Reencarna en una época antigua, en la cual es invisible para su familia y con un trágico final, pero decidida a cambiar su destino.
* Esta novela pertenece a un mundo mágico*
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Marca de Alma
El conde Archer la observaba.
Sin moverse. Sin hablar.
Pero por dentro…
Todo había cambiado.
Porque lo que ella decía…
No era algo que cualquiera pudiera inventar.
No con ese nivel de detalle.
No con esa precisión.
No con esa… emoción contenida.
Y entonces…
Un pensamiento cruzó su mente.
Claro. Antiguo. Peligroso.
[Ella tiene una Marca de alma]
Había escuchado historias.
Raras.
Escasas.
Mujeres.. que recordaban fragmentos de otra vida.
Recuerdos que no les pertenecían…
Pero que eran reales.
No eran comunes.
Y tampoco eran fáciles de identificar.
Pero si era cierto…
Eso explicaba todo.
La forma en que lo miraba.
La forma en que lo buscó.
La forma en que habló.
No era admiración.
No era interés superficial.
Era… reconocimiento.
Estaba por hablar.
Por preguntar.
Por profundizar.
Cuando.. Eloise llevó una mano a su cabeza.
Su respiración se alteró.
—Ah…
Un gesto de dolor cruzó su rostro.
Archer frunció el ceño levemente.
—¿Qué sucede?
Pero ella no respondió de inmediato.
Sus ojos se entrecerraron.
Confusión.
Desorientación.
Y entonces…
El dolor desapareció.
Tan rápido como había llegado.
Eloise parpadeó.
Miró al conde.
Como si algo… no encajara.
—Yo…
Frunció ligeramente el ceño.
No entendía del todo lo que acababa de decir.
Ni por qué.
Ni cómo.
Pero no tuvo tiempo de procesarlo.
Porque su cuerpo…
Aún no estaba listo.
El esfuerzo.
El susto.
La tensión.
La poción.
Todo junto…
Fue demasiado.
Se levantó de la silla.
—Disculpe, yo…
El mundo giró.
Literalmente.
Su visión se nubló.
El suelo pareció inclinarse.
—…no me siento…
Y entonces.. Cayó.
Pero no llegó al suelo.
Una mano firme la sostuvo.
Rápida. Precisa.
El conde Archer la atrapó antes de que su cuerpo tocara el piso.
El movimiento fue automático.
Sin duda.
Sin cálculo.
Solo reacción.
Eloise quedó entre sus brazos, ligera… demasiado ligera.
Su ceño se frunció de inmediato.
—Está… demasiado débil…
No era una suposición.
Era evidente.
Su peso.
Su pulso.
Su respiración.
Todo hablaba de un cuerpo que recién comenzaba a recuperarse.
La sostuvo con cuidado, ajustando el agarre para que no se lastimara.
Su mirada bajó hacia ella.
Su rostro estaba pálido.
Pero tranquilo.
Inconsciente.
Por un momento…
El tiempo pareció detenerse.
Y en ese silencio…
El conde Archer la observó de una forma distinta.
Ya no como una molestia.
Ni como una incógnita menor.
Sino como algo más complejo.
Más peligroso.
Más… importante.
—Eloise Knapp… —murmuró en voz baja.
Su mente trabajaba.
Rápida.
Analizando.
Conectando.
La historia.
La poción.
La reacción.
La debilidad.
Y sobre todo…
Lo que había dicho.
Sus ojos se oscurecieron levemente.
—Si esto es verdad…
La sostuvo con más firmeza.
No brusco.
Pero sí decidido.
Porque si esa joven realmente recordaba su muerte…
Entonces no solo estaba buscando un aliado.
Estaba intentando…
Cambiar su destino.
Y eso…
La convertía en algo mucho más peligroso que cualquier enemigo.
Pero también…
En alguien que él no podía simplemente ignorar.
Miró hacia la puerta.
—Llama a un doctor —ordenó con voz firme.
Pero apenas el sirviente dio un paso, el conde Archer añadió, sin apartar la mirada de la joven inconsciente entre sus brazos..
—No… espera.
Hubo una breve pausa.
Una decisión.
—Llama a un mago del templo.
El hombre dudó solo un instante, sorprendido por el cambio.
—Sí, mi señor.
Y desapareció con rapidez.
Minutos después, Eloise estaba recostada en el sofá de la oficina.
El conde la había acomodado con más cuidado del que cualquiera esperaría de alguien como él. Una manta ligera cubría parte de su cuerpo, aunque no era el frío lo que la había hecho caer.
