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Robaste a mi prometido, seduje a tu amor

Robaste a mi prometido, seduje a tu amor

Status: Terminada
Genre:Juego de roles / Venganza de la protagonista / Amor platónico / Completas
Popularitas:14.8k
Nilai: 5
nombre de autor: Mama Mia

El día de su boda, frente a cientos de invitados, el novio de Alena Balcázar no aparece: prefiere quedarse junto a su hermana, que "se desmayó" en el momento más oportuno. Otra vez. Pero esta vez Alena no llora ni suplica. Toma el micrófono, cancela ella misma la boda ante todos y se marcha con la cabeza en alto... dispuesta a no volver a mendigar amor nunca más.

Repudiada por su familia y sin un centavo, su caída dura poco. Un encuentro inesperado la lleva al lado de Nathan Villanueva, el heredero más frío, poderoso y codiciado del país, justo el hombre que su hermana siempre soñó con conquistar. Un contrato de cinco años, un jefe imposible y una regla no escrita: hacerla suya. Si ellos le robaron al prometido, ella seducirá a quien más desean.

Lo que empieza como una venganza perfecta se convierte en un juego de tensión, orgullo y deseo contenido. Y mientras Alena reconstruye su vida y devuelve cada golpe con elegancia letal, un secreto enterrado sobre su verdadero origen amenaza con cambiarlo todo: hay quienes destruyeron a su familia para robarle lo que le pertenece, y ahora tendrán que rendir cuentas.

NovelToon tiene autorización de Mama Mia para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

21

.

Alena salió con los documentos de Vantage International y volvió a su oficina.

Ese día pasó casi todo su tiempo comunicándose con la gente de Vantage International por videollamada. No solo les transmitió la solicitud de revisión de la empresa, sino que además les explicó en detalle que el error no era responsabilidad exclusiva de ellos.

Alena no intentó culpar a nadie; al contrario, ofreció una salida.

Varias veces la parte de Vantage planteó objeciones. Y otras tantas Alena tuvo que volver a abrir el documento y dar explicaciones basadas en las cifras que figuraban en el contrato.

Incluso cuando uno de los representantes de Vantage intentó presionarla diciendo que llevarían el asunto a los tribunales, Alena se mantuvo serena.

—Comprendemos su posición —respondió Alena, mirando de frente al rostro de su interlocutor, que aparecía en la pantalla de la laptop—. Pero, si nuestro objetivo es proteger los intereses de ambas empresas, la vía judicial no es la opción más conveniente.

—¿Por qué habríamos de confiar?

—Porque este contrato tiene una inconsistencia que puede perjudicar a las dos partes.

Alena abrió el documento que tenía delante.

—No me comunico con ustedes para defender el error de mi empresa. Quiero corregirlo antes de que ese error se convierta en un problema mayor.

El representante de Vantage se quedó callado al oír las palabras de Alena, y ella continuó con la voz igual de serena.

—Estamos dispuestos a hacer la revisión, a fijar un tope claro de compensación y a realizar una auditoría conjunta de todos los anexos del contrato. De ese modo, ninguna de las partes podrá aprovechar un vacío de interpretación para perjudicar a la otra.

La negociación se prolongó casi dos horas, hasta que finalmente Vantage International accedió a darle al Grupo Villanueva la oportunidad de mejorar la propuesta de contrato. Sin embargo, la gente de Vantage también dejó en claro que no solo el Grupo Villanueva aspiraba a obtener su inversión, sino que había otras empresas interesadas.

Alena, por supuesto, entendía lo que le decían. Le parecía natural que una empresa tan grande como esa quisiera elegir lo mejor según su propio criterio.

Después de la última videollamada, Alena soltó un suspiro de alivio. Miró el reloj de su tableta y recién entonces se dio cuenta de que ya eran las doce del mediodía.

—Con razón las tripas ya me están reclamando a gritos —murmuró por lo bajo.

Pero, antes de que pudiera levantarse de la silla, la puerta de su oficina se abrió de pronto y apareció Nathan, seguido de un mozo que empujaba un carrito lleno de comida.

—¿Qué hace usted aquí? —Alena abrió los ojos, sorprendida. Si justo estaba por ir a la oficina de Nathan, ya que era hora de cumplir con su importante tarea.

...PROBAR LOS PLATOS DEL JEFE...

—Ya me estoy muriendo de hambre y tú no aparecías. ¿Acaso esperabas a que me desmayara primero? —la voz de Nathan sonó realmente molesta.

Alena suspiró, intentando no perder la paciencia. Si ella también estaba por ir para allá. Que su jefe fuera tan impaciente no era culpa suya. Se había demorado porque acababa de terminar una tarea. Además, se suponía que él era un hombre. ¿No podía aguantar el hambre un ratito?

—Disculpe, le prometo que no volverá a pasar. —¿Qué otra cosa podía decir Alena más que pedir perdón? Aunque, en el fondo, no se sentía culpable en absoluto.

Nathan bufó de fastidio y se dirigió al escritorio de Alena. Con la mano apartó la laptop y los papeles que había en el centro de la mesa para que el mozo pudiera acomodar los platos.

Una vez servido todo y cuando el mozo salió, Alena empezó a probar los platos uno por uno, sin esperar la orden de Nathan. Solo cuando terminó de catarlos todos, Nathan se dispuso a almorzar.

