La trama gira entorno a dos hermanas, y como a causa del daño que Kattya la hermana menor causa en su novio , desata una venganza donde la que paga un alto precio es su hermana mayor Cassandra.
¿Podrá la venganza vencer? o ¿el amor encontrará su camino?
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La partida
El peso de la verdad había caído con la fuerza de una guillotina. Alexander se encontraba en el pasillo del hospital, mirando sus manos como si estuvieran manchadas de una sangre que él mismo se había inventado. El arrepentimiento era una marea negra que lo asfixiaba; cada desplante, cada mirada de hielo y cada palabra cruel que le lanzó a Cassandra durante cuatro años regresaban a su mente para atormentarlo.
Él estaba convencido de que, si había logrado enamorarla una vez, podría hacerlo de nuevo. Se aferraba a la calidez de la noche anterior como un náufrago a una tabla, ignorando que esa misma ternura ahora era para Cassandra el recordatorio de su traición más profunda.
El regreso a la mansión Thompson fue un viaje de silencio absoluto. Al llegar, Alexander intentó tomar la mano de Cassandra para ayudarla a bajar del auto, pero ella retiró el brazo con una frialdad que lo dejó paralizado.
—Cassandra, por favor... déjame explicarte —suplicó él, con la voz quebrada.
—No hay nada que explicar, Alexander. Los hechos hablan por sí mismos —respondió ella sin mirarlo—. Me usaste como un saco de arena para boxear con tus fantasmas. Me encerraste, me humillaste y permitiste que mi propia hermana se burlara de mí bajo tu protección , ya sabes con quien debiste casarte en realidad.
Cassandra no entró a la casa para quedarse. Subió a la habitación, tomó la maleta que ya tenía preparada para su parrida y bajó las escaleras. Rodrigo la esperaba en el vestíbulo, con el rostro endurecido por una resolución que Alexander nunca había visto en su suegro.
Rodrigo de la Vega había tomado decisiones drásticas en el trayecto desde la clínica. Al llegar a su propia residencia, antes de ir a buscar a Cassandra, se enfrentó a Kattya.
La escena en la mansión De la Vega había sido brutal. Kattya, creyéndose impune, intentó victimizarse, pero Rodrigo ya no escuchaba.
—Se acabó, Kattya —sentenció su padre—. Te amé, te di todo, pero te convertiste en un monstruo que destruyó la vida de un joven y la felicidad de tu hermana , eso es imperdonable, no solo has lastimado a un inocente, has lastimado a tu propia sangre.
Rodrigo le entregó un sobre con el dinero de su fideicomiso personal y la cuenta de sus ahorros.
—Esto es todo lo que tendrás de mí. No más tarjetas, no más apellido, no más lujos. Aprenderás lo que es la vida real lejos de este techo. Estás fuera de mi vida hasta que demuestres que tienes un rastro de humanidad.
Aunque creo que no servirá de mucho, pero por tu propio bien espero que cambies.
Kattya fue escoltada a la salida entre gritos y lágrimas de rabia, pero Rodrigo ni siquiera parpadeó. Su enfoque ahora era uno solo: compensar a Cassandra.
En el vestíbulo de la mansión Thompson, Alexander bloqueó el paso de Cassandra, desesperado.
—No puedes irte así. Soy tu esposo, Cassandra. Te amo... lo supe anoche, lo sé ahora , por favor.
Cassandra lo miró a los ojos, y Alexander no encontró el brillo de amor que solía ver, sino una fatiga existencial, ya no me ama se repetía como un mantra en sus pensamientos.
—Me amaste cuando creías que era una criminal, Alexander. Me amaste por "obligación" o por deseo. Pero no me respetaste. El amor sin respeto es solo una obsesión enferma , y la realidad es que jamas me amaste , solo querias lastimarme y dejame decirte que te salio perfecto.
—¡Puedo cambiar! —exclamó él, cayendo de rodillas, sin importarle que Marcus o los empleados lo vieran—. Te daré todo. Suiza, la clínica, lo que desees. Solo quédate conmigo , de verdad te amo ,no miento.
—Me voy a casa de mi padre —sentenció ella—. Y después, me voy a Suiza. Pero no iré con tu dinero ni si quiera necesito tu permiso, mucho menos tu nombre. Iré con mi nombre y con mi propio esfuerzo.
Rodrigo dio un paso al frente, colocando una mano protectora en el hombro de su hija. Miró a Alexander con un desprecio infinito , el había permitido esto, pero lo arreglaría, compensaría todo el sufrimiento de su pequeña.
—Ya escuchaste, Thompson. Deja de humillarte, que solo haces que ella te tenga más lástima de la que ya te tiene.
Alexander vio cómo las puertas de su mansión se cerraban tras ellos. Se quedó solo en la inmensidad de su sala, rodeado de cuadros caros y muebles de diseñador que ahora se sentían como basura. Había recuperado a su hermano, sí, pero en el proceso había perdido el alma de la única mujer que le había enseñado que el mundo no tenía por qué ser un campo de batalla.
Esa noche, Alexander no bebió. Se sentó en la cama de Cassandra, oliendo el rastro de jazmín que aún quedaba en las sábanas, y por primera vez en su vida, el hombre más poderoso de la ciudad lloró como un niño, dándose cuenta de que algunas heridas no se curan con diamantes, y que el perdón de Cassandra era una cima que, quizás, nunca volvería a escalar.
Sabía que si había un culpable era él, pero que más podía hacer era su hermano su pequeño hermano y se equivocó en su desesperación cometió el peor acto que un hombre puede cometer, dañar a un inocente.