Archer permanecía de pie cerca, observándola en silencio.
Su mente no se detenía.
[será una marca de alma…]
Si era cierto… Todo encajaba.
Demasiado bien.
La puerta se abrió nuevamente.
Esta vez, un hombre mayor entró con pasos tranquilos, vestido con túnicas sencillas pero bien cuidadas. Su presencia no era imponente… pero sí firme.
Era un mago del templo.
—Conde Archer.
—Necesito una confirmación.. Quiero saber si esta mujer tiene una marca de alma.
El mago dirigió su mirada hacia Eloise.
Se acercó despacio.
Observó su rostro.
Su respiración.
La energía que la rodeaba.
Luego levantó una mano, murmurando unas palabras suaves, casi imperceptibles. No eran largas ni complejas… pero tenían peso.
El aire pareció vibrar levemente.
Un instante.
Dos.
Y luego…
El mago bajó la mano.
—Sí.
La respuesta fue clara.
Simple.
Definitiva.
—Tiene una marca de alma.
El silencio que siguió fue profundo.
El conde Archer no mostró sorpresa en su rostro.
Pero por dentro…
La confirmación asentó todo.
—Entiendo… —murmuró.
Sus ojos volvieron a Eloise.
Ya no como una posibilidad.
Sino como un hecho.
—Se desmayó.. Por una poción.
El mago asintió levemente, como si eso explicara más de lo que parecía.
Se acercó un poco más al sofá.
Extendió sus manos, sin tocarla, dejándolas suspendidas cerca de su frente.
Sus ojos se cerraron.
Otra vez, palabras suaves.
Más profundas esta vez.
El aire volvió a tensarse apenas, como si algo invisible se moviera entre sus manos.
Pasaron unos segundos.
Luego abrió los ojos.
—Está débil.. porque su cuerpo es frágil..
No era una observación superficial.
Era un diagnóstico.
—Pero no hay daño grave. Solo agotamiento… y una reacción al estímulo de la verdad.
El conde no respondió.
Solo escuchó.
—Despertará pronto —añadió el mago.
Eso bastó.
Archer asintió una vez.
—Puedes retirarte.
—Como ordene.
El mago hizo una leve reverencia y salió en silencio, dejando la habitación nuevamente en calma.
El conde se quedó solo con ella.
Otra vez.
Pero ya nada era igual.
Se acercó un poco más al sofá, observándola.
Su expresión.
Su respiración más estable ahora.
Su fragilidad evidente…
Y aun así…
Todo lo que había dicho.
—Si realmente recuerda…
Su mente comenzó a atar hilos.
Rápido.
Preciso.
Porque no era solo su historia.
No era solo su muerte.
Era el contexto.
—Ella vivió un secuestro…
Sus ojos se oscurecieron ligeramente.
Había escuchado rumores.
Casos aislados.
Nada oficialmente confirmado.
Pero lo suficientemente persistente como para no ignorarlo.
Y entonces…
Recordó.
—La hija del duque…
Un intento reciente.
Fallido.
Resuelto… antes de escalar.
Rescatada por el hermano del conde Devlin.
Un asunto que no había salido a la luz.
No completamente.
No de forma pública.
Muy pocos lo sabían.
Muy pocos…
Podían conectarlo.
Y, sin embargo…
Eloise había hablado de secuestros con naturalidad.
Con certeza.
Como si…
Supiera.
El conde cruzó los brazos lentamente.
Su mirada fija en ella.
—No es solo su historia…
No podía ser coincidencia.
No con ese nivel de detalle.
No con esa seguridad.
—Podría saber más…
Mucho más.
Su expresión se volvió más seria.
Más enfocada.
—Podría ser clave.
No solo para ella.
Sino para algo mayor.
Algo que aún no terminaba de ver por completo.
Pero que empezaba a tomar forma.
El silencio en la habitación se volvió distinto.
Ya no era solo espera.
Era anticipación.
Porque cuando Eloise despertara…
Ya no sería una simple conversación.
Sería un interrogatorio.
Uno distinto.
Más cuidadoso.
Pero también…
Más importante.
El conde Archer se quedó allí, de pie junto al sofá, sin apartarse.
Esperando.
Observando.
Y por primera vez…
No con desconfianza.
Sino con un interés real.
Porque la joven que había considerado una molestia…
Podía convertirse en la pieza que necesitaba para entender algo mucho más grande.
Y esta vez… No pensaba dejarla ir sin respuestas.
Pero falta un toque de celos para él, qué otro hombre se ponga a coquetear con Eloise /Awkward/