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Entre Heridas Y Esperanzas

Entre Heridas Y Esperanzas

Status: En proceso
Genre:Amor-odio / Enfermizo
Popularitas:2k
Nilai: 5
nombre de autor: viviana ramoa

A ella una tragedia que la obligó a huir.
Al el una silla de ruedas lo condeno al olvido y al dolor para siempre.
cuando sus vidas se encuentren, cada herida amenaza con romperlos, pero será la esperanza quien siempre insistirá en salvarlos.

NovelToon tiene autorización de viviana ramoa para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Verdades

Adela dejó que el silencio se acomodara un momento, como si fuera parte del cuento. Luego, Lukas apretó un poco la mano de ella—no como reclamo, sino como si necesitara sostenerse.

—Adela… —dijo Lukas, mirando al piso—. Tu me contaste lo tuyo. Y yo… yo también tengo cosas que me pesan.

Adela parpadeó, suave.

—Cuentame, Lukas. Estoy aqui.

Lukas respiró hondo, como si cada palabra le costara un tramo.

—Yo… entré a la milicia muy joven. No por valentía… —se rió sin humor—. Fue por necesidad. Por sentir que tenía un lugar. Que si me portaba “bien”, el mundo me iba a dejar en paz.

Adela lo escuchaba sin interrumpir.

—¿Y después? —preguntó al fin.

—Después llegó el accidente. Fue rápido, pero se quedó para siempre. —Lukas cerró los ojos un segundo—. Un día estaba haciendo lo que me tocaba… y al otro ya no podía moverme como antes. Me quedé… aqui.

Adela tragó saliva, y su mirada se volvió más cuidadosa, como si el dolor de Lukas tuviera temperatura.

—¿Te dijeron qué pasó exactamente? —preguntó.

—Sí. Pero lo que importa no es el “cómo”. Es el “qué cambió”. —Lukas abrió los ojos—. Me cambiaron el cuerpo… y después me cambiaron la forma de verme.

Adela lo sostuvo con la mirada.

—¿Y tu familia?

Lukas se quedó callado un instante, como si eligiera hasta dónde llegar.

—Mi mamá vive en Brasil. —dijo despacio—. Y ella… no sabe.

Adela frunció el ceño, confundida.

—¿No sabe que estás en silla de ruedas?

Lukas negó con la cabeza.

—No. No le dije. Nunca.

Adela se incorporó un poco, preocupada.

—¿Por qué? —preguntó—. Lukas… ella es tu mamá. ¿Por qué no le contaste?

Lukas apretó la mandíbula, mirando un punto fijo.

—Porque yo pensé que si ella supiera… iba a venir. Iba a hacer lo que tu estás haciendo ahora. Iba a cargar con mi problema, a pelear por mí, a organizarme la vida como si yo fuera un proyecto.

Adela lo miró, entendiendo de golpe algo que no era solo miedo.

—¿Y tu no querías eso? —susurró.

—No es que no la quiera —respondió Lukas, con voz más baja—. Es que yo no quería verla quebrarse. No quería que su vida se partiera por mí. Yo… yo quería que ella siguiera creyendo que todo estaba bien.

Adela se quedó inmóvil un segundo, y luego habló con cuidado, como quien toca una herida sin apurarla.

—Pero… no contárselo también es una forma de dejarte solo.

Lukas la miró, sorprendido por lo directo de sus palabras.

—Yo no quería estar solo.

Adela respiró hondo.

—Entonces, dime la verdad: ¿qué te da miedo que pase si tu mamá se entera?

Lukas tardó en responder. Cuando lo hizo, su voz salió cansada, pero sincera.

—Que me vea como “un inválido”. Que me trate distinto. Que me mire con pena. Que me hable como si yo ya no pudiera ser… yo.

Adela negó con suavidad, firme.

—Tu mamá no te ama para que te vuelvas menos. Te ama para que sigas siendo tu.

Lukas desvió la mirada, como si esa frase le diera en el pecho.

—Quizá… —murmuró—. Pero ya pasaron años.

Adela apretó su mano con más fuerza, sin lastimar.

—Y aunque hayan pasado años, todavía hay tiempo para decir la verdad. No para “arreglar” nada con culpa, sino para que no cargues todo en silencio.

Lukas tragó saliva.

—¿Tu creés que sería mejor decirle?

Adela lo miró con ternura y determinación.

—Creo que sí. Pero también creo que no tienés que hacerlo solo. Si quierés… podemos pensar cómo decírselo. Con calma. Sin que se convierta en un golpe.

Lukas respiró, como si por primera vez el aire le entrara derecho.

—Adela… —dijo—. Me alegra que me hayas escuchado.

