Ella amaba dibujar, su sueño era poder dedicarse a eso.. pero, sufre un accidente.. aun así, la vida la oportunidad de reencarnar en una nueva vida.
*Esta novela pertenece a un mundo mágico*
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Duque Victor Fitzgerald 1
Unos minutos después, cuando Olivia todavía estaba intentando asimilar lo ocurrido con su pintura, Lady Brenda apareció nuevamente.
La joven parecía estar buscando a alguien.
Cuando finalmente encontró a Olivia, se acercó rápidamente.
—Lady Olivia.
Olivia se giró.
—¿Sí?
Brenda hizo una pequeña reverencia.
—El comprador de su pintura desea conocerla.
Olivia parpadeó.
—¿A mí?
—Sí.
Olivia miró hacia el lugar donde se encontraba expuesto su cuadro.
Después negó suavemente con la cabeza.
—No es necesario.
Brenda pareció ponerse un poco nerviosa.
—Mi lady...
—¿Sí?
—El comprador me pidió que le dijera algo.
Olivia esperó.
Brenda respiró profundamente.
—Ha dicho que, si usted acepta conocerlo personalmente para que pueda agradecerle por la pintura, duplicará el valor que pagó por el cuadro.
Olivia se quedó completamente inmóvil.
—¿Duplicarlo?
—Sí.
—¿El valor de la subasta?
—Sí, mi lady.
Olivia abrió mucho los ojos.
[¿Está hablando en serio?]
No podía comprenderlo.
Ya había sido una cantidad enorme.
Y ahora...
¿El hombre quería pagar el doble solamente por conocerla?
—Pero... no es necesario.
Brenda asintió rápidamente.
—Lo sé.
Después bajó un poco la voz.
—No quiero que sienta que tiene que hacerlo.
Olivia la miró.
—¿Entonces por qué me lo dice?
Brenda señaló discretamente hacia el salón donde se estaba realizando la subasta.
—Porque con ese dinero podríamos ayudar a muchas más personas.
Hizo una pausa.
—Decenas de niños, probablemente.
Olivia dejó de pensar en el hombre.
Dejó de pensar en la incomodidad.
Dejó de pensar en la posibilidad de tener que hablar con un desconocido.
Solo pudo imaginar una cosa.
Niños recibiendo alimentos.
Niños recibiendo ropa.
Niños que habían perdido sus casas durante las inundaciones recibiendo ayuda.
[Decenas de niños...]
Olivia apretó ligeramente las manos.
No quería hacerlo.
Realmente no quería.
Pero tampoco podía ignorar aquella oportunidad.
Respiró profundamente.
—Está bien.
Brenda la miró sorprendida.
—¿Acepta?
Olivia asintió.
—Sí.
Después agregó rápidamente..
—Pero solo unos minutos.
—Por supuesto.
—No quiero que él sienta que tiene que hablar conmigo mucho tiempo.
Brenda sonrió aliviada.
—Entiendo.
Olivia todavía parecía nerviosa.
—¿Quién es?
Brenda dudó un instante.
—El comprador es...
Antes de que pudiera terminar, Olivia preguntó..
—¿Es alguien muy importante?
Brenda la miró.
—Sí.
Eso no ayudó en absoluto.
[Genial...]
Brenda se apresuró a organizarlo todo.
En cuestión de minutos consiguieron un pequeño salón privado dentro de la mansión Fletcher.
Era una habitación elegante y tranquila, alejada del ruido de la subasta.
Olivia caminó hacia allí acompañada por Brenda.
Mientras avanzaba, intentaba tranquilizarse.
[Es solo una persona.]
[Una persona.]
[Una persona que pagó una fortuna por mi pintura.]
[Una persona que probablemente sea terriblemente importante.]
Olivia tragó saliva.
[Esto no está funcionando.]
Finalmente llegaron frente a la puerta.
Brenda se volvió hacia ella.
—¿Está segura?
Olivia respiró profundamente.
—Sí.
La puerta se abrió.
Olivia entró.
Y se detuvo.
Frente a ella había un hombre.
Era alto.
Muy alto.
Su cabello blanco corto, parecía un militar.
Ojos celestes muy claros.
Llevaba una capa celeste gruesa y elegante que hacía que su figura pareciera todavía más imponente.
Olivia se quedó mirándolo durante unos segundos.
[¿Qué...?]
Su primera impresión fue completamente absurda.
[¡Parece un elfo!]
Por alguna razón, su mente inmediatamente recordó a los elfos de El Señor de los Anillos.
Solo que este elfo...
Parecía bastante menos amable.
El hombre la observó.
Su rostro era serio.
Su ceño estaba ligeramente fruncido.
Y había cierta desconfianza en su mirada.
Olivia sintió que sus nervios aumentaban.
[Es demasiado imponente.]
El hombre finalmente habló.
—Buenas tardes, Lady Lothian.
Su voz era profunda y firme.
Olivia hizo una pequeña reverencia.
—Buenas tardes.
Intentó sonreír.
El hombre permaneció mirándola.
—Soy el duque Victor Fitzgerald.
Olivia se quedó quieta por un instante.
[¿¡El duque!?]
Ahora entendía por qué Brenda había dicho que era alguien importante.
Era un duque.
Y no cualquier duque.
Era el hombre que había comprado su pintura por una cantidad que todavía le parecía absurda.
Olivia volvió a hacer una pequeña reverencia.
—Mucho gusto, Su Excelencia.
Cuando volvió a levantar la cabeza, sus ojos se encontraron con los del duque.
Y volvió a sentirse intimidada.
Muchísimo.
[¿Por qué me mira así?]
Victor Fitzgerald continuaba observándola con aquella expresión seria.
Olivia comenzó a sentirse pequeña frente a él.
No sabía qué decir.
No sabía por qué la había llamado.
Ni siquiera sabía qué podía haber visto aquel hombre en su pintura para pagar semejante cantidad.
Así que permaneció de pie, con las manos juntas frente a ella.
Un poco incómoda.
Un poco temerosa.
Y completamente confundida.
Mientras tanto, el duque tampoco parecía saber muy bien qué hacer con la joven que tenía frente a él.
Había comprado aquel cuadro porque había visto algo en él que no podía explicar.
Y ahora, por primera vez, tenía delante a la persona que lo había pintado.
Una joven tímida.
De aspecto delicado.
Que parecía estar a punto de salir corriendo de la habitación.
Victor entrecerró ligeramente los ojos.
Olivia tragó saliva.
Y durante unos segundos...
Ninguno de los dos dijo absolutamente nada.
Espero de todo corazón que Olivia no le rompa el corazón, Victor solo necesita de cuidado y mucho amor.