El mundo terminó en menos de un mes.
Primero fueron los rumores: personas enfermas, ataques violentos, ciudades enteras aisladas.
Después llegó el silencio.
Las calles se llenaron de cadáveres caminando bajo la lluvia, las comunicaciones desaparecieron, y sobrevivir un día más se volvió un milagro.
Charlie nunca creyó necesitar a nadie. Fría, impulsiva y acostumbrada a huir de todo, aprendió rápido que el nuevo mundo solo recompensa a quienes son capaces de abandonar sentimientos.
Hasta que conoce a Tamara.
Tamara es completamente diferente: amable, inteligente, demasiado humana para un mundo muerto.
Y aun así… sobrevive.
Juntas atraviesan ciudades destruidas, hospitales infestados, carreteras cubiertas de sangre y grupos humanos mucho más peligrosos que los zombis.
Pero mientras el horror crece, también crece algo peor:
el amor.
Porque enamorarse en el fin del mundo significa descubrir un miedo nuevo.
No perder la vida.
Perder a la única persona que hace que todavía valga la pena vivi
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Hasta el Último Latido
Capítulo 6: Algo vive en los túneles
El grito volvió a escucharse.
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Largo.
Agudo.
Inhumano.
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El sonido atravesó toda la estación de metro como un cuchillo.
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Nadie habló.
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Ni siquiera el grupo armado.
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Charlie observó cómo el hombre de la pistola perdía color lentamente.
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Eso fue suficiente para entender algo importante.
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Ellos ya habían escuchado ese sonido antes.
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Y les aterraba.
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Tamara dio un pequeño paso hacia Charlie instintivamente.
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—¿Qué fue eso…?
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Nadie respondió.
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El silencio posterior resultó todavía peor.
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Entonces—
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Algo golpeó violentamente uno de los vagones en la oscuridad del túnel.
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BOOM
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Todo el tren tembló.
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Tamara soltó un pequeño grito ahogado.
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Charlie levantó el bate inmediatamente.
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Los hombres armados comenzaron a ponerse nerviosos.
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—¡Mierda, mierda…! —susurró uno de ellos.
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La mujer agarró su rifle con manos temblorosas.
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—No debería estar tan cerca…
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Charlie frunció el ceño.
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—¿Qué demonios es eso?
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El hombre de la pistola tragó saliva.
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—No lo sabemos exactamente.
Pausa.
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—Pero no es como los demás.
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Otro golpe resonó desde la oscuridad.
Más cerca.
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BOOM
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Las luces rojas de emergencia parpadearon violentamente.
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Y entonces…
algo comenzó a arrastrarse sobre el techo del vagón.
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Lento.
Pesado.
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El metal crujía bajo su peso.
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Tamara respiró agitadamente.
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—Charlie…
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Ella dio un paso adelante protegiéndola por instinto.
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Porque algo dentro suyo gritaba peligro.
Mucho peligro.
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El hombre habló rápidamente.
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—¡Tenemos que movernos ahora!
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Charlie no confiaba en ellos.
Pero quedarse quietos parecía peor.
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Entonces lo vieron.
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Una mano apareció lentamente sobre el borde del vagón.
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Demasiado larga.
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Los dedos parecían huesos cubiertos apenas por piel negra podrida.
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Después apareció el resto.
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Tamara sintió el estómago revolverse.
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La criatura alguna vez había sido humana.
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Pero ya no.
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Su cuerpo estaba deformado. Los brazos eran demasiado largos. La mandíbula abierta hasta el pecho.
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Y los ojos…
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No tenía ojos.
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Solo agujeros oscuros goteando sangre negra.
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El monstruo olfateó el aire lentamente.
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Como un animal.
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Charlie sintió miedo real recorrerle el cuerpo por primera vez en días.
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Porque esa cosa…
parecía inteligente.
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Uno de los hombres armados perdió el control.
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—¡DISPÁRENLE!
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Los disparos explotaron dentro de la estación.
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La criatura giró la cabeza de golpe.
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Y gritó.
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El sonido fue insoportable.
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Tamara se cubrió los oídos aterrorizada.
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Y entonces la criatura saltó.
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Demasiado rápido.
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Cayó directamente sobre uno de los hombres.
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Sangre.
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Un grito horrible llenó el metro.
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Charlie reaccionó inmediatamente.
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—¡CORRAN!
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Todo explotó en caos.
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La criatura destrozó al hombre en segundos.
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No mordía.
Arrancaba.
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El monstruo lanzó el cuerpo contra una pared con una fuerza brutal.
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La mujer armada comenzó a disparar desesperadamente.
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Las balas apenas ralentizaron a la criatura.
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Charlie agarró la mano de Tamara y comenzó a correr entre los andenes.
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Detrás de ellas se escuchaban gritos.
Disparos.
Carne desgarrándose.
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Tamara respiraba agitadamente mientras corrían.
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—¡¿Qué mierda era eso?!
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—¡NO LO SÉ!
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Charlie miró rápidamente hacia atrás.
Error.
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La criatura las estaba mirando.
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Directamente.
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Y entonces comenzó a perseguirlas.
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Charlie sintió hielo recorrerle la espalda.
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—¡Más rápido!
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Doblaron hacia un túnel de mantenimiento lateral.
Oscuro. Estrecho.
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El monstruo chocó contra las paredes detrás de ellas persiguiéndolas a cuatro patas.
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Demasiado rápido.
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Tamara tropezó ligeramente.
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Charlie la sostuvo antes de que cayera.
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—¡No te detengas!
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La respiración de la criatura sonaba cada vez más cerca.
Húmeda.
Animal.
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Entonces llegaron a una puerta metálica.
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Cerrada.
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—¡Mierda!
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Charlie intentó abrirla desesperadamente.
Atascada.
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Los gruñidos estaban justo detrás.
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Tamara comenzó a hiperventilar.
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—Charlie—
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La criatura apareció al final del túnel.
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Su cuerpo deformado se arrastraba por las paredes como una araña.
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Y sonreía.
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Dios.
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Sonreía.
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Charlie golpeó la puerta brutalmente con el bate.
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Una vez.
Dos.
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La cerradura finalmente cedió.
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—¡ENTRA!
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Ambas atravesaron la puerta y Charlie la cerró de golpe justo cuando la criatura impactó violentamente contra el metal.
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BOOM
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Toda la habitación tembló.
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Tamara cayó al suelo respirando desesperadamente.
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Charlie apoyó el cuerpo contra la puerta intentando bloquearla.
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Otro impacto sacudió el lugar.
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El monstruo estaba intentando entrar.
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Y la puerta comenzaba a doblarse lentamente hacia adentro.