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Un Juguete Para El Duque

Un Juguete Para El Duque

Status: Terminada
Genre:Romance / Posesivo / Época / Reencarnación / Mundo mágico / Duque / Completas
Popularitas:717.8k
Nilai: 5
nombre de autor: LunaDeMandala

Ella renace en una época mágica.. en el cual su familia la humilla, por lo que decide irse y cambiar su destino.

* Esta novela pertenece a un mundo mágico *
** Todas las novelas son independientes**

NovelToon tiene autorización de LunaDeMandala para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Casa

Leilani durmió esa noche… pero no profundamente.

Cada crujido de la madera de la posada la hacía abrir los ojos. Cada voz en el pasillo le aceleraba el pulso. No era paranoia sin fundamento.. sabía que mientras más tiempo permaneciera en el mismo lugar, mayores eran las probabilidades de que alguien la reconociera o de que una descripción comenzara a circular desde la mansión Vitra.

Al amanecer ya estaba despierta.

Se sentó en la cama unos segundos, repasando mentalmente su situación.

Tenía dinero suficiente para moverse.

Tenía los documentos.

Tenía el libro.

Pero aún no tenía seguridad.

Bajó al salón principal y pidió algo sencillo para desayunar. Mientras comía, observó con atención el movimiento del lugar. Viajantes. Comerciantes. Un par de guardias locales. Nadie sospechoso.

Desde la ventana vio algo que llamó su atención.. varios carruajes alineados en la plaza cercana, con letreros que indicaban rutas hacia distintos pueblos y ciudades.

Transporte regular.

Perfecto.

Pagó su comida y, antes de salir, se acercó al posadero con aire casual.

—Estoy pensando en continuar viaje.. ¿Hay pueblos más tranquilos hacia el interior?

El hombre asintió mientras limpiaba una jarra.

—Si busca tranquilidad, vaya hacia el este. Cerca del ducado Sterling hay varias villas pequeñas. Buen comercio, buena tierra… y menos curiosos que en los puertos.

El nombre resonó en su mente.

Ducado Sterling.

Recordaba vagamente de la novela que era una región próspera, con administración eficiente y menos influencia directa de las casas como los Vitra.

—¿Y oficinas del reino? —preguntó, intentando que sonara como simple interés práctico.

—Claro.. En la villa principal del camino hay una oficina administrativa. Allí puede registrar propiedades, cobrar documentos, pagar impuestos. Es territorio formal del reino.

Eso fue lo que necesitaba escuchar.

Leilani mantuvo el rostro sereno, aunque por dentro sintió un impulso de alivio.

Pagó la habitación y salió hacia la plaza.

Revisó las rutas. Varios carruajes partían en distintas direcciones. Eligió uno que se dirigía a uno de los pueblos más lejanos del trayecto, cercano al límite del ducado Sterling. No el destino más popular. No el más rápido.

El más discreto.

Compró el boleto sin regatear.

El conductor apenas la miró antes de señalarle el asiento compartido en la parte trasera. Se acomodó entre una mujer mayor con canastas de verduras y un joven aprendiz de comerciante.

Perfecto. Pasaría desapercibida.

Mientras el carruaje comenzaba a avanzar, sintió nuevamente esa mezcla de miedo y determinación.

Otra vez movimiento.

Otra vez dejar atrás un lugar antes de echar raíces.

Pero esta vez no era huida desesperada.

Era estrategia.

Observó el paisaje cambiar lentamente.. caminos de tierra, campos abiertos, pequeñas granjas dispersas. El aire era más limpio que en el puerto, más amplio.

Apoyó la mano sobre la bolsa que descansaba en su regazo.

Dentro estaban su futuro y su pasado.

El libro de Magia de Madera.

Los documentos de la herencia.

Las joyas Baston.

Pensó en lo que haría al llegar..

Primero, localizar la oficina del reino.

Cobrar oficialmente la herencia.

Asegurar una residencia modesta.

Luego… entrenar.

Fortalecerse de verdad.

El carruaje avanzaba con ritmo constante, el sonido de las ruedas marcando el compás de su nueva vida.

Leilani Baston ya no era una heredera escondida en una mansión hostil.

Era una viajera en construcción.

Cuando el carruaje finalmente se detuvo, Leilani descendió con calma estudiada.

