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Convertida En Una Nueva Mujer Para Recuperar A Mis Hijos

Convertida En Una Nueva Mujer Para Recuperar A Mis Hijos

Status: En proceso
Genre:Romance / Venganza
Popularitas:19.7k
Nilai: 5
nombre de autor: R Torres

A Marisela no solo le arrebataron su libertad, acusándola de un crimen que no cometió; sino también a sus dos pequeños hijos, sus más grandes amores.

Tras tres años encerrada en prisión con una condena perpetua, un terremoto le da una oportunidad de escapar.

Ahora buscará encontrar justicia y sobre todo recuperar a sus hijos, en otro país, con una nueva identidad y un nuevo rostro, convertida en la esposa del cuñado de su ex.

¿Los culpables podrán salir ilesos ante la furia de una madre?

NovelToon tiene autorización de R Torres para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

18. Un beso que descoloca

Marjorie Lauder no levantaba la vista de la pantalla. La luz fría del monitor iluminaba su rostro sereno mientras pasaba de un balance general a un flujo proyectado. Sobre el escritorio reposaban tres carpetas abiertas: Lauder Inversiones, Corporación D’Angelo e Inversiones FD. Marcadores de colores señalaban observaciones estratégicas; notas escritas a mano mostraban porcentajes, ajustes, proyecciones a cinco años.

Todavía olía a pintura fresca. Algunos operarios terminaban de instalar paneles acústicos en los despachos contiguos, pero en su oficina ya todo estaba funcional. Marjorie no esperaba condiciones perfectas para empezar; creaba sus propias condiciones; en las instalaciones que habían preparado para que trabajen en base a la inversión conjunta que habían hecho.

Del otro lado del muro de cristal que separaba la sala de juntas, Fabricio la observaba en silencio.

Estudiaba su postura recta, la manera en que cruzaba las piernas sin perder compostura, cómo respondía mensajes breves sin distraerse del informe principal. No necesitaba demostrar autoridad; la ejercía sin esfuerzo.

- “Nunca una mujer te había llamado tanto la atención, Fabricio. Y lo curioso es que no estás usando ese encanto que sacas cuando quieres entretenimiento”, comentó Giorgio, apoyado contra la mesa de reuniones, con los brazos cruzados. Fabricio no apartó la vista de Marjorie.

- “No soy un mujeriego, lo sabes. Y ella no es el tipo de mujer para una relación que tenga fecha de caducidad fija. Desde que estoy en la cima, ninguna había tenido tanta seguridad. Hay algo en ella que me reta. Siento que le gusto, pero a la vez que no le importa si le hago caso o no. No se derrite por mí como algunas, ni me tiene miedo como otros. Y eso… (hizo una breve pausa) debo confesar que me provoca”, manifestó Fabricio. Giorgio esbozó una sonrisa ladeada.

- “Tal vez ya encontraste a tu Yin y no lo quieres reconocer. No sabrás si es la correcta si no te arriesgas. Es el tipo de mujer que tu padre jamás objetaría y algo me dice que tampoco es el tipo de mujer que se asustaría con tu familia. Y tú no eres precisamente el tipo de hombre que crea en el amor, así que eso no debería importarte, ¿no?”, cuestionó Giorgio.

Fabricio finalmente giró el rostro hacia él, pero no respondió. Volvió a mirar a Marjorie.

El recuerdo de su hermano Leopoldo, cruzó su mente como una herida que no cerraba. Su hermano jamás pudo decirle a su padre quién era realmente. Jamás pudo presentar a la persona que amaba. Vivió escondiendo una parte esencial de sí mismo por miedo al juicio, al desprecio, a perderlo todo.

Y cuando Fabricio intentó hacer las cosas “correctas”, presentando una novia impecable ante la familia, su padre la llamó a su despacho privado y le ofreció dinero para que desapareciera. La mujer aceptó.

Ese día Fabricio entendió algo brutal, si no construía su propia fortuna, su apellido siempre pesaría más que su voluntad. Ahora su padre ya no podía controlarlo. El poder había cambiado de manos, pero el pasado no desaparecía tan fácil.

Su mirada volvió a los documentos que Marjorie analizaba. Ella no necesitaba su apellido, ni su dinero, ni su protección. Eso era nuevo y peligroso para él, porque  sentía que no podía impresionarla con cifras ni intimidarla con influencia. Si quería algo con ella, tendría que presentarse sin armadura.

