Xie Lin desde pequeña fue educada para ser una dama, una buena esposa y madre. Pero ella tenía otros intereses y en secreto entrenaba su cuerpo para el combate y el uso de la espada. Su vida cambia cuando es elegida para ser la consorte del príncipe heredero y al saber que este, ama a otra mujer, le propone un trato: si ella logra entrar a las fuerzas militares y volverse general, él la dejará libre de ese matrimonio.
Pero, obligada a tener un hijo, ella cumple, con la promesa de que, unirse a las tropas del emperador y cuando la guerra inicia, ella logra su objetivo con grandes méritos, pero, el príncipe heredero, ahora emperador, no la quiere dejar ir.
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Capitulo 06.
El día después de la visita de la Princesa Shen Yue, Lin se dirigió al Cuartel General para la reunión semanal de alto mando. Xen asistía a estas reuniones solo cuando era estrictamente necesario, y hoy era uno de esos días cruciales, ya que se discutía la estrategia para reforzar la seguridad del Norte, la misma tarea que Lin había aceptado para el año de tregua.
La reunión se llevó a cabo en la sala de estrategia imperial. Estaban presentes los generales más importantes, todos hombres de mediana edad, duros y respetados. Lin era la única mujer en la sala, sentada en la cabecera de la mesa junto a Xen.
Durante la discusión, el General Wei, un hombre conocido por su conservadurismo y susurrador de intrigas, comentó sobre la necesidad de enviar suministros a la vanguardia.
—Si la General Lin dirige el refuerzo, sus Majestades, quizás sea mejor si nos concentramos en las provisiones estándar. Sabemos que la General, siendo mujer, puede tener dificultades para mantener la moral de la tropa con escasez en ciertas áreas... —El General Wei se detuvo, midiendo sus palabras con una sonrisa disfrazada de amabilidad, dando a entender que Lin podía ser demasiado 'delicada' para una campaña larga.
Antes de que Lin pudiera siquiera abrir la boca, el Emperador Xen golpeó la mesa con la palma de la mano. El sonido fue seco y resonante, silenciando de inmediato a todos los presentes.
—General Wei, deténgase —ordenó Xen, su voz baja pero llena de una autoridad helada—. La General Lin no es 'una mujer en el ejército', es la General en Jefe del Imperio. Ella ha comandado el doble de tropas que usted en la campaña del Este y ha ganado mas batallas que usted en sus treinta años de servicio.
Xen se inclinó hacia adelante, su mirada fija en el General Wei.
—Y si tiene alguna preocupación sobre la capacidad de la General para mantener la moral o para soportar las dificultades del campo de batalla, le recuerdo que la única vez que la General Lin ha abandonado el campo de batalla, fue después de que ella llevó a la victoria a nuestro imperio. Además —dijo Xen, su voz ahora más fuerte e inusual—, para aquellos de ustedes que han estado cuchicheando sobre el futuro de mi matrimonio y si esta General es digna de la casa imperial, permítanme ser claro, el honor de la General Lin no reside en la seda o el linaje, sino en el acero de su espada y en su lealtad probada al Imperio. Yo, el Emperador, estoy dispuesto a negociar con ella el futuro de nuestra familia, no porque ella sea una mujer o una madre, sino porque es la persona más honorable y la mente estratégica más valiosa que tengo a mi servicio. Cualquier falta de respeto hacia ella será vista como un desafío directo a mi autoridad.—
Lin lo miró, completamente atónita. Xen nunca la había defendido de tal manera en público, menos aún en un entorno militar. Su rostro, que mayormente mostraba seriedad, estaba ligeramente enrojecido por la intensidad de sus palabras. Él no solo la había validado como General ante sus pares, sino que había desmentido públicamente las habladurías sobre ella y su matrimonio de un solo golpe, vinculando su "dignidad" directamente a su propia posición.
Al terminar la reunión, todos los generales salieron rápidamente. Cuando Xen y Lin se quedaron solos, la tensión era palpable.
Lin rompió el silencio, su voz seca.
—¿Qué fue eso, su majestad? ¿Es esa su forma de 'demostrar que todo lo que he creído es una mentira'?—
Xen se encogió de hombros, con una expresión de incomodidad.
—Tenía que detener a Wei y tenía que dejar claro ante todos que, te quedes o te vayas en un año, tu reputación y tu posición están por encima de sus susurros. No me importa lo que crean de mí, pero no permitiré que manchen tu nombre, Lin.
—Es un movimiento político inteligente —admitió Lin—pero sigo siendo su General, no su esposa, y me gustaría que mantuviéramos la distinción clara, por ahora.
—General —dijo Xen, su tono volviendo a ser formal— la frontera del Norte es tu prioridad.
—Empezaré los preparativos para el despliegue de las primeras tropas. Me retiraré a mi palacio.
Mientras Lin se alejaba, Xen solo pudo mirarla. Sabía que sus palabras no borrarían años de dolor y malentendidos, pero esperaba que al menos hubieran abierto una pequeña grieta en el muro que ella había levantado.
Qué Lin obtenga esa información del anciano y sepa a quién se enfrenta /Left Bah!/
Ojalá Lin no lo de por muerto o le dará más adelante una sorpresa /Grievance/