El pueblo era… distinto.

No tan bullicioso como el puerto, pero tampoco pobre. Las calles estaban limpias, las fachadas bien cuidadas, y había una sensación de orden que no había sentido antes. No era ostentoso, pero sí próspero.

Discreto.

Seguro.

Eso fue lo primero que pensó.

Mientras avanzaba por la calle principal, algo llamó su atención.. varios carruajes pasaban por el centro del pueblo, pero no eran como los comunes que había visto en el camino.

Eran más grandes. Más sólidos. Con acabados finos en madera pulida y herrajes brillantes perfectamente trabajados. Incluso los caballos parecían mejor entrenados.

No eran carruajes improvisados.

Eran obras de artesanía.

Leilani los observó con interés profesional. En su vida anterior diseñaba objetos.. sabía reconocer trabajo bien hecho. La madera estaba perfectamente ensamblada, sin grietas visibles. Las ruedas reforzadas. Las cabinas amplias y elegantes.

Había orgullo en esa construcción.

Se dirigió a una posada cercana, más ordenada que la anterior pero igual de acogedora. Al entrar, una mujer mayor de rostro amable y manos firmes la recibió detrás del mostrador.

—Buenas tardes, señorita. ¿Busca habitación?

—Sí, por unos días —respondió Leilani.

Mientras registraban su nombre.. Leilani Baston, nuevamente.. no pudo evitar preguntar..

—He notado que los carruajes aquí son… diferentes.

La mujer sonrió con evidente orgullo.

—Ah, claro. Son de la Casa Norhaven. Este pueblo es conocido por sus talleres. Los Norhaven crean aquí la mayoría de sus carruajes. Son el orgullo del lugar.

—¿La Casa Norhaven? —preguntó Leilani con natural curiosidad.

—Una de las casas más respetadas del ducado Sterling. Comerciantes influyentes, pero justos. Mantienen buenas relaciones con el pueblo. Gracias a ellos, hay trabajo y seguridad.

Eso explicaba las rondas de guardias que había notado en las esquinas.

No eran invasivas, pero sí constantes.

Perfecto.

Leilani agradeció la información y subió a su habitación.

Se quedó dos días en la posada.

Dos días en los que no hizo movimientos apresurados.

Observó.

Midió horarios.

Contó rondas de guardias.

Escuchó conversaciones en el comedor.

Aprendió qué calles eran más transitadas, cuáles más silenciosas, qué zonas tenían mejor iluminación nocturna.

Nadie parecía buscarla.

Nadie parecía sospechar.

Al tercer día tomó una decisión importante.

No iría aún a cobrar la herencia.

Primero necesitaba un lugar propio.

Un espacio seguro donde guardar el dinero una vez lo obtuviera. Si alguien llegaba preguntando por una joven recién llegada que cobraba una gran suma en la oficina del reino, sería imprudente seguir hospedada en una posada pública.

Necesitaba raíces.

Comenzó a preguntar discretamente por casas en venta.

No buscaba una mansión. Buscaba algo pequeño, funcional, ubicado en una zona céntrica donde las rondas de guardias fueran frecuentes. Si alguien intentaba forzar la entrada, habría testigos.

Encontró una casa modesta de una planta, con techo firme, dos habitaciones, una pequeña cocina y un patio trasero lo bastante amplio para cultivar algo si lo necesitaba.

Era perfecta.

Pero necesitaba dinero inmediato.

Esa noche, en su habitación, extendió las joyas de su madre sobre la cama.

Anillos con piedras verdes. Un broche de oro con delicados grabados. Un collar de perlas pequeñas.

No podía venderlas todas. Algunas podían tener propiedades mágicas.

Eligió con cuidado.

Las piezas menos simbólicas. Las menos cargadas de energía perceptible.

Al día siguiente visitó a un comerciante, recomendado indirecta de la posadera. Vendió las joyas con firmeza, sin titubear en el precio, pero sin exagerar. No quería llamar la atención con una negociación demasiado ambiciosa.

Recibió una suma suficiente.

Con ese dinero compró la casa.

Firmó los documentos con el nombre de Leilani Baston.

Cuando sostuvo las llaves por primera vez, sintió algo distinto a la emoción de escapar.

Esto no era huida.

