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Noventa Días Para Equivocarme

Noventa Días Para Equivocarme

Status: En proceso
Genre:CEO / Mujer poderosa / Amor eterno
Popularitas:8.9k
Nilai: 5
nombre de autor: Crisbella

El frío de la oficina era lo único que conocía. Durante diez años, mi vida se resumió en trabajo, números y ambición. Para el mundo era la ejecutiva perfecta; para mi familia, solo una tarjeta de crédito. Nadie me quería de verdad, y jamás me detuve a buscar el amor. Hasta que el médico me entregó ese sobre blanco. Una sola palabra lo cambió todo: terminal. Tres meses. Noventa días de vida. Al salir a la calle, el mundo siguió girando sin mí. Pensé en llamar a mi madre, pero supe que solo me pediría dinero. Entendí que si moría mañana, nadie me lloraría de corazón. Había levantado un imperio millonario, pero jamás me había permitido vivir. Con la muerte enfrente, el miedo desapareció por completo. Si me quedaban solo tres meses, rompería cada una de las reglas que me mantuvieron cautiva toda mi vida. Caminé directo al edificio de enfrente y subí al último piso sin pedir permiso. Entré decidida al despacho de mi mayor rival en los negocios, el único hombre capaz de sacarme de quicio y el que jamás pensaría en elegir. Él levantó la vista sorprendido, luciendo esa sonrisa arrogante de siempre. Lo miré fijamente a los ojos, sintiendo por primera vez una libertad absoluta, lista para vivir aunque sea una farsa.

NovelToon tiene autorización de Crisbella para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo V Dos vidas distintas

Punto de vista de Selene

El olor a perfume costoso y el desorden de bolsas de tiendas de lujo llenaban la sala de estar. Me miré al espejo del vestidor por tercera vez, ajustando el escote del vestido de diseñador que acabábamos de comprar. La seda color esmeralda caía de forma impecable sobre mis caderas. Sonreí con satisfacción. Valía cada uno de los miles de dólares que le habíamos sacado a Victoria.

—Mamá, ¿crees que este escote es demasiado o está bien para la gala? —pregunté, girando sobre mis tacones para que Catalina me evaluara.

Mi madre estaba sentada en el sofá, revisando un catálogo de joyería fina con una copa de vino en la mano. Levantó la vista y me dedicó una sonrisa aprobatoria.

—Te ves deslumbrante, mi amor. Ese color resalta tus ojos. Tienes que lucir impecable; en la gala de los Castañeda estará la crema y nata de la ciudad.

—Especialmente un invitado en particular —murmuré, sintiendo un cosquilleo en el estómago al pensar en él.

Sebastián Alarcón.

La sola mención de su nombre me aceleraba el pulso. Lo había visto un par de veces en los eventos corporativos a los que Victoria me llevaba a regañadientes, y desde el primer segundo me quedé cautivada. Era la combinación perfecta de arrogancia, poder, atractivo salvaje y una fortuna incalculable. Un hombre de verdad, no los muchachos inmaduros con los que solía salir. Estaba decidida a que esta noche me prestara atención. Conquistarlo no solo me aseguraría una vida de lujos perpetuos, sino que me pondría en el centro del mundo social que tanto merecía.

—Solo asegúrate de no parecer desesperada, Selene —advirtió mi madre, dando un trago a su vino—. Los hombres como Alarcón están acostumbrados a que las mujeres se les tiren encima. Tienes que jugar bien tus cartas.

—Por favor, mamá, sé perfectamente cómo manejar a un hombre —dije rodando los ojos mientras me retocaba el labial frente al espejo—. Además, Sebastián debe estar harto de tratar con mujeres aburridas y amargadas como Victoria. Apuesto a que le vendrá de maravilla un poco de juventud y frescura.

Al mencionar a mi hermana, mi madre soltó un resoplido de fastidio.

—Hablando de Victoria... ni siquiera ha sido capaz de llamar para ver si necesitábamos algo más. Siempre tan fría, tan metida en sus malditos papeles y números. A veces se me olvida que es mi hija; parece una máquina de hacer dinero sin un solo gramo de gracia.

—Es una amargada, mamá, acéptalo —solté con desdén, acomodándome un mechón de cabello—. Desde que papá murió se cree la dueña de la casa y del mundo. Todo es trabajo, todo es control, todo es un drama. Siempre con esa cara de sufrimiento como si llevara el peso del planeta encima. Si tan abrumada está, que se busque un novio y nos deje en paz, pero claro... ¿qué hombre querría estar con una mujer tan rígida y aburrida?

