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Me Robaron el Rostro, Pero No Mi Venganza

Me Robaron el Rostro, Pero No Mi Venganza

Status: Terminada
Genre:Venganza / Época / Pareja destinada / Brujas / Venganza de la protagonista / Reencarnación / Completas
Popularitas:330.7k
Nilai: 4.9
nombre de autor: Liora Valcendra

Serena Bridge lo perdió todo: su rostro, su libertad, diez años de su vida.
Su prima le robó la cara con magia prohibida. Su esposo la encerró en una celda sin luz. Y cuando por fin murió, nadie lloró por ella.
Pero la muerte no fue el final.
Serena despierta en su cuerpo de dieciocho años, el día antes de su boda con el marqués Víctor Flores —el mismo hombre que la traicionará—. Esta vez no será la esposa obediente que agacha la cabeza. Esta vez tiene los recuerdos de una vida entera de sufrimiento… y un plan.
Recuperar su dote. Destruir a Isabella. Escapar del matrimonio que la condenó.
Lo que no esperaba era cruzarse con Alejandro Durán, el Duque de Hielo —un hombre al que toda la corte teme y nadie se atreve a mirar a los ojos—. Frío, letal, implacable. Dicen que no tiene corazón.
Pero cada vez que Serena está en peligro, él aparece.
Y cada vez que ella lo rechaza, él se acerca un paso más.
En una corte donde las alianzas cambian con el viento y la magia oscura acecha en las sombras, Serena descubrirá que la venganza tiene un precio… y que el corazón del Duque de Hielo esconde secretos más peligrosos que cualquier hechizo.

NovelToon tiene autorización de Liora Valcendra para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 4

Capítulo 4: Nuevas reglas

Los cambios empezaron con un libro de cuentas.

Tres días después de la audiencia que redujo a Isabella al rango más bajo del concubinato, Serena se sentó frente al escritorio de caoba de su estudio privado. Frente a ella, tres gruesos volúmenes encuadernados en cuero: el registro de gastos domésticos, el inventario de su dote y tres años de movimientos financieros que conectaban ambos.

Bianca sumergió la pluma en el tintero de cristal, observando cómo su señora pasaba página tras página con el ceño cada vez más apretado. Los dedos de Serena se movían rápido, marcando cifras con tinta roja. Una línea aquí. Un círculo allá. Cada marca era un golpe silencioso contra la mesa.

El silencio duró casi una hora.

Finalmente, Serena cerró el último libro. El golpe seco resonó en la habitación como el martillo de un juez.

—En tres años, mi dote subsidió los gastos de esta casa por un total de... —su voz salió plana, sin inflexión, como quien lee un informe del clima— ciento veintisiete mil monedas de oro.

Bianca dejó caer la pluma.

—Incluyendo —continuó Serena sin mirarla— la renovación completa del ala oeste. Los tónicos medicinales de la Vieja Marquesa. Los gastos sociales de Víctor: banquetes, regalos diplomáticos, hasta las propinas de sus noches de juego. Y... —levantó un dedo— la manutención íntegra de Isabella. Ropa, joyas, cosméticos, carruajes. Cada moneda de cobre que esa mujer gastó durante tres años salió de MI dote.

—Señora... —Bianca recogió la pluma del suelo con las manos temblorosas— Yo sabía que la dote era generosa, pero no imaginé...

—Que me estaban usando como banco. —Serena terminó la frase por ella. No había amargura en su tono, solo la frialdad de quien ha terminado de contar los daños—. A partir de hoy, todo cambia.

Se puso de pie. Alisó las arrugas de su falda con un gesto mecánico y caminó hacia la puerta.

—Convoca a todo el personal de servicio en el salón principal. A todos. Mayordomos, amas de llaves, cocineros, jardineros, mozos de cuadra. A las tres en punto, ni un minuto más tarde.

Bianca asintió y salió corriendo.

* * *

A las tres de la tarde, el salón principal de la residencia del Marqués estaba lleno. Más de cuarenta personas formaban filas ordenadas frente al estrado donde Serena permanecía de pie, con los tres libros de cuentas apilados a su lado sobre una mesa auxiliar.

Nadie hablaba. La noticia de lo que había pasado con Isabella tres días antes había corrido por la casa como pólvora. La esposa legítima, esa mujer que durante tres años apenas levantó la voz, de pronto tenía garras.

Serena recorrió la sala con la mirada. Rostros nerviosos, cabezas gachas, manos inquietas.

—Voy a ser breve —dijo—. A partir de hoy se implementan tres reglas nuevas en esta casa. Son efectivas de inmediato y no están sujetas a negociación.