Y en medio de esa reflexión había otra preocupación latiendo con fuerza: sus sobrinos. Los niños crecían en un entorno donde los errores de los adultos podían convertirse en amenazas reales. Fabricio sabía que cualquier movimiento en su vida personal tendría consecuencias colaterales. 

No podía permitirse debilidad, pero tampoco podía ignorar que, desde que Marjorie había llegado, su mente la buscaba incluso cuando no estaba frente a él, como si su presencia hubiera alterado su equilibrio.

En ese momento, Marjorie levantó la vista, quizá sintiendo el peso de la observación. Sus ojos se encontraron a través del cristal. Ella no sonrió, ni bajó la mirada, sostuvo el contacto con una serenidad desafiante.

Y luego, con absoluta naturalidad, tomó el teléfono interno y marcó la extensión de la sala de juntas.

El aparato en la mesa junto a Fabricio vibró. Él respondió.

- “Señor D’Angelo hay un desfase en la proyección trimestral. No es grave, pero si no lo ajustamos ahora, en un año podría convertirse en un problema estructural. ¿Tiene cinco minutos o debo agendarlo formalmente?”, preguntó Marjorie de manera serena.

Giorgio alzó una ceja, divertido. Fabricio sonrió apenas.

- “Tengo cinco minutos”, respondió tratando de sonar serio.

- “Perfecto. Entonces venga usted, prefiero explicarlo en mi terreno”, respondió ella.

La línea se cortó. Giorgio soltó una risa baja.

- “Te está marcando territorio”, comentó Giorgio con una sonrisa.

Fabricio tomó su saco con calma.

- “No. (Su mirada se endureció con un brillo que mezclaba desafío y admiración) Me está demostrando que puede estar a mi altura”, dijo Fabricio. Y eso era exactamente lo que lo tenía inquieto.

Fabricio cruzó la puerta de la oficina de Marjorie sin prisa aparente. Ella no se levantó para recibirlo.

Cierre la puerta, por favor —dijo sin mirarlo.

Marjorie giró la pantalla hacia él y se levantó recién entonces. Se acercó lo suficiente para que pudiera ver las cifras, pero no tanto como para tocarlo.

- “Aquí (señaló con el lápiz digital) la rentabilidad proyectada para el tercer trimestre está inflada por un optimismo que no comparto. Si el mercado europeo se ajusta como indican los indicadores de esta mañana, perderemos margen”, explicó Marjorie.

Fabricio se inclinó ligeramente sobre el escritorio para observar mejor. El perfume de ella era sutil, pero inolvidable para él.

- “Es una proyección conservadora”, respondió él.

- “Es una proyección complaciente”, corrigió ella sin titubear.

- “¿Está cuestionando mi criterio, señorita Lauder?”, preguntó él, con ese tono que en otras ocasiones bastaba para poner nervioso a cualquiera. Marjorie sostuvo su mirada.

- “Estoy protegiendo una sociedad en la que mi apellido también está invertido. No trabajo para usted, Fabricio. Trabajo con usted”, respondió Marjorie.

- “Y dígame ¿siempre es tan firme cuando algo le importa?”, preguntó Fabricio dando un paso más hacia ella, que no retrocedió ni apartó la mirada.

- “Solo cuando vale la pena”, respondió Marjorie.

Marjorie cerró la carpeta con suavidad, apoyó el lápiz sobre el escritorio y dio un paso hacia él, la distancia desapareció; una madre dispuesta a todo por sus hijos, sabía que era el momento de dar un paso definitivo.

Fabricio sintió el leve roce de su blazer contra su camisa. La respiración de ella no cambió, la de él sí.

- “Le voy a decir algo, señor D’Angelo. Me gusta trabajar con hombres inteligentes. Y me intrigan los hombres que creen que lo tienen todo bajo control”, susurró ella, con calma absoluta

Antes de que pudiera responder, antes de que su mente pudiera procesar la proximidad y el significado de esas palabras, ella tomó su corbata con dos dedos. El gesto fue delicado, pero la tracción que ejerció fue firme. Lo atrajo apenas unos centímetros, lo justo para que él perdiera el equilibrio que tanto le costaba mantener, y entonces lo besó.

Sus labios tocaron los de él con una seguridad que no admitía réplica, sin temblor, sin duda, un beso que se tomó el tiempo que quiso y que le supo a algo que Fabricio no supo nombrar. Cuando sus manos, instintivamente, estuvieron a punto de rodearla por la cintura para acercarla más, ella se apartó. Un segundo antes de que él pudiera responder, lo suficiente para dejarlo suspendido en el aire que ella había ocupado, con los labios aún humedecidos y las manos vacías.

