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Cenizas De Seda: El Rostro De La Venganza

Cenizas De Seda: El Rostro De La Venganza

Status: Terminada
Genre:Venganza / CEO / Mujer poderosa / Completas
Popularitas:413.6k
Nilai: 4.9
nombre de autor: Crisbella

​Elena San Román es la esposa abnegada de Julián Ferrara, el heredero de un imperio hotelero. Ella lo dio todo: dejó su carrera como arquitecta para apoyarlo y cuidó de su madre enferma. Sin embargo, el día de su tercer aniversario, Elena descubre que Julián nunca la amó. Él solo se casó con ella para cumplir una cláusula del testamento de su abuelo y así obtener la presidencia.

NovelToon tiene autorización de Crisbella para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Nueva identidad

Punto de vista de Adrián Valenzuela

​La lluvia golpeaba el techo de mi auto con la violencia de mil martillos de acero. El aire dentro del auto olía a cuero y a una determinación suicida. Había llegado la hora de enfrentarme a Julián Ferrara, el hombre que le había arrebatado la luz a mi familia. Ese maldito no solo había destruido a mi hermana, Virginia; la había diseccionado emocionalmente, enamorándola con promesas de seda para luego arrojarla a un pozo de locura y humillación que terminó en una soga atada a su cuello.

​Conducía hacia la mansión Ferrara en medio de una noche tormentosa que parecía anunciar el final de un monstruo y, muy probablemente, el fin de mi propia libertad. Tenía una mano apoyada en el volante, mientras la otra, tensa y fría, empuñaba un arma de fuego sobre el asiento del copiloto. Mi plan era simple: entrar, mirarlo a los ojos y hacerle pagar la deuda de sangre que dejó pendiente con mi hermana.

​El parabrisas se empañaba por el frío de la noche, obligándome a forzar la vista. Fue entonces cuando, a través de la cortina de agua, divisé el caos en la carretera. Dos vehículos protagonizaban una persecución mortal: un sedán pequeño trataba de huir desesperadamente, mientras una camioneta oscura lo embestía, tratando de sacarlo del asfalto. Me detuve en seco, ocultando mi auto tras unos matorrales, justo cuando vi el desenlace: el auto pequeño voló por los aires, cayendo por un barranco hacia el abismo que daba al lago.

​El sujeto de la camioneta bajó. Lo vi desde la distancia, impasible, asegurándose de que el metal retorcido se hundiera en la negrura antes de volver a su vehículo y marcharse, dejando tras de sí un silencio sepulcral solo roto por el trueno.

​Sin pensarlo dos veces, bajé al abismo. El descenso fue una tortura de lodo y rocas, pero cuando llegué a los restos del vehículo, mi sorpresa fue un golpe directo al estómago. No era cualquier persona. Era Elena San Román, la esposa del hombre al que yo iba a matar. En ese momento, un engranaje diferente empezó a girar en mi mente. Verla allí, agonizante por la traición del mismo hombre que mató a Virginia, cambió todo. No debía terminar con Julián esa noche; debía proteger a su mayor pecado.

​La llevé a una clínica privada en las afueras, un lugar donde el dinero compraba el silencio y las preguntas eran un lujo que nadie se permitía. Al llegar, el estado de sus heridas era gigantesco; el fuego y el agua habían conspirado para borrar su identidad. Los médicos dudaban, necesitaban autorizaciones legales para cirugías que rozaban lo experimental.

​—Es mi esposa —mentí, con una frialdad que heló al director médico—. Su nombre es Alix Thorne. Hagan lo que sea necesario.

​Mientras los cirujanos se perdían tras las puertas dobles del quirófano, llamé a mi abogado. Necesitaba que Elena San Román dejara de existir en el registro civil antes de que Julián Ferrara reportara su muerte.

​—Prepara todo —ordené cuando mi abogado contestó—. Quiero que Elena San Román desaparezca. A partir de hoy, en el sistema figurará como Alix Thorne de Valenzuela. Borra el rastro del hospital, crea una historia clínica en el extranjero y asegura la propiedad de sus bienes bajo su nuevo nombre.

​Mi abogado no emitió opinión alguna. Sabía que nadie me llevaba la contraria cuando mi voz adquiría ese tono de sentencia. Pero faltaba un detalle: el consentimiento legal que hiciera el cambio inatacable.

​En un momento de lucidez pasajera, durante uno de los breves despertares de Elena inducidos por la morfina, le sostuve la mano. Estaba envuelta en gasas, apenas un eco de la mujer que fue.

​—Elena —susurré, acercando un papel a su cama—. Si quieres justicia, tienes que dejar de ser quien eres. Tienes que pertenecer al mundo de los vivos bajo mi nombre. Firma.

​Ella apenas podía abrir los ojos, pero el odio que brilló en ellos cuando pronuncié el nombre de Julián fue suficiente. Con un esfuerzo sobrehumano y la mano temblorosa, estampó un trazo ilegible en el certificado de matrimonio que la unía a mí. No era un acto de amor; era un contrato de guerra.

​Me quedé observándola a través del cristal de la unidad de cuidados intensivos. Julián Ferrara creía que se había librado de una molestia, pero lo que no sabía era que yo acababa de rescatar a su verdugo. Ella ya no era la arquitecta ingenua; ahora era Alix Thorne, mi esposa ante la ley y mi arma secreta contra los Ferrara.

​La venganza, al igual que una buena estructura, necesitaba cimientos sólidos. Y esa noche, bajo la lluvia, pusimos el primer ladrillo del infierno que Julián estaba por habitar.

1
Adriana Sica
la verdadera víctima fue ella y Virginia y Sofía fue su elección
Adriana Sica
mentira fue egoísta hasta último momento,le pidió perdón solo cuando estaba muriendo
Adriana Sica
cuando la ayudo ? y las fotos se la dió para protegerse ella.
Rosma Rivera
muchas felicidades estuvo muy buena
Cliente anónimo
Bueno Julián eso es verdad nuestra conciencia es nuestro propio juez
Cliente anónimo
Elena recuperó su libertad y su dignidad muy inteligentemente 👏👏
Cliente anónimo
Autora cada vez me deja con esa cosquillas qué se sienten en el estómago que linda tus historia 🥰🥰🥰🥰
Cliente anónimo
Julián pudiste tenerlo todo pero la ambición te destruyó
Cliente anónimo
Par de arpías juntos ahora jugando al depredador pero los dos se van a comer los dos jugaron con la vida de inocentes
Cliente anónimo
Qué descarado este Julián su imperio?
Cliente anónimo
Bueno Adrián llegó el momento de la verdad Julián y Sofía ahora tomarán de su propio chocolate
Cliente anónimo
Al mal paso darle prisa esté Julián tiene qué pagar toda su arrogancia
Nora Sophia Y Rafael
felicidades excelente novela 👏👏👏👏 estuvo genial ....
San Aguirre
Normal.
San Aguirre
🤦🏻‍♀️🤦🏻‍♀️🤦🏻‍♀️
Cliente anónimo
La historia se torna muy interesante ☺️👏
Cliente anónimo
Bueno el mantuvo la máscara delante de la víbora pero Le ganaron los celos y es valido se enamoro de alix
Blacina Calvo Fernández
Excelente historia, Felicidades AUTORA.
Cliente anónimo
Autora una vez más te felicito cada historia qué leo es interesante y eres muy tenaz para redactar y llevar hasta el límite a los malos está pareja se volvió uno sólo en poder ☺️
Cliente anónimo
Está Sofía está jugando con fuego y se va a quemar por venenosa 🤭
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