—Debería usted...

Antes de que pudiera continuar, otra cuchara se le coló en la boca y la dejó sin poder terminar la frase. La muchacha se limitó a masticar la comida, aguantando el fastidio. Sin que ella se diera cuenta, en los labios de Nathan se dibujó una leve sonrisa al verla tan irritada.

Y cuando logró tragar el bocado y se disponía a elevar su protesta, Nathan volvió a meterle comida en la boca, dejándola muda otra vez.

—¡No hagas ruido! Me arruinas el apetito.

Mientras masticaba, Alena apretó el puño por debajo de la mesa. Ni siquiera notó que empezaba a acostumbrarse a comer con la misma cuchara que Nathan.

* * *

Terminado el almuerzo, y una vez que el mozo limpió la mesa, Alena le entregó a Nathan los documentos ya revisados.

—Vantage International acepta continuar con la colaboración a condición de que revisemos la cláusula —dijo—. Y ya le pedí al equipo legal que prepare el borrador de la revisión.

Nathan leyó el documento con rapidez.

—Bien.

—Dentro de dos días se decide qué empresa obtendrá la inversión de Vantage International —añadió Alena.

* * *

Dos días después llegó el día decisivo, el que determinaría quién conseguiría la inversión de aquella gran corporación.

Desde temprano, el ambiente en el edificio de Vantage International estaba lleno de representantes de varias empresas importantes que acudían a la etapa final de la definición de la alianza. No era un proyecto cualquiera. Su valor era enorme, y la colaboración a largo plazo que se ofrecía había hecho que varias grandes empresas compitieran por conseguirla.

Y el Grupo Villanueva era uno de los candidatos más fuertes.

Faltando quince minutos para la hora decisiva, un auto de lujo se detuvo justo frente al edificio de Vantage International. Por la puerta abierta bajó primero el señor Richard Sebastián, seguido de Renzo, que caminaba detrás de él. Su empresa también aspiraba a obtener la inversión de Vantage International.

—Papá, ¿está seguro de que podemos conseguir este proyecto? —preguntó Renzo, caminando al lado de su padre—. Todos nuestros competidores son grandes empresas.

Richard sonrió apenas.

—Ya me aseguré de que nuestro equipo preparara todo con esmero. Si Vantage lo mira desde el lado de la propuesta y la experiencia de la empresa, el Grupo Sebastián tiene bastantes posibilidades.

Renzo asintió al oír la seguridad de su padre. Pero, de pronto, el hombre se detuvo justo cuando iban a entrar en la sala de reuniones.

Al otro lado del recinto, varias personas del Grupo Villanueva acababan de llegar. Nathan caminaba al frente con expresión serena. Detrás de él iban varios directores y personal del área legal. Y, a su lado, una mujer llevaba una tableta y varias carpetas con documentos.

El cuerpo de Renzo se quedó helado en cuanto sus ojos reconocieron el rostro de la muchacha que caminaba junto a Nathan.

—Alena... —murmuró.

Alena, que hablaba con uno de los directores, no advirtió la presencia de Renzo. Estaba ocupada comprobando que todos los documentos que Nathan necesitaba estuvieran ordenados en su secuencia.

Renzo contempló el rostro de la muchacha con un sentimiento difícil de explicar. Unos días sin verla y el rostro de Alena lucía más radiante que antes. También se veía cautivadora, no solo por su aspecto, sino por su aura, que irradiaba una fortaleza imponente.

Llevaba varios días buscándola y ahora la encontraba. No en la casa de su familia, ni en el Grupo Balcázar, sino de pie junto a Nathan Villanueva.

A Renzo no le gustó verla así. Algo se le coló en el pecho. Una sensación cuyo nombre desconocía. Y una pregunta se le escapó de los labios...

—¿Cómo es que Alena está con el señor Nathan?

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Mirla Loyo
y que fue de la vida del ex de Alena y sus papás?🤔
Mirla Loyo
ósea que hasta la casa dónde vivían no les pertenecía?😱
Mirla Loyo
ósea que todo lo que tienen es de Alena?😱
Mirla Loyo
y cuando es que nos vamos a enterar quiénes son los padres o madre se Alena?.. porque el interes de Sebastián por qué se case Renzo?🤷‍♀️
Mirla Loyo
que guerra tan estúpida la de ésta zorra y los idiotas arrastrados por ésas estupideces 🤭
Mirla Loyo
y porque éste idiota tiene que contarle a la zorra?🤷‍♀️
Mirla Loyo
gracias por el consejo Rubén 🤣🤣 éso es lo que sucederá 🤭
Mirla Loyo
interesante el inicio, espero la autora no me decepcione.. acabo de dejar una a la mitad, por las múltiples incoherencias 😏
Lily
El destino te lo pone en bandeja de plata 🤗🤗
Lily
Es que ya no es la misma pende....ja y que crees? Te vas arrepentir 🤭🤭
Leticia Baeza Vazquez
y q la criada nunca pudo decir q ella no era solo la sobrina osea no mames la vieja
Leticia Baeza Vazquez
cómo hay padres alcahuetes y si vergüenzas q son tapaderas de hijas inutiles dan asco
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