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Entre Destinos Y Tentaciones

Entre Destinos Y Tentaciones

Status: Terminada
Genre:CEO / Mujeriego enamorado / Romance / Completas
Popularitas:27.8k
Nilai: 4.8
nombre de autor: Yance

Isabella sabe convertir cualquier viaje en una experiencia inolvidable.
Alessandro Moretti sabe conseguir todo lo que desea.

Entre destinos de lujo, miradas que dicen demasiado y una atracción imposible de ignorar, ambos descubrirán que hay encuentros que no estaban en ningún itinerario.
Porque algunas tentaciones llegan para cambiarte el destino.

NovelToon tiene autorización de Yance para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Demasiado Cerca

La mañana comenzó demasiado tranquila. Al menos para Isabella, había dormido poco, pero no estaba cansada. Estaba inquieta Y no era lo mismo.

Se encontraba en la terraza de la villa revisando los últimos puntos de la inspección cuando escuchó pasos detrás de ella.

No necesitó girarse para saber quién era.

—¿Siempre trabaja antes del desayuno?

La voz de Alessandro.

Isabella cerró la carpeta.

—Cuando el trabajo lo requiere.

—Son las siete de la mañana.

—Precisamente.

Alessandro se apoyó en la baranda.

Llevaba una camisa blanca con las mangas ligeramente recogidas y unos pantalones oscuros. No llevaba chaqueta ni corbata.

Parecía mucho menos el CEO de una compañía multimillonaria y mucho más el hombre que había estado observándola durante los últimos dos días.

—¿Durmió bien? —preguntó.

Isabella levantó la mirada.

—Sí.

Mentía.

—Yo no.

—¿Problemas?

—Sí.

—¿La empresa?

—No.

Ella lo miró durante unos segundos.

—Entonces no puedo ayudarlo.

Alessandro sonrió.

—Todavía no estoy seguro.

Isabella volvió a abrir la carpeta.

—Tenemos que revisar el embarcadero.

—Ya lo hice.

—¿Y?

—Está perfecto.

Ella lo miró con incredulidad.

—¿Usted?

—Yo.

—¿Desde cuándo inspecciona productos?

—Desde que conozco a una mujer que encuentra defectos hasta en un minibar.

Isabella intentó contener una sonrisa, no lo consiguió. Alessandro la vio y se quedó mirándola.

Era la primera vez que Isabella sonreía abiertamente delante de él.

—Ahí está.

Ella dejó de sonreír.

—¿Qué?

—Nada.

—Me estaba mirando.

—Sí.

—¿Por qué?

Alessandro no apartó los ojos.

—Porque me gusta cuando sonríe.

El corazón de Isabella dio un pequeño salto, una reacción absurda, innecesaria, inaceptable.

—Tenemos trabajo —respondió.

—Siempre tiene una excusa.

—No es una excusa.

—Entonces míreme y dígame que no le gusto.

Isabella se quedó quieta, Alessandro no sonreía.

Ya no estaba jugando, la expresión de sus ojos había cambiado. Había algo más profundo, más serio.

Ella respiró lentamente.

—No voy a tener esta conversación.

—¿Por qué?

—Porque no corresponde.

—Eso no responde mi pregunta.

—Es la única respuesta que necesita.

Isabella tomó la carpeta y pasó junto a él.

Pero cuando llegó a su lado, Alessandro habló nuevamente.

—¿Por qué está tan asustada?

Ella se detuvo, giró lentamente.

—No estoy asustada.

—Entonces, ¿qué?

—Estoy intentando ser responsable.

Alessandro bajó la voz.

—¿Y yo qué soy?

Isabella sostuvo su mirada.

—Una tentación.

La palabra quedó suspendida entre ambos, Alessandro no esperaba escucharla. Isabella tampoco esperaba haberla pronunciado.

Durante unos segundos ninguno dijo nada, después ella se marchó. El resto de la mañana fue profesional, demasiado profesional.

Isabella evitó quedarse a solas con Alessandro. Si él entraba en una habitación, ella encontraba una razón para salir.

Si él hacía una pregunta personal, ella cambiaba de tema.