Adela sonrió apenas.

—Yo te escucho porque me importás. Y porque hoy estás aqui… y eso ya es un cambio.

Lukas asintió despacio.

—Entonces… —preguntó, casi como un desafío—, ¿por qué tu sí viniste a Alemania? ¿También era solo por aire nuevo… o también era por no quedarte callada?

Adela lo miró, y su expresión se volvió más cálida, más humana.

—Era por aire nuevo… —admitió—. Pero también era porque ya no quería seguir viviendo con la boca cerrada.

Lukas soltó una risa pequeña, aliviada.

—Entonces estamos en lo mismo, ¿no?

—En lo mismo —confirmó Adela—, pero con oportunidades distintas.

La tarde caía sobre la gran mansion tiñendo el jardin de un color naranja pálido. Adela terminaba de revisar el informe de la sesión de fisioterapia de Lukas cuando él, con una lentitud deliberada, giró su silla para quedar frente a ella. El silencio en la habitación no era incómodo, pero sí cargado de todo lo que no se habían dicho.

—Adela —dijo él. Su voz tenía esa dureza de ex militar, pero había una suavidad nueva, una que solo reservaba para ella—. No somos ciegos. Ni tu ni yo.

Adela bajó la vista hacia sus manos, las cuales seguían sosteniendo la carpeta médica con demasiada fuerza.

—No sé de qué hablas, Lukas.

—Sabés perfectamente de qué hablo —insistió él, inclinándose un poco hacia adelante—. Sé que sientes esto tanto como yo. Esa electricidad… esa forma en la que te quedás en silencio cuando me mirás, como si estuvieras tratando de descifrar un código que ya conocés de memoria.

Adela suspiró, cerró la carpeta y se apoyó contra la pared. Se veía agotada, pero también hermosa en su vulnerabilidad.

—Sí, lo siento —admitió, levantando la vista para encontrar los ojos de Lukas—. Lo siento hasta que me duele. Pero, Lukas… mirame. Mirá mi vida. Estoy rota, estoy atrapada en un matrimonio que se hizo pedazos y tengo miedo. No tengo nada que ofrecerte más que mis propias cicatrices. No estoy preparada para enfrentar esto.

Lukas la observó en silencio, absorbiendo cada palabra. No hubo enojo en su rostro, solo una comprensión profunda, nacida de alguien que ha estado en el campo de batalla y sabe reconocer cuando alguien necesita cubrirse.

—Entiendo —dijo él, con una sencillez que la desarmó—. No te voy a presionar. No te voy a pedir que seas mi salvadora ni que resuelvas nada hoy. Sé lo que es cargar con peso muerto.

Él hizo una pausa, y su expresión se volvió más intensa, casi una súplica silenciosa.

—Pero te voy a pedir una sola cosa, Adela. No te vayas. No ahora. No antes de que yo vuelva a caminar.

Adela se tensó.

—¿Por qué?

—Porque cuando llegaste, yo ya había dejado de intentar. Ya me había acostumbrado a la silla y a la oscuridad. Pero cuando estás cerca… cuando me hablas, cuando me curas… siento que todavía hay un camino. Eres mi esperanza, Adela. Eres lo único que me hace querer levantarme de este asiento, no solo por la rehabilitación, sino porque quiero ser un hombre que pueda caminar a tu lado.

Adela sintió un nudo en la garganta. La honestidad de Lukas le dolía más que cualquier grito de Aldo, porque esta era una honestidad que le pedía algo real, algo que ella sí quería dar.

Se acercó a él. Sus pasos sonaron suaves contra el puso de ma habitación. Se puso de rodillas frente a su silla, quedando a la altura de sus ojos, y le tomó las manos. Estaban frías, pero las apretó con fuerza.

—No te voy a dejar, Lukas —prometió ella, con la voz firme—. No voy a ir a ninguna parte. Te voy a acompañar en cada paso, en cada ejercicio, en cada día bueno y en cada día terrible. Hasta el último día de tu recuperación, voy a estar aquí.

Lukas dejó escapar el aire que no sabía que estaba conteniendo. Una sonrisa pequeña, casi imperceptible, apareció en sus labios.

—Entonces —dijo él, apretando sus manos—, tenemos mucho camino por recorrer, enfermera.

—Mucho —concedió ella, y por primera vez en meses, el peso en su pecho pareció aligerarse, aunque fuera solo un poco, como una promesa que empezaba a cumplirse.

