Mi vida ya era un desastre antes de que él apareciera.
Estoy endeudada, vivo en un apartamento horrible y trabajo en una cafetería donde apenas sobrevivo y entonces llega mi nuevo vecino.
Alto, atractivo, arrogante… Y probablemente un asesino serial.
Todas las noches hace ruidos extraños, aparece cubierto de sangre y actúa como si quisiera matar a cualquiera que se acerque a mí.
Pero mientras más intento evitarlo, más comienzan a cambiar las cosas.
Sueños extraños.
Secretos ocultos.
Y una peligrosa verdad sobre mí que nunca debió despertar.
NovelToon tiene autorización de Gena Jim para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Capitulo:06
AMELIA:
Los dos sujetos se enfrascan en una pelea que apenas le puedo seguir el paso y antes de que pueda correr y escapar de la escena, un crujido se escucha por todo el salón y el sujeto vampírico que me atacó cae al suelo inmóvil con los ojos muy abiertos mirando hacía mi dirección... Cielos, tendré muchas pesadillas.
—¿Estás bien?
Su voz me saca de mi ensoñación y dirijo mi vista hacía él sintiendo como todo mi cuerpo tiembla de manera incontrolable.
—S... Sí... Eso creo.
Murmuro mirando a todos lados para ver si encuentro algo con que defenderme.
—No voy a hacerte daño, confía en mí.
¿Qué confíe en él? ¿Se volvió loco? No, ¡Eso jamás!
—Mira, si no nos marchamos ahora, vendrán varios vampiros más y no podré protegerte con todos ellos.
—¿Vampiros? Entonces ¿Si son vampiros?
Pregunto sintiendo como la cabeza me comienza a doler mientras mi cuerpo comienza a perder fuerzas.
—Por supuesto que sí, por cierto mi nombre es Asher.
Dice mirando a todos y yo cierro los ojos por algunos segundos intentando que el cansancio no me venza.
—Asher...
Susurro cayendo de rodillas y este inmediatamente me sostiene.
—¿Estás bien? Mierda... Estás ardiendo.
—Por favor no me mates... Yo quiero vivir...
Murmuro y siento como soy sostenida en sus brazos.
—No te preocupes, yo voy a cuidar de ti.
Escucho su voz lejana hasta que pierdo completamente la conciencia.
(...)
En un lugar apartado de la civilización, una mujer abre los ojos y sonríe.
—Ha vuelto.
Murmura con una sonrisa siniestra mientras truena sus dedos y uno de sus sirvientes se arrodilla.
—No está muy lejos, pude sentir su poder... Encuéntrenla y atráiganla ante mí... Esta vez no va a escapar.
AMELIA:
Un dolor de cabeza espantoso me da la bienvenida antes de que logre abrir los ojos y siento los párpados pesados, como si les hubieran puesto cemento, y un frío extraño me recorre el cuerpo.
Pestañeo varias veces intentando enfocar la vista. No veo el techo con manchas de humedad de mi miserable apartamento.
Este techo es de madera fina, oscura y pulida, me muevo un poco y noto que estoy acostada en una cama gigante, envuelta en unas sábanas que huelen deliciosamente a ese hombre... Sí a ese hombre.
—Despertaste.
Esa voz grave y rasposa me hace dar un brinco en la cama, me saco las sábanas de encima de golpe y me pego al respaldar de madera mirando hacia la esquina oscura de la enorme habitación.
Ahí está él. Sigue llevando su chaqueta de cuero, cruzado de brazos y apoyado contra la pared con esa típica expresión seria y de pocas palabras.
Sus ojos grises me examinan de pies a cabeza con una fijeza que me eriza la piel.
—¿¿Dónde…? Dónde estoy?
Consigo decir dándome cuenta de que mi voz suena ronca y de inmediato me reviso el cuerpo... Sigo teniendo puesto mi uniforme de la cafetería, aunque ya no tengo el delantal.
— ¿Qué me hiciste? ¿Me secuestraste? ¡Sabía que eras un psicópata!
Asher ni se inmuta ante mis acusaciones, él da un paso lento hacia la cama y mi corazón empieza a latir desbocado, no sé si por el miedo o por el recuerdo del sueño tan caliente que tuve con él y al verlo siento que se me alborotan las hormonas.
—Estás en mi apartamento, segura.
Dice con su tono plano y autoritario.
—Y no te secuestré, te desmayaste en la cafetería después de que un vampiro neófito intentara drenarte la sangre... Deberías darme las gracias.
La mención del ataque hace que todos los recuerdos de la noche anterior golpeen mi cerebro como un balde de agua fría.
El tipo pálido, los colmillos, la velocidad sobrehumana… Y la ráfaga de luz que salió de mis propias manos.
—No fue una alucinación por el cansancio…
Murmuro mirándome las palmas de las manos de manera obsesiva... Están normales, no tienen quemaduras ni marcas.
—Ese tipo… De verdad era un vampiro... Y yo… ¿Qué demonios hice yo? ¿Cómo lo empujé así?
—Eso mismo quiero saber yo, Amelia.
Asher pronuncia mi nombre por primera vez y juro que la forma en que arrastra las letras me hace temblar la entrepierna.
El condenado se detiene justo al borde de la cama obligándome a mirar hacia arriba por su imponente altura.
—Los humanos no lanzan ráfagas de energía pura... No hueles a humana, pero tampoco hueles a nada. ¿Qué eres? ¿Una bruja?
Me quedo boquiabierta ¿Qué soy? ¿Una bruja? Noo ¡Soy una muerta de hambre que debe tres meses de alquiler!
—¡Yo qué voy a saber!
Exclamo alterada, cruzándome de brazos para ocultar que estoy temblando.
—¡Soy una persona normal! Tal vez fue la adrenalina, o un poco de energía, o… ¡O que el café de ayer estaba muy cargado!
Asher entrecierra sus ojos grises, visiblemente impasible ante mis excusas baratas. Se inclina un poco hacia mí invadiendo mi espacio personal y ese aroma varonil me marea por completo.
Noto cómo sus fosas nasales se dilatan sutilmente de nuevo y comienza a olfatear como los perros.
—Amelia...
Susurra mi nombre haciendo que los recuerdos de aquel sueño invadan mi cabeza.
—¿Si? ¿Qué pasa?
Frunzo el ceño sintiendo mi voz un poco más fina de lo normal y extrañamente coqueta... ¿Qué me está pasando?