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Dulce Venganza

Dulce Venganza

Status: En proceso
Genre:Venganza de la protagonista / Traiciones y engaños / Dejar escapar al amor / Completas
Popularitas:9.1k
Nilai: 5
nombre de autor: ISA Miranda

Miranda y Laura han sido inseparables desde la infancia. Sin embargo, su amistad se ve puesta a prueba cuando Laura se enamora del novio de Miranda, David, y queda embarazada. La traición de Laura hiere profundamente a Miranda, quien decide llevar a cabo una venganza bien planificada, que culminará en una inesperada revelación

NovelToon tiene autorización de ISA Miranda para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Ecos del Pasado

‎Miranda

‎—Vamos, mami, ¡apúrate! —el grito de Marian, cargado de una impaciencia infantil y pura, me sacó de mi trance.

‎Su pequeña mano tiraba de la mía con una fuerza que me obligó a salir del auto. Al pisar el asfalto, sentí un escalofrío que no tenía nada que ver con el clima. Estábamos en el parque, el mismo que recordaba como el epicentro de mi desmoronamiento. Por dentro, una marea de recuerdos agridulces luchaba por emerger, amenazando con revivir a aquella adolescente que se sintió inferior, traicionada y pequeña. Ethan, mi jefe de seguridad, se mantuvo a una distancia prudencial, con esa mirada vigilante que me recordaba que ahora yo era alguien a quien proteger, no una niña vulnerable.

‎Si por mí fuera, reduciría este lugar a cenizas. Borraría el rastro de los columpios oxidados y de cada banco donde alguna vez lloré. Pero sabía que, si quemaba el parque, también quemaría los últimos vestigios de la Miranda que amó con sinceridad.

‎—Ya voy, hija, ve con cuidado —respondí finalmente, forzando una sonrisa mientras la veía correr hacia el área de juegos.

‎El parque estaba sumido en la luz dorada del atardecer caraqueño. Marian avanzó con pasos rápidos hacia los columpios, ajena a la carga emocional que el sitio representaba para mí. Me senté en un banco junto a mi madre, Luisa, quien mantenía la vista fija en la niña, aunque su lenguaje corporal gritaba que estaba lista para una batalla verbal.

‎—¿Cuánto tiempo piensas quedarte realmente, Miranda? —preguntó ella, sin mirarme. Su voz tenía ese matiz de reproche que solo una madre puede ejecutar con tal precisión.

‎—No lo sé, mamá. Me quedaré el tiempo que le tome a mi venganza consumirse hasta la última brasa —respondí, fijando mis ojos en el banco exacto donde, cinco años atrás, el mundo se me vino abajo.

‎—¿Por qué insistes en revolcarte en el fango del pasado? —su voz subió de tono, cargada de una mezcla de enojo y cansancio—. ¿No te bastó con lo que hiciste? ¿No fue suficiente llevarte a Marian?

‎La pregunta me golpeó como una bofetada física. Sabía que mi familia cuestionaba mi impulsividad de aquel entonces, pero en mi mente de dieciocho años, llevarme a la niña fue el único acto de soberanía que pude ejercer.

‎—Madre, no me pidas que te explique lo que no estás dispuesta a sentir —repliqué, sintiendo la rabia circular por mis venas como veneno—. Ustedes vieron cómo me vencieron en mi propio juego. Las palabras de mi abuela resonaban en mi cabeza como un disco rayado cada vez que veía a Laura y David juntos. No vengo a pedirte apoyo, porque sé que todos tienen sus opiniones y las respeto, pero entiendan esto: aquella responsabilidad que la vida me impuso, ahora la acepto con orgullo. Y juro que cada persona que nos dañó llorará lágrimas de sangre.

‎—Siempre has sido tan testaruda, figlia mia. Tienes la misma sangre de hierro de tu padre y de tu abuela —suspiró ella, frotándose las sienes—. Pero el rencor es un ácido que destruye el recipiente que lo contiene. Tu padre y yo cometimos errores, sí, al no enfrentar la voluntad de tu abuela, pero lo hacíamos por tu bien. ¿No crees que ya has causado suficiente daño?

‎—Un rotundo no, madre. Nosotros perdimos más que ellas. Y si piensas que voy a detenerme, te equivocas. Haré que cada paso que dé sea contundente.

‎—Entonces hazlo con precisión —me lanzó una mirada severa, la misma que usaba cuando nos enseñaba las tácticas de supervivencia de los Rinaldi—. Pero recuerda una cosa: Marian va a crecer. Ella empezará a notar que no tiene tus rasgos, que su reflejo no es el tuyo. Te hará preguntas que no podrás responder con mentiras. ¿Crees que ella merece saber la clase de padres que la engendraron?

‎—Prefiero arder en el infierno antes de que ella sufra por culpa de ellos —sentencié con una firmeza que hizo que mi madre apartara la mirada.

