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La Luna Del Beta

La Luna Del Beta

Status: Terminada
Genre:Hombre lobo / Pareja destinada / Amor eterno / Mujer despreciada / Contratadas / Completas
Popularitas:2.9M
Nilai: 4.8
nombre de autor: Amapola

Para encontrar libertad a su calvario, Akela deberá luchar incluso con el vínculo de pareja que la une a un compañero que no la ama.

NovelToon tiene autorización de Amapola para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 6

Me quedé helada allí donde estaba; el solo hecho de oír su voz ya me producía un terror inmenso en todo el cuerpo, pero su aura… su aura era veneno puro. Se podía sentir su odio, su bronca, su asco hacia mí. No entendía nada, esto no podía ser cierto, él no podía ser mi mate.

—¿Oye? ¿Me estás oyendo, estúpida?

—¡Alpha Kinnaman, basta! No voy a permitir que la trate de esta forma —el señor Corr intercedió nuevamente por mí—. No sabía del arreglo de esta reunión —dijo esto y miró en dirección al anciano Maynar, que fue quien nos puso al corriente sobre la marcha de aquel encuentro—. Sin embargo, ya que está aquí, intentemos guardar las formas, por favor. No olvide que usted es un adulto y ella no deja de ser una niña.

—De acuerdo, ¿y qué hay si la rechazo? ¿Vio algo de eso aquel oráculo en su “visión”?

—No, solo lo que le hemos informado.

Al oír aquello, el Alpha Kinnaman esbozó una risa burlona.

—De acuerdo, entonces… si esta es “mi mate”, quiero hablar con ella… a solas.

—No —el señor Corr fue el primero en responder, negando rotundamente aquella posibilidad.

—Kyle —oí a su beta decir aquello como si fuera una madre llamando la atención a su hijo caprichoso, casi como una advertencia.

—Por supuesto.

No podía ser otro que el anciano Ed Maynar, quien me entregaba con moño y todo sin pestañear dos veces. Todos ellos le respondieron casi al unísono luego de oír lo que él quería. Este no hizo más que reír y luego su rostro se tornó serio; su semblante era sombrío y aterrador.

—No les estoy preguntando, es lo que va a pasar. Si es mi mate, tengo todo el derecho de hablar con ella… a solas. Sobre todo “dadas las circunstancias”, ¿no, señor Corr? —le dijo a este, casi provocándolo.

El señor Corr solo le dio una mirada de desaprobación, pero el anciano Maynar no demoró demasiado en hablar.

—Claro, Alpha, usted puede quedarse a solas con ella y hablar para empezar a conocerse.

—Maynar…

—Corr, es necesario. Tú mismo lo has dicho: dadas sus circunstancias, necesitan de todo el tiempo posible para crear un vínculo. Aún faltan seis años para su transformación, es mejor aprovechar que tenemos tiempo a favor. Puede hablar con ella a solas para conocerse.

—Sin embargo, estaremos afuera y, al menor indicio de que algo va mal, entraremos.

Quien dijo esto no fue otro que el señor Corr, mientras el Alpha Kinnaman levantaba sus manos en señal de paz y hacía una mueca de inocencia en su rostro, que no era más que para burlarse de toda la situación y de todos allí. Sin más, empezaron a salir de a uno; el señor Corr fue el último.

—Estaré afuera, Akela, no temas. No dudes en gritar por ayuda.

Al decir esto miró en dirección al Alpha Kinnaman, y este puso los ojos en blanco. Yo solo asentí tímidamente. Una vez que salió, cerró la puerta y yo sentí que el aire ya no quería entrar a mi cuerpo; estaba allí, inmóvil. Él tomó asiento en una silla y se quedó observándome, y luego me hizo seña para que me siente frente a él.

Así lo hice. Tomé asiento en una silla que él acomodó frente a la suya, de manera de quedar ambos de frente. Él solo me miraba serio, sin decir nada, como si estuviera inspeccionando con su mirada no solo la mía, sino —diría— que hasta mis pensamientos. El miedo que tenía era enorme; apenas podía evitar que se notara el temblequeo de mis manos, las cuales apretaba fuerte una con la otra para que aquello no fuera evidente. Hasta que él al fin habló.

—No creo nada. Nada de lo que dicen es cierto. Tú no puedes ser mi pareja destinada, solo mírate… eres horrible, un… adefesio.

