBERTAD. EL SECRETO DEL MILLONARIO

Status: Terminada
Genre:Matrimonio arreglado / Matrimonio contratado / Amor tras matrimonio / Romance / Completas
Popularitas:4.5k
Nilai: 5
nombre de autor: SIKEVALEN

Valeria pensó que su vida se había terminado el día que su padre la obligó a casarse por negocios. El acuerdo familiar era absoluto: debía unirse a Ismael, el heredero de 24 años de la hacienda vecina, un hombre frío al que apenas conocía. Lo que Valeria no imagina es que Ismael odia esa tradición tanto como ella y esconde un secreto: ha construido una empresa millonaria en la ciudad y planea vender las tierras familiares para liberarlos a ambos.
Obligados a mudarse a la gran ciudad para mantener las apariencias, tendrán que convivir bajo el mismo techo compartiendo sábanas, mentiras y roces eléctricos. Pero cuando el juego de actuar como la pareja perfecta empieza a derretirse bajo el calor de las aguas termales de la costa y el asfalto urbano, las frías reglas de su sociedad financiera saltan por los aires. ¿Podrán conseguir la libertad sin perder el corazón en el intento? Una historia de amor forzado, secretos y superación.

NovelToon tiene autorización de SIKEVALEN para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPITULO 6. REGLAS EN LA PENUMBRA

El trayecto en coche hasta la hacienda de Ismael transcurrió en un silencio denso, pero extrañamente tranquilo. Las luces de los viñedos de mi padre se fueron desvaneciendo en el espejo retrovisor, y con ellas, la opresión que me había acompañado toda la vida. Ismael conducía con la vista fija en la carretera oscura, con las mangas de la camisa remangadas hasta los antebrazos y una expresión concentrada. Al llegar a su propiedad, una hermosa casa de piedra rodeada de árboles frutales, el servicio nos recibió con reverencias discretas. Subimos las escaleras de inmediato con la excusa del cansancio del banquete, algo que su madre validó con una sonrisa cómplice desde el piso de abajo.

Cuando Ismael cerró la puerta de su habitación con un clic definitivo, solté un suspiro que pareció vaciarme los pulmones.

El cuarto era amplio, de techos altos y vigas de madera oscura. Reflejaba a la perfección la personalidad de su dueño: todo estaba impecablemente ordenado. Había una gran cama matrimonial con sábanas de lino gris, una estantería repleta de libros de finanzas, economía y álgebra, y en un rincón, un escritorio de roble con un ordenador portátil de última generación y dos pantallas auxiliares apagadas.

—Bienvenida a mi refugio —dijo Ismael, quitándose el reloj de la muñeca y dejándolo sobre la cómoda—. Siento que tengamos que compartir habitación este fin de semana. En el piso de la ciudad tendrás tu propio espacio, te lo prometo, pero aquí mis padres y las empleadas del hogar están demasiado atentos. Si pido un cuarto de invitados para mi esposa en la noche de bodas, mañana el pueblo entero estaría murmurando y mi padre sufriría otro colapso.

—Lo entiendo, no te preocupes —respondí, caminando hacia la gran ventana que daba a los campos—. Después del teatro que hemos montado en el banquete, dormir en la misma habitación es lo de menos.

Me apoyé contra el marco de madera y miré hacia el horizonte. Desde aquí no se alcanzaba a ver mi antigua casa, pero mi mente voló de inmediato hacia una persona. Aarón. Me imaginé a mi hermano menor solo en esa enorme y fría hacienda, probablemente doblando el lomo bajo las órdenes de mi padre, sufriendo los peores castigos por haber intentado defenderme. Sentí un nudo doloroso en la garganta y una lágrima traicionera resbaló por mi mejilla.

Me prometí a mí misma, en el absoluto silencio de esa noche, que esto no sería solo una huida para mí. Tenía que volverme fuerte, aprender a valerme por mí misma en la gran ciudad y conseguir el dinero suficiente para ser independiente. Y cuando estuviera bien situada, cuando tuviera un techo propio y estabilidad, regresaría a ese maldito pueblo para rescatar a Aarón. No iba a permitir que mi padre destruyera su vida como casi destruye la mía. Él me había dado alas, y yo le devolvería la libertad.

—¿Estás bien? —la voz de Ismael, suave y cercana, me sacó de mis pensamientos.

Me giré rápido, limpiándome la lágrima con el dorso de la mano, pero él ya lo había notado. Estaba de pie a un par de pasos de mí, mirándome con una genuina expresión de preocupación. Se había cambiado el traje por un pantalón cómodo y una camiseta negra.

—Sí... solo pensaba en mi hermano —confesé, bajando la mirada—. Siento una culpa enorme por haber salido de ese infierno y haberlo dejado allí solo. Mi padre se va a desquitar con él.

