EN UN MUNDO DONDE LA MAFIA MÉXICANA REINA, ARTURO DE LA CRUZ, ALIAS LA SANTA, TERMINA CALLENDO A LOS PIES DE UN SIMPLE REPARTIDOR.
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cap 2
🇲🇽🗡️ ENTREGA PROHIBIDA~
🖤🗡️ CAPÍTULO 2
*Propina excesiva*
Arturo De la Cruz no dormía.
La ciudad seguía viva al otro lado de los ventanales, pero dentro de la casa el silencio era tenso, cargado. Uno de sus hombres había sido castigado esa noche por hablar de más. Otro por mirar mal. Nadie se atrevía a preguntar nada.
Arturo estaba de pie, sin camisa, las manos apoyadas en la mesa de madera oscura. El reloj marcaba las once.
Fernando no había vuelto a aparecer.
Ni en las cámaras cercanas.
Ni en los reportes.
Ni en su cabeza… aunque, en realidad, estaba en todas partes.
—Jefe —dijo uno de sus hombres con cautela—. ¿Algo más para esta noche?
Arturo alzó la mirada. Sus ojos verdes no brillaban de deseo ahora, sino de irritación pura.
—¿Cuánto tiempo lleva sin pasar un repartidor por aquí? —preguntó.
El hombre dudó.
—Desde… desde el de ayer.
Silencio.
El vaso que Arturo sostenía se hizo trizas contra la pared.
—Lárgate.
Cuando quedó solo, Arturo exhaló despacio. No entendía qué le molestaba más: la ausencia del chico… o el hecho de que la notara tanto.
Sacó su celular. No lo hacía casi nunca. No para esas cosas.
Abrió la aplicación.
Pedido nuevo.
Zona: la suya.
Hora: tarde.
Riesgo: alto.
Arturo sonrió sin humor.
Eligió algo simple. Algo que no importaba. Luego llegó la parte interesante.
Propina.
Normalmente dejaba lo justo. A veces nada. Esta vez, sus dedos se detuvieron.
Multiplicó la cifra.
Luego la volvió a multiplicar.
—A ver si así te atreves —murmuró.
Confirmó el pedido.
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Fernando estaba a punto de terminar su turno cuando el celular vibró.
Miró la pantalla… y casi se ríe.
—¿Qué chingados…?
La propina era absurda. Irreal. De esas que solo ves en historias falsas de internet. Y la dirección…
Fernando se quedó quieto.
Era el mismo lugar.
El estómago se le cerró de golpe. Todo su cuerpo gritaba no. Pero su orgullo gritaba más fuerte.
—No me va a pasar nada —se dijo—. Solo es un pedido.
Aceptó.
Cuando llegó, el portón se abrió de inmediato.
Esta vez no hubo gritos. Ni armas visibles. Solo silencio.
Arturo estaba esperándolo.
Vestido de negro. Relajado. Hermoso de una forma peligrosa.
—Tardaste —dijo.
Fernando frunció el ceño.
—No soy tu empleado.
Arturo dio un paso más cerca. Invadió su espacio sin tocarlo.
—No —admitió—. Pero viniste.
Fernando sostuvo su mirada, el corazón golpeándole el pecho.
—Por la propina.
Arturo sonrió, lento, satisfecho.
—Entonces funcionó.
Hubo un silencio espeso. De esos que arden.
—¿Qué quieres? —preguntó Fernando, tenso.
Arturo lo observó como si la respuesta fuera obvia.
—Verte.
Nada más.
Nada menos.
Fernando apretó la bolsa del pedido entre los dedos.
—Esta es la última vez.
Arturo inclinó la cabeza, divertido… y peligrosamente calmado.
—Eso dicen todos.
Fernando se dio la vuelta y se fue, sin mirar atrás.
Arturo lo siguió con la mirada hasta que desapareció tras el portón.
Por primera vez en años, La Santa sonrió como un hombre que había encontrado algo que no pensaba soltar...
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Att: ISAK~
Aquí está, cómo ustedes lo pidieron el segundo capítulo y alimento si Esquizofrenia
No olviden dejar su lindo comentario
por que el que quiere azul celeste que le cueste