Era construcción.

Entró en la pequeña casa y cerró la puerta tras de sí.

Silencio.

Seguridad.

Caminó por las habitaciones vacías, imaginando dónde entrenaría su magia. Dónde escondería el dinero. Dónde dormiría sin miedo a que alguien la llamara débil.

Había elegido el centro del pueblo a propósito. Allí las rondas de guardias eran frecuentes. Las luces nocturnas abundantes. La actividad constante.

Si alguien venía a buscarla…

No sería fácil.

Leilani Baston ya no era una heredera escondida.

Estaba plantando su propio terreno.

Y esta vez, crecería en suelo elegido por ella.

1
Irene Nievecita
Qué lástima que llevara a esa época la brutalidad de la guerra, matando fríamente a distancia considerable y a mansalva. no podía seguir fabricando juguetes inofensivos para niños, tenía que fabricar armas del mundo moderno, todo se fue al carajos por que decidió quitarle la inocencia a los niños al crear juguetes de muerte.
Irene Nievecita
Esos dos jamás van a tener un matrimonio rutinario, son demasiado parecidos en carácter, posesivos, celosos
Irene Nievecita
😂😂😂😂😂😂solo una coincidencia nada más 😂😂😂😂😂😂😂
🇦🇷🇦🇷Alicia Isabel🇦🇷🇦🇷
Me encantó el cambio de Jack, que entendió que su amor no debía encerrar a su pareja, sino respetar sus espacios y su individualidad
Genial la pareja!!!! Los amé
Maria Angelica Guillaume
Hermosa historia, con unos personajes adorables. Muy bueno!!! Felicitaciones autora, tu imaginacion es admirable!!
🇦🇷🇦🇷Alicia Isabel🇦🇷🇦🇷
La sacaron barata con un solo latigazo cada uno...se merecían que les hubiera dado hasta cansarse....
🇦🇷🇦🇷Alicia Isabel🇦🇷🇦🇷
Por qué tiene que ser como Jason...posesivo, controlador????
Prefiero como Ryan y Colton, sin lugar a dudas
🇦🇷🇦🇷Alicia Isabel🇦🇷🇦🇷
Los hombres posesivos no me gustan...soy más del estilo de Colton 😍💙
Irene Nievecita
Que interesante conocer a un hombre herido y salvarla la vida, si es un noble con poder, ella puede estar a salvo para siempre de su padre.
Jazmín Adriana Muelas Morales
jaja🤣 el duque aplicó porque te quiero te aporrio 🤭
Irene Nievecita
Que idea más interesante darle trabajo a mujeres y más aún viudas,
Irene Nievecita
Me alegro que recordara a que se dedicaba antes y por que le gustaba. Su madre le dejo una herencia mejor que el dinero, le dejo el libro de magia, que al fin y al cabo es más valioso que el dinero, por que le entrega el conocimiento de lo que puede llegar a ser.
Irene Nievecita
Por lo menos la dejo asegurada, pero con la hija que tuvo con la rata igual habría tenido acceso a la herencia la hija se la habría dado toda para que la amara un poco
Irene Nievecita
Me enfurece pensar que una mujer poderosa y su hija que pudo haber sido más poderosa qué su madre, se dejaran morir por una rata asquerosa traicionera. que no valía ni las huellas qué dejaba.
Irene Nievecita
La madre y la hija resultaron ser la misma bosta, suplicandole amor al mismo desgraciado y matándose por él. Sí ella está en ese cuerpo es por la Leilani tonta, que suplicaba amor a una rata. Menos mal que la actual es una muchacha inteligente que no se dejó aplastar,
Dinorah Morales
Pues el grosero es Jack pudo haber dicho desde la boda a Abigail que no estaba interesado pero le dió la cita y todavía la humilla, maldito perro desgraciado
Nohelia Merchan
/Smile//Smile/
Linupe
la señora de la posada merece una invitación a la boda, ella también es cercana, la conecto con las dos viudas
Izy Maldonado
Excelente novela 🏆🏆🏆
Diana Garnica
porqué pues que tú idiota la invitaste, estúpido inconsciente y enamorado jejejeje, me dio dolor ajeno con la otra chica, pero bueno eso se pasa si lees su historia, solo queda la queja con este estúpido loco impulsivo.
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