Y si sus ojos se encontraban...

Isabella apartaba los suyos.

Alessandro lo notaba.

Y, sorprendentemente, no insistía. Eso debería haberla tranquilizado. No lo hizo.

Porque ahora sabía que él también había sentido algo.

Y eso era mucho peor.

A las cinco de la tarde terminó la inspección. El informe estaba prácticamente listo.

El vuelo de regreso saldría a la mañana siguiente.

Isabella decidió caminar hasta el mirador de la propiedad antes de cenar. Necesitaba aire.

El cielo estaba teñido de naranja y rosa. El mar parecía una extensión de fuego. Era hermoso.

Isabella apoyó las manos sobre la baranda. Por unos minutos logró olvidar todo.

Hasta que escuchó:

—Sabía que estaría aquí.

Cerró los ojos.

—¿Nunca se cansa?

—De encontrarla, no.

Ella giró.

Alessandro estaba a pocos pasos.

—¿Qué quiere?

—Hablar.

—Ya hemos hablado.

—No de esto.

Isabella suspiró.

—Alessandro...

—Isabella...

Su voz era diferente.

No tenía aquella arrogancia habitual, no había una sonrisa.

Solo sinceridad.

—No sé qué está pasando entre nosotros.

Ella bajó la mirada.

—No está pasando nada.

—Eso no es verdad.

—Debería serlo.

Alessandro dio un paso hacia ella.

—¿Por qué?

—Porque esto es trabajo.

—Eso ya lo sé.

—Entonces compórtese como si lo supiera.

—Estoy intentando hacerlo.

Isabella levantó la mirada.

—Pues inténtelo más.

Alessandro sonrió apenas.

—¿Usted también lo está intentando?

Ella no respondió.

Él se acercó un poco más, no demasiado, solo lo suficiente para que Isabella pudiera sentir el calor de su cuerpo.

—Dígame que me vaya.

Ella tragó saliva.

—Váyase.

Alessandro no se movió.

—Dígalo mirándome.

Isabella levantó los ojos.

Y allí estaba el problema.

Porque cuando lo miró, perdió toda capacidad de fingir.

Alessandro también lo supo.

Su mirada bajó lentamente hacia los labios de ella e Isabella lo notó.

—No.

Fue apenas un susurro.

—¿No qué?

—No haga eso.

—¿Qué estoy haciendo?

—Mirándome así.

Alessandro se acercó otro paso.

—No sé mirar de otra manera cuando estoy contigo.

El corazón de Isabella comenzó a latir con fuerza.

Demasiado fuerte.

—Esto no está bien.

—Lo sé.

—Entonces deténgase.

—Dígame que realmente quiere que me detenga.

Ella abrió la boca. Pero no respondió. Alessandro esperó sin tocarla, sin obligarla. Simplemente, permaneció frente a ella Y quizá fue precisamente aquella espera lo que terminó de derribar la última barrera.

Isabella dio un pequeño paso hacia él, uno solo.

Alessandro la miró a los ojos.

—Isabe...

Ella no lo dejó terminar, lo besó.

Fue un beso breve, Casi impulsivo.

Como si hubiera cometido un error antes de tener tiempo de arrepentirse.

Se separó inmediatamente.

Ambos quedaron inmóviles.

Alessandro parecía sorprendido.

Isabella aparentemente calmada.

—Esto no pasó —dijo ella.

Él soltó una pequeña risa.

—Difícilmente puedo olvidarlo.

—Alessandro.

—Está bien.

Ella intentó alejarse, pero él tomó suavemente su mano. la sujetó con fuerza, Solo la detuvo.

Isabella miró sus dedos entrelazados.

Después volvió a mirarlo.

—No deberíamos.

—Probablemente no.

—Esto puede complicarlo todo.

—Ya está complicado.

Ella cerró los ojos.

Alessandro levantó una mano y apartó lentamente un mechón de cabello de su rostro. El contacto fue delicado, casi demasiado íntimo. Sus dedos rozaron su mejilla. Isabella permaneció quieta.

—Eres hermosa —murmuró él.

