Él dijo que era la peor novela que había leído.
El universo decidió convertirlo en protagonista.
Johan Libert tenía una misión sencilla: entrar en una novela, demostrar que la historia era absurda y salir victorioso.
Pero el destino tenía otros planes.
Después de criticar públicamente una historia por ser “incoherente”, Johan despierta en un mundo donde existen alfas, betas y omegas.
Y descubre algo todavía peor.
Él es un omega.
Para regresar a su mundo deberá cumplir una condición completamente ridícula: conquistar al hombre que el sistema ha elegido como su pareja destinada.
Un alfa frío. Poderoso. Terriblemente atractivo.
Y, para desgracia de Johan…
completamente obsesionado con él.
—¡Esto no tiene sentido! —grita Johan.
El sistema responde:
[Corrección detectada.]
[El protagonista acaba de enamorarse.]
—¡YO NO ME ESTOY ENAMORANDO!
[Negación registrada.]
[Nivel de enamoramiento: 87 %.]
Ahora Johan tendrá que sobrevivir a un romance que jamás pidió.
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El criticón que cayó en la novela BL
Johan Libert odiaba las novelas.
Bueno… eso era mentira.
Odiaba las novelas que no había escrito él.
Sentado frente a su celular, frunció el ceño mientras leía las primeras páginas de una historia.
—Esto no tiene sentido.
Deslizó el dedo.
—Esto tampoco.
Otro capítulo.
—¡¿Y por qué demonios hizo eso?!
Siguió leyendo.
Cinco minutos después, Johan ya estaba completamente indignado.
No porque la historia fuera mala.
Sino porque no estaba escrita como él habría querido.
Entró a los comentarios y escribió con absoluta seguridad:
—Nunca en mi vida había leído algo tan incoherente. Nunca critico ninguna novela, pero esta es la peor que he leído.
Publicó el comentario.
Sonrió.
—Listo.
Se recostó en su silla, satisfecho.
Había cumplido con su deber como crítico profesional.
Aunque nadie le había dado el cargo.
Ni siquiera tenía un blog.
Pero eso era un detalle.
Johan apagó la pantalla.
—Ahora sí. A dormir.
Cinco segundos después, su celular vibró.
ERROR DEL SISTEMA.
Johan abrió un ojo.
—¿Qué?
La pantalla se encendió sola.
Una ventana apareció frente a él.
[LECTOR DETECTADO.]
Johan se incorporó.
—¿Qué clase de aplicación es esta?
[NIVEL DE CRÍTICA: EXCESIVO.]
—¿Excesivo?
[NIVEL DE COMPRENSIÓN DE LA TRAMA: INSUFICIENTE.]
Johan abrió la boca.
—¡¿Cómo que insuficiente?!
Otra ventana apareció.
[PENALIZACIÓN ACTIVADA.]
—Espera…
[Has criticado una novela.]
—Sí.
[Ahora vivirás dentro de una.]
Johan se quedó inmóvil.
—…
—…
—Eso no tiene sentido.
[Precisamente.]
—¡¿QUÉ?!
Una luz blanca llenó la habitación.
Johan apenas tuvo tiempo de gritar antes de desaparecer.
Cuando abrió los ojos, lo primero que vio fue un techo gigantesco.
Lo segundo fue una lámpara de cristal.
Lo tercero…
Un hombre extremadamente atractivo mirándolo desde arriba.
Cabello negro.
Traje oscuro.
Ojos fríos.
Mandíbula perfecta.
Johan parpadeó.
—¿Quién eres?
El desconocido lo observó en silencio.
Después preguntó:
—¿No recuerdas quién soy?
—No.
El hombre entrecerró los ojos.
—Soy tu prometido.
Johan se incorporó de golpe.
—¿MI QUÉ?
Una ventana apareció frente a sus ojos.
[BIENVENIDO A “DESTINADOS POR ERROR”.]
[Rol asignado: OMEGA.]
Johan dejó de respirar.
—No.
[Estado: Omega.]
—No.
[Pareja destinada: Alfa.]
—NO.
[Estado civil: Comprometido.]
Johan señaló al hombre.
—¡¿CON ÉL?!
El alfa arqueó una ceja.
—¿Hay algún problema?
—¡Todos!
La ventana volvió a aparecer.
[Objetivo principal:]
SOBREVIVE A LA NOVELA.
Johan tragó saliva.
Debajo apareció una segunda línea.
[Objetivo secundario:]
ENAMÓRATE DE TU PAREJA DESTINADA.
—Eso jamás va a pasar.
El hombre dio un paso hacia él.
—¿Qué dijiste?
Johan retrocedió.
—Nada.
—Te escuché.
—Dije que… eres muy alto.
El alfa lo miró con sospecha.
—Ayer dijiste que era insoportable.
—Ayer estaba equivocado.
[Mentira detectada.]
Johan cerró los ojos.
—¡Cállate!
El alfa frunció el ceño.
—¿Con quién hablas?
Johan miró al vacío.
—Con nadie.
[Advertencia.]
[Primera regla: no critiques la novela.]
Johan respiró profundamente.
—Está bien.
Miró alrededor.
Una mansión enorme.
Criados.
Ropa que definitivamente no había comprado.
Un prometido alfa que parecía salido de una fantasía.
Y un sistema empeñado en arruinarle la vida.
Entonces sonrió.
—Perfecto.
El alfa lo observó.
—¿Perfecto?
—Sí.
Johan se cruzó de brazos.
—Solo tengo que encontrar una forma de salir de aquí.
[Corrección.]
[No puedes salir.]
—Ya veremos.
[Probabilidad de éxito: 0,3 %.]
—¿Y sabes qué?
Johan levantó la barbilla.
—Yo soy muy bueno criticando sistemas mal diseñados.
Por primera vez, el alfa sonrió.
Una sonrisa lenta.
Peligrosa.
—Entonces tendremos mucho tiempo juntos.
Johan sintió un escalofrío.
—¿Por qué?
El hombre se inclinó hacia él.
—Porque, querido omega…
Le susurró al oído:
—La boda es mañana.
Johan palideció.