Durante toda su vida, Lyra creyó que había nacido para ser olvidada y odiada por todos.
Mientras su hermosa y perfecta hermana Anastasia era admirada por todos, Lyra creció entre desprecios, sacrificios y secretos. Obligada a vivir en las sombras de la familia Valmont, jamás imaginó que el destino terminaría llevándola hasta el corazón del reino de Kryndall... y hasta los brazos del príncipe heredero.
Conociendo por primera vez el amor, encontrando una familia, descubriendo lo que significa ser feliz.
Pero cuando la verdad sobre Anastasia comience a salir a la luz, todo aquello que Lyra ha construido empezará a tambalearse.
Porque hay personas dispuestas a matar para ocultar el pasado y porque una pregunta imposible se niega a desaparecer: ¿Qué pasó realmente con Anastasia?
Entre conspiraciones, secretos familiares, traiciones, misterios y un amor capaz de desafiar el destino, Lyra deberá descubrir quién es realmente... antes de que las verdades enterradas destruyan aquello que ama
NovelToon tiene autorización de Lourdes Elizabeth Espinoza Espinoza para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Capítulo 5 – La Hija Equivocada
El palacio Valmont estaba en silencio. No el silencio tranquilo de una mañana común. Era un silencio pesado y asfixiante. Como si las paredes mismas estuvieran de luto.
Las enormes cortinas negras cubrían parte de las ventanas y los sirvientes caminaban cabizbajos, impidiendo hablar demasiado fuerte. Incluso el sonido de los pasos parecía indebido en aquella atmósfera rota.
En medio del salón principal, la condesa Evelyne lloraba desconsoladamente. Vestida completamente de negro, aferraba un pañuelo húmedo contra su rostro mientras sus hombros temblaban violentamente.
—¡Mi hija…! —sollozaba—. ¡Mi preciosa Anastasia…!
El conde Octavio permanecía cerca de la ventana, con expresión sombría y los ojos hundidos por el cansancio.
Por primera vez en años… Parecía derrotado. Y, aun así, incluso en medio de aquella tragedia, había algo frío en su mirada.
Algo calculador. Algo que no encajaba con el dolor de un padre.
-----00-----
En el pequeño cobertizo detrás del palacio, Lyra lloraba arrodillada junto a su cama. Sus dedos se aferraban desesperadamente al vestido color vino que Anastasia había cosido para ella.
El vestido seguía oliendo ligeramente a lavanda. A su hermana. Eso solo empeoraba el dolor.
—¿Por qué…? —sollozó llevándose la tela al pecho—. ¿Por qué tuvo que pasar esto…?
Las lágrimas caían sin control sobre el vestido cuidadosamente bordado. La imagen de Anastasia despidiéndose desde el carruaje seguía clavada en su mente. Su pequeña sonrisa triste, su mano levantándose lentamente.
El último adiós.
Lyra cerró los ojos con fuerza. Todo había ocurrido demasiado rápido.
· La tormenta.
· El accidente.
· El río.
· El carruaje destruido.
Y luego… Silencio.
No encontraron el cuerpo de Anastasia. Pero todos decían lo mismo... Nadie sobrevivió a un río así.
Lyra presionó el vestido contra sí.
—Devuélvemela… —susurró rota—. Por favor...
Pero el silencio fue la única respuesta. Siempre el silencio.
Índice.
Índice.
Lyra se sobresaltó.
La anciana empleada abrió lentamente la puerta. Sus ojos también estaban rojos por el llanto.
—Niña… Lyra…
La joven levantó lentamente la mirada.
—Tus padres quieren verte.
Lyra bajó la cabeza inmediatamente. No quería ir, no quería verlos. No quería escuchar cómo lloraban por la hija que realmente amaban mientras ella seguía viva. Pero sabía que no tenía opción. Nunca la tenía.
Con movimientos dejó el vestido sobre la cama lento y se puso de pie. Sus piernas temblaban. Como si caminara doliera.
-----00-----
Apenas cruzó la puerta del salón principal, el ambiente se volvió sofocante. El olor a incienso llenaba la habitación.
La condesa seguía llorando sobre uno de los sillones.
Pero en cuanto vio a Lyra… Algo cambió en su expresión.
· Dolor.
· Rabia.
· Odio.
—¡TÚ!
Lyra apenas tuvo tiempo de reaccionar.
Evelyne se balanceó sobre ella como una bestia herida.
—¡Madre…!
Las manos de la condesa la empujaron violentamente hasta hacerla caer al suelo.
Lyra soltó un pequeño grito ahogado.
—¡Debiste ser tú! —gritó Evelyne fuera de sí mientras comenzaba a golpearla—. ¡¿POR QUÉ NO FUISTE TÚ?!
El primer golpe le dio en el hombro, el segundo en el brazo.
Lyra apenas logró cubrirse el rostro.
—¡Madre, por favor…!
—¡Maldita niña! —lloraba la mujer golpeándola desesperadamente—. ¡Desde que naciste solo trajiste desgracias! ¡Debiste morir tú y no Anastasia!
Cada palabra atravesaba a Lyra como una cuchilla. Pero lo peor… Era que una parte de ella estaba de acuerdo.
Porque sí. ¿Por qué no había sido ella?
La hija hermosa había muerto. Y la hija maldita seguía viva.
El mayor pecado de Lyra había sido nacido con el cabello rojo.
—¡Evelyne, basta! —rugió de pronto el conde entrando al salón.
La condesa se detuvo apenas, respirando agitadamente.
Octavian se acercó rápidamente y separó a su esposa de Lyra.
—¡No le marques el rostro!
La voz del hombre sonó dura y fría. No preocupado por ella, preocupado por otra cosa.
Lyra seguía en el suelo temblando, confundida y dolida.
—La necesitamos presentable —continuó el conde con irritación—. Debes viajar a Kryndall.
Lyra levantó lentamente la cabeza.
—¿Qué…?
La condesa soltó una carcajada rota por el llanto.
—¡¿Kryndall?! —espetó mirando a su marido—. ¡El príncipe jamás aceptará esa cosa!
Lyra sintió que el pecho se apretaba.
“Esa cosa.”
Evelyne señaló a la pelirroja con desprecio.
—¡Ni siquiera es la sombra de Anastasia! ¡Mirala! ¡Mirala bien!
Lyra cayó inmediatamente la cabeza. Quería desaparecer y volverse invisible.
—Estamos arruinados… —lloró la condesa cubriéndose el rostro—. Arruinados…
El conde maldijo entre dientes y se pasó una mano por el cabello.
-¡Perder!
Su voz resonó con furia en el salón.
—Pero ya gastamos el dinero de los regalos del compromiso.
El silencio cayó unos segundos.
Lyra sintió que el corazón se detenía lentamente.
—No tenemos cómo devolverlo —continuó Octavian con expresión oscura—. Así que enviaremos a Lyra en lugar de Anastasia.
La joven abrió los ojos horrorizada.
—¿Qué…?
Su voz apenas salió.
La condesa comenzó a llorar todavía más fuerte.
—¡El príncipe nos odiará! ¡Todos se burlarán de nosotros!
—No tenemos elección —escupió el conde—. Si rompemos el compromiso, lo perderemos todo.
Luego miró directamente a Lyra. Y por primera vez en mucho tiempo… La observar como algo útil. No como una hija, sino como una herramienta.
—Tú irás a Kryndall.
Lyra negó lentamente con la cabeza.
—No… no…
Su respiración comenzó a agitarse.
—Él no me aceptará…
Porque claro que no lo haría. El príncipe había pedido a Anastasia. A la hija hermosa, no a ella. Nunca a ella.
La condesa soltó otra risa amarga.
— ¿Aceptarte? —murmuró cruelmente—. Apenas te vea, entenderá que perdió a una alegría y recibió cenizas. Te devolverá de golpe y sin pensarlo.
Las lágrimas volvieron a llenar los ojos de Lyra, pero el conde ya estaba pensando en otra cosa. Siempre en otra cosa.
—Escribirás una carta a Kryndall explicando el accidente y anunciando que viajarás en nombre de tu hermana.
Lyra lo miró horrorizada. Todo daba vueltas demasiado rápido.
Anastasia había muerto.
Y ahora… ¿Ella debía ocupar su lugar? ¿Convertirse en el reemplazo de su hermana incluso después de muerta?
El pecho le dolía tanto que apenas podía respirar.
Octavio llamó a la anciana empleada.
—Llévatela y prepárala para el viaje.
La mujer dudó unos segundos al ver el estado de Lyra.
Luego, con tristeza.
—Sí, señor.
La anciana ayudó cuidadosamente a Lyra a ponerse de pie.
La joven seguía temblando. Completamente pálida, su mente era un caos. Mientras caminaba hacia la salida, alcanzó a escuchar nuevamente el llanto desesperado de la condesa.
—¡Mi Anastasia…! ¡Mi niña hermosa…!
Y aquellas palabras terminaron de romper algo dentro de Lyra. Porque entendió algo cruel.
Incluso muerta… Anastasia seguía siendo la hija amada. Y ella… Ella solo era el reemplazo desesperado que enviarían para salvar el dinero de la familia.
-----00-----
Más tarde, sentada frente al escritorio de madera en el cobertizo, Lyra observaba el pergamino vacío frente a ella.
La vela temblaba ligeramente. Igual que sus manos.
La anciana empleada había dejado agua caliente para que se limpiara la sangre del labio roto. Pero Lyra apenas lo había notado. Porque su cabeza seguía atrapada en una sola idea.
Kryndall.
El príncipe. El hombre de ojos verdes junto a la fuente. Él había sido amable con ella, pero eso había sido antes de saber quién era. Antes de descubrir que ella no era Anastasia.
Lyra presionó los dedos alrededor de la pluma.
¿Qué haría él cuando la viera?
¿Despreciarla?
¿Rechazarla?
¿Odiarla por ocupar el lugar de su hermana?
Una lágrima cayó sobre el pergamino vacío.
Y entonces, lentamente… Comenzó a escribir.
mientras Kael manda. a investigar a Samira. para saber lo que pasa con la familia Valmonta
es cierto que ellos mismos la llevaron a Kryndall y ahora resulta que no quieren responder la compromiso que ellos mismos buscaban? jummm🤔🤔🤔🤔
pero también fue al huerto, leyó libros en la biblioteca.... ha tomado pequeñas decisiones que para ella son enormes
Ambos se parecen ... son amables y no tienen miedo de estar en medio de las personas... no hacen esas diferencias entre clases sociales
Aún así revisa que llevará botas para poder entrar al huerto!
esa conversación entre ellos nos revela que Osea elegió a Lyra como su prometida por alguna razón... y no lastima ni compasión....
y Karl se comportó a la altura al despedirlas como perros.... como lo que son ju mmmm....
Comos e atreven a cuestionar a una noble... sin importar como sea 🤬🤬🤬🤬🤬