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mariela
Por fin Lunas decidiste ir a Brasil a contarle la verdad de tu salud a tu madre veremos como reacciona al ver Adela y saber que va a tener un nieto.
mariela
Adela y Lukas ya se atrevieron a dar el paso para hacer el delicioso 😋😋😋🤤🤤🤤 y funcionó perfectamente y ahora con Luci posesionada de la cama y la casa huele a hogar por fin Adela se olvido por un momento de todo.
mariela
Ya Adela esta empezando a dejar que el dolor por la perdida de Jorge se transforme en amor que no lo olvidara nunca pero ella tiene que aprender a vivir y ser feliz con ese amor que le ofrece Lukas.
mariela
Porque le tiene tanto miedo a Aldo que venda su casa y se divorcie de esa escoria Lukas tiene dinero y puede contratar a un buen abogado que saque a ese lastre de encima.
mariela
Muy bonias palabras y consejos de Estafania a su hermana Adela se esta auto castigando porque si siente alegría, si ríe, si ama estará faltando a la memoria de su hijo Jorge y se es dolorosa la muerte de un hijo pero la vida continua y por eso no es faltarle a su memoria honralo recuerdalo con amor infinito fue tu hijo por 9 años siempre lo vas adorar.
Te mereces una oportunidad de ser feliz al lado de Lukas no lo pienses y deja te querer y quiere tu también.
mariela
Adela hablar de tu pasado y la muerte de tu hijo que es doloroso por las circunstancias en que sucedio esa tragedia te hace bien desahogar ese pesar que llevas y así Lukas sabrá de tu tristeza.
mariela
Que gustos tenía Estefi que nadie la quería y la juzgaba porque si era lesbiana porque criticar cada quien tiene sus gustos y quien la comprendió fue Hans y no la juzgo.
Lukas lo que hace el amor saliste de tu casa a respirar el mismo aire que Adela.
mariela
Ya comenzo sutilmente el cariño entre Adelante y Lukas que puede llegar al amor verdadero que tanto necesitan los dos.
mariela
Lukas llego la horma de tu zapato la que te hará fortalecer ese cuerpo y puedas volver a caminar así sea con un bastón pero de pie.
mariela
🤣😂🤣😂 Lukas te llego la generala que te pondrá firme para que respete que pensaste que Adela se iba a dejar por ti si tu pasaste muchas cosas hasta ser herido y quedar discapacitado ella también esta a dando por un dolor fuette.
mariela
Creo que Hans involucrara a Adela con su jefe como enfermera para cuidar su salud y ella para que se distraiga y salga de esa rutina pensando en el pasado sabemos que la muerte de su hijo no se olvidara nunca es una herida abierta que la acompañara toda la vida pero ella tiene que levantarse y salir adelante.
mariela
Adela es lo mejor salir de ese circulo vicioso vete con tu hermana para Alemania hasta puedes conseguir trabajo cambiar de ambiente y no ver al vicioso de Aldo.
Claudia Patricia Cruz Saa
Adela tú eres la mayor responsable de lo que le pasó a tú hijo por no haber lo protegido de ése delincuente que le diste como padre, porque aún sabiendo lo que pasaba te hacías la ciega para no proteger a tu hijo así que ahora no te quejes ni hagas culpables a otros por lo que era tú deber hacer
mariela
Que dolor tan grande para Adela la muerte de su hijo por culpa de el juego y el vicio de Aldo y el tranquilo no le dolió no vino llorando nada desgraciado menos mal saliste de ese lastre esa escoria que no sirve para nada.
mariela
Que hdp no estar en el velorio y entierro de su hijo porque según el no era el momento Adela mandalo para la 💩💩 que se vaya ese desnaturalizado y desgraciado de Aldo no merece estar a tu lado después de la muerte de Jorge.
Mary Ney
Que dolor que sinvergüenza ese Aldo no le dolió el hijo
mariela
Que fuerte lo que le esta sucediendo a Adela su hijo murió por culpa de su propio padre y ahora ese dolor no lo superara nunca.
Claudia Patricia Cruz Saa: La culpa no es sólo del padre de ella aún más.
por que tenía que haber protegido a su hijo y no lo hizo, porque cuando una persona tiene vicio no le importa la vida de otros sólo piensan en mantener su vicio
total 1 replies
mariela
Pobre Adela ver a su hijo herido por culpa de su padre por deudas de juego y la advertencia fue contra el pequeño Jorge que no tiene nada que ver con razón la hermana de Adela le dijo dejalo y ella de necia creyendo en promesas vacías lo dejo estar.
mariela
Adela ese Aldo es un hombre con demasiados vicios y problemas y siempre tu se lo solucionas suelta a esa escoria que no sirve ni para esposo menos para padre.
mariela
Ese Aldo es un vicioso ludópata que por lo visto no esta pendiente de su familia se desaparece veremos que es lo que pasa con esta pareja.
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