Ismael guardó silencio unos instantes, asimilando mis palabras. Dio un paso más, lo suficiente para que pudiera sentir la seguridad que desprendía su presencia.

—Tu hermano es un chico valiente, Valeria. El día que saqué tus maletas con Héctor, hablé un momento con él. Me di cuenta de que te quiere por encima de todo —dijo con un tono pausado que logró calmar el dolor de mi pecho—. Y déjame decirte algo: la mejor manera de ayudarlo no es quedándote allí a sufrir con él. Si te hubieras rebelado, tu padre los habría aplastado a los dos. Ahora que estás fuera, tienes una oportunidad. En la ciudad las cosas son distintas. Hay leyes, hay empleo, hay distancia. Si trabajamos bien en nuestro plan, pronto estarás en posición de ofrecerle un futuro lejos de Don Manuel.

Lo miré, sorprendida por la madurez y la empatía de sus palabras.

—¿De verdad lo crees? —pregunté con un hilo de voz.

—Te lo aseguro. Los números y la lógica no mienten, y una buena estrategia siempre da resultados —respondió, esbozando una pequeña sonrisa. Caminó hacia su escritorio y dio un golpecito en la tapa de su ordenador—. Mira, acércate. Te enseñaré en lo que he estado trabajando.

Me aproximé al escritorio con curiosidad. Ismael encendió las pantallas y de inmediato se desplegaron decenas de gráficos de barras, tablas de Excel llenas de datos numéricos y documentos legales con sellos de la ciudad.

—Esta es la asesoría financiera que tengo con Héctor —explicó, señalando los gráficos—. Llevamos dos años auditando empresas en secreto desde aquí. Nadie en este pueblo se imagina que el hijo de Don Alfonso mueve miles de euros al mes a través de la red. Mi padre cree que paso las noches jugando a videojuegos, pero la realidad es que esta oficina virtual es mi verdadero pasaporte de salida. El lunes, cuando nos instalemos en el piso de la ciudad, este ordenador dejará de estar escondido.

Me quedé impresionada contemplando el brillo de determinación en sus ojos. Ismael no era un soñador perezoso; era un ejecutor brillante que había construido su libertad céntimo a céntimo, a espaldas de un padre autoritario.

—Es increíble... —susurré, mirando las pantallas—. Has pensado en todo.

—Tengo que hacerlo si quiero sobrevivir —admitió, apagando los monitores para devolverle la penumbra al cuarto—. Ahora, establezcamos las reglas de nuestra convivencia para este fin de semana y para el futuro. La cama es tuya. Yo dormiré en el sofá-cama que tengo en el rincón, suelo usarlo cuando me quedo trabajando hasta tarde, así que no será un problema. En la ciudad, el piso tiene dos habitaciones independientes, por lo que cada uno tendrá su privacidad absoluta. Ante mis padres, seremos un matrimonio cordial y afectuoso; ante el mundo exterior, seremos dos socios con un pacto de libertad. ¿Te parece bien?

Le extendí la mano con una sonrisa real, la primera de todo el día.

—Me parece un trato excelente, socio —contesté.

Ismael tomó mi mano y la estrechó con firmeza, sellando nuestro acuerdo en la oscuridad de la habitación. Mientras me cambiaba de ropa en el baño y me metía entre las sábanas de lino, sentí que el peso del encaje blanco del vestido por fin había desaparecido de mis hombros. Todavía tenía miedo de lo que vendría en la gran ciudad, y mi corazón seguía encogido por Aarón, pero al mirar a Ismael acomodarse en su improvisada cama al otro lado del cuarto, supe que no estaba sola en esta batalla.

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Blanca Montero Angulo
Excelente capítulo. ♥️♥️
Blanca Montero Angulo
Ojalá puedan rescatar rápido a su hermanito 😭😭😭😭😭😭😭🤔🤔🤔🤔🤔🤔🤔🤔🤔
Graciela Calcaterra
Muy buena historia,corta,concisa. Demostraste que en pocos capítulos se puede hacer una hermosa historia!!! Felicitaciones!!!
Hiradia Cohen
Que cuando ella se vaya con Ismael a la ciudad se lleve Aaron de ese infierno y lo ayude a salir adelante
Hiradia Cohen
Parece que estas historias fueran de la época de la colonia que obligaban a casarse con los hijos de los reyes
Blanca Montero Angulo
pobresito el hermanito tan bello 😭😭😭😭😭😭😭😍😍😍😍😍😍
Blanca Montero Angulo
Pobres 😡😡😡😡😡😡😡😡😡😡💔💔💔💔💔💔💔💔
Blanca Montero Angulo
Viejos desgraciados, como hacen negocios con la vida de sus hijos 😡😡😡😡😡😡😡😡😡
Perla Arbos
Me encanta esta historia!!!. Felicitaciones!!!
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