Ella abrió los ojos.

—¡Por Dios! Deje de decir eso

—¿Qué?

—Decirme cosas que no quiero escuchar.

—¿Por qué?

—Porque me gusta escucharlas.

Alessandro sonrió y volvió a besarla. Esta vez no fue impulsivo, fue lento, cuidadoso.

Como si ambos estuvieran descubriendo algo que no sabían que buscaban.

Isabella apoyó una mano sobre su pecho. Podía sentir el latido de su corazón.Fuerte, acelerado.

Eso la sorprendió, pensaba que solo ella estaba perdiendo el control.

Alessandro deslizó una mano hasta su cintura, la acercó ligeramente. Isabella no se apartó, sus dedos recorrieron suavemente la espalda de ella, apenas un roce sobre la tela del vestido.

Ella respiró profundamente.

El beso se volvió más intenso durante unos segundos.

Isabella llevó una mano hasta la nuca de Alessandro.

Él respondió acercándola un poco más. Su mano derecha t*có sus muslos y descendió hasta el interior palpando la delicada tela de encajes.

Por un instante, el mundo desapareció, no existía la empresa, no existían los clientes, los viajes, solo ellos y aquel momento que ninguno había planeado.

Alessandro bajó lentamente los labios hacia su mandíbula.

Isabella cerró los ojos, su tacto la estremeció, su respiración se volvió irregular. Él se detuvo.

—¿Quieres que pare?

Ella tardó unos segundos en responder.

—Sí.

Alessandro se apartó inmediatamente. La pelirroja abrió los ojos. Él estaba frente a ella, respirando profundamente.

No insistió, no intentó convencerla, simplemente había respetado su decisión y aquello, inexplicablemente, hizo que ella lo deseara todavía más.

—Gracias —susurró, respirando con dificultad, y su intimidad molesta por su decisión.

—No tienes que agradecerme - dijo Alessandro mientras acariciaba sus dedos queriendo que su esencia nunca desapareciera de su tacto.

Isabella observó su acción sus dedos pegajosos por ella y su entrepierna como un soldadito de plomo.

Alessandro la miró.

—¿Te arrepientes?

Isabella bajó la mirada.

—No.

Una pausa.

—Ese es el problema.

Él sonrió ligeramente.

—Entonces estamos igual.

Ella se apartó, necesitaba recuperar distancia, necesitaba pensar y recordar quién era.

—Esto no puede volver a pasar.

Alessandro la observó.

—¿Eso quieres?

Isabella no respondió inmediatamente.

Finalmente dijo:

—Es lo que debe pasar.

Y se marchó.

Alessandro permaneció solo en el mirador. Entonces ahí llevó la mano que había perturbado su intimidad a su nariz y luego lamió sus dedos

Se pasó la otra mano por el cabello. No entendía qué acababa de ocurrir. Había besado a muchas mujeres, había tenido noches inolvidables, había conocido mujeres hermosas en prácticamente todos los continentes y nunca se había detenido, no le importaba y las mujeres querían seguir o no.

Pero aquello había sido diferente, porque no había sido solamente deseo. había algo más

Y eso era precisamente lo que no quería.

Sacó el teléfono, tenía un mensaje de Mateo.

¿Cómo salió todo?

Alessandro comenzó a escribir.

-Perfecto...

Se detuvo.

Borró la palabra y luego escribió

- Tenemos que hablar.

Mateo respondió casi inmediatamente.

-¿Qué hiciste?

Alessandro sonrió.

-Nada.

La respuesta llegó muy rápido y Matteo los supo.

-Eso significa que hiciste algo.

Alessandro guardó el teléfono.

No podía contarle, no todavía.

Isabella entró en su habitación y cerró la puerta. Apoyó la espalda contra ella.

Respiró profundamente.

Se llevó los dedos a los labios.

Todavía podía sentir el beso.

El calor de sus manos, la cercanía, la manera en que la había mirado, cerró los ojos.

—No.

Lo dijo en voz alta.

Como si pudiera convencerse.