Hizo una pausa. El silencio era tan denso que se oía el crepitar de las velas.

—Primera regla: mi dote y las cuentas del hogar quedan completamente separadas. La llave de la bóveda de mi dote permanece conmigo. —Se llevó la mano al pecho, donde una cadena delgada sostenía una llave de hierro forjado—. Nadie toca un solo centavo sin mi autorización por escrito, sellada con mi anillo. Sin excepción.

Los mayordomos intercambiaron miradas nerviosas. Durante tres años, la dote había funcionado como una segunda tesorería a la que todos recurrían cuando las arcas de la casa se quedaban cortas. Esa puerta acababa de cerrarse con candado.

—Segunda regla: las cuentas del hogar se auditarán cada trimestre. Cada gasto necesita documentación: recibo del comerciante, firma del responsable y motivo de la compra. Como señora de esta casa, tengo el derecho legal de revisar todas las cuentas. Y lo voy a ejercer.

El viejo mayordomo Friedrich, un hombre de pelo canoso que llevaba treinta años sirviendo bajo el mando de la Vieja Marquesa, apretó los labios hasta que se volvieron una línea blanca. Sus ojos se movieron hacia la puerta, como calculando cuánto tardaría en llevar la noticia a la matriarca.

Serena lo notó.

—Friedrich.

El mayordomo dio un respingo.

—Si tienes algo que reportar a la Vieja Marquesa, hazlo después de esta reunión. No antes. ¿Entendido?

—Sí, mi señora —murmuró, bajando la cabeza.

—Tercera regla. —La mirada de Serena atravesó la sala hasta aterrizar en una figura encogida en la esquina del fondo: Dani, la doncella de Isabella, con su uniforme gris y los ojos abiertos como platos—. La concubina Isabella recibirá la asignación correspondiente al rango más bajo de concubinato. Mensualmente: cinco monedas de oro. Ropa de temporada: dos conjuntos por estación. Si eso no le alcanza, puede buscar la manera de complementarlo por su cuenta.

Un murmullo recorrió la sala como una brisa helada.

Dani dio un paso al frente, con las mejillas enrojecidas.

—Mi señora, eso es demasiado... Isabella está embarazada, necesita...

—Llámala "la concubina" —la cortó Serena sin levantar la voz—. En esta casa, su rango es de concubina, no de señorita. Aprende a usar el título correcto.

Dani tragó saliva.

—La... la concubina está embarazada. ¿No merece una consideración especial?

—La casa proveerá atención médica conforme a las reglas establecidas para su rango. Un médico la visitará una vez por semana. Las hierbas medicinales necesarias correrán por cuenta del hogar. Pero las reglas son las reglas, y no van a cambiar por nadie.

Las mejillas de Dani pasaron del rojo al carmesí. Abrió la boca, la cerró. Miró alrededor buscando apoyo, pero ninguno de los sirvientes le sostuvo la mirada. Retrocedió a su esquina en silencio.

Serena dejó pasar tres segundos antes de hablar de nuevo.

—¿Alguna otra pregunta?

Silencio absoluto.

—Pueden retirarse.

La sala se vació en menos de un minuto. Los pasos apresurados resonaron por el corredor como una desbandada de ratones.

* * *

La noticia llegó al cuarto de Isabella antes que Dani.

Grace, su otra doncella, entró sin aliento y soltó las palabras a borbotones. Isabella estaba sentada junto a la ventana, bordando un pañuelo de seda blanca con hilo dorado. Sus dedos se movían con precisión mecánica, puntada tras puntada, mientras Grace hablaba.

Cuando llegó al monto de la asignación, la aguja se desvió.

Se clavó en la yema de su dedo índice.

Una gota de sangre brotó, redonda y brillante, y cayó sobre la seda blanca. Se extendió despacio por las fibras, como una flor exótica abriendo sus pétalos rojos sobre la nieve.

Isabella no retiró el dedo. Se quedó mirando la mancha.

—¿Cinco monedas de oro? —Su voz apenas se oía, pero cada sílaba cortaba como escarcha—. ¿Quién se cree que es?

Grace dio medio paso hacia atrás.

Isabella se levantó y caminó hasta el espejo de cuerpo entero que ocupaba la pared opuesta. Su reflejo le devolvió un rostro pálido, demacrado por las náuseas del embarazo, con los pómulos más marcados que hacía una semana. Pero los ojos... los ojos ardían.

—Cree que un título de esposa le da derecho a pisotearme —dijo al espejo, como si hablara con otra persona—. Tres años le di tiempo para que se sintiera segura, y ahora me trata como a una criada.

Se tocó el vientre con la mano manchada de sangre.

