Una historia de amor marcada por el dolor.
Contiene triggers; si eres sensible a temas delicados, es mejor no continuar la lectura.
NovelToon tiene autorización de Maevy Tyh para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Capítulo 6
...Kimberly Miller ...
Él entraba sin piedad en mí, pero yo no sentía ningún dolor, solo placer. El puro placer, y por más que intentara, no conseguía recordar algo coherente para alejarme de él.
—Johnny… ¡por favor! —pedí entre gemidos y él apretó mis senos.
—Por favor, ¿qué amor? ¡Pide que te doy el mundo! —dijo lo que siempre me decía.
—¡Más rápido! —susurré y él lo hizo—. ¡Más fuerte!
Y él lo hizo. El ruido de la fiesta no era nada en comparación con nuestros cuerpos chocando. Johnn prometió y lo estaba haciendo. Follándome agresivamente. Castigándome por las palabras que lo enfurecieron.
Subió más mi vestido, llegando hasta mi cintura. Y sin avisar, me dio una palmada sonora en mi trasero. Me quedé aún más mojada que antes.
—¡Joder, amor! ¡Estás extremadamente mojada! ¿Te gusta que te peguen, verdad, zorrita?
Preguntó y golpeó del otro lado. Mi respuesta fue un gemido alto. Él aprovechó la oportunidad y volvió a golpear. Estaba a punto de correrme.
—¡Estoy sintiendo que me aprietas, princesa! ¿Estás casi? —golpeó— ¡Ven conmigo, ven! ¡Yo también estoy casi!
Él gimió y apretó mi trasero con fuerza. Sin poder aguantar más, me deshice.
Fue tan intenso que sentí que mis piernas fallaban, pero Johnny me sostuvo en su lugar.
—¡¡AAAAHHH joder!! Amor… —John se corrió y lo sentí latir dentro de mí.
—John… —susurré y nos miramos a través del espejo.
Los ojos hermosos que tanto amaba. Los azules más intensos que he visto en la vida. Siempre me perdía en ellos, en la intensidad y en el amor que siempre me transmitían.
Cerré los ojos tratando de desconectarme de él. Lo oí suspirar y salir de dentro de mí. Me giré hacia él y abrí los ojos. Él se vistió y me miró.
—¿Elegiste al jugador 456 de El Juego del Calamar? ¡Interesante! —dije arreglando mi vestido.
Él sonrió y se acercó de nuevo. Él sujetó mi cintura.
—¡Fue la única que encontré en la tienda! ¡Y el verde me queda bien! ¡Ahora límpiate! —ordenó pero no soltó mi cintura.
Tenía razón, el verde le quedaba bien.
—¿Para qué limpiarme? —pregunté haciéndome la egipcia y él gruñó.
—Por más que me encante ver mi semen escurriendo por tus piernas… ¡no voy a dejar que salgas así de este baño!
—¿Celos? —pregunté.
—¡Mucho! —él suspiró cansado y colocó el rostro en mi cuello oliéndome—. ¡Vuelve a mí! ¡Por favor!
—Yo… ¡no sé, John! ¡Tengo miedo! Miedo de ti… ¡tengo miedo de perderte! Prefiero olvidarte antes que correr el riesgo de que algún día… reciba la noticia de que tú… ¡no puedo pasar por eso! ¡No contigo! ¡No puedo!
Lloriqueé y él besó la parte superior de mi cabeza.
—¡Te amo, Kim! ¡No puedo vivir sin ti! ¡No puedo! —Él parecía quebrado. Sujeté su rostro entre mis manos y lo miré a los ojos.
—¡Yo también te amo, Johnny! ¡Te amo demasiado! —sin dudarlo él me besó.
Era un beso lento y apasionado. Después de unos segundos él se alejó y apoyó la frente en la mía.
—¡Quédate conmigo hoy! —pidió y yo reí.
—John…
—¡Quédate! —susurró y yo asentí.
—¿En dónde? No podemos ir al dormitorio del otro. Y el apartamento está en reforma.
Tenía un apartamento, pero hubo un problema en la tubería y tuve que comenzar una obra.
—¡Vamos a alquilar una habitación en aquel hotel, donde nos quedábamos antes! —pidió mientras tomaba papel para limpiarme.
—¡Ok! ¡Vamos! —cedí sin siquiera pensar y él sonrió mientras se agachaba frente a mí.
—¡Nunca más vas a usar este vestido! —habló entre dientes mirándome desde abajo.
—¡Pensé que te había gustado! —dije sonriendo.
—¡Y me gustó! ¡Pero no fui solo yo! Por eso te prohíbo que lo uses de nuevo! —reí a carcajadas.
—¡Deberías conocerme mejor, Johnny! ¡No soy de obedecer órdenes!
—A no ser que sea en la cama, ¿no es así, princesa? —habló levantándose y dándome un beso rápido.