‎Justo cuando la tensión parecía insoportable, Cristian apareció en mi campo de visión. Traía un par de barquillas de helado y esa sonrisa que, de alguna manera inexplicable, lograba disipar mis tormentas más oscuras. Al acercarse, el sol poniente golpeó directamente sus ojos, revelando ese azul cristalino y profundo que siempre me desarmaba. Era un azul que me recordaba inevitablemente a las playas sicilianas que mi abuela tanto mencionaba; un color tan puro y vasto que me hacía sentir que podía ahogarme en él y, por primera vez, no tener miedo.

‎—¡Hola a las dos! He traído refuerzos para mis chicas favoritas —anunció con esa alegría natural. Saludó a mi madre con un beso afectuoso en la mejilla, demostrando por qué se había ganado un lugar en el corazón de los Rinaldi. —Espero que esto suavice el ambiente.

‎—Gracias, Cristian. Siempre sabes cuándo aparecer —dijo mi madre, levantándose con elegancia para ir a vigilar a Marian, dándonos un momento a solas.

‎Cristian se puso de cuclillas frente a mí. Sus ojos azules se clavaron en los míos con una intensidad que me hizo querer confesarle cada uno de mis más oscuros pecados.

‎—Sabes que estoy contigo, Miranda —susurró cerca de mi oído, y su aliento me erizó la piel—. Aunque guardes secretos, mi lealtad hacia ti es incondicional. Cuentas conmigo para lo que sea.

‎Asentí levemente. El peso de mi engaño hacia él dolía; cuando la verdad estallara, ese azul siciliano de su mirada se llenaría de sombras, y yo sería la única culpable de que me odié.

‎—¡Mami, quiero volar! —el grito de Marian nos interrumpió.

‎Cristian me ofreció su mano y juntos caminamos hacia los columpios. La ayudé a impulsarse, y pronto sus carcajadas llenaron el parque. Los antiguos vecinos nos observaban con asombro; no encajábamos allí. Mi ropa de marca, la elegancia de Cristian y la belleza de la niña nos hacían parecer personajes de una realidad ajena.

‎—Así que aquí están mis amores —una voz profunda y familiar resonó a mis espaldas.

‎Al voltear, vi a mi padre, Mateo. Estaba allí, con su porte impecable y los brazos abiertos. Corrí hacia él y me refugié en su pecho, sintiendo ese aroma a tabaco caro y seguridad que solo él emanaba.

‎—Mi sei mancato tantissimo, papà —Te he extrañado muchísimo, papá —susurré contra su hombro.

‎—Mi sei mancata così tanto, figlia —Te he extrañado tanto, hija —respondió él, apretándome con fuerza—. Ya estás en casa. Con los tuyos. Nadie volverá a hacerte sentir pequeña.

‎En ese abrazo, con la mirada de Cristian cuidándome desde la distancia y el respaldo de mi padre, supe que la guerra había comenzado oficialmente. Y esta vez, yo no iba a perder.

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Delyiris Rogeris Perez Mecia
gracias por la historia, fue un viaje interesante
Delyiris Rogeris Perez Mecia
es una novela increíble, llena de giros inesperados que enganchan desde el primer momento
Martha Ordoñez
bien. bien por lo que leí interesante gracias bendiciones
Martha Ordoñez
muchas gracias bonita novela bendiciones
Martha Ordoñez
gracias mi querida autora por escribir una bonita historia bendiciones
ISA Miranda: para mí fue un placer escribir está historia
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Martha Ordoñez
bonitos capítulo gracias
Martha Ordoñez
bonitos capitulos bendiciones escritora gracias
Martha Ordoñez
bendiciones escritora y gracias por estos intensos capitulos
Martha Ordoñez
gracias gracias escritora por subir más capitulos bendiciones
Carlos Robledo
muy buena historia solo que me dejas en suspenso saludos desde León,GTO México
ISA Miranda: el suspenso es bueno 🙃🙃 pero tranui que hoy actualizo
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Martha Ordoñez
muy interesantes los capítulos bendiciones escritora gracias
Martha Ordoñez
gracias gracias por subir más capitulos bendiciones escritora
Martha Ordoñez
bien bien por los capítulos bendiciones escritora gracias
Martha Ordoñez
que bonito capitulo gracias
Martha Ordoñez
más capitulos porfi bendiciones escritora
ISA Miranda: tranquis que hoy nos toca caps
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Carlos Robledo
que romántico
ISA Miranda: sí, se puede decir que es la calma antes de la tormenta 🤫🤫
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Carlos Robledo
muy buenos capitulos ya los extrañaba
ISA Miranda: yo también los extrañaba 🥺
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Martha Ordoñez
muy bonitos los capítulos bendiciones escritora gracias más capitulos porfi
ISA Miranda: veré si mañana actualizo, debido a que la historia está llegando a su fin y quiero que el capitulo siguiente sea muy productivo
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Carlos Robledo
muy buena la historia me tiene atrapada y súper emocionada
Carlos Robledo
muy buena l historia me tiene atrapada hace que mi imaginación vaya recreando cada palabra, ya que me encanta leer
ISA Miranda: gracias, está historia se a vuelto muy importante para mí
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