NovelToon NovelToon
La Venganza De Alelí, Prohibido Enamorarse.

La Venganza De Alelí, Prohibido Enamorarse.

Status: En proceso
Genre:Elección equivocada / Traiciones y engaños
Popularitas:3.4k
Nilai: 5
nombre de autor: Gabriela

Alelí juró vengar la muerte de sus padres infiltrándose en la mafia, pero jamás planeó enamorarse del hijo de su peor enemigo.

NovelToon tiene autorización de Gabriela para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

El cuarto equivocado

El calendario marcaba los últimos días del semestre y, con ellos, el final de una etapa que había sido larga, dura y silenciosamente cruel. Alelí y Anita estaban a punto de culminar la universidad. Años de esfuerzo, noches sin dormir, trabajos interminables y sacrificios que nadie veía estaban a punto de materializarse en un título profesional. Para muchos, eso era solo un logro académico. Para ellas, era sobrevivir.

Desde fuera, todo parecía estable. Las clases avanzaban, los exámenes finales se acercaban y los profesores hablaban de ceremonias, discursos y despedidas. Pero Alelí sabía mejor que nadie que la tranquilidad era una ilusión. La calma siempre era el preludio de algo más.

En las sombras, ella no había dejado de moverse.

Durante los últimos meses, Alelí había seguido persiguiendo a hombres que el sistema no lograba tocar. Secuestradores, violadores, extorsionadores, traficantes de personas. Hombres que se escudaban en el dinero, en la corrupción y en el miedo. Ella los observaba, los estudiaba, los seguía durante semanas si era necesario. No actuaba por impulso. Nunca lo hacía.

Y cuando lo hacía, no dejaba dudas.

Siempre quedaba la flor.

Aquella pequeña flor de pétalos delicados, aparentemente inofensiva, se había convertido en un símbolo de terror. En el bajo mundo, su aparición significaba muerte o desaparición. Los rumores crecían como una enfermedad: hablaban de una persona, de un fantasma, de un ángel vengador, de un asesino sin rostro.

En las oficinas de la policía, los expedientes se acumulaban sin respuestas claras. Y más allá, en agencias internacionales como el FBI, la obsesión ya era evidente. Analizaban patrones, ubicaciones, horarios. Había mapas cubiertos de puntos rojos, fotografías de escenas idénticas unidas por un solo detalle: la flor.

—No es local —decían algunos expertos—. No pertenece a este país.

—Es ecuatoriana —concluyó alguien tras semanas de investigación—. Una flor rara fuera de su lugar de origen.

Eso era todo lo que sabían.

Y Alelí sonreía en silencio cada vez que pensaba en ello.

Mientras ella avanzaba firme hacia su objetivo, la vida de Anita se rompía en pedazos. El último año de universidad fue despiadado con su amiga. Su padre, un hombre fuerte, trabajador y amoroso, murió de forma repentina. Una enfermedad cardíaca extraña, silenciosa, que nadie había detectado a tiempo, terminó con un infarto fulminante.

La noticia cayó como un golpe seco.

Anita nunca volvió a ser la misma.

El dolor emocional fue profundo, pero las consecuencias económicas fueron devastadoras. Su padre era quien sostenía la empresa familiar. Sin él, todo se vino abajo. Ni su madre ni ella sabían cómo manejarla. Los socios se retiraron, las deudas crecieron y los bancos no tardaron en tocar la puerta.

En pocos meses, lo perdieron casi todo.

Anita consideró abandonar la universidad. Lo dijo una noche, con la voz rota y los ojos llenos de lágrimas.

—No puedo seguir —confesó—. Mi mamá me necesita. No tenemos dinero.

Alelí la miró fijamente. Había visto ese dolor antes. Lo conocía demasiado bien.

—No —le dijo con firmeza—. No después de todo lo que has luchado. No vas a renunciar ahora.

Y así, casi sin darse cuenta, Anita terminó trabajando por las noches en el mismo club nocturno que Alelí. Era un lugar peligroso, lleno de excesos, secretos y hombres que creían que todo tenía un precio. Pero pagaban bien. Demasiado bien.

Cada noche era una prueba de resistencia. Sonrisas falsas. Comentarios desagradables. Miradas que desnudaban sin permiso. Propuestas que cruzaban límites. Anita aprendió a ignorar, a esquivar, a sobrevivir.

Lo único que hacía soportable ese lugar era saber que Alelí estaba ahí.

Siempre cerca. Siempre atenta.

