NovelToon NovelToon
Ecos De Luz Y De Sombras

Ecos De Luz Y De Sombras

Status: Terminada
Genre:Mundo de fantasía / Mundo mágico / Amor prohibido / Completas
Popularitas:715
Nilai: 5
nombre de autor: Solecito87

Guiada por sueños inquietantes, Elara cruza el límite prohibido y encuentra a Kael, el hombre que ha visto en sus visiones. Lo que parece un encuentro imposible revela un lazo antiguo entre Luz y Sombra, despertando una profecía capaz de traer salvación... o destrucción. ✨🌙

NovelToon tiene autorización de Solecito87 para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

-

Elara

El norte era un lugar distinto de todo lo que conocía.

Los bosques eran más densos, los ríos más oscuros y brillantes al mismo tiempo, y la niebla caía en capas suaves que parecían flotar sobre el suelo como una alfombra de plata líquida. Cada paso que daba me hacía sentir que nos adentrábamos en un mundo completamente nuevo, uno que nos pertenecía a Kael y a mí mientras durara nuestro secreto.

Kael caminaba junto a mí, silencioso, vigilante. No necesitaba hablar para que supiera que me protegía, que cada sombra que se movía entre los árboles estaba bajo su escrutinio. Su presencia era un fuego constante que me consumía con cada respiración, y la cercanía de su cuerpo hacía que el pulso en mi pecho se acelerara hasta doler.

—¿Sientes eso? —susurré, señalando hacia un claro más adelante.

Kael asintió, sus ojos recorriendo el espacio con un brillo que me hacía temblar.

—Sí. Es… antiguo. Más antiguo que nosotros —dijo, su voz baja y ronca.

—¿Qué significa?

—Que el santuario está cerca. Si llegamos sin ser detectados, podremos descansar y entrenar. Aprenderás a controlar tu fuego antes de que alguien más lo note.

El corazón me dio un vuelco. Controlar mi fuego… la idea me aterraba y al mismo tiempo me excitaba. No solo por la magia, sino por lo que Kael implicaba en mi vida. Cada roce de su mano, cada mirada que me lanzaba, hacía que un calor prohibido se esparciera por mi cuerpo.

Caminamos un poco más y llegamos a un claro completamente distinto de todo lo que habíamos atravesado. Allí, el suelo estaba cubierto por musgo suave y negro, y piedras altas formaban un semicírculo perfecto, como si hubieran sido talladas por manos gigantes de otro mundo. En el centro, un estanque de agua cristalina reflejaba las estrellas, aunque ya era casi mediodía. La atmósfera era sagrada, y sin embargo, vibraba con una energía que nos hacía sentir vivos y, al mismo tiempo, expuestos.

De repente, algo se movió entre las piedras. Un destello plateado y vaporoso llamó nuestra atención, y apareció nuestro guardián: el grifo de bruma, flotando suavemente sobre el suelo. Sus ojos eran grandes, expresivos, y nos observaban con atención, inclinando la cabeza como si evaluara nuestras intenciones.

—Kael… —susurré, asustada y fascinada a la vez—. ¿Nos… nos permite quedarnos aquí?

Kael se acercó a mí y tomó mi mano. Su contacto era firme, reconfortante.

—Creo que sí —murmuró—. Mientras lo respetemos, nos enseñará lo que necesitamos.

El grifo se posó frente a nosotros y extendió una de sus patas delanteras. Del suelo emergió una pequeña esfera de luz azul, girando lentamente, proyectando sombras danzantes a nuestro alrededor.

—Esto es parte del entrenamiento —dijo Kael—. Nos enseñará a concentrar tu energía y a unirla con la mía. Si lo logramos, no habrá sombra ni luz que nos pueda separar.

Respiré hondo y extendí las manos hacia la esfera. Inmediatamente, sentí un calor intenso recorrer mis brazos, subiendo por mi pecho, mezclándose con el fuego que Kael despertaba dentro de mí. Intenté controlarlo, pero era más fuerte que yo. Cada chispa de energía que brotaba se sentía viva, como si me hablara, como si me invitara a entregarme por completo.

—Calma, Elara —susurró Kael, acercándose. Su cuerpo rozó el mío mientras me guiaba—. Siente, no lo controles.

Sus labios estaban demasiado cerca. Podía sentir el calor de su respiración sobre mi piel. Casi, casi, podía tocarlo… pero el momento fue interrumpido por un rugido suave del grifo de bruma, que giró y agitó sus alas vaporosas. La esfera de luz se detuvo, y mi energía volvió a fluir de manera controlable.

—Bien —dijo Kael, con una sonrisa—. Es un comienzo.