—Espera, Serena Bridge. Todo lo que tienes va a ser mío. Tu rostro, tu posición, tu familia... Todo. —Los labios se le curvaron en algo que no era una sonrisa—. Solo necesito tiempo.

* * *

Después de que el último sirviente se fue, Serena se quedó sola en el salón vacío.

La luz de la tarde entraba por las ventanas talladas y dibujaba sombras irregulares sobre el suelo de mármol. Motas de polvo flotaban en los rayos de sol como diminutas estrellas doradas.

No había alegría de victoria en su rostro. Ni alivio. Ni satisfacción.

Solo una determinación callada, casi cruel, que le endurecía la mandíbula y le afilaba la mirada.

En la vida anterior, su bondad y su disposición a ceder le costaron todo. Su padre murió deshonrado. La familia Bridge fue despojada de títulos y tierras. Bianca había muerto ahogada por culpa de Isabella. Y ella misma terminó con veneno en los labios y la risa de Isabella como último sonido.

Nunca más.

En esta vida, voluntad de hierro y cabeza fría protegerían lo que importaba: la vida de su padre, el honor de los Bridge, la seguridad de Bianca.

Y en cuanto a Víctor y a Isabella... le debían una cuenta muy larga.

Serena recogió los tres libros de la mesa, los apretó contra su pecho y caminó hacia la puerta.

—Esto apenas empieza —murmuró.

Y cada deuda se cobra.

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Tinita77797
me gusta el rumbo que está tomando la historia, ya que divorciarse no es tan fácil para ella
Luz Maritza Rodriguez Pinilla
hermosa historia felicitaciones
Rosalia Sorman
buena
Yuri Zamira Gonzalez Castaño
buena novela me gustó mucho
Margarita Manrique
como se dice ,ti Lin ti Lin y nada de paletas,tan presumidos y orgullosos y no tienen en qué caer muertos . Son unos mantenidos
Estrella Guadalupe Martinez Vera
que bello tuvo sus tres retoños en esta vida encontró la felicidad que le fue negada en la otra 🥰🥰🥰🥰
Estrella Guadalupe Martinez Vera
👏🏼👏🏼👏🏼👏🏼 que bonito tuvo sus tres retoños encontró la felicidad que en la anterior vida le fue negada bello final 🥰🥰🥰🥰🥰🥰 solo una observación de buena fe tus historias son muy buenas pero conforme avanza cambias algunas cosas y eso confunde un poco de ahí en fuera excelente 👍🏼
Estrella Guadalupe Martinez Vera
reencarnó 😮😮😮😮😮 eso no lo esperaba
Estrella Guadalupe Martinez Vera
bueno si Charlotte no fue mala aunque me sorprendió que por debajo del agua turbia ayudaba a Serena
Estrella Guadalupe Martinez Vera
👏🏼👏🏼👏🏼👏🏼 hermosa boda dos almas que sufrieron ahora juntas con mucho amor
y me preguntó que paso con el principe de Jade Leandro hermano del rey desaparecio
Estrella Guadalupe Martinez Vera
cómo dijo su hermano por fin Serena podrá ser feliz 🥰🥰🥰🥰
Estrella Guadalupe Martinez Vera
por fin puede respirar paz en su alma y corazón los que le hicieron daño ya están acabados ahora seguir adelante un mejor presente y un buen futuro por venir 🥰🥰🥰🥰
Estrella Guadalupe Martinez Vera
Johan pudo haber sido un buen alquimista pero se fue por el lado equivocado 🫤
Estrella Guadalupe Martinez Vera
hay por fin ya cayó esa maldita arpia que debió ser encerrada por asesinar a su progenitora y luego a los tíos de Serena 🤬🤬🤬ya se terminó Isabella es tu fin
Estrella Guadalupe Martinez Vera
y la arpía de Isabella aún no ha hecho movimiento oh ya se rindió 🤔 el marquesado ya ha de estar en ruina total ya no tienen como sostenerse verdad?
Estrella Guadalupe Martinez Vera
ahora entiendo por qué la rebelión oculta y el odio del principe al duque
Estrella Guadalupe Martinez Vera
🥰🥰🥰🥰🥰
Estrella Guadalupe Martinez Vera
me d gusto que ya tiene su libertad y en qué momento murió la mama según estaba bien no 🤔
Estrella Guadalupe Martinez Vera
bueno es libre y va estar lejos de la bruja de Isabella así le sera más difícil realizar ese hechizo
Estrella Guadalupe Martinez Vera
pues no ya la tenía vigilada 🤔🤔🤔 después de que la azotaron nuevamente
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