Esa noche, el club estaba más lleno de lo habitual. Música fuerte, luces bajas, alcohol corriendo sin control. El aire estaba cargado de humo y promesas sucias. Alelí observaba desde su posición habitual, con una bandeja en la mano y los sentidos alerta.

Fue entonces cuando lo vio.

Un hombre demasiado cerca de Anita. Demasiado insistente. Su mano bajando más de lo permitido. El cuerpo de Anita tensándose, su sonrisa forzada desmoronándose poco a poco.

Alelí no dudó.

Dejó la bandeja, apretó la mandíbula y avanzó por el pasillo que conducía a las habitaciones privadas. El hombre ya había arrastrado a Anita fuera del área principal. La rabia le subió como fuego por la sangre.

—Tranquila —pensó—. Ya voy.

Empujó la primera puerta que encontró abierta.

Y el mundo se detuvo.

No era el cuarto correcto.

Dentro, apoyado contra la pared, había un hombre joven. Alto. De cuerpo firme, marcado por músculos bien definidos. Estaba semidesnudo, claramente esperando a alguien. No a una mesera, sino a una de las chicas que ofrecían otros servicios en el club.

Sus ojos se encontraron.

El tiempo se congeló en un segundo eterno.

Él la observó con sorpresa, y con molestia. Había curiosidad en su mirada. Interés. Pero al mismo tiempo una calma peligrosa. Alelí sintió algo extraño en el pecho, una sensación que no reconoció de inmediato.

—Lo siento —dijo, recuperando el control—. Me equivoqué de cuarto.

Se dio la vuelta para salir, pero justo en ese momento, un ruido fuerte resonó en el pasillo. Un forcejeo. Una voz femenina alterada.

La expresión del hombre cambió. Su cuerpo se tensó. Ya no parecía un cliente esperando diversión. Había algo distinto en él. Atención real. Alerta. Así que tomó y se vistió, tomó sus cosas para salir de ese lugar.

Alelí cerró la puerta de golpe y corrió hacia el sonido. Encontró a Anita empujando al hombre que había intentado sobrepasarse. Sin pensarlo, Alelí intervino. Sus movimientos fueron rápidos, precisos. En segundos, el tipo estaba en el suelo, gimiendo de dolor.

—No la vuelvas a tocar —dijo Alelí con una voz que no admitía discusión.

Anita temblaba, pero estaba a salvo.

La seguridad del club apareció poco después. El problema fue “resuelto” con dinero y silencios, como siempre.

Pero Alelí no podía dejar de pensar en la habitación equivocada.

En la mirada de aquel hombre.

Mientras ayudaba a Anita a recomponerse, sintió algo que no había sentido en años: inquietud. No por el peligro. No por la policía. No por la mafia.

Sino por la certeza de que algo había cambiado.

En algún punto del club, un hombre que no debía verla… ya la había visto.

Y Alelí sabía que cuando eso ocurría, nada volvía a ser igual.

1
Omaira Sanchez
😭 Quiero seguir 😭 leyendo,
Omaira Sanchez
Excelente, me tiene Atrapada,
Mariscal Morin
Que 💩 💩 💩 de padres
Mariscal Morin
😟😟😟😟😟😟😟😟
Mariscal Morin
A la mad @***
Mariscal Morin
Estoy hasta sudando, 😅 😅 no manches 😅😅😅
Mariscal Morin
Tanto misterio 😊😊😊😊
Mariscal Morin
A la mamá, como que sintieron ñañaras 😊😊aber en que terminan
Mariscal Morin
Esta saliendo bien chingona 🌷🌷
Mariscal Morin
Que bella historia 🌷🌷🌷🌷🌷🌷
Mariscal Morin
Todo fríamente calculado, para vengar a sus padres 😟😟😟
Mariscal Morin
Me esta gustando mucho esta historia 😊😊
Mariscal Morin
No es bueno crecer con tanto odio 😟😟😟
Mariscal Morin
Pobresita niña 😟😟😟
Amelia Mirta Fernández
me encanta como se está relatando la trama. muy sutil.
Amelia Mirta Fernández
Me gusta hasta ahora..recién empiezo su lectura..
Amelia Mirta Fernández
Interesante comienzo. 👏👏👏👏👏🥰
Beatriz Elsa Ponzo
tienen que dejar de cortar la historia asi
Beatriz Elsa Ponzo
no tienen que cortar así
Beatriz Elsa Ponzo
hoy ya es 19 y como sigue. qye injusto cortar así
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play