Esta vez, tratare de darles algunas ideas al final de cada capítulos espero que mi regreso y estas nueva novela les guste, ya que estuve ausente por temas personales y médicos, un abrazo y un saludo a todas mis seguidoras...
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6
Por la noche, cuando Valek dejó recostada a Valery en su cama, estaba por salir de la habitación cuando sintió un dolor en su pecho que lo hizo arrodillarse. Así que se giró y cerró la puerta para sentir cómo algo en él se calentaba. El dolor era tan intenso, hasta que en su muñeca apareció una marca. Miró a Valery, quien se quejaba de dolor. Este se acercó a la joven para mirar dónde estaba su marca, la cual tenía un color rojo intenso.
—Maldita sea... —frunció el ceño mientras esperaba a que pasara el dolor. Una vez que pasó, salió de la habitación y, en el estudio, mandó a llamar a su abuelo, a quien le pareció raro, ya que por largos años no había sabido nada de su nieto—. Habla, anciano, y deja de solo verme.
—Bueno, es que me parece increíble que tú, el Emperador de este mundo, me mandes a llamar a mí, al ex Emperador...
—Sí, lo hice. Solo es para que me digas qué significa esta marca. —descubrió su muñeca, pero cuando su abuelo la observó y se percató de la figura que tenía, miró a su nieto, tragó grueso y sujetó una silla—.
—¿Qué es?...
—Eso de ahí... es una marca de pareja...
Valek se levantó sorprendido para mirar a su abuelo, quien, temeroso, levantó la silla y dijo:
—Retrocede... —dio dos pasos hacia la puerta.
—¿Cómo va a ser una marca de pareja si yo... —se quedó callado—. Maldita sea... anoche estuve con mi esposa...
—¿Esposa?... ¿Tienes esposa?... —bajó la silla para observarlo sorprendido—. ¿Y estuviste anoche con ella?
—Sí, así es...
—Anoche fueron las Siete Lunas, donde los demonios hacen sus rituales para marcar a sus parejas, y si no recuerdas, tú eres mitad demonio y mitad dragón...
Valek, frustrado, se sentó para decir:
—Ahora estoy atado de por vida a una humana, todo por no contenerme...
El anciano se rio de su nieto, por lo que soltó un suspiro y dijo:
—Solo es tu parte demonio la que está atada a ella, no sucede nada. Donde deberías preocuparte es por tu parte de dragón; ahí sí... quéjate. —el anciano miró la cara de su nieto—. No me digas que ese también...
—Sí, anciano... Cuando llegué a su imperio, la miré y sucedió...
Estando fuera de la puerta del baño, Valek escuchó cómo el agua caía mientras podía sentir cómo su esposa se bañaba. Dentro de él, algo pedía a gritos entrar y poseerla, pero su racionalidad sabía que no debía, porque ella era una simple humana y, al principio, solo lo hizo para controlar a los humanos, pero ahora... todo estaba mal.
La joven terminó de bañarse para salir de la habitación, pero no sin antes sentir como si alguien respirara cerca de ella, aun cuando no había nadie dentro. Esto le pareció raro, por lo que abrió la puerta un poco asustada. Miró a Valek, quien la observaba con una mirada muy parecida a la de anoche.
—¿Sucede algo?... —preguntó Valery.
—Sí...
Respondió Valek, quien la sujetó para besarla y llevarla hasta la cama, donde le quitó con lo que ella se cubría para empezar a hacerla suya.
Cuatro horas después, Valery salió de la habitación con dirección lejos de ese cuarto, donde parecía jamás volver a ver a nadie más que no fuera Valek, quien la seguía.
—Espera, no corras... —decía este mientras la seguía a un paso lento.
—Aléjate... solo un momento... —Valery, quien seguía caminando, optó por ir hasta el jardín, donde se sentó y miró a Valek sentarse frente a ella—. ¿Por qué me sigues?... Ayer no dijiste que no querías a una humana...
—Y no me he retractado. Estoy cuidando que mi linda esposa no se lastime... —rió con burla.
Los sirvientes que estaban cerca miraron cómo el Emperador seguía a su esposa, quien lucía cansada y, a la vez, se asustaban, porque este jamás se reía más que cuando asesinaba. Así que todos corrieron para no estar cerca.
Pronto llegaron los escoltas de este, quienes le avisaron que el Rey de los Elfos pedía una reunión. Este miró a su esposa para decirle:
—Vamos, o quieres ser asesinada en este jardín...
—¿Asesinada?... —miró alrededor para levantarse y seguirlo—. Te sigo no porque me lo ordenes, es más por sobrevivir.
Valek solo siguió caminando, mientras Valery observaba alrededor, hasta que una joven chocó con Valek, quien no se movió. En su lugar, la joven aprovechó para acariciarlo mientras Valery observaba esto.
—Señora, ¿no hará nada?... —dijo uno de los guardias a Valery, quien seguía observando para responder:
—No, pero creo que Valek sabrá cómo lidiar con sus amantes. Vámonos...
La joven pasó de largo para observar a Valek de reojo, quien la miraba enojado, así que esta caminó todo lo rápido que pudo hasta escuchar un grito en ese pasillo, por lo que soltó un suspiro y dijo:
—Ay, por poco me toca ver algo que no quiero... —siguió caminando hasta que alguien la sujetó de la mano—. Oyeee...
Miró a Valek, quien la observó molesto.
—¿Por qué no defendiste a tu hombre?...
Valery miró a todos lados para buscar de quién hablaba, pero no encontró a nadie, por lo que el Emperador gritó:
—¡Me refiero a mí!...
—Aaaa... —hizo gesto de sorpresa—. Es que no sabía que era usted, porque recuerdo que dijo que usted no se rebajaría a estar con una humana, y ya que usted es el Emperador, sé que se defendería.
Estas palabras causaron molestia en Valek, quien entró a la sala del trono y miró a los elfos, quienes observaron a Valery, quien se sentaría al lado de Valek, pero antes de hacerlo, el Emperador la jaló, sentándola en sus piernas. El señor de los elfos se inclinó y saludó:
—Majestad...
—Digan a lo que han venido y lárguense... —dijo Valek enojado, mientras Valery ocultaba su rostro en el hombro de este para reír.
—Bien, hemos venido a entregarle a una joven como concubina y a entregarle estos regalos a su...
Valery escuchó el susurro de Valek, quien le dijo:
—¿Ahora no defenderás tu lugar o quieres compartir babas con otra mujer?... —la miró, a lo que la joven carraspeó, girando el rostro para decir:
—Si aceptas a una concubina, me mato... Que se queden los regalos, pero no la mujer. Y soy la esposa de tu Emperador, así que puedes decirme Emperatriz...
El elfo estaba a punto de refutarlo cuando Valek habló:
—Ya escucharon a mi Emperatriz... No acepto a la mujer, pero sí los regalos. —hizo una señal para recibir los cofres, pero antes de que los sirvientes se acercaran, un elfo lanzó una flecha hacia donde estaba Valery. Fue detenida por la espada de Valek, quien sonrió. Luego se levantó cargando a su mujer, a quien dejó sentada en el trono, causando el asombro de todos, incluso el de ella. Los guardias se colocaron en ambos lados para protegerla, mientras Valek se acercaba al elfo que intentó matarla.