No podía permitir que ocurriera otra vez, no podía. Tenía que regresar a su vida. A su rutina a las cosas que realmente importaban.

Aquello había sido un momento de debilidad, un error, una tentación, nada más.

Tomó el teléfono, escribió a su psicólogo.

-¿Podemos hablar?

Luego vio que tenía un mensaje nuevo.

- Hola Isa ¿Estás bien?

Isabella lo leyó.

Sus dedos quedaron suspendidos sobre el teclado.

Finalmente escribió

- Sí. Todo bien.

- ¿Cómo está, Emma?.

- Está en la escuela, ha preguntado por ti.

-La llamaré luego.

Envió el último mensaje. Después dejó el teléfono sobre la mesa.

No quería mentir, Pero tampoco estaba preparada para hablarlo.

Por primera vez en mucho tiempo, alguien había conseguido hacerla olvidar, aunque solo fuera durante unos minutos, todo aquello que se prometia a diario no olvidar jamás Y ese alguien era Alessandro Moretti, el hombre que no creía en el amor, el hombre que no quería compromisos, el hombre que coleccionaba despedidas y que ahora, sin saberlo, acababa de besar a la única mujer que podía hacer que una despedida dejara de parecerle suficiente.

A la mañana siguiente regresarían a casa, cada uno tomaría su propio camino.

Eso era lo correcto, eso era lo sensato, eso era lo que Isabella se repetía mientras preparaba su maleta.

Pero ninguno de los dos sabía todavía que el verdadero problema no había sido aquel beso.

El verdadero problema era que ambos ya estaban esperando el siguiente.

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Noiraly Tovar
Me encanta ese filin pura pasión 🔥🔥🔥🔥🔥🔥🔥🔥🔥
Noiraly Tovar
Quiero saber el pasado de isa.....que le pasó 😒
Marshaan Sanchez
hay fue madre que hombre tan impertinente no saber que el caballero no tiene memoria😏
Marshaan Sanchez
jajajaja esa estuvo más que buena multiplique por cero jajajaja 😱🤩🤣🤭
Marshaan Sanchez
oh mi madre isa es un poco tremenda 🤭🤩se junto el hambre y la nedecida 🤭
Marshaan Sanchez
ajá esa misma pregunta nos estamos haciendo que esconde en pocas palabras de que pie coges ,😏😱
Marshaan Sanchez
es ando como una gallina no sé dónde voy a poner el huevo 🤣
Marshaan Sanchez
estos dos el binomio perfecto 😏🤩
Marshaan Sanchez
jajajaja 🤭se cumplió lo que dijo la sra madre del hacerlo en el escritorio es exitante 🥰 delicioso
Marshaan Sanchez
jajajaja hasta yo sentí esa emoción 🤣🤣 de ese beso 🤩
Marshaan Sanchez
🤭 jajajaja 🥰🥰🥰🥰🥰🥰
Marshaan Sanchez
/Ok//Heart/🥰😏💋💋💋💋💋💋
Marshaan Sanchez
/Angry//Angry//Angry//Angry//Angry//Angry//Facepalm//Facepalm//Facepalm//Facepalm//Facepalm//Facepalm/
Marshaan Sanchez
más que excelente ,apasionante y lo mejor que cada conversación con respeto estaba casadas al tema que la escrictora se tomó el tiempo de hacer sus investigaciones mil gracias por impecable trabajo y regalarnos tu tiempo libres y de familia mil éxitos
Marshaan Sanchez
es que su anaconda es excelente jajajaja
Marshaan Sanchez
mi madre que narcisista salió esa mujer pero lastima ya perdiste el año jajajaja con una peliroja que llegara a ponerlo en cintura
Marshaan Sanchez
jajajaja sin 🫢 vergüenza malandrin
Marshaan Sanchez
jajajaja será una espinita que se le clavara en el corazón y tiene fuego jajajaja 💋
Adriana Vargas
el destino le tiene preparado una historia de amor 💘❤️‍🔥❤️‍🔥♥️♥️♥️♥️♥️
Adriana Vargas
💘❤️‍🔥💔😱, por ahora como tú sobrina 😜😜😜😜
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