accidente… y despierta en el cuerpo de un personaje dentro de la novela que estaba leyendo.
No es una heroína.
No es alguien importante.
Es alguien destinada a morir.
Y lo peor… es saber exactamente a manos de quién.
El duque.
Frío, implacable y peligroso, el mismo hombre que en la historia original termina con su vida. Decidida a cambiar su destino, ella hará todo lo posible por mantenerse lejos de él.
Pero hay algo que no estaba en la novela.
Una conexión inexplicable.
Una mirada que la reconoce.
Un lazo que no puede romper.
Porque mientras ella intenta huir de su muerte…
él comienza a acercarse como si siempre le hubiera pertenecido.
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El príncipe de la guerra
El tiempo…
Se había acabado.
El príncipe Maximilian ya no podía esperar más.
Cinco años.
Dos en guerra.
Tres consolidando el dominio de Solaria y Luxeria.
Cinco años lejos de su reino.
Cinco años…
convirtiéndose en alguien que ya no podían ignorar.
Desde la distancia…
Había movido piezas.
Junto al ministro de guerra.
Junto a Kael Draven.
Habían eliminado amenazas.
Una tras otra.
Y una de las más importantes…
Dylan killgard.
Una pieza clave de la reina.
Ahora…
Fuera del tablero.
Maximilian observó el horizonte desde su caballo.
Las murallas.
La capital.
Su hogar…
Y su campo de batalla.
—Ya es hora…
Las tropas avanzaban.
Un mes de viaje.
Cansancio.
Polvo.
Pero también…
Expectativa.
Muchos regresaban a sus familias.
Otros…
A un futuro incierto.
Dentro de la ciudad…
El ambiente era distinto.
Tensión.
Expectativa.
Un banquete había sido preparado.
La corte esperaba.
Pero no con tranquilidad.
Con miedo.
Porque sabían…
El príncipe no regresaba igual.
Y no regresaba solo.
A su lado…
Cabalgaba Kael Draven.
El heredero del ducado del norte.
Guerrero.
Estratega.
Y Portador de un poder…
Que pocos comprendían.
Maximilian giró levemente la cabeza.
—Gracias por venir…
Kael no respondió de inmediato.
Solo observó la ciudad.
—Te dije que te llevaría al trono.
No era lealtad vacía.
Era una promesa.
Pero…
Kael no sabía algo.
No sabía…
Lo que lo esperaba dentro.
No sabía…
Que en esa capital…
Había alguien…
Que cambiaría todo.
Las puertas comenzaron a abrirse.
El sonido…
Retumbó en el aire.
El regreso…
Había comenzado.
Y con él…
El inicio del fin.
La capital…
Contenía la respiración.
El príncipe regresaba.
Y con él…
El equilibrio del reino cambiaría.
Todos habían sido convocados.
Nobles.
Duques.
Marqueses.
Ministros.
El palacio real brillaba.
Luces.
Música.
Preparativos.
Pero bajo esa elegancia…
Solo había tensión.
El banquete no era una celebración.
Era un campo de batalla.
El duque Draven había llegado días antes.
Había entregado informes.
Sobre Luxeria.
Sobre la guerra.
Sobre el nuevo orden.
El rey…
Escuchó todo.
Y pensó.
Porque algo no encajaba.
Los rumores…
Seguían creciendo.
—¿Y si es cierto…?
La legitimidad de la princesa…
Selena…
Comenzaba a desmoronarse.
En otra ala del palacio…
El ambiente era completamente distinto.
La reina no estaba tranquila.
—No puede regresar así…
Selena apretó los puños.
—Si entra como héroe…
Lo perderemos todo.
Ya no tenían el control.
Aliados caídos.
Rumores activos.
Espías desaparecidos.
—Estamos perdiendo…
El miedo…
Se había instalado.
Mientras tanto…
En el marquesado…
La verdad ya no podía ocultarse.
Mi madre…
Había visto suficiente.
Mi padre…
También.
La decepción…
Era evidente.
—¿Cómo pudieron…?
La prima.
Y Nyra.
Expuestas.
No como sospechosas.
Sino como culpables.
Intento de asesinato.
Manipulación.
Traición.
Todo salió a la luz.
Fueron enviadas…
A las mazmorras.
Para ser interrogadas.
Sin privilegios.
Sin protección.
—Intentaron matar a mi hija…
La voz de mi madre…
Tembló.
Pero no de debilidad.
De furia.
—Y yo las protegí…
El silencio en la sala fue absoluto.
Desde la puerta…
Observé.
Sin decir nada.
Porque ya no hacía falta.
Ellas…
Se destruyeron solas.
Pero no había tiempo para detenerse.
El palacio nos llamaba.
El banquete.
La llegada del príncipe.
El inicio del verdadero conflicto.
Mientras me preparaba…
Pensé en todo.
En la guerra.
En la corte.
En la reina.
Y en él.
El príncipe.
Que estaba por regresar.
Y que…
Sin saberlo…
Llegaría a un reino completamente distinto.
Por otro lado…
Marian.
La hija del ministro de guerra.
También se preparaba.
Nerviosa.
—¿Cómo será ahora…?
Su prometido regresaba.
Después de cinco años.
Cambiado.
Convertido en un héroe.
Y quizás…
En un extraño.
Pero aun así…
Sonrió levemente.
—Padre estará orgulloso…
Había esperado este momento.
Y ahora…
Había llegado.
Las campanas del palacio sonaron.
Anunciando lo inevitable.
—El príncipe ha llegado.
ya quiero saber que sige ☺️☺️☺️