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La Cura No Es El Olvido.

La Cura No Es El Olvido.

Status: En proceso
Genre:Amor prohibido
Popularitas:1k
Nilai: 5
nombre de autor: Jakelyn Arevalo

En el corazón de un pueblo olvidado donde la guerra es el único idioma que se habla, Isaí, una joven doctora de 23 años, lucha cada día por arrebatarle vidas a la muerte. Su mundo de batas blancas y juramentos éticos se tambalea cuando conoce a Antonio, un guerrillero marcado por la pólvora cuya sola presencia es una sentencia de peligro.
Lo que comienza como una cura clandestina se transforma en un romance prohibido que desafía toda lógica. Sin embargo, en un lugar donde la lealtad se paga con sangre, el amor es un lujo mortal. Convencido de que su cercanía es la mayor amenaza para la mujer que ama, pero el reto y desafío más grande que enfrentar es un inesperado embarazo que sirve de ruleta a huir dejando a atrás los sueños por amor no es la Cura al olvido.

NovelToon tiene autorización de Jakelyn Arevalo para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 6: El mapa de la desesperación

Las dos semanas que siguieron al encuentro con Eliécer fueron para Antonio un descenso a los infiernos nuevamente era inevitable sentirlo asi. En el campamento, su cuerpo se movía con la precisión de un soldado, pero su mente era un laberinto de engaño, tristeza, desilusión y dolor que le roban la tranquilidad. Cada vez que cerraba los ojos, sentía el aroma de la piel de Isaí y el eco de su risa en el consultorio, una tortura constante que lo distraía de las órdenes del Estado Mayor.

Eliécer lo observaba como un halcón. Antonio sabía que cualquier movimiento en falso hacia el pueblo sería la sentencia de muerte para la mujer que amaba.

—Comandante, lo veo distraído —soltó Eliécer una tarde, mientras limpiaban el armamento—. Espero que haya olvidado a la doctora. Las distracciones en la selva se pagan con sangre.

Antonio asintió con una frialdad fingida, mientras por dentro trazaba rutas imposibles. Pasó noches enteras frente a mapas topográficos, buscando un punto ciego en la vigilancia de su propio hombre y en las patrullas del ejército. Necesitaba verla, aunque fuera un minuto, para asegurarse de que estaba a salvo, pero sobre todo, para calmar el hambre de su ausencia.

La tristeza de estar lejos de ella se volvió una rabia sorda. Ideó un plan arriesgado: usaría una de las rutas de suministros médicos que el grupo interceptaba para enviar un mensaje cifrado, pero desistió al instante. Cualquier rastro de papel era una prueba que la incriminaría.

Finalmente, la desesperación le ganó al juicio como era de esperarse.

—Voy a realizar una avanzada de reconocimiento en zona sur —anunció Antonio a su escuadra una noche de neblina espesa—. Iré solo. Quiero silencio radial.

Era una locura. Estaba rompiendo sus propios protocolos de seguridad. Mientras se deslizaba entre los árboles, evitando las minas y las sombras, Antonio sentía que el corazón le iba a estallar. No iba a la guerra; iba al único lugar donde se sentía vivo.

Al llegar a las afueras del pueblo, divisó la luz tenue del consultorio Isaí estaba allí, visible a través de la ventana, inclinada sobre unos papeles, con el cabello recogido y ese aire de cansancio noble que tanto lo cautivaba. Antonio se quedó oculto en la maleza, a pocos metros de la pared de adobe.

Deseaba gritar su nombre, entrar y besarla hasta que el mundo se detuviera, pero se quedó congelado. Vio cómo ella se asomaba a la ventana, buscando en la oscuridad con una esperanza que le partió el alma. Él estaba allí, a un paso de ella, pero el muro de la guerra era más alto que cualquier montaña.

En ese momento, comprendió la amarga verdad: amarla era ponerle una soga al cuello. El plan de dejarla sola empezó a tomar una forma definitiva y cruel en su cabeza, una traición necesaria para que ella pudiera seguir respirando decide regresar al campamento.

Entre tanto pensar esa fría noche concluyó desaparecer un tiempo, que fuera su dicha o su desgracia que definiera un hilo de olvido.

1
Elizabeth Medina
uuufffff que va pasar con esta doctora
Elizabeth Medina
que fuerte
Elizabeth Medina
que fuerte decisión de Antonio pero tiene que proteger a la doctora
Elizabeth Medina
bueno veremos que pasa con esta doctora y ese desconocido
Jakelyn Arevalo
Los invito a ver parte de mi historia, en 25 capítulos que continuará 😘😘😘
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