NovelToon NovelToon
Ya no soy tu sustituta

Ya no soy tu sustituta

Status: En proceso
Genre:Romance / CEO / Juego de roles / Triángulo amoroso / Tú no me amas / Amante arrepentido / Amor platónico
Popularitas:1.8k
Nilai: 5
nombre de autor: Irin_Kokh

Durante tres años, Valentina Robles creyó ser la mujer que Gabriel Duarte amaba. Hasta que volvió su ex y ella escuchó la verdad: él solo había estado buscando a otra en su rostro.
Valentina no va a competir por un lugar que nunca fue suyo. Acepta el matrimonio que antes había rechazado y vuelve a casa, decidida a dejar a Gabriel atrás. Lo que él no sabe es que la mujer a la que dio por sentada es una heredera que ya no necesita ocultarse.
A su lado está Alejandro Ferrer, dispuesto a darle algo que con Gabriel nunca tuvo: confianza sin condiciones.
Pero Gabriel no acepta haberla perdido. Y Valentina ya no está dispuesta a ser la segunda opción de nadie.

NovelToon tiene autorización de Irin_Kokh para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 20

020. Parece que Valentina tiene novio. ¿Lo sabías?

Cuando el chofer llevó a Gabriel de vuelta a la casa, ya eran las tres de la mañana. Él llegó al dormitorio dando tumbos, se dejó caer en la cama y se durmió.

Lo despertó el dolor.

—Valentina, me duele el estómago —llamó, medio dormido—. Tráeme la medicina.

No hubo respuesta. Volvió a llamarla varias veces.

—Valentina, Valentina…

De pronto abrió los ojos por completo y se sentó en la cama. Al despejarse, recordó que ella ya se había mudado. Sintió una mezcla extraña de vacío y opresión.

Se levantó con una mano sobre el estómago y empezó a buscar por toda la habitación. No encontró los medicamentos. Cuando el dolor se volvió insoportable, tomó el teléfono y llamó a la empleada que vivía en la casa.

Teresa contestó sin entender qué ocurría.

—¿Dónde están las medicinas para el estómago? —oyó decir a Gabriel.

Ella apretó el puño, respiró hondo y trató de convencerse a sí misma. No pasaba nada. Le pagaba bien. Podía dormir un poco menos.

Entonces miró la hora en la pantalla.

Las cuatro de la mañana.

¿Pero estaba loco? ¡Era su hora de descanso! Tuvo que respirar hondo varias veces para contener las ganas de dejar el trabajo allí mismo. Respondió con paciencia:

—El botiquín está en el primer estante del armario del cuarto de la señorita Robles.

Gabriel colgó, abrió la puerta y llegó al armario con dificultad, apoyándose en la pared. Allí estaba el botiquín. Tenía tantos medicamentos que le mareó verlos. Había encontrado las medicinas, sí, pero no sabía cuál tomar.

Antes, cuando le dolía el estómago, Valentina se las daba personalmente. No le quedó más remedio que soportar los retortijones y leer por encima los prospectos. Al final tomó dos pastillas como pudo.

Total, no se iba a morir, pensó.

Cuando empezaron a hacer efecto, volvió a quedarse dormido. Al despertar ya era mediodía. Llamó a Teresa.

—Prepárame una sopa de esas para el estómago.

Ella movió un poco los labios antes de responder.

—¿La que hacía siempre la señorita Robles?

—Sí.

Teresa negó con la cabeza y agitó las manos.

—Esa no puedo hacerla.

El rostro de él se ensombreció.

—¿Por qué no?

—Hay que dejar los garbanzos y la cebada en remojo desde la noche anterior. Y comprar papa y carne de res frescas. Si los pongo a remojar ahora, ya no da tiempo. Además, sé qué lleva, pero no cómo se prepara ni cómo se sazona. No sabría hacerla.

A Gabriel le tembló el entrecejo.

—Una simple sopa de arroz sí sabes hacer, ¿no?

—Esa sí —respondió Teresa con una sonrisa.

—Entonces hazme una.

Le dolía mucho la cabeza. Se recostó junto a la cabecera, cerró los ojos y se masajeó las sienes para descansar. Sonaron unos golpes en la puerta. Los abrió de golpe, lleno de alegría.

¿Valentina había vuelto a buscarlo? Sabía que no podía ser tan cruel como para irse de verdad.

—Adelante.

