Liza B. Pawn, una actriz famosa, comienza a sentir unos extraños sentimientos hacia una Barista, sentimientos que la forzaran a salir de su pequeña caja.
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Capitulo #9: Pijamada
Al ver a Erick me quedé paralizada por unos segundos para después voltear a ver a Walter con una mirada tan afilada que asustaría a cualquiera. Él tan solo se encogió de hombros al darse cuenta de mi mirada asesina.
Erick se bajó de la camioneta para abrirme la puerta, con un suspiro tire a Sydney de su ropa para que subiera primero, Erick intentó aprovechar que Sydney se estaba subiendo para intentar besarme pero lo esquivé de nuevo para esta vez entrar y cerrar la puerta del baño.
—Así que… —Erick volteó a ver a Sydney desde el retrovisor—. ¿Tú eres la dichosa amiga de Liza? ¿No?
—Ah… eh, bueno, S-sí supongo —dijo Sydney abrazando su Maruchan con ambas manos—.
—Jaja, entonces eres la misma que la hizo escabullirse hace unos días, ella salió solo para verte
—¡Wa-Walter! —lo regañe intentando no ver a Sydney—
—¿Qué? —susurró Sydney confundida y sorprendida—. ¿E-Ella hizo eso?
—Sí jaja, casi me da algo esa mañana
—La estuvimos buscando por horas y al final resultó que se escabullo para verte —añadió Erick—
Avergonzada y con un ligero rubor en mi rostro intenté ocultarme detrás de mi cabello, incluso me recargé con fuerza en el asiento intentando que me tragara.
—O-oigan ya basta —supliqué con un tono de voz tan bajo que parecía un susurró—.
Ellos parecían divertirse conversando, siendo sincera parecía el típico interrogatorio que le hacen los padres a la pareja de su hija o su hijo, era muy incómodo para mí. Era una sensación de incomodidad más tranquila, al menos hasta que Erick hizo una pregunta que creó una tensión en la camioneta.
—No nos has dicho tu nombre ¿Cuál es?
—M-Mi nombre es Sydney
—¿Qué? —volteó a verla con una mirada que daba miedo y con las cejas levantadas—. ¿Te llamas Sydney?
—S-Sí, me llamó Sydney
—Syd… ¿verdad? —preguntó con un tono más serio—
—Sí, Syd —confirmó de nuevo—
—Syd, es un lindo apodó ¿No es verdad? Liza tanto que hay hombres con ese apodo
—Ah… Ehm, Sy-Sydney ¿Esa es tu casa? ¿Verdad? —le pregunté intentando cambiar de tema—
—¿Qué? Ahm…
Sydney se inclinó para asomarse por la ventana que estaba a mi lado, por unos cuantos segundos puso su mano en mi pierna y se acercó tanto que podía oler el shampoo que usaba para lavarse el cabello. Mi estómago burbujeo al momento simulando los aleteos de cientos de mariposas en mi estómago.
—¡S-sí! Esa es mi casa —entusiasmada se bajó de la camioneta de un salto— Muchas Gra-Gracias por traerme
—Ahm, Sy-Sydney ¿estás segura de que estás bien sola? No quieres que me quede contigo solo… solo está noche, como una pijamada
—Bueno… —volteó a ver la puerta principal de su casa—. Solo una noche ¿Verdad?
—Cariño, te recuerdo que mañana tenemos que ir a la casa de los Flowers para grabar las nuevas escenas
—Agh, todavía puedo llegar temprano, además puedo ir con Syd —me quejé volteando a ver a Erick con las cejas arrugadas y con el ceño fruncido—
—Hoy dormirás en casa está noche —dijo volteando a verme molesto—.
—Ahm, Ehm, oigan no es necesario que…
—No —me bajé de la camioneta sin dejar de ver a Erick—. Yo voy a quedarme contigo, Syd
—Ya te dije que no —se quejó abriendo la puerta del copiloto para bajarse—.
—Hey —lo sujetó del hombro— Erick, déjala, además es solo una noche —añadió Walter con un suspiro—.
—Mm, bien, haz lo que quieras
Entré a la casa de Sydney tan rápido como pude debido a lo emocionada que estaba por pasar una noche con ella. Solo que al entrar me termine llevando una pequeña decepción al ver el interior, sabía que era una persona con el sueldo mínimo pero tampoco esperaba que viviera en una casa poco favorecida.
—¿Está es tu casa? Pa-parece un apartamento de un hotel de una estrella
—No, es la casa de mis padres
—¿Qué? ¡¿Vives con tus papás?!
“Tan… tan… ¿Tan mal le va en la vida?” Pensé viéndola con algo de lastima
—Sí, so-solo que ellos no están ya que fueron a ver a mi sobrina
—Eres mayor de edad ¡¿Verdad?! ¿No eres menor o sí? Porque… es un poco raro que vivas con tus papás siendo adulta
—¡O-Oye, no es tan raro!
—Sí, es raro, solo un poco
—Mm, entonces tú ya no vives con ellos
—No, deje de vivir con mi tío a los 14 años
—¡¿Qué?! ¡¡¿Qué te independizaste a los 14?!! —gritó soltando un chillido similar a un ratoncito—.
—Sí, a esa edad yo ya era capaz de vivir sola y por mi cuenta, aunque mi manager siempre ha estado ahí para cuidarme
—¿Eh? Yo no… —Sydney trago saliva nerviosa—. Yo a mis 14 años muy apenas podía separarme de mi papá sin llorar
—Jaja, se nota que los quieres mucho, dime, ¿Cómo son?
—¿Huh? ¿Mis papás? Bueno son…
Mientras Sydney se comía su Maruchan y me hablaba de sus padres, no pude evitar perderme en sus hermosos ojos tan resplandecientes como el rubí, en sus tiernas mejillas que siempre parecían estar pintadas por un ligero rubor, ni hablar de su linda voz digna de una princesa.
—Hubieras visto la cara de mi papá, creyó que Mayday y Jade fueron a la escuela, pero en realidad estaban escondidos en mi habitación
—Sí… me lo imagino… —susurré sonriendo y recargando mi barbilla en la palma de mi mano—.
Ella también me mostró su habitación, parecía una niña pequeña cuando me la mostraba, su cueva era lo que esperarías de alguien con sus gustos, tenía muñecos de series animadas, montones de libros de fantasía, mangas para adultos y para no adultos, incluso tenía una pijama de panda.
—¡Mira! Esta espada es la que usa el hijo de Vegita para matar al emperador del mal, ¡¿No es increíble?! La compré en una convención
—Ah… eh… S-sí, es muy bonita pero no es un poco peligrosa
—No, tranquila, no tiene filo o eso creó, la verdad no pregunte cuando la compré
Lo que más llamó mi atención fue que solo había una cama en toda su habitación, claro, no es como si Sydney necesitará dos camas para ella sola pero era algo que podía aprovechar para dormir a su lado.
—¿Quieres que te dé una cobija para que duermas en el suelo? O prefieres dormir en la cama —me preguntó vestida con su pijama de panda—.
—Sy-Sydney, de hecho… —tragué saliva dando un paso al frente—. ¿Por qué no dormimos juntas?
—¿Eh? ¿Quieres dormir conmigo? ¿No tenías novio?
—Sí, pero… pero es solo para que no estemos solas en ningún momento de la noche
—Mm ¿Segura? Porque si quieres…
—¡S-sí! Estoy muy segura
—Esta bien, solo advierto que a veces suelo meter patadas