Marjorie mantuvo su mano en la corbata un instante más. Sus ojos brillaban con una calma que él empezaba A reconocer como peligrosa, la misma quietud que precede a la caída.

- “No me subestime. Ni en los negocios, ni en nada, pero el siguiente paso debe darlo usted", dijo Marjorie suavemente.

Luego lo soltó. La corbata liberada cayó contra su pecho con un peso que le pareció exagerado. Ella retrocedió y cada paso que daba hacia su escritorio parecía amplificar la distancia que había eliminado segundos antes. Se sentó, abrió la carpeta nuevamente y su voz recuperó el tono profesional como si el interludio no hubiera existido.

- “Entonces si está de acuerdo, ajustamos el margen al 6.8% y reestructuramos el fondo de contingencia”, continuó ella con absoluta normalidad, aunque por dentro se preguntara si realmente había funcionado.

Fabricio no respondió de inmediato. Permaneció inmóvil, consciente de que jamás lo habían dejado tan descolocado, tan expuesto. Era un avance que no había esperado, ejecutado con tal calma, con tal dominio del tiempo y del espacio, que lo dejaba a él en la posición de la presa. Y lo peor, lo absolutamente peor, era que había disfrutado perder el control, que una parte de él que creía enterrada bajo capas de disciplina y deber había respondido a ese beso con una urgencia que ahora le resultaba vergonzosa.

- “Ajustémoslo al 6.5% y aumente el fondo”, respondió Fabricio finalmente, con voz más grave de lo habitual.

Mientras ella anotaba los nuevos parámetros en su tableta, Fabricio permaneció de pie, todavía demasiado cerca del escritorio, todavía sintiendo el eco de su proximidad en la piel. Entendía algo que no había sentido antes, algo que ninguna de sus precisas proyecciones financieras podía cuantificar. No estaba frente a una mujer que pudiera manejar con los recursos habituales, con el peso de su apellido o la promesa de su poder. Estaba frente a una mujer que podía quedarse o irse cuando quisiera, que podía acercarse y apartarse según su propio ritmo, y eso cambiaba todas las reglas del juego que él creía dominar.

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Maria Elena Martinez Lazaro
Lo sospeché desde que ella le decía Sergio y porque en un capítulo anterior Francisco dijo que su hermana había. llegado rara de la india y Thiago también mencionó lo que ella hizo en la india y yo creo que mató a la verdadera Elizabeth
ana luisa
No puede ser Violeta debería estar movida no la movieron yo no se esta plataforma
Ana Elena Jiménez
puros ,secretos siniestros es los que guardan estás alimañas
Ana Elena Jiménez
😱😱😱😱😱
Johann
😯😯😯
🇻🇪🌹❤️‍🔥Yoleida🔥❤️🇻🇪🤩😍
ella en definitiva ni se ama ni se respeta y todo por dinero
🇻🇪🌹❤️‍🔥Yoleida🔥❤️🇻🇪🤩😍
Pobre Marisela/ Marjorie estar en ese aprieto vale y lo peor siendo inocente 🥺
ana luisa
Elizabeth no es hija del viejo pero pero cómo cómo se pasó de ser hija de del viejo de Sergio no entiendo no entiendo nada y Fabricio en una cacahuete también es malo para quitarle el dinero al viejo
Violeta
/Scare/No es la hermana de Fabricio,wooooo... que secretos abra ahí que más sabe Thiago asuuuu quiero saber más autorita más capitulos porfa, gracias por estos interesantes capitulos🥰🌹
Johann
🔥🔥🥰🥰🥰
Ana Elena Jiménez
espero que así sea , cuando todo salga a la luz,te mantengas firme 🫶
ana luisa
Me encantó el capítulo Marjoris se esta enamorando de Fabricio ella debe hablar con él y él también lo de ella lo de Marisela que él cree en ella para ella poder contar la verdad para que la ayude por favor
cindy zuley castillo de arco
mucho miserable 😠
Yohelis López cabarca
son tal para cual ambos miresables
Yohelis López cabarca
así que si es su abuela de verdad
🇻🇪🌹❤️‍🔥Yoleida🔥❤️🇻🇪🤩😍
cómo se irá a poner cuando sepa quién es ella
Maria Elena Martinez Lazaro
No entiendo aqui, Elizabeth por qué le dice don Sergio si se supone que él es el papá
Yohelis López cabarca
interesante
Limaesfra🍾🥂🌟
re emocionante los capitulos🤩🤩🤩
Ana Elena Jiménez
cada vez se pone más emocionante está historia
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