Después de su único novio a los 26 años, no ha tenido suerte en el amor, y aunque luego se enamoró de un compañero de trabajo, él solo se burló de sus sentimientos, por lo que decidió dejar al amor en el último puesto de su lista para ser feliz.
Actualmente, con cuarenta años, Aldana quiere sentir lo que jamás ha tenido; un sentimiento complejo y lleno de placer, pero no tiene con quién.
Para conseguir lo que desea, le pedirá ayuda a su mejor amigo; ahora bien, ¿qué será lo que necesita de él? ¿consejos, contención, ayuda, o algo más?
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Reunión de padres
Mientras que los adultos están trabajando, el adolescente Gastón está en el liceo cursando sus materias.
Estando en la segunda hora de su materia favorita, la subdirectora anuncia que harán reunión de padres y/o tutores luego de la jornada, por lo que le pide a todos que les avisen a sus mayores.
Ton le escribe a su padre, pero este le responde negativamente, ya que está trabajando.
"Hijo, no podré ir porque tengo mucho trabajo, pero llamaré a la directora para avisarle."
En uno de los intervalos donde los chicos pueden comer algo o ir al baño, la pelirroja le escribe a Gastón para saber cómo está.
"Estoy bien, aunque un poco decepcionado de papá" — responde cuando a su mente llega una idea; manipular la situación para que la pelirroja pueda presentarse como su madre.
"¿Qué pasa, cariño?" —cuestiona ella después de unos segundos. Entonces, el adolescente le cuenta de la famosa reunión a la que su padre no puede asistir.
La pelirroja siente un poco de pena, pero comprende a Gonzalo.
"Es complicado para tu padre. Sin embargo, no estás solo. Si quieres puedo ir fingiendo ser tu tía"
A Gastón no le gusta mucho la idea, pero lo importante es que se presente; luego la podrá presentar como desea y asunto arreglado.
Le avisa a su padre que su futura madre va a asistir en su nombre, pidiéndole "por favor" que no se vaya a negar, ni que le escriba un mensaje.
El bombero lee dichas palabras, sorprendiéndose de tal idea, pero sonríe ante la disposición de su amiga.
A la hora indicada, la colorada llega a la institución y saluda a Gastón, quien le menciona que ya ha hablado con su padre.
La secretaría de Gonzalo también sabe de la reunión porque ha escuchado a su jefe hablando con el capitán de bomberos, el cual se podría decir que es su amigo.
Ella, aunque nadie se lo pide, decide presentarse alegando ser mandada por su padre. Le inventa un inconveniente al bombero y pide permiso para salir unas horas.
La directora se acerca al salón y le ordena a los niños que digan quiénes los acompañan, explicando también cuál es su vínculo con ellos.
Cada uno de los adolescentes presenta a su madre, padre, hermano mayor, niñera, tutor responsable, etc.
Aldana supuso que sería presentada como tía, ya que eso había hablado con Gastón a través de mensajes, pero en cambio, el niño la sorprende.
—Ella es Aldana, mi madre— informa Ton.
La directora les sonríe amablemente como ha hecho con todos y prosigue dándole permiso a otro alumno.
La pelirroja mira al adolescente y este le sonríe con ternura, como si lo que hizo recién, no fuese nada y así se lo quiso tomar, pero su corazón late desenfrenadamente por la emoción.
Ella, con cuarenta años, ha pensado que tal vez jamás podrá ser madre teniendo una familia consolidada, por lo que, como última opción, ha sobrepensado la idea de recurrir al embarazo por método científico. Sin embargo, fingir ser la madre de tan lindo niño, no le parece mala idea, mientras que Gonzalo no se entere, ni se enoje.
—Disculpen, he olvidado unos folletos— avisa la directora— Iré a buscarlos.
La señora sale del salón dejando la reunión pausada; en el pasillo se cruza con una mujer pelinegra y esta le pregunta dónde es la reunión de padres.
—En el último salón— la mira confundida, ya que todos los adolescentes han sido acompañados por un mayor—¿A quién acompañará?— cuestiona pensando que será la mujer de algún padre soltero.
—Soy Rosario, secretaria de Gonzalo Alcaraz. Él no puede venir por su trabajo, pero estaré con Gastón para después informarle a su padre— le sonríe la mujer.
La directora se siente confundida, ya que su madre está aquí. Sin embargo, decide mentir y avisarle al bombero, por las dudas de que alguna de las dos esté tratando de engañarla.
—No ha empezado, espere aquí y luego podrá acompañarme.— pide.
—Claro— acepta Rosario sentándose en un banco.
La señora se da la vuelta y va hasta su puesto de trabajo para comunicarse con Gonzalo.
Él está justamente viendo unos papeles sobre el edificio de Aldana y leyendo sí será clausurado o no, cuando contesta la llamada.
—Señor Alcaraz, le habla la directora —saluda ella.
—Buenos días, señora. ¿Cómo está? — pregunta tranquilamente aunque con dudas.
— Bien y espero que usted también —responde —Le llamo porque han llegado dos mujeres en representación del niño Gastón.
—¿Dos?— cuestiona confundido.—¿Han dicho sus nombres?