Pasamos horas entrenando. Cada movimiento que hacía, cada gesto, me hacía sentir más viva y, al mismo tiempo, más vulnerable. Sentía su respiración, el roce de sus dedos cuando me ayudaba a canalizar el fuego, la presión de su cuerpo cuando me corregía. El vínculo entre nosotros se intensificaba con cada chispa de magia compartida, y la línea entre el entrenamiento y el deseo se desdibujaba.

En un momento, Kael me detuvo, sosteniéndome por los hombros.

—Elara… debes escucharme —dijo, su voz más seria de lo habitual—. Esto que sentimos… el fuego, el vínculo… no es solo deseo. Es peligroso. Para ti y para mí.

—No quiero miedo —susurré, apoyando mi frente contra la suya—. No quiero controlarlo, solo sentirlo.

Kael me miró, y vi algo que me rompió el alma: un destello de miedo mezclado con deseo. Se inclinó y rozó mis labios con los suyos, apenas un roce, solo suficiente para que el mundo se detuviera.

—Eres fuego y sombra, Elara —murmuró—. Y yo… yo estoy ardiendo contigo.

Mi respiración se detuvo. Las emociones que contenía desde que lo conocí se mezclaron con el peligro de nuestro entrenamiento, el vínculo que nos unía y la urgencia de sobrevivir. Cada latido de su corazón se sentía dentro de mí. Cada chispa que emitía mi fuego tocaba su sombra, y juntos, éramos un torbellino imposible de controlar.

Cuando nos separamos, ambos estábamos temblando, pero también conscientes de que cada momento de cercanía aumentaba nuestro poder. Era un riesgo, pero uno que ninguno de los dos quería detener.

—Debemos dormir —dijo Kael, apartándose ligeramente—. El entrenamiento continuará al amanecer.

Asentí, aunque sabía que dormir sería difícil. El animal de bruma se quedó cerca, flotando sobre el estanque, observándonos con sus grandes ojos luminosos. Sus suaves cantos vibraban en el aire, calmando mi pulso acelerado y recordándome que, pese a todo, aún había algo que nos protegía.

Me acosté junto a Kael, y esta vez no intenté alejarme de su calor. Mi fuego interior no solo respondía al suyo, sino que se entrelazaba, pulsando al mismo ritmo de su corazón. Dormimos así, con las manos entrelazadas y la certeza de que el amanecer traería más desafíos, pero también más momentos como este: momentos en los que el mundo podía romperse y aún así sentirnos completos.

Cuando desperté, la niebla cubría el santuario. Kael estaba despierto, observando el horizonte con la expresión dura que siempre tenía cuando pensaba en los peligros que nos seguían.

—Ven —dijo, tomando mi mano—. Hoy entrenaremos de verdad.

El grifo de bruma apareció de nuevo, posándose sobre una de las piedras altas, y emitió un canto que nos hizo estremecer. Comprendí entonces que no solo era un guardián: era un maestro. Cada movimiento, cada chispa que generábamos, cada roce que nos acercaba, formaba parte de la enseñanza.

El entrenamiento fue agotador. Cada vez que nuestro vínculo se activaba, la energía que compartíamos podía crear fuego o sombra, pero también podía descontrolarse y dañarnos a ambos. Kael me guió con paciencia, pero sus manos, sus palabras, incluso la forma en que me miraba… cada detalle me hacía arder de un modo que no podía contener.

Al caer la tarde, nos detuvimos junto al estanque. Mis manos estaban quemadas de energía, pero mi corazón latía con fuerza. Kael se inclinó hacia mí, su respiración tocando mi mejilla, y por un instante no existió miedo, no existió mundo exterior, no existió nada salvo nosotros.

—Elara… —dijo suavemente—. Cada vez que me tocas, siento que podría perderme completamente. Pero no quiero… no sin ti.

Su confesión me hizo temblar, y por primera vez, el deseo no era un peligro, sino una promesa.

—Kael… —susurré—. No quiero perderme tampoco.

Nos abrazamos, y el mundo entero pareció detenerse. El fuego de mi interior y la sombra de Kael se mezclaron, creando una corriente que nos rodeaba y nos protegía, un lazo que nadie podría romper.

En ese santuario prohibido, mientras el animal de bruma flotaba cerca, comprendí algo: no importaba lo que viniera, no importaban los dioses, el Consejo, ni el destino. Mientras Kael estuviera conmigo, el fuego no sería un peligro. Sería nuestra fuerza.

Y mientras nos mirábamos, respirando juntos y compartiendo el calor que nos unía, supe que nada, ni siquiera la destrucción, podría separarnos.

1
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play