Él decía estas palabras, pero más que para mí parecía que las decía para él mismo, como si buscara convencerse de lo contrario. Me miraba con desprecio y juraría que casi con asco. Que me odiara no sería algo raro, dada la historia que ya nos unía.

—Así que, Akela… qué nombre asqueroso, tanto como tú.

Él dijo esto claramente para mí. Yo solo estaba allí sentada, con el cuerpo tenso. Sentir su voz, fuerte y casi ronca, me ponía la piel de gallina; mis manos sudaban y las apretaba tan fuerte una con la otra como buscando calmar mi miedo, que ya para ese entonces me desbordaba.

—¿Tienes miedo?

Él dijo esto y dibujó una sonrisa en su rostro, y luego miró hacia mis manos, y su sonrisa se ensanchó.

—No necesito que respondas, puedo verlo en tu rostro, en tu postura. Y no te olvides de que soy un gran Alpha; puedo sentir tu miedo con mi olfato.

Dijo aquello y su semblante fue sombrío, casi aterrador. No pude evitar mirar hacia la puerta del miedo que me causaba aquel hombre.

—¡No se te ocurra! Sea lo que sea que estés pensando, ni se te ocurra acercarte a aquella puerta, adefesio, porque la pasarás muy mal. Ahora bien, será mejor que empieces a hablar, porque esto se está tornando aburrido. ¿Qué tienes con ese tipo, el tal Corr?

El Alpha Kinnaman me preguntó esto mientras se miraba las uñas, como si nada. Ante mi silencio, él giró su rostro hacia mí, poniendo su entera atención en mi rostro y, con una cara seria, de pocos amigos, dejó en claro que quería una respuesta de mi parte.

—Yo…

Mi voz no quería salir. Había estado tanto tiempo callada y haciendo tanta fuerza con el cuerpo para dejar de temblar que parecía que mi garganta se había secado y no solo eso, también se había cerrado. Tosí un poco para aclararla y poder dar la respuesta que él seguía esperando, cada vez con menos paciencia, según dejaba notar su semblante.

—Yo solo lo conozco del consejo, señor, nada más.

—¿Solo del consejo?

—Sí, usted sabe…

Él me interrumpió y fue tajante tanto en su voz como con los gestos de su rostro.

—No, no lo sé. ¿Por qué mejor no me cuentas de una puta vez?

—El señor Corr forma parte del consejo, y fueron ellos quienes me han ayudado y cuidado de mi bienestar todos estos años.

—Ya veo. Ellos te han dado este hogar.

—Sí, señor.

—¿Pero vives sola aquí?

—Sí, señor.

—¿No tienes criados?

—No, señor.

—¿No han podido pagarte al menos un criado los hombres del consejo? ¿Tan avaros pueden ser?

—Nadie ha querido trabajar para mí, señor.

Al oír aquello, él dibujó una sonrisa en sus labios.

—Por supuesto. Toda mi manada me es leal, incluso manadas aledañas; jamás se relacionarían con una alimaña como tú. De todas formas… el interés de este hombre en particular por ti, no lo sé… ¿de qué forma te relacionas con él?

—Ya… ya le dije, señor, solo lo conozco…

—No, hay algo más. Tú… ¿tienes algo con él?

Él dijo esto como la cosa más normal, y mi rostro se abochornó. Podía sentir la sangre subiendo a mi cabeza; para esta altura mi rostro estaría más que rojo, estaría escarlata.

—Señor, no se…

—¿Qué no sabes? ¿Por qué te has puesto tan roja? Solo te hace lucir más horrible.

—Creo que… creo que tiene una idea errada, señor, yo…

—¿Has estado con él?

—¿¡Qué!?

Mi cuerpo se heló, como si la sangre hubiese dejado de transitar por mis venas, como si mis arterias estuvieran secas. Estaba escandalizada por lo que estaba queriendo dar a entender.

—¿Sí has estado con él? Aparte de fea e ignorante, ¿eres sorda?

—De ninguna forma, señor.

—¿Cómo sé que es cierto?

—Señor… solo tengo doce años.

Solo podía esquivar su mirada por la vergüenza que sentía de estar teniendo aquella conversación. Él debió notarlo y no hacía más que buscar mis ojos con los suyos, solo para perturbarme más.

—¿Y eso? Cuando las mujeres son zorras y quieren poder, la edad no es un problema.