—Sí, una es Aldana, su hijo la presentó como su madre— responde sorprendiéndolo— La otra se llama Rosario, la he cruzado en el pasillo y Gastón no la ha visto.
—Quién tiene mi permiso es Aldana. —avisa enojado con su secretaria — Rosario no es nadie.
—Gracias por decirme, señor. Haré que saquen a la intrusa.
—Gracias a usted— corta la llamada y marca el número de la pelinegra, quien atiende enseguida.
—Jefecito — saluda tiernamente y sonriendo, aunque él no puede verla.
— Jefe Alcaraz —le corrije—¿Qué haces en el liceo de mi hijo?
—Escuché que hay una reunión y...
—No pedí que fueras— interrumpe —He dejado que alguien más se ocupe en mi lugar.
— Pero...— abre los ojos sorprendida, pensando en las posibles personas que lo ayudan.
—Vuelve a trabajar y que no se repita esta impertinencia.
—Entiendo. — responde seriamente.
La comunicación se corta de repente, demostrándole que Gonzalo no está nada feliz, pero ella simplemente quiere ganar puntos con el niño.
Antes de que la directora aparezca en su campo de visión, se dirige hasta el salón de Gastón y observa desde la puerta quién lo acompaña.
Para su sorpresa, es la misma pelirroja que a veces posa en las fotos del bombero, de la cual también revisa sus redes sociales. No sabe si solamente son amigos o algo más, pero seguramente es competencia fuerte, ya que el adolescente se ve muy cómodo con ella.
El ruido de una garganta aclarándose llega a sus oídos y voltea encontrándose a la señora con la que anteriormente habló.
—Señorita, solo necesitamos un representante por alumno y por eso llamé al señor Alcaraz para saber a quien mandar a casa — explica— Me dijo que usted debe retirarse porque la madre del niño ya está aquí.
—¿La madre?— cuestiona furiosa llamando la atención de los presentes dentro del aula.
—Señorita, le pido que no grite— la mira duramente —La señora Alcaraz se hace cargo de su hijo y usted debe volver a trabajar.
Aldana mira a la pelinegra desde su asiento y le pregunta a Ton quién es.
—La secretaria de papá — hace un gesto disconforme con ella y continúa— No sé qué hace aquí.
—Capaz que Lalo le pidió que viniera.
—No, él sabe que tú vendrías y está feliz por tu ayuda— miente en su última palabra.
Fuera del salón, Rosario vuelve a mirar a la pelirroja con ira, haciéndole notar su enojo y se va, aunque no justamente a trabajar.
La directora ingresa al salón y habla sobre los trabajos que harán los alumnos en las próximas semanas, haciendo un pedido de colaboración ante una posible recaudación de fondos para el viaje que se hace a fin de año, donde por mayoría de futuros votos, se anunciará el destino.
Lo próximo que se hará será una fiesta por la primavera, seguido de una con la temática de Halloween, donde podrán venir disfrazados y ganar un premio. Los padres, tutores y demás familiares, también pueden participar; aunque seguramente se les pedirá ayuda para atender la mesa de aperitivos y bebidas, manteniendo todo en orden.
Al finalizar la reunión, les entrega un folleto y los representantes pueden retirarse con los adolescentes.
Aldana y Gastón caminan felices hasta el vehículo de la pelirroja, hablando sobre las opciones de vestimenta.
—Tienes que venir como la princesa de las rosas— dice Ton a su "madre"
—Y tú como duende de jardín— bromea.
—Trato hecho, solo si puedes hacer que papá se disfrace — le avisa.
—¿Él? No creo que acepte— niega riendo— Además, ¿qué podríamos ponerle?
— Coincido con ella— interrumpe Rosario con asco, quién como antes se mencionó, jamás fue a trabajar. Al contrario, estuvo esperando para ver de cerca a su rival amoroso.
—¿Qué haces aquí?— pregunta Ton de mala gana.
—Cariño, sé amable— lo regaña Aldana con dulzura. —Buenas tardes—le dice a la mujer.
—¿Eres la madre de Gastón?— cuestiona la pelinegra ignorando el saludo.
Cuando la pelirroja va a contestar negándose, el adolescente se adelanta previendo su intención.
—Sí, ¿por qué?
Ahora que también deberá fingir ante la secretaria de Lalo, se pregunta qué es lo que le incomoda a Gastón de ella.
¿Será que tiene algo con Gonzalo y por eso le cae mal? ¿O ella lo trata mal cuando va a la estación de bomberos?
—Te dejaré con tu padre y volveré a trabajar— informa Aldana ignorando a quien la mira feo.
—Yo puedo llevarlo— se ofrece Rosario.
—Soy su madre, me haré cargo— responde abriendo la puerta de copiloto para que Gastón entre.
Él acata la silenciosa orden sin refutar, disfrutando la cara furiosa de la secretaria. Además, tiene una excelente meta que cumplir...
Aldana tiene que ser su madre legalmente; no importa si tiene que adoptarlo o mejor aún, casarse con su padre.
—Supongo que nos veremos en la estación— dice amargamente Rosario.
—Sí, seguramente. — es lo único que responde la pelirroja.
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