Camila entró. La sonrisa de Gabriel se le quedó rígida en los labios. Su voz no ocultó la decepción.

—¿Por qué eres tú?

Ella captó el destello de decepción y apretó los puños a escondidas. No preguntó a quién esperaba. Lo sabía muy bien. Se puso una sonrisa y habló con preocupación.

—Teresa me dijo que te sentías mal. Vine a verte. ¿Estás mejor?

Gabriel negó con la cabeza.

—Ya no es nada.

Camila se sentó junto a la cama y sacó el teléfono para mostrárselo.

—Mira, estuve buscando guías para el viaje a la región de los Lagos. Podemos recorrerla en auto y llevar dos choferes para que manejen. Es tan grande que conviene mucho más. Después del lago Esmeralda también podemos ir a…

De pronto, a Gabriel le pareció insoportablemente ruidosa. Ya le dolía la cabeza y ella no dejaba de hablarle al oído. Qué fastidio. Si fuera Valentina, estaría pendiente de cómo se sentía. Se pondría a cocinar la sopa y hasta se la daría cucharada a cucharada.

—Ya —la interrumpió, impaciente—. Mañana hablamos. Hoy estoy cansado.

Camila guardó el teléfono y bajó la cabeza, con aire triste.

—¿Ya te molesto, Gabriel?

Su voz estaba llena de pena. Él suspiró. Al final no tuvo corazón para reprochárselo.

—No. Solo me duele un poco la cabeza. El viaje puede esperar. Cuando haya descansado, lo hablamos.

—Está bien.

Camila se apoyó en su pecho y lo rodeó suavemente por la cintura.

***

En Santa Lucía, varios jóvenes estaban jugando a las cartas en la sala de juegos de un club. Adrián Cruz vio enseguida el reloj que Alejandro llevaba en la muñeca. Con un cigarrillo entre los labios y una sonrisa desenfadada, lo provocó:

—Vaya, cambiaste de reloj.

Alejandro jugó una carta. La sonrisa casi le llegaba a las orejas.

—¿Qué te parece? Bonito, ¿no? Me lo regaló Vale.

—Ah, regalo de Vale. Qué envidia —bromeó Julián Ortega—. Cómo se nota que ya tienes prometida.

Adrián parecía desconcertado.

—Pero ¿por qué un matrimonio con los Robles? ¿Lo decidieron tus padres? No me cuadra.

Aunque pertenecían al mismo círculo que Valentina, incluso allí había diferencias de posición. Alejandro estaba por encima de todos. Los Ferrer eran la familia más poderosa y él, su legítimo heredero. Una alianza con los Robles no habría sido su primera opción.

Alejandro sonrió con los ojos suaves.

—No es un matrimonio por conveniencia.

—¿Cómo? —Julián se sorprendió—. ¿Entonces qué es?

—Hace tres años fui yo quien buscó a Esteban. Me costó esperar a que Vale terminara la universidad. Apenas se graduó, fui a hablar con él. Le dije que pusiera las condiciones que quisiera. Si podía casarme con ella, aceptaba lo que fuera.

Al recordarlo, se le iluminaron los ojos. Después de tantos años, por fin estaba a punto de conseguir lo que quería.

—¿Así que ya te gustaba Valentina? —Julián no podía creerlo—. Qué bien te lo tenías guardado. Llevamos tantos años de amigos y no me di cuenta.

Adrián se rio y lo siguió molestando.

—Resulta que andabas enamorado en secreto. Haberlo dicho. Tantos años sin parecer interesado en ninguna mujer… Yo creía que eras gay.

A Julián le picó la curiosidad.

—¿Desde cuándo te gusta Vale?

Alejandro miró sus cartas sin levantar siquiera los ojos.

—Es un secreto.

—Mira qué misterioso. —Julián puso cara de estar buscando una bofetada—. Vale se fue de su casa para no casarse contigo. Puede que ni siquiera piense en ti de esa manera. Quizá el regalo solo sea por corresponderte. No te alegres tan pronto.

Adrián levantó la vista hacia Alejandro. Preguntó sin alterar la voz:

—Parece que Valentina tiene novio. ¿Lo sabías?

1
ysabel cecilia contreras
Está buenísima está historia me preocupa que no esté terminada 🙏
ysabel cecilia contreras
Miércoles llegó con otra 👿🤣🤣🤣🤣🤣
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play