—Tienes razón —asintió Catalina con frialdad—. Pero mientras siga financiando nuestro estilo de vida, que trabaje todo lo que quiera. Es lo mínimo que puede hacer por nosotras después de todo lo que sufrimos.

Me reí levemente, dándole la razón. Victoria existía para trabajar y pagar las cuentas; yo había nacido para disfrutar de la vida. Ella se encargaba de la parte aburrida del apellido Valenzuela, mientras mi madre y yo nos asegurábamos de brillar.

Miré la hora en el teléfono. Faltaban poco más de veinticuatro horas para la gran noche. Sebastián Alarcón estaría allí, y yo no pensaba desaprovechar ni un solo segundo. Victoria podía quedarse con sus balances financieros y sus reuniones interminables; yo me iría a la gala a conquistar al hombre más codiciado de la ciudad, sin importar a quién tuviera que pasarle por encima para lograrlo.

Punto de vista de Victoria

Estaba frente al ventanal de mi departamento mirando la ciudad iluminada a través del enorme cristal. El mundo no se había detenido por mi pequeño momento de debilidad en el hospital, y precisamente por eso no podía darme el lujo de quedarme encerrada en esa clínica.

El sonido tenue de mi celular rompió el silencio de la sala. Caminé despacio, resguardando mi abdomen por la molestia latente, hasta alcanzarlo sobre la barra de la cocina. Al mirar la pantalla, me quedé de piedra.

“¿Cómo sigue la mujer más obstinada que he conocido?”

Era Sebastián Alarcón. Mi rival en los negocios. Sostuve el teléfono con fuerza, pensando unos segundos antes de teclear una respuesta.

“No es necesario que pregunte por mi salud, señor Alarcón. Como le dije antes, no necesito la lástima de nadie.”

La respuesta no tardó ni diez segundos en llegar.

“Eres demasiado terca, Valenzuela. Pero solo te escribía para que pienses bien el asunto con Onetto y aceptes la propuesta de los Castañeda. Si trabajamos juntos, podemos llegar mucho más lejos.”

Fruncí el ceño frente a la pantalla. No entendía la insistencia de Sebastián en que uniéramos fuerzas. Él sabía perfectamente que nos detestábamos comercialmente y que a mí no me interesaba la más mínima colaboración entre nuestras firmas. O tal vez... solo estaba buscando una excusa para medir mis fuerzas después de haberme visto colapsar.

Decidí no responderle. Dejé el móvil sobre la mesa de la sala y me dispuse a irme a la cama. Había sido un día desgastante y, si quería sostener el ritmo de mi vida sin colapsar de nuevo, debía obligarme a descansar.

Esa noche soñé con el día en que mi padre murió. Unas horas antes de la tragedia, me había abrazado con fuerza, diciéndome lo mucho que me amaba y que ponía en mí toda su confianza para el futuro.

Luego, la pesadilla cambió violentamente al momento exacto en que lo encontré en su despacho, rodeado por un charco de sangre. Recuerdo haberme lanzado a sus pies, gritándole con desesperación que por qué lo había hecho, suplicándole que no me dejara sola en este mundo. Pero él prefirió el camino fácil, abandonándome a la deriva.

Desperté de golpe, bañada en sudor y con las lágrimas desbordándose por mis mejillas. El pecho me dolía con la misma intensidad que el primer día. Mi vida antes de ese incidente y la de ahora eran dos mundos totalmente distintos: la joven vulnerable había muerto con él esa tarde, y en su lugar solo quedaba la mujer de hierro que jamás volvería a confiar en nadie.

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Johann
👏👏👏👏❤️❤️
Johann
😯😯😯😯
Maru
Peligro ☣️⚡ d 😳😱
Maru
😱😳 Catalina/ Verónica como sea debe haber alguien que sabe el secreto; no obstante, el fraticidio cometido por esa 🐍 víbora pudo ser la causa del suicidio de padre de Victoria
Liliana Torres
🐀🐀🐀
Johann
👏👏👏❤️❤️❤️💖
Johann
😯😯😯👏👏👏
Johann
👏👏👏👏
Johann
😯😯😯😯
Johann
👏👏👏❤️❤️❤️
Johann
👏👏👏👏
Johann
😢😢😢
Johann
😯😯😯
Johann
😢😢
Johann
🥺🥺🥺🥺
Johann
🥺🥺🥺
Celeste Salinas
Victoria tiene que arreglar las cosas como hacemos todas nosotras.. cruzarse con la mejor ropa interior que tenemos.. conseguimos el perdón 🤭🤭😂🥰
Celeste Salinas
jaja
Alexandra Ortiz Posada
Ahí están los resultados de no hablar con la verdad a Sebastián que la quería ayudar
Johann
😭😭😭😭
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