—No me siento cómoda con esto.

Hablé casi en un murmullo. No podía más con esta charla; me daba asco, me revolvía el estómago que pensara así de mí y del señor Corr. En todos estos años era el único hombre bueno y decente que había conocido. Él sonrió, se paró de su silla y se acercó a mí. Inclinó un poco su cuerpo y tomó mi barbilla con su mano, con algo de fuerza, y levantó mi rostro de forma de quedar viéndonos a los ojos.

—No quiero mi mercancía dañada. Te estaré vigilando, y cuando llegue el momento vendré por ti.

Y sin más me soltó y salió por la puerta. Me quedé allí donde estaba, aún temblando de miedo. ¿Qué quería decir con que vendría por mí? ¿No es que no había sentido el vínculo? Él ya había tenido su transformación. Si yo fuera su pareja, él ya lo habría sentido incluso la primera vez que nos vimos, que fue cuando asesinó a mi padre. Él ya tenía diecinueve años en ese entonces; no solo no me reclamó, sino que quiso matarme y luego puso un precio a mi cabeza. ¿Qué era lo que quería conmigo?

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...Buenas a todos y todas!! 🤗...

...Espero anden bien!...

...Lamento no haber podido actualizar éstos días, estoy con algunos problemas de salud....

...Trataré está semana de dejarle varios capítulos!...

...Les agradezco sus comentarios, y si votan a la novela me harían un enorme favor, ya que está formando parte de un evento de la aplicación! 🙌...

...Les deseo que tengan una hermosa noche y un buen comienzo de semana 💫...

1
Apolonia
EXCELENTE HISTORIA. La mejor de su género sin ninguna discusión!
⚜️MMaría⚜️
creo que eso será inevitable /CoolGuy/
⚜️MMaría⚜️
eso sería un gran problema 😬/CoolGuy/
⚜️MMaría⚜️
POR DIOS!! 😱 la temperatura en esa cabaña es incontenible 🔥🔥🔥🔥🔥
⚜️MMaría⚜️
En este momento Akela no necesita un caballero, sino a su macho sin preámbulos ni protocolos. Al grano!/CoolGuy/
⚜️MMaría⚜️
pero si son pareja...deja los escrúpulos Jay /CoolGuy/
⚜️MMaría⚜️
Ahora solo nos sentamos a esperar que comience la acción /Casual//Tongue//Drool//Drool/
⚜️MMaría⚜️
dicho Alpha tiene un sentido muy agudizado, nota los detalles que nadie mas ve pero están a la vista de todos /CoolGuy/
Arianna Rosado
ojalá Akela ayude a su amiga y así ella pueda tener a sus cachorros
Arianna Rosado
creo que este Alfa es la visita que hati le había dicho
Arianna Rosado
si que regrese Jay que hagan el delicioso y que el Alfa se retuerza del dolor
Arianna Rosado
yo de verdad espero que no se quede con ese idiota
💕 More
akela se paso de migajera, que vínculo ni que vínculo debería de cambiar de mate, de verdad que es lo más estúpido que he leído 🤦‍♂️
💕 More
tiene cara de sádico 😅😅
Shofis Salazar
me.encanto desde el principio al final a esperar la segunda parte 💕
Shofis Salazar
Gracias x compartir 😊
heide Johana Garcia Uribe
me parece que la autora le gusta ver a las mujeres see humilladas violadas y sin una gota de dignidad que pesar me gustaba tus no novelas pero eres sádica
Maria Elcira Ballestero
felicitaciones a la escritora.
excelente libro buena trama, una novela que te hace participe de lo que se esta leyendo.
se sufre con el dolor de la protagonista, pero se admira su valor, que a pesar de los malos tratos , humillaciones su esencia su ser no cambia. Gracias escritora por tan excelente trabajo.
espero con interés la segunda parte.
Maria Elcira Ballestero
felicitaciones una novela muy interesante.
bastante entretenida y sobretodo te hace,
sentir parte de lo que se está leyendo.
espero con mucho interés la continuación.
Maria Elcira Ballestero
excelente libro.
Buena trama se integra uno al personaje duele el sufrimiento ajeno, pero también se siente la resiliencia de la protagonista. que no cambia su esencia ni la pureza de su ser interior. espero con mucho interés la segunda parte. Gracias.
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