A Marisela no solo le arrebataron su libertad, acusándola de un crimen que no cometió; sino también a sus dos pequeños hijos, sus más grandes amores.
Tras tres años encerrada en prisión con una condena perpetua, un terremoto le da una oportunidad de escapar.
Ahora buscará encontrar justicia y sobre todo recuperar a sus hijos, en otro país, con una nueva identidad y un nuevo rostro, convertida en la esposa del cuñado de su ex.
¿Los culpables podrán salir ilesos ante la furia de una madre?
NovelToon tiene autorización de R Torres para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
5. Tres años encerrada
Marisela recibe la fotografía que le está dando la Gringa y las manos le tiemblan, mientras una lágrima recorre su mejilla. Han pasado tres años desde que fue encerrada en la cárcel. Su antigua compañera de celda salió en libertad hace tres semanas y hoy le ha traído la información que ha recopilado.
- “Ese es el hombre que fue tu esposo, ¿verdad?”, preguntó la Gringa.
- “Luce más elegante, pero es él. Estoy segura de que estos hermosos niños son Liam y Kimmy, mis hijos”, respondió Marisela, acariciando la imagen de los niños en la fotografía. Están más grandes, y siente que ha perdido tantos momentos de sus vidas; aún recuerda como Liam le acariciaba el rostro cuando le hacía dormir, y como a Kimmy se le formaban hoyuelos al dibujar una sonrisa.
- “Saqué la fotografía de una entrevista hecha a la familia Solórzano D'Angelo. La mujer a su lado es su esposa Elizabeth desde hace doce años. Tienen supuestamente dos hijos, Liam, de seis años, y Kimberly, de cuatro años. Además, Marisela, debes saber que esa mujer es la hermana del hombre que supuestamente mataste”, manifestó la Gringa.
Marisela quedó perpleja por un momento, tratando de ordenar y procesar la información que había recibido. Recordaba los constantes viajes de Thiago por razones de trabajo, su control para que ella permaneciera dentro de la casa la mayor parte del tiempo. Se sintió tonta; ella lo había amado y él todo el tiempo se había aprovechado de su confianza.
- “El desgraciado de Thiago es el monstruo que me tendió la trampa. Me quitó a mis hijos y se aseguró de mantenerme encerrada para no arruinar jamás sus planes”, dijo Marisela, dándose cuenta de que, para el padre de sus hijos, solo fue la idiota de la que se pudo aprovechar.
- “Las pruebas siguen acusándote, Marisela, y todos los papeles legales apuntan a que ellos supuestamente tienen la verdad de su lado”, comentó la Gringa.
- “Vicky… querida Vicky, la única amiga que tengo. Todos estos años he aprovechado para tomar todos los cursos que dan, aunque todos me dijeran ¿para qué, si nunca vas a salir?. Pero me alimenté de lo que me dijiste tiempo atrás, que mientras hubiera vida siempre existiría la oportunidad de obtener justicia. Ahora sé, por ejemplo, que una prueba de ADN puede demostrar que ellos son mis hijos. Una pequeña duda podría darme el hilo de dónde jalar para que reabran mi caso y demostrar mi inocencia”, expresó Marisela.
- “También tienes que ser consciente de que la familia D'Angelo es una familia con mucho poder y dinero. Hacerle frente no será fácil y lo más probable es que, antes de que puedas alegar algo, ellos te desaparezcan. Ahora están tranquilos porque creen que estas paredes son suficientes para detenerte”, dijo la Gringa.
- “Sácame de acá. Siempre dijiste que podías hacerlo una vez que estuvieras fuera. Estoy dispuesta a todo por revelar la verdad y con eso recuperar a mis hijos”, manifestó Marisela con determinación en la mirada.
- “¿En verdad estás dispuesta a todo? Porque si quieres lograr eso, no puedes ser una niña buena. Tienes que ser una mujer capaz de llevarte al mundo de encuentro, tal vez hacer cosas que jamás hubieses imaginado”, cuestionó la Gringa.
- “La inocente se murió el día que me detuvieron. La mujer que amaba murió el día que me sentenciaron. Ahora solo queda una madre dispuesta a morir o matar por sus hijos”, respondió Marisela.
Vicky Lauder, que era el verdadero nombre de la Gringa, se reclinó hacia atrás, observando con detenimiento a Marisela, observó la mirada furiosa, pero a la vez centrada de una mujer que ya no tiene nada que perder; duda por un momento si Marisela podrá mantener la mente fría, pero también sabe que ahí dentro la madre a quien le arrebataron a sus hijos, solo se asfixiara.
- “Ellos viven en Europa ahora. Tendrás que ir muy lejos para siquiera acercarte, además de que te convertirás en una fugitiva buscada. Eso levantará las alertas. El riesgo será enorme”, advirtió la Gringa.
- “Ayúdame, Vicky, ayúdame a salir. Ya no tengo nada que perder. Solo tengo dos opciones, quedarme acá y pudrirme o arriesgarme haciendo algo. Por favor, Vicky, no tengo a nadie más afuera que me pueda ayudar”, dijo Marisela, esta vez con un tono de súplica en su voz.
- “Tengo un plan, Marisela, pero lo primero es sacarte de acá. Dame un par de semanas más para poder hacerlo. Pero debes estar segura de que no tienes otra oportunidad y debes ser capaz de hacer lo necesario, aunque duela, aunque te cuestiones, aunque en otras circunstancias jamás lo hubieras hecho”, advirtió la Gringa.
- “Voy a morir o voy a matar. Después de todo, estoy sentenciada aquí por ser una asesina, ¿no?”, replicó Marisela.
- “Debo llevarme la foto. Es mejor que no encuentren nada que te delate”, comentó la Gringa.
Marisela acarició con cariño la imagen de las caritas de sus hijos. Ahora podía tener en su mente la imagen de cómo lucen sus pequeños. Entregó la foto y se limpió las lágrimas que escaparon.
Ahora solo debe esperar un poco más, porque está segura de que, aunque tenga que caminar por brasas ardientes, hará lo